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El General Falcón en Palma Sola (última parte)

El General Falcón en Palma Sola (última parte) Siguiendo con el último trozo del discurso del general Falcon en Palma Sola para incorporarse a la guerra federal de la cual seria su máximo dirigente y que a la postre lo llevaría a la presidencia de la Republica, veremos en su arenga que trata de animar y convencer a su correligionarios para la entrega a la lucha armada que se extendería por cinco largos años. A Falcon en Palma Sola lo acompañaba otro futuro presidente de la Republica como lo fue el general Antonio Guzmán Blanco. Decía: "Salido Zamora de Coro, la heroica, con un puñado de valientes, atraviesa la tercera parte de nuestro territorio por entre un erizo de fuerzas enemigas, toca a las puertas, toca a las puertas de las capitales de todo occidente, los visita casi todos ellos, y donde quiera tropieza con el enemigo, lo vence y lo desarma. A las trescientas leguas de marcha, la opinión le guardaba a Barinas como premio de tanto denuedo, de habilidad tanta. Allí crea un ejército, lo organiza, lo arma, y seguro en su inexpugnable y rica base de operaciones, prueba todo lo que se puede cuando se cuenta con la opinión, y se tiene fe en los pueblos. ¡Viva el ejército de occidente como un modelo eterno para la posteridad! La patria debe también muchos recuerdos de gratitud al viejo soldado y las lanzas orientales, que con nosotros, lidian infatigables, a favor de la causa popular ¡ derramemos una lagrima sobre la tumba de los valientes de ambos ejércitos, que hayan sobrevivido a tanta gloria!. Para hoy, la revolución tiene toda su fuerza material: yo creo traerle el complemente de su autoridad moral; ese que me han dado el favor de los pueblos, y la aceptación de los jefes armados, que hasta ahora acaudillan el ejercito. Con esta autoridad propongome darle unidad y concierto a la campaña; al propio tiempo que ahorrar sangre generosa y conjurar futuros peligros, ayudadme, compatriotas todos. Vamos a fundar la Republica. Contribuid todos al triunfo nacional, y luego Venezuela dispondrá libremente de su suerte, como dueña absoluta de si misma. La sangre que ello cuesta, dejémosla caer solo sobre los que pretendan, todavía bregar con la opinión pública, poniendo a los venezolanos en el duro trance de escoger entre la esclavitud y la insurrección. Si tal sucede, la guerra queda justificada, y la posteridad bendecirá a los que la hacemos, si fieles, fundamos la libertad de la patria. Falcón Cuartel General, Palma Sola, 24 de Julio de 1859.