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📚 Alexis Coello - Drive

Tiempos de Galavís II

Tiempos de Galavís II Félix Galavís fue un general de la cúspide del poder gomecista, pertenecía a la elite del entorno del dictador. Le unían a Gómez no sólo los créditos que la guerra demanda como la lealtad, la valentía y el apoyarse o el protegerse mutuamente a lo largo de las contiendas o de las batallas, sino también que les unían una estrecha amistad y compadrazgo. de haber llevado a cabo la organización moderna del Ejército, su uniformidad y su reestructuración en forma ordenada conjuntamente con el oficial del Ejército chileno Mac - Gill, quien fue director de la academia militar de su país y quien había sido contratado para tales fines. Esto sucedió en 1910 siendo el ministro de Guerra y Marina el general Régulo Olivares y el general Félix Galavís, Inspector General del Ejército. En 1916 el general Félix Galavís es sustituido como Inspector General del Ejército por el hijo mayor del dictador, José Vicente Gómez; este cambio demuestra lo estratégico del cargo cuando el general Gómez coloca a su propio hijo para remover al compadre y amigo, y así seguir manteniendo el control supremo de las Fuerzas Armadas. Sobre esta circunstancia, escribe un investigador: "Félix Galavís fue destituido de su cargo por una intriga del círculo familiar vicentista (de José Vicente). Fue acusado de intentar una conspiración, apoyándose en su alta investidura en la Inspectoría General del Ejército. Esta calumnia fue insinuada en corrillos alrededor del dictador, atribuyéndoseles propósitos antigomecistas a algunos nombramientos y Galavís, además, tenía el mérito disposiciones de Galavís". El cargo militar de Galavís era el segundo en jerarquía según la estructura particular que el general Gómez daba al Ejército: El general Félix Galavís fue el Inspector General del Ejército, sólo por debajo de Gómez en el mando, quien era presidente de la República y a la vez comandante en jefe, puesto que al ministro de Guerra y Marina lo ponían a ejercer funciones administrativas. Cuando Gómez no era presidente (porque ponía a un títere suyo) entonces conservaba la comandancia del Ejército y el segundo jefe del Ejército seguía siendo el Inspector General. Después de ser destituido de la Inspectoría General del Ejército, Galavís se ocupa o les dedica más tiempo a po a sus negocios particulares; comienza a desarrollar su hacienda "Urama" y el "Central Lucinda". En Urama construye un edificio de dos plantas para un restaurante. Hospedaje moderno (posada) que va a solucionar el problema de los viajeros de Valencia a San Felipe (o viceversa) que en todo ese largo camino no existía un sitio donde comer y dormir. Cercano al río Urama, establece la casa de habitación de su hacienda: "De una montaña inaccesible y enfermiza, han hecho la constancia e inteligencia del general Galavís una próspera hacienda, cómoda y sana". En el potrero San Antonio de su propiedad, introduce la cría del ganado cebú, con sementales importados, incorpora métodos modernos en su ganadería, cría ganado caballar, con esbeltas yeguas y caballos selectos. Sin embargo, no deja ni se aísla de la actividad política; en su hacienda recibe a grandes personalidades de la política, como al agregado militar de la embajada de los Estados Unidos de América (en los archivos del cronista reposan fotografías de este encuentro).