← Volver al Archivo
📚 Alexis Coello - Drive

Microhistoria

Microhistoria El autor Luis González refiere que el microhistoriador es guiado por su actitud romántica hacia el terruño, habla sobre la desigualdad cultural y económica de estos personajes, y sobre todo de la problemática social que los envuelve. Tipifica que el microhistoriador debe "ser un hombre de ciencia pero no al modo burdo del geómetra". Señala la necesidad de que el microhistoriador disponga de los archivos y bibliotecas para poder hacer su trabajo dignamente. Clasifica a los microhistoriadores según su aptitud y su función en tres tipos: el de la hormiga, el de la araña y el de la abeja. Sobre lo microhistórico establece que “dentro del enorme universo del pasado historiable es posible aislar la parcela que le corresponde a la microhistoria, es decir, el espacio, la gente y las acciones que le preocupan". El ámbito donde debe desarrollarse la microhistoria es la patria chica; "La unidad tribal, culturalmente autónoma y económicamente autosuficiente; es el pueblo entendido como conjunto de familias ligadas al suelo, es la ciudad menuda en la que todavía los vecinos se reconocen entre sí, es el barrio de la urbe con gente agrupada alrededor de una parroquia o espiritualmente unida de alguna manera". La microhistoria debe dedicarse a los sucesos típicos con una visión integral de la localidad. "La historia local debería serlo de aquella simbiosis prodigiosa entre tierra y pueblo, que conduce, a cada localidad resultados distintos". Sobre el análisis microhistórico señala que el pasado sólo puede escrutarse con procedimientos científicos y formula cuatro operaciones necesarias: la problemática, la heurística, la crítica, y la hermenéutica. En la síntesis histórica el microhistoriador debe pasar a ordenar sus ideas con arte; "La microhistoria es ciencia en la etapa recolectora, depuradora y comprensiva de las acciones del pasado humano, y es arte en la etapa de la reconstrucción o resurrección de un trozo de la humanidad". La prosa debe ser natural, sencilla, sin exceso de sentimentalismo: "A la microhistoria le viene bien el lenguaje que admite la calificación de humanístico que es como el ensayo, no como el de las ciencias humanas". Se debe usar un lenguaje coloquial con visos literarios y sin muchas parafernalias. La microhistoria se abre camino en el mundo, cada día se le da mayor importancia; ya en algunos países se ha incluido en los pensún de la escuela primaria, la historia local como un "gimnasio" para ir entrenando a futuros historiadores: "constantemente aumentan los convencidos de que para formar profesionales de la historia lo mejor es la práctica microhistorica". El excesivo nacionalismo ha oprimido a las regiones y con ello ha menguado los estudios históricos locales. La eterna lucha entre el centralismo y el federalismo ha marcado también a las microhistorias. En los periodos centralistas se disminuye los enfoques historiográficos locales mientras que vuelven a resucitar en las etapas donde predomina la versión federal de los gobiernos.