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📚 Libro Crónicas desde Morón

Libro Crónicas desde Morón - Redadas e Inseguridad

Libro Crónicas desde Morón - Redadas e Inseguridad Para una persona decente, "caer"en una redada es extremadamente molestoso. Pasará por un vía crucis antes que recobre su libertad. Las redadas son un método de captura masiva e indiscriminada para luego filtrar o separar a la gente buena de los malandros o de aquellos que tengan problemas con la justicia. La redada es eso de que "todo d mundo contra la pared y cédula en mano". , otras veces ni cédula piden, sino "a montarse todos en el autobús (o patrulla". Si alguna persona, consciente de sus derechos, se le ocurre defender su dignidad, se le responde: "Ah, tú te la das de abogado" o "Tú eres alzao"; este ciudadano tendrá suerte si no obtiene su rolazo o planazo. Los detenidos en redadas son llevados a un centro de reclusión que suelen ser los calabozos de la policía o el comando de la Guardia Nacional. En el primero, los detenidos son apretujados en unas celdas malolientes sin ninguna clase de selección; allí sufren vejámenes de todo tipo; en el segundo, se les conmina con frecuencia a barrer los patios del comando y no son raras las agresiones físicas o verbales. Como es obvio, la persona que no ha cometido ningún delito debe salir libre, tarde temprano la dejan ir, con diversas molestias a cuestas, sin propOorcionarseles ninguna excusa o disculpas, sin ninguna justificación. Sólo sabe que cuando sale de los calabozos de la policía debe irse a bañar rápidamente y si sale de la Guardia debe venirse caminando desde Pequiven hasta la encrucijada de Morón, porque se lo llevaron en contra de su voluntad pero nadie lo trae al sitio donde lo capturaron. Ahora bien, ¿qué efectividad tienen las redadas para combatir la delincuencia desatada? Sin presumir de experto, utilizando simplemente el sentido común, yo pienso que son poco efectivas. Si valoramos la inversión de los recursos hombres (efectivos)-horas en el despliegue de una redada y lo cotejamos con los resultados, ¿cuántos maleantes se atrapan en una redada? En la mayoría de las redadas los detenidos son dejados libres en su totalidad, unos pueden quedarse un poco más de tiempo, pero todas maneras se van. ¿Cuántos son detenidos, pasados a juicios y sentenciados? Si acaso un 1%. ¿Es esto efectividad? Y sin embargo, las redadas siguen siendo el método policiaco tradicional y por excelencia para combatir la delincuencia. ¿Por qué no son efectivas las redadas contra el hampa? Sencillamente porque el malandro no anda expuesto en la calle o en los sitios públicos. El delincuente sale de su escondrijo, ataca y se vuelve a esconder, no anda como la persona normal y corriente que no la teme porque no la debe, en cambio el malandro sí la teme porque la debe. El hampón cuando oye de una redada (porque muchas veces, se le informa anticipadamente) se va a su madriguera, actúa furtivamente y con precisión aunque ya algunos se exhiben ante la impunidad. A esta situación vienen a agregarse los preceptos contenidos en el nuevo Código Orgánico Procesal Penal (Copp), que da mayor libertad al ciudadano para ser inculpado y condenado. No es que sea malo, pero no se adapta a la actual realidad venezolana. Nuestros tribunales no están adecuados aún a las exigencias formativas y procesales del Copp, además no están disponibles ni la infraestructura ni los recursos humanos idóneos. En cuanto a la policía se deben implementar nuevos códigos de etica y de procedimientos. Es urgente formar una nueva policía que tenga una visión diferente de atacar el delito, crear una nueva escuela policial; hasta ahora lo que hemos tenido es una policía represiva en concordancia con el viejo Código Penal (ya abolido). Entonces, o somos creativos o nos copiamos de los Estados Unidos los procedimientos, métodos, y capacidad de actuación de la policía gringa así como ya nos copiamos de ellos casi en su totalidad su código penal. La policía debe ser, humildemente opino, más de Inteligencia y Preventiva que de otra cosa, es decir, que de enredadera o represiva. Una policía de Inteligencia debe estar bien dotada y con un banco de datos actualizados y computarizados, armas modernas, equipos de comunicaciones eficientes, vehículos en buen estado y toda una infraestructura de puestos de vigilancia, sedes adecuadas, etc. Ante esta ola delictiva que vive el país lo menos que puede hacer un venezolano es emitir su modesta opinión con el riesgo de que virtuosos y expertos estudiosos digan que todo esto es una falacia. Sin embargo, debemos aclarar que la delincuencia es un problema más profundo y complejo que ninguna policía del mundo por muy perfecta que sea podrá detener si no se atacan las causas y raíces sociales que las proyectan.