Los 55 años
de Caribeña (II)
Lo cierto es que los cambios son intrínsecos a la vida; y pronto Radio Morón cambia de dueños.
El grupo Hernández Carabaño y Carabaño Pérez venden a otro grupo familiar: a María Jesusita Ortiz de Caballero y a sus hijos Caballero Ortiz, esto sucede alrededor del año 1963.
Los Caballero Ortiz luego en 1966 ceden en venta sus acciones al Sr. Antonio José Istúriz (el Catire Istúriz), quien se va a convertir en dueño absoluto de la emisora que posteriormente recibe Fernando Istúriz Inovoa y después será trasladada a manos de Ricardo José Dao, y ahora a Orlando Vázquez.
Entre los directores gerentes de esa época tenemos a: Manuel Carabaño Pérez, Andrés Caballero Ortiz, Ida María Caballero Ortiz, Dr. Abrahán Baíz, Sr.
Alejandro Gutiérrez Torres, Luis Bóveda Bello, León Wolimer Einhorn (presidente), Rosales Arapé, Ãngel Alberto Marrero, Cruz Enrique Otero Duno (1985), Ricardo José Dao (1989), Bruno Romero Quintero.
La vieja emisora Radio Morón de finales de la década de los años cincuenta, la de aquel Morón bucólico, semi rural, que empezaba a modernizarse al ritmo que imponía el desarrollo industrial, dio paso a la institución radial "Radio Mil" o Mundial Mil, haciendo alusión a su dial, anexada a la cadena Mundial a nivel nacional.
De un tiempo para acá se transformó en Caribeña, manteniendo una sintonía que por más de medio siglo (55 años) ha llegado a los hogares morenses con su banda de amplitud moderada.
Es una institución radial con la cual se han formado muchos profesionales en este oficio tan importante, desde operadores, locutores y personal secretarial, SUZOO como también obreros que dieron sus primeros pasos aquí y luego se convirtieron en excelentes profesionales en diferentes campos laborales y del saber.
Y para nosotros los radioescuchas, también ha sido una escuela desde nuestra vivencia de la infancia y la adolescencia.
A modo personal, recuerdo en mi infancia cuando asistía a un programa en vivo para niños donde a manera de concurso cantábamos los participantes cualquier canción o un pedazo de la canción o simplemente tarareábamos la música y enseguida sin dejarnos terminar el locutor del programa nos interrumpía y decía: ¡excelente, se ganó su cajita de Maltín Polar! Allí fui varias veces con mis amiguitos los sábados por la tarde para refrescarme con la susodicha bebida.
Y en estos tiempos ¿cómo no recordar al charro Muñoz que cantaba en vivo y en directo? ¿Cómo no recordar a mi amigo Carlos Bello González, a José Alberto Salavarría, a Benito Alvarado (operador, luego locutor), a Lorenzo Blanco, a Rodrigo Parra Conde, a Jesús Alberto Trovat, Henry Cordero Williams, Freddy Pinto, Giorgio Colledani, Francisco Chirinos, Ildemaro Primera (operador-locutor), Gustavo Morales (operador-locutor), Hernán Girón (operador), Neptaly Hernández (operador), Jimmy Gallardo (operador), Migdalia Escalona (operadora), Edgar Morales (operador), Ãlex Ferrer (operador), Néstor López (operador), Juan Rivero (operador), Pito Reyes, Willie Joaquín, Eugenio Primera, Johnny Capuano, Eduar Mirena, Simón Ochoa, Ãngel Navas, José Trovat, María Borges, Carlos Omaña, José Marcano, Luis Colina, Eduardo Pitufo Colina, José Pipo Hernández, Silvestre Isidro Otaiza, José Manuel Soto, David Varela, Alberto Contreras, Argimiro Méndez Querales, Arturo Landa, Oswaldo Velázquez, Hernán Calles, Willi Char.
Palma Sola (notitarde)
Palma Sola constituye una extensión de tierras planas en las adyacencias del mar, enclavadas entre la desembocadura del río Morón y el saliente de Punta Morón.
Sus suelos son de tipo salino-arenosos, cubiertos aún por una vegetación desidua en transición a xerófita.
Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como el cascabel y la coral.
Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven sus taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y se regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.
Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859 provenientes de la isla de Curazao.
Traía, además, la goleta del Mariscal Falcón al futuro presidente e "ilustre americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes más.
En el mismo año, y en menos de 4 meses estuvieron en Morón, los máximos dirigentes de la Federación.
Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año donde estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con "moroneros" y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe.
El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió hacia el mismo rumbo de Zamora.
Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.
Según los cronistas de ese entonces y retomados por el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente (cita textual), "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y de envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la tiranía oligarca.
Algunos llegaban a gritar, mirando de reojo, a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vázquez".
Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica.
Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarcaba diversas áreas de servicios vialidad, acueducto, cloacas, recreación, educación, etc.
y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y el esparcimiento humano.
Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos.
Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza.
Palma Sola aún sigue esperando.
También su parsimonia vio esfumar su río Caribe que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos.
Quedó en su aridez, la sequía es hoy su entrañable amiga como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales.
En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela.
Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.
Pero esta ensambladora del popular vehículo tuvo un final infeliz.
Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue.
La General Motor, el Poder Judicial y la mafia sindicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo, y el pobre se quedó con las ganas de tener carro, y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.
Hoy en día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana.
En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expedir pescados y refrescos.
En una de ellas se encuentra Marino, llamado "el camello" por sus amigos, como un ermitaño del martira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.
!Ahí tienes tu camello!.
!ahí tienes tu camello! le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que aquellos buscan ofenderle para desconcretarlo.
Pero el camello no come cuento.
Libro Crónicas desde Morón - Historia de Palma Sola
Palma Sola constituye una extensión de tierra planas en las adyacencias del mar, enclavado entre la desembocadura del río Morón y el saliente de punta Morón. Sus suelos son de tipo-salino-arenoso, cubiertos por una vegetación desidua en transición xerófita.
Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como las serpientes de cascabel y la coral. Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven su taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.
Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859, proveniente de la isla de Curazao. Traía además, la goleta del Mariscal, Falcón al futuro presidente e "Ilustre Americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes. En el mismo año, en menos de 4 meses estuvieron en Morón los máximos dirigentes de la Federación. Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año; estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con moroneros y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe. El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió el rumbo de Zamora. Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.
Según los cronistas de ese entonces, el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente: "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la oligarquía. Algunos llegaban a gritar mirando de reojo a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vásquez".
Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, Presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica. Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarca diversas áreas de servicio, vialidad, cloacas, recreación, educación, etc., y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y esparcimiento humanos.
Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos. Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza. Palma Sola aún sigue esperando. También su parsimonia vio esfumar su río Canme, que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos. Quedó en su aridez la sequía, que hoy es su entrañable amiga, como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales. En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela. Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.
Pero esta ensambladura del popular vehículo tuvo un final infeliz. Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue. La General Motors, el Poder Judicial y la mafia smdicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo y el pobre se quedó con las ganas de tener carro y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.
Hoy día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana. En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expender pescados y refrescos.
En una de ellas se encuentra Marino, llamado "El Camello"por sus amigos, como un ermitaño del mar tira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.
"¡Ahí tienes tu camello! ¡Ahí tienes tu camello!", le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que los presentes buscan ofenderle para desconcentrarlo. Pero El Camello no come cuento.