Según Alexis Coello, este personaje histórico es objeto de controversia sobre su origen. Mientras textos escolares lo señalan como genovés, Estelle Irizarry sostiene que era de origen aragonés y hablaba catalán. Por su parte, Manuel Rosas afirma que fue un noble portugués nacido en Madeira, hijo de Ladislao III. Fue gobernador de la isla La Española, donde Francisco Bobadilla le siguió juicio por acusaciones de despotismo, avaricia y trato bárbaro hacia los naturales.
📄 Crónica: El enigmático Colón ➔
Según Alexis Coello, fue enviado por los Reyes Católicos a la isla La Española para procesar a Cristóbal Colón por cargos de despotismo, barbarie y maltrato a sus subordinados y a los naturales.
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El Contrabando en la Micro-Región Costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España.
A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y holandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín.
Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1666) en Maracaibo.
Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y franceses el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad que desde las islas cercanas – sobre todo curazao – se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial mas no autorizado por la Corona Española.
Los Holandeses hicieron de Curazao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas decidieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de que fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses.
En los que respecta a Morón, este censo se conoce como “contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curazao†cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 - Ramo I – testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curazao, Folio 47 y dice así: “valle de Morón: ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadasâ€. Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área.
Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo un contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejercito de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuerte del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabia de las veredas en la tupida vegetación. “Conocía muy bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríosâ€. Este tema lo vamos a tratar en la próxima crónica junto con el Fuerte San José del Yaracuy.
El enigmático Colón
Este personaje histórico siempre ha estado rodeado o envuelto en un velo misterioso; su vida, su obra, su origen ha sido los temas preferidos de un gran número de historiadores del mundo.
Es un personaje controversial que a más de cinco siglos de su muerte sigue dando de que hablar a los investigadores del "viejo mundo".
Estimados lectores no resisto la tentación de compartir con uds.
las últimas pesquisas que han logrado los sabuesos de las investigaciones históricas sobre este enigmático icono de la historia universal.
En los textos escolares, los maestros y profesores siempre no habían dicho que Cristóbal Colon era genovés pero ahora resulta que la investigadora de la Universidad de Georgetown, Estelle Irizarry sostiene que este señor era de orihablaba gen Aragonés y que perfectamente el catalán no así las otras lenguas, entre ellas el español.
Irizarry basa sus afirmaciones en los estudios que ha hecho sobre los documentos oficiales y en las cartas manuscritas de Colón cuyas reflexiones se encuentran en el libro "El ADN de los Escritos de Colón".
El historiador Manuel Rosas, oriundo de Portugal, afirma en su libro publicado en España, que el almirante "fue un noble portugués nacido en la Isla de Madeira, hijo de Ladislao III, rey de Polonia y Hungría, quien luego de la batalla contra los turcos se refugia en Portugal, concretamente en Madeira, donde la corona portuguesa le ofreció tierras".
Para aseverar que el navegante era de origen noble, argumenta que sin éste origen no hubiese sido posible su matrimonio con Filipa Moniz, una noble portuguesa comendadora de la orden de Santiago de Portugal.
Dice el autor que Cristóbal Colón no fue el italiano Cristóforo Colombo porque las muestras de ADN de los casi 500 Colombo que están diseminados por Italia, Francia y España no son compatible con el ADN del verdadero Colón, de su hijo y de su hermano.
se Otra faceta del almirante se encuentra en el libro "La Caída de Cristóbal Colón" de la especialista colombina Consuelo Varela con la colaboración de Isabel Aguirre del archivo general de Simancas, allí el contempla que Juez Francisco Bobadilla fue enviado por los reyes católicos a la isla La Española (actual Santo Domingo) para seguirle juicio a Cristóbal Colon, cuando este era gobernador de aquella isla.
Se le acusa de déspota y bárbaro con los naturales de la Isabela: "Colón movido por una enorme avaricia, tiránico con sus subordinados y ejerciendo el control sobre la colonia con manos de hierro junto a sus hermanos.
En otra parte dice: "se le acusa de prohibir la cristianización de los indios para poder esclavizarlos, de excesos como castigar cosas leves con la amputación de manos y narices o ahorcar a varios hombres sin el correspondiente ΕΙ juicio".
documento de Bobadilla se conoció en 1505 y después los reyes católicos apartaron a Colón para siempre de todo gobierno en las indias.
El contrabando en la micro región costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España. A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y halandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín. Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1966) en Maracaibo. Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las Antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y granceses, el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad desde las islas cercanas -sobre que todo curaçao- se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial más no autorizado por la Corona Española. Los holandeses hicieron de Curaçao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas deciEl contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral. dieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de qué fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses. En los que respecta a Morón, este censo se conoce como "contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curaçao" cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 -Ramo I- testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curaçao, Folio 47 y die así: "valle de Morón: Ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadas". Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área. (Año 1637). un Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejército de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuer del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabía de las veredas en la tupida vegetación. "Conocía muy. bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríos". Escuche este cronista todos los domingos de 8am a 9 am en el programa "Crónicas en Domingo" por la emisora Caribeña 1000AM.
El Contrabando en la Micro-Región Costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España.
A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y holandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín.
Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1666) en Maracaibo.
Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y franceses el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad que desde las islas cercanas – sobre todo curazao – se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial mas no autorizado por la Corona Española.
Los Holandeses hicieron de Curazao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas decidieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de que fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses.
En los que respecta a Morón, este censo se conoce como “contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curazao†cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 - Ramo I – testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curazao, Folio 47 y dice así: “valle de Morón: ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadasâ€. Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área.
Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo un contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejercito de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuerte del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabia de las veredas en la tupida vegetación. “Conocía muy bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríosâ€. Este tema lo vamos a tratar en la próxima crónica junto con el Fuerte San José del Yaracuy.