← Volver al Archivo
📚 Alexis Coello - Drive
El Fuerte San José del Yaracuy
El Fuerte San José del Yaracuy
El fuerte o fortín es una construcción militar para la defensa y el ataque; se hace con diversos materiales, fundamentalmente con materiales duros y resistentes que logren aguantar las arremetidas del enemigo.
En la boca del río Yaracuy, aquí, en los predios del municipio Juan José Mora en el año 1732 se construyó uno con "faxina y palos".
La faxina (nos dice el DRAE) es un haz de ramas delgadas muy apretadas que usaban los ingenieros militares especialmente para revestimientos o también "pared formada por haces de ramas, pajas o cañas, unidos y recubiertos de barro, que se utilizan en la construcción de ranchos".
Este fortín se construyó en Boca de Yaracuy con la finalidad de vigilar la entrada y salida de las embarcaciones que por allí circulaban para evitar el contrabando o comercio ilícito que realizaban los holandeses con el apoyo del zambo Andresote (Juan Andrés López del Rosario).
Recordemos que esta vía fluvial del Yaracuy permitía llegar hasta El Chino (o Pica del Chino) donde había un puertucho o embarcadero; las mercancías de bienes manufacturados o cargas llegaban hasta El Chino, de allí era trasladada en lomo de mula, hacia San Felipe y Barquisimeto, de regreso las cargas eran de productos agrícolas (café, cacao, frutas etc.).
La otra razón para la existencia de ese fuerte efímero fue la militar.
Andresote había logrado reunir un grupo numeroso de negros, indios, pardos y tenía la colaboración de los hacendados y conuqueros y también de los holandeses.
De tal manera que en varias oportunidades pudo derrotar las tropas españolas de la compañía Guipuzcoana; Andresote los tenía en zozobra y hasta los ridiculizaba.
Fue entonces cuando el Gobernador y Capitán General Sebastian García de la Torre resolvió dirigir personalmente las operaciones contra Andresote, de tal forma que se dirigió a San Felipe, con más de 1500 hombres, donde estableció su cuartel General.
García de la Torre dió la orden de construir el fortín, puesto que los cimarrones continuaban atacando, como lo hicieron con el Teniente Isidoro Vicente de Ribera que lo emboscaron con sus 280 hombres causándole numerosas bajas.
Ya Andresote se había ido hacia Curazao y García de la Torre lo sabía pero los cimarrones y rebeldes no dejaban de asechar y atacar.
El fuerte de "San José del Yaracuy" tendría diez cañones y "treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses.
El ingeniero Francisco Andrés Meneses tendría a su cargo la erección del fortín y el teniente Martín de Ascanio suministraría los soldados, la mano de obra, los bastimentos y todos los materiales necesarios".
El fuerte fue levantado con suma rapidez.
A la vez, el Gobernador García de la Torre ordenó también levantar otro fuerte en Boca de Aroa (él lo llama Tucacas) porque decía que hay muchas veredas desde San Felipe, Nirgua y otras partes, por donde se pueden bajar las frutas y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas (Boca de Aroa), teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños".
Esto lo dice el Gobernador porque el río Yaracuy tenía en ese tiempo muchas ramificaciones o caños que se conecta ban con el río Aroa, además.
El delta del río Yaracuy se unía con el de Aroa en ese entonces.
La actuación de García de la Torre no le sirvió de mucho, si bien es cierto que había sofocado la rebelión de Andresote, fue sustituido a finales de 1732 por el nuevo Gobernador Martín Lardizábal.
Este Gobernador ordenó destruir el Fuerte San José de Yaracuy y mandó a construir otro: "El Fuerte San Ignacio Loyola de Tucacas".
Todo el personal y utilería del primero fue traspasado al segundo.