Libro Crónicas desde Morón - Perfiles
La estructura económica y social de la Venezuela colonial plasmó características específicas en cuanto a la composición, concentración y distribución de la población así como también delineó parámetros culturales peculiares de cada una de las localidades. Caracas y Valencia, esta última en menor medida, fueron los núcleos urbanos de mayor densidad en el centro del país. Maracaibo en el occidente. Estas ciudades llegaron a convertirse en el asiento preferido de los estratos poderoso tanto en lo económico como en lo político, obviamente gozaban en una mayor rentabilidad derivada de la comercialización en el exterior de los productos agrícolas, de modo que en estas ciudades se van a producir estilos de vida diferentes a las de su contorno rural.
Los puertos sirven de puntos intermediarios que enlazan los centros productivos con los mercados de ultramar resguardando los beneficios de los radicados en el espacio urbano. Esto sucede dentro del marco de las llamadas economías de puerto o economías de enclave donde ocurre el fortalecimiento de oligarquías exportadoras e importadoras y de pequeños núcleos de capital comercial portuario dependientes de la burguesía internacional, y más aún para las últimas décadas del siglo XVIII la burguesía comercial criolla -señala Brito Figueroa- "es el resultado del fortalecimiento de las conexiones de la economía venezolana con el mercado capitalista mundial de los cuadros de un país carente de todo desarrollo industrial".
Unidos a la capital y a las operaciones de mercado se establecieron en las adyacencias de los puertos -La Guaira y Puerto Cabello- casas comerciales extranjeras con su correspondiente contingente humano dando origen a una no desdeñable inmigración europea (no española) compuesta por alemanes, ingleses, italianos franceses, holandeses, etc. Un censo de 1894 nos revela que casi un 10% de inmigrantes integraban la población de Puerto Cabello en aquel entonces; de un total de 13.676 habitantes, existían 131 alemanes, 33 daneses, 29 colombianos, 48 franceses, 725 holandeses, 44 ingleses, 15 italianos y 53 de otras naciones.
Es por ello que desde el siglo pasado es común encontrar en Puerto Cabello, ligados a los sectores comerciales los apellidos, Boulton, Blohm, Kolster, Bhss, Gerstl, Rómer, Bredmeyer, Senatolli, Gentnzen, Blaash, Valarino, Chaumer, Lesseur, Fortune, Gaerste, Nahmens, Remesen, Frey, Sterling, Phelp, Perrone, Schucht, etc, de allí que puerto Cabello estuviese en el pasado un cementerio especialmente para los alemanes.
Estos sectores comerciales buscaron formas organizativas y no es casual que las primeras cámaras de comercio que se fundaron sean las de Caracas (La Guaira), Maracaibo y Puerto Cabello en 1894 y "en esta acta constitutiva -la de puerto Cabello-y firmando los primeros estatutos de la Cámara hay nueve firmas de origen extranjero de las 22 que la integraban ". La influencia de estos grupos de inmigrantes fue de determinar para la formación de los patrones culturales del gentilicio porteño, ellos dieron un aporte importante no sólo en el campo económico sino también en el campo de las artes, las letras, la medicina etc., que van a ser vitales para el forjamiento de una entidad cultural basada en el híbrido de elementos foráneos provenientes del viejo continente con los rasgos autóctonos más el ingrediente africano.
Fuera del hinterland portuario vamos a encontrar, como reminiscencia de las plantaciones cacaoteras, la persistencia de lo negro en Patanemo, Goaigoaza, Borburata y San Millán que junto con Morón y Urama forman parte de la franja costa-caribe que va desde Pana hasta la penínsulas de Paraguaná. En otros tiempos hablar de cacao era hablar del negro o viceversa, histórica simbiosis que ha dejado su legado, además, en los valles de Yaracuy y en costa sur del Lago de Maracaibo.
En todo estos lugares en condición sinc qua non el culto a San Juan Bautista. En Urama se le veneró desde antaño, ya en 1723 el cura de Cagua encontró una iglesia de paja destinada a la adoración del santo. La carga cultural negroide no se reduce solamente al culto de San Juan Bautista, al baile de la hamaca, al toque de tambor: es también supersticiones y creencias ancestrales, hábitos, costumbre etc. En este aspecto Morón difiere un poco de Urama: este último ha preservado su esencia negroide mientras que el primero se ha diluido por la invasión de falconianos que desde hace mucho tiempo constituyen el grueso de su población y yuxtaponiendo otros caracteres de cierta consideración.
Libro Crónicas desde Morón - Urama, Parroquia de Juan José Mora
Urama estuvo casada en un tiempo con el occidente de Carabobo. Mantiene una relación histórica con Canoabo, Nirgua y Montalbán. Al principio, en 1628, perteneció a la jurisdicción de Nirgua por orden del gobernador Meneses, pero su núcleo poblador se estableció después de la fundación de Canoabo en 1711. En el plano religioso, Urama y Canoabo mantuvieron una vinculación estrecha, ambos se servían de los mismos curas, dependientes de la vicaría de Nirgua. En una iglesia de paja se veneraba a San Juan Bautista cuando en 1723 vino un cura de Cagua que había sido enviado por el Obispo Escalona y Calatayud. De esta visita se levantó un informe para proveer a la iglesia de un cura fijo que no lo tenía. En 1795 se cayó la iglesia de Urama, el cura Félix Antonio Martos fue a solicitar la construcción de una nueva y las autoridades eclesiásticas lo comisionaron a él mismo para que hiciera el reconocimiento del t4erreno, porque nadie quería venir de afuera por temor a contagios de calenturas.
En 1773, el Obispo Mariano Martí hace la siguiente referencia: "Este pueblo es fundado principalmente para los esclavos y otra gente libre que cultivan las haciendas de cacao comprendidas en este valle". Por cierto que en los nuevos tiempos su potencial cacaotero ha sido sustituido por los platanales y los cocoteros, lo que indica que sigue siendo un área de actividad agrícola y también pecuaria, puesto que en la zona existen grandes pastizales que envuelven una próspera ganadería. En 1835 se separaron Montalbán y Urama de la jurisdicción de Nirgua, a la que habían pertenecido desde 1628. Montalbán se convirtió en un cantón independiente y Urama pasó a ser parte de él. En 1873 Urama pasa junto con Morón a formar parte del distrito Puerto Cabello. Y en la gaceta oficial de agosto de 1981 aparece como municipio foráneo del novel distrito Juan José Mora, hoy en día es parroquia de este municipio. En 1921 se le llamó Camejo en honor al procer "Negro Primero". Esto se debió a que el General Gómez, durante la conmemoración del Centenario de la Batalla de Carabobo, quiso ponerle a todos los municipios de este estado los nombres de los héroes que participaron en la gran gesta, y así lo hizo mediante decreto del 24 de jumo de 1921.
La historia también nos dice que por aquí pasó el General del Pueblo Soberano con su programa de "Tierras y Hombres Libres" en la mañana del sábado 26 de marzo de 1859. Llegaba el General Ezequiel Zamora de Morón, donde había estado desde el 23 del mismo mes, cuando, proveniente del estado Falcón, instaló allí su cuartel general. Ese día Zamora llegó a Urama y se encontró con que los partidarios de su causa Joaquín Molina y los hermanos Casimiro y Esteban Herrera habían sublevado al vecindario a favor de la Federación. El ejército Federal siguió el camino de Guabina y el 27 de marzo sublevó al caserío de Canoabito.