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Batallón de Cundinamarca 🔍

Según Alexis Coello, fue la unidad donde Rafael Urdaneta inició su carrera militar como teniente en 1810, llegando a ser su Capitán en 1811.

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Juan Antonio Paredes 🔍

Según Alexis Coello, fue tío abuelo de Antonio Paredes y uno de los primeros en proclamar la Independencia en la ciudad de Mérida en 1810.

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Crónica Web #94

Urdaneta: un hombre ejemplar

Urdaneta: un hombre ejemplar
El pasado 24 de octubre se cumplieron 227 años del natalicio del prócer Rafael Urdaneta. Su cuna fue la ciudad de Maracaibo, donde vino al mundo en el año de 1788 (cinco años más joven que Bolívar). Sus padres Miguel Gerónimo de Urdaneta Berrenechea y Doña María Alejandrina Faria. Sus primeros estudios los cursó en su hogar, luego viajó a Caracas para estudiar latín (17991801). Regresó a Maracaibo para estudiar filosofía y en 1804 fue llamado por su tío Don Martin de Urdaneta, quien desempeñaba el cargo de contador mayor del Tribunal de Cuentas, para que hiciera carrera en la Real Hacienda de Bogotá. Los brotes revolucionarios en las colonias americanas de España del año de 1810 sorprendieron a Rafael Urdaneta en su oficio de libros y cuentas el 20 de julio, para luego incorporarse cinco días después al batallón de Cundinamarca como teniente, bajo las órdenes del Coronel Antonio Baraya. Esta compañía atacó a los españoles en Bogotá pero fue derrotada. Caen varios patriotas prisioneros, entre ellos Urdaneta, posteriormente fue liberado. Las manos de Urdaneta dejarían definitivamente los libros de cuenta para tomar sus heroicas armas. Es imposible trazar en estas líneas la vida plena de gloria de este prócer quien con su heroísmo y abnegación contribuyó a la libertad de varios pueblos oprimidos por el imperio español. No obstante, haremos una apretadísima síntesis de de su luminosa casus acciones y rrera. Entre la Nueva Granada y Venezuela participó en 27 batallas, de la cuales ganó 20 y perdió 7. Estuvo 7 veces como sitiador veces sitiado, logró 2 asaltos. y 2 Su carrera militar fue vertiginosa desde que se unió a ella con el grado de teniente en el batallón de Cundinamarca. En 1811 era Capitán del mismo, en 1812 es Teniente - Coronel Comandante. En 1813 es general de brigada con tan sólo 25 años de edad. En 1815 es General de división y en 1821, con 33 años, es general en Jefe. Ocupó altos cargos políticos y militares tanto en la Gran Colombia como en la Venezuela independiente. Fue Gobernador de Caracas (1818) y diputado al Congreso de Guayana (1819). Fue senador al congreso constituyente de la Gran Colombia, en Cúcuta (1821)y llegó a ser presidente del congreso de Colombia (1823 1824). Es nombrado comandante general de Cundinamarca desde octubre de 1827 hasta febrero de 1828. Es secretario de guerra y Marina de la República de Colombia. Fue presidente (e) de la Gran Colombia y después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia ocupó en esta última diversos cargos como gobernador ministro y jefe militar. Paremos de contar. De sus hazañas se recuerda mucho una sucedida en Carabobo: el sitio de Valencia (1814). Urdaneta debía defender la plaza de Valencia hasta la muerte. Así se lo había ordenado el Libertador: "defenderéis a Valencia, ciudadano General, hasta morir, porque estando en ella todos nuestros, elementos de guerra, perdiéndola se perdería la República" los defensores de Valencia (Urdaneta y su gente) llegaban a 280 hombres contra 3.000 de la tropas realistas. Para los sitiados no hay alimentos ni agua, se acaban las provisiones al quinto día. Urdaneta manda a salar carne de burro para la subsistencia. Se dio la noticia de que ya Boves se acercaba a Valencia para el ataque final, entonces Urdaneta ordena: "que se claven en caso de ataque las piezas de artillería y se replieguen todos al cuartel donde yace el parque, porque allí se ha de hacer la última defensa y allí deben volar todos con el parque antes que entregarse". Después de que varios ataques de los españoles fueron rechazados por los obstinados patriotas, aquellos optaron por retirarse. La providencia había premiado a la valentía y al coraje. Pero más se recuerda al General Urdaneta por su leal amistad con el Libertador Simón Bolívar. Tributó siempre hacia el Libertador un gran respeto y admiración. En ninguna de las desventuras de Bolívar lo abandonó, siempre estuvo a su lado. Cuando Bolívar se marcha a la campaña del sur, deja a Urdaneta como comandante general de Cundinamarca y le dice: "Usted es el eje sobre el que rueda la máquina de Colombia". Cuando se reúne el congresillo de Cariaco para desconocer la autoridad del Libertador, Urdaneta se marcha a la Guayana a buscarlo para ponerlo a sus órdenes. Urdaneta fue el ideólogo y primer presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, fundada en el año de 1842. El General Rafael Urdaneta renuncia a la presidencia de la Gran Colombia cuando Bolívar se dispone viajar a Europa. Intenta regresar a Venezuela y no es aceptado por los gobernantes de turno. Después se va a Curazao y regresa al país, a su hacienda en el estado Falcón. Posteriormente sirvió a varios gobiernos venezolanos, y en una misión diplomática a España, y en su paso por París, muere el 23 de agosto de 1845. En sus últimos momentos de vida, pidió a uno de sus hijos que devolviera el dinero que le habían entregado por concepto de viáticos, puesto que la misión no se había cumplido. Y agregó a su testamento: "No dejo en el mundo sino una viuda y unos hijos en la mayor pobreza".
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Crónica Web #459

Libro Crónicas desde Morón - Antonio Paredes

Libro Crónicas desde Morón - Antonio Paredes
Nació en Valencia el 17 de mayo de 1869, hijo del matrimonio del general Manuel Antonio Paredes con doña Amelia Domínguez. Es uno de los venezolanos más relevantes y más olvidados de la historia de fines del siglo XIX y primera década del XX. Creció entre cuentos y hazañas de guerreros, gozaba de una amplia tradición familiar de armas y milicias. Su tía abuelo Juan Antonio Paredes, alcalde de Mérida, fue uno de los primeros que proclamaron la Independencia en aquella ciudad en 1810. Su padre peleó al lado de Joaquín Crespo. Su abuelo José de la Cruz paredes luchó en la Independencia bajo las órdenes de Sucre y de Bolívar, y acompañó a éste en sus minutos finales en Santa Marta. Refiriéndose a este ilustre abuelo, nuestro personaje dijo, cuando niño: "Yo llevaré su espada cuando vaya a la guerra".
El general Antonio Paredes fue un hombre muy controversial, valiente, audaz, incansable, adversario que ni pide ni da tregua, franco, orgulloso y honesto. Se inicia como militar defendiendo la "Revolución Legalista" de Joaquín Crespo, para luego enfrentarlo decididamente cuando el caudillo guariqueño prefiere al general José Félix Mora por encima de él en algunos episodios de la política carabobeña. Con el general Mora mantuvo una abierta enemistad desde los días cuando él era jefe del castillo de Puerto Cabello y Mora jefe civil y militar de la plaza.
Los sucesos de la supuesta venta del cañón de Pavía y los enredos de un bochinche callejero en los predios del castillo, donde el general Mora, en ambos casos culpaba a Paredes, sirvieron de acicate. Luego se enfrentarían de nuevo cuando Mora es candidato a la presidencia del estado Carabobo y Paredes lo adversa apoyando la candidatura de Joaquín Berríos. Paredes diría de Mora: "El más pérfido de mis enemigos ", "no me ocuparía de él (Mora)y sus calumnias si no hubiera tenido la osadía de venir a proclamar su condición de favorito de Crespo para la presidencia del estado ", "dos veces me ha calumniado inicuamente".
Pero la verdadera oposición cruenta y hasta la muerte se la hizo al presidente Cipriano Castro. Con las armas en las manos, escribiendo en los periódicos, en panfletos, en las calles, hablando con la gente. Después diría: "A ninguno convencí con mis prédicas".
Su incansable lucha contra Castro y lo infructuoso de sus esfuerzos lo llevaron a escribir en su exilio en Trinidad el "Diálogo de ultratumba con dos generales" (se refiere a su padre y a su abuelo); escribe paredes: "Cinco años lleva Castro en el Poder. Cinco años lleva Antonio Paredes en la oposición. Oposición que le ha costado guerra, cárcel y destierro ". De pronto interrumpe su relato y se pregunta: "¿Estaré loco? ¿Todas mis campañas son inútiles? ¿Continuará Cipriano Castro en el poder? ¿Y entonces voy a quedar en ridículo? ¿La gente seria dirá que y o he debido haberme quedado callado y dejado que Castro hiciera su voluntad, y se reirán de mí? ¿Crees, padre, que llegaré a ser objeto de la burla de los muchachos?". El padre ha debido responderle, pues Paredes replica: "Es verdad, padre, los hombres como yo nunca quedamos en ridículo, pues en todo caso nos queda el camino de la muerte".
Sus ansias de lucha y ganas de vencer, la impotencia, lo llevan hasta el delirio; exclama: "Yo correré a Venezuela armado con una espada, con un fusil, con una lanza. No tengo con qué comprarlos, pero me los regalarán, y si no hay quien me regale nada, iré armado con una pica de madera que fabricaré yo mismo con la madera de los bosques de Dios, y si no hay buque que me lleve de balde, me iré a nado con la pica en la boca, cruzaré el mar a nado para estar con mis compatriotas en ese día de la grandeza y de la dignidad".
Paredes se ve obligado a abandonar Trinidad después que le decomisaron un lote de armas con las que pretendía invadir Venezuela. ¿A dónde ir? Decidió venir a Venezuela, a sabiendas de que le esperaba la muerte. Sale de Trinidad el 4 de febrero de 1907 con 13 acompañantes. Desembarca en Pedernales y ocupa varios caseríos. Busca el camino de Ciudad Bolívar. El gobierno se da cuenta de la invasión de Paredes y sale en su búsqueda. Paredes es capturado el 12 de febrero; amarrado con mecate es llevado ante el jefe del gobierno local; cuando está frente al funcionario, le grita: "Máteme, pero no ve vaya a vejar". No lo mataban aún.
Le dieron de comer y botó unas guayabas que llevaba en los bolsillos. El presidente Cipriano Castro dio, mediante un telegrama en clave, la orden para el fusilamiento de Paredes. En el amanecer del 15 de febrero es sacado de los camarotes del vapor donde lo llevaban y le dice uno de los verdugos: "Levántese, que lo vamos a conducirá otro barco". Paredes se sonrió y dijo: "Es para matarme, sabía que jugaba la vida al poner los pies en Venezuela. Vamos". Fueron sus últimas palabras. Al salir del camarote, es destrozada su cabeza a tiros.
Como lo prometió a su padre, ya no se burlarían de él. Su cadáver fue echado a las aguas del Orinoco. Castro es acusado y se le dicta auto de detención por este crimen, sentencia que no se cumplió porque para la fecha ya el Cabito estaba en el exterior. El cadáver de Paredes es rescatado y trasladado a Caracas con honores. Fue sepultado con actos y homenajes oficiales. Su sueño se cumplió a medias: lo recibieron con honores y lo aclamaron en Caracas, pero no entró triunfante, sino muerto.
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