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📚 Alexis Coello - Drive

Y se quedó dormida

Y se quedó dormida Estaba tan bella que parecía dormir. Su faz expresaba lo que en vida derrochaba: sonrisa, amabilidad, alegría, amor y belleza espiritual. Sí, esa belleza que no se contempla a simple vista, esa belleza que no es vacua, esa belleza intangible materialmente pero que sólo se consigue en las almas nobles y llenas de amor para dar. Estaba tan bella que no parecía estar en un féretro, su rictus enarbolaba lo que en vida profesaba: esperanza y lealtad, dones que llevó como una insignia hasta el final de sus días. Estaba tan bella que no parecíairal sepulcro sino a un festival naranja con su boina y su bandera, siempre dispuesta sin saber decir no. En la muchedumbre siempre era la más alegre, dueña de un entusiasmo exacerbado, siempre al frente, sin pedir ni dar cuartel. Estaba tan bella que nos recuerda sus años adolescentes por allá en el cuarto grado en la escuela Las Colinas" de Morón, no recuerdo si nos tutelaba la maestra Eredina o Elsa de Chacón o Ana Zabala pero sí sé que corríamos juntos por los amplios patios acompañados de Joseba Iturburú y Emiro Reyes. Estaba tan bella que sus alumnos la lloraban sin cesar y sus colegas no encontraban la conformidad. Su sensibilidad y el gran amor por los niños la habían convertido en maestra, maestra digna que con los hechos demostraba su palabra. La maestra Isabel ya era un signo de la amistad, de la colaboración y de la comprensión. Estaba tan bella que su ataúd parecía una barca lanzada a un mar humano y los brazos de la multitud se asemejaban a remos que la conducían hacia la eternidad, en un sitial junto a Dios. Tanta gente junta que reconocían en ella su virtud y su obra. Estaba tan bella que murió por lo que siempre creyó, murió en el intento de ser servidora de su pueblo que tanto amó, murió como los robles: de pie. Su última mirada fue para su gran amigo de lucha y de lo personal, su última mirada fue para Neptalí Secos cuando la tomaba en su regazo a punto de expirar, su última mirada será siempre para el pueblo de Morón. Estaba tan bella que no te decimos adiós sino hasta luego. Todavía vives con nosotros, en los corazones de los que te conocimos.