Se encontraron 18 fichas analíticas en 9 documentos originales.

Amador Yance 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante de Los Happy Boys que se desempeñaba como bongoero y cantante.

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Antonio Reyes 🔍

Según Alexis Coello, integrante de Los Happy Boys encargado de las maracas y coautor de las notas sobre los músicos de Morón.

rol adicional: Coautor del texto
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Bar España 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, local ubicado en la calle La Paz de Morón donde se presentaba el grupo Los Happy Boys en los años 60.

ubicacion: Calle La Paz
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Barrio La Pancha 🔍

Según Alexis Coello, se construyó sobre terrenos inundables a raíz del boom industrial de la década de los 60. Menciona que originalmente eran ranchos de tablas y cartón con configuración anárquica que posteriormente se transformaron en casas y quintas.

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Barrio Unión 🔍

Mencionado por Alexis Coello como uno de los barrios construidos sin planificación sobre terrenos inundables. Fue el escenario recurrente de las incursiones del personaje conocido como Chiripa.

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Bota Burro 🔍

Según Alexis Coello, fue una barriada ubicada en lo que hoy es el barrio El Mamón y la Urb. Coro. En las décadas de los sesenta y setenta era considerada la zona roja de Morón por sus bares y mabiles. Su nombre deriva de la costumbre de los antiguos moradores de abandonar cadáveres de burros y otros animales en ese sitio cuando estaba enmontado.

estatus actual: Barrio El Mamón y Urb. Coro
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Botaburro 🔍

Según Alexis Coello, sector ubicado en las adyacencias de la avenida Falcón en Morón, donde se estableció José Rafael Zambrano Arias en 1960.

📄 Crónica: Chicho Cumaco ➔

César Napoleón Zavala Graterol 🔍

Según el IPC, nació el 22 de abril de 1960 y ha dedicado su vida a la promoción de los valores culturales nacionales. Fue presidente de la Casa de la Cultura Popular Alí Rodríguez y fundó las organizaciones teatrales Julio Mejías y Puertas Abiertas.

direccion: Barrio José Félix Mora
📚 Fuente: Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2006. Municipios Juan José Mora y Puerto Cabello ➔

Chiripa 🔍

Según Alexis Coello, era un ladronzuelo veloz que operaba en Morón durante los años sesenta. Era conocido por su rapidez al correr tras cometer hurtos, siendo comparado con un rayo. Dormía en sitios como el trapiche viejo, los jabillos de La Alcantarilla o Punta Morón, y vestía de negro para pasar desapercibido por las noches.

descripcion fisica: delgado, mediana estatura, blancuzco, pelo desordenado
📄 Crónica: Chiripa ➔

Cine Antisa 🔍

Según Alexis Coello, fue el cine de mayor permanencia en Morón, fundado por una pareja de españoles en el segundo lustro de los años sesenta. Su nombre deriva de las iniciales de sus propietarios, Antonio e Isabel. Contaba con una sección de patio con bancos de concreto y una sección de preferencia techada. En los años setenta fue remodelado totalmente, incorporando butacas cómodas y pantalla gigante.

secciones: Patio y Preferencia
propietarios originales: Antonio e Isabel
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Cooperativa de consumo de víveres y alimentos de los trabajadores de la industria petroquímica 🔍

Según Alexis Coello, funcionó durante los años sesenta en el local que actualmente ocupa el Ateneo de Morón antes de quedar abandonada.

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Francisco Bolívar 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, bajista de Los Happy Boys, conocido por el alias Zorro.

alias: Zorro
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Jeremías Pacheco 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante encargado de la tumbadora en el grupo Los Happy Boys.

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Juan Garcés 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, guitarrista del grupo Los Happy Boys, conocido por el alias Vaca Vieja.

alias: Vaca Vieja
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Los Happy Boys 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, agrupación que copó la escena moronense en los años 60, presentándose frecuentemente en el Bar España. Integrado por Juan Garcés, Francisco Bolívar, Amador Yance, Obdulio Bolívar, Jeremías Pacheco, Regino Colina y Antonio Reyes.

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Modesto 🔍

Según Alexis Coello, párroco del pueblo en los años 60 que, tras un incidente con un cohete en la iglesia, pronunció una maldición contra la localidad.

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Obdulio Bolívar 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, cantante de Los Happy Boys conocido como Yuyo o por el alias El Sapo.

alias: El Sapo
apodo: Yuyo
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Regino Colina 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, miembro de Los Happy Boys que tocaba la charrasca.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #465

Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón

Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón
La música es un aliciente para el espíritu. Desde tiempos remotos el hombre ha disfrutado de ella. Con variados instrumentos y diversas voces se ha hecho acompañar a lo largo de su devenir histórico, sus gratos e ingratos momentos siempre han tenido un trasfondo musical, las melodías han estado prendidas al quehacer humano como un maravilloso elixir de la vida, acciones y pasiones se han recreado con la musicalidad. La música es una síntesis del sentimiento creador del poeta y de la elocuencia interpretativa de los músicos que exige una perfecta combinación de elementos musculares y objetos sonoros. Sin pretender decir que son los primeros, este artículo se lo vamos a dedicar a los pioneros del bonche y la parranda en el municipio Mora.
Corrían los años 50 cuando se organizó en Morón el grupo musical "Los Monos" compuesto fundamentalmente por los hermanos Pacheco (apodados Los Monos); Eugenio (tumbadora), Manuel (bongó), Segundo (maracas), también integraban este grupo Candelario Acasio (el papá) animoso vocalista, el maestro Aníbal (marimba), el viejo Melecio (la charrasca) y el pimientoso vocalista Julito. Este conjunto se dedicó a la divulgación de los ritmos afro-caribeños que entonaban entusiastamente en las plazas, sitios públicos y eventos sociales. Era común oír en voces de "Los Monos" canciones como El Caimán, La Mucura, La Pilandera.
Posteriormente (en los años 60) Los Happy Boys coparon la escena moronense con ritmos movidos poniendo a bailar a los parroquianos en el Bar España, ubicado en la calle La Paz, y en los clubes de la ciudad. Los Happy Boys estaba integrados de la siguiente manera: Juan Garcés, alias Vaca Vieja (guitarrista), Francisco Bolívar alias Zorro (bajista), Amador Yance (bongo-cantante), Obdulio "Yuyo" Bolívar alias El Sapo (cantante). Jeremías Pachecho (tumbadora), Regino Colina (charrasquero) y tocando las maracas se encontraba el pintoresco Antonio Reyes, coautor de estas notas.
Al desintegrarse Los Happy Boys se conformó Los Coralitos, con vanos integrantes de aquél y otros que se agregaron como Luis Martínez (guitarrista), Pata'e Joropo y Rabo'e Plomo (tumbadora), este grupo popularizó la famosa canción Bota Burro, de la cual transcribimos una estrofa:
En el cine una mujer me dijo a mí que le luciera una visita a Bota burro yo le dije que ese sitio no era para mí, no nací pa' que me ate a mí ninguno.
(Coro):
Ay, que yo a Bota Burro no voy a tocar, porque me matan de una púnala Esta canción deja entrever la fama que adquirió Bota Burro como un sector peligroso para la vida de las personas por la presencia en él de muchos córtanos que no comían cuento a la hora de utilizar sus pico'e loro para saldar las cuentas pendientes.
Entre los cantantes solistas o románticos encontramos a Juan Tovar (catalogado como uno de los mejores soldadores que han venido a Morón) que con sus rancheras de Javier Solís acompañaba a los enamorados a dar serenatas a cambio de una botella de ron. ¿Cuántos amores no nacieron a la luz de las rancheras de Juan Tovar? El alcohol truncó la vida de un talentoso cantante y un excelente soldador.
Otro que incursionó en la música romántica fue Pachequito, sin el brillo de Juan pero con tanto entusiasmo que contagiaba a sus oyentes con su voz de eterno enamorado y pica flor consuetudinario. Pachequito se fue del canto, cambio las melodías amorosas por sus cepillos de carpintero.
En otro escenario se destacó el Charro Muñoz. Era época de Radio Morón y se solía, con frecuencia, presentar a los cantantes en vivo, es decir, los cantantes interpretaban sus piezas en el mismo estudio de la emisora. El Charro Muñoz con su potente voz deleitaba a los radio¬escuchas y a los presentes en la emisora con su amplio repertorio de boleros rancheros. Pregúntele a las abuelitas de hoy cuántos suspiros probablemente dieron cuando estaba el Charro Muñoz y cuántas de ellas fueron cautivadas por su imagen de mero macho mexicano.
En los escenarios de radio Morón también se dieron concursos de canto para aficionados. "Buscando una estrella", así se llamaba uno de los programas al que acudían los aspirantes, aún imberbes, a entonar sus melodías con ansias de ganarse la clasificación, y también como recompensa les obsequiaban varias galletas María y media docena de maltín. Allí concursaron Juan Páez con la canción "Juan José", Julio Ramírez con "Ramoncito en Cimarrona" y Emiro Reyes con "Allá viene el Gavilán".
Les aseguro que ese día ninguno se fue en blanco.
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Crónica Web #435

Libro Crónicas desde Morón - La Pancha

Libro Crónicas desde Morón - La Pancha
La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.
La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.
Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.
Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.
Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.
En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.
En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.
Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.
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Crónica Web #164

Viejos toponímicos de Morón

Viejos toponímicos de Morón
Del Morón bucólico de ayer quedan en la memoria de viejos residentes y de otros que en ese tiempo la visitaron en la primera mitad del siglo XX.
nombres de lugares o sitios que hoy ostentan otras denominaciones producto de la transformación del espacio rural en urbano y en general de la evolución hacia la cultura petro-industrial.
Toponímicos en desusos y erradicados de nuestra nomenclatura loca, vamos a recordar hoy algunos de ellos.
Quitacalzón: Era un paso del rio o caño que se localizaba entre los terrenos de la Venepal y los de la petroquímica; en las inmediaciones de las llamadas cochineras uno y dos.
Supongo que es en el trance del rio Alpargatón en su declive hacia el mar.
Y el nombre viene dado porque en épocas de lluvia los caballeros que eran los que más viajaban tenían que quitarse los pantalones (calzones) para poder pasar al otro lado.
Zapateral: Hacienda o cocales extensos propiedad de Félix Galavís ubicados entre Quitacalzón y los terrenos de la actual Pequiven o en ellos.
Este toponímico no parece originarse de zapato (calzado), sino de zapatero que es lo que también se denomina parapara, o de zapata que es un árbol maderable (según Adolfo Enst).
Con los nombres de zapata (Edo Bolívar), la zapatera (Edo Guárico) zapateral (Edo Barinas) y zapatero (Portuguesa y Trujillo).
Bota Burro: Este sector era una barriada marginal en las décadas de los sesenta y setenta.
Ubicada en lo que hoy es el barrio el mamón y la Urb Coro, además de los lugares adyacentes.
Bota burro era un lugar muy movido para la diversión por la presencia en su ámbito de numerosos bares y de maltrechas viviendas que servían de mabiles.
Era en ese entonces la zona roja de Morón, y debe su nombre a que antes de formarse esta barriada era un sitio enmontado y aislado, lejano al poblado (casco de Morón) y por ello los moradores acostumbraban a botar los burros muertos (era el transporte de la época) y otros cadáveres de animales en ese lugar.
Calle Real: Actual calle comercio.
Era la vía principal que conducía desde Puerto Cabello o Valencia hacia el occidente del país (San Felipe, Barquisimeto etc.).
Era la calle principal, la más poblada y donde vivían las personas más importantes de la localidad.
Cuando el gobierno del General Gómez se le denominó trasandina porque a través de ella o pasando los viajeros por esta vía llegaban a las cumbres andinas.
Su nombre es de herencia española, (calle real: la calle del rey) Bejuquillal: Hacia los lados de la Urb las parcelas, lo cual era un territorio inhóspito e ignoto.
Por allí se busoa madera para elaborar carbón, se usaba para la cacería por la abundancia de animales; y también para la búsqueda de leña y para otros menesteres similares.
Su nombre proviene del Bejuco (Liana) que sirve para elaborar tejidos y tiene otros usos; seguramente sería que existía en demasía este elemento vegetal.
Seguramente era un bejuco fino o bejuquillo de donde se deriva el nombre.
El cerro de los locos: Un puñado de viviendas ubicadas donde hoy está la aldea artesanal "El Cachicamo", antigua caja de agua, debe su nombre a la familia Pacheco, algunos de ellos los llamaban los "monos" por su aspecto.
Al cerro se le llamó así por esa particularidad.
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Crónica Web #58

Chicho Cumaco

Chicho Cumaco
Su nombre de pila es José Rafael Zambrano Arias, nacido en la población del Tocuyo de la Costa el 17 de febrero de 1939. Se trasladó a Morón en el año 1960, estableciéndose en el popular sector de "Botaburro" en las adyacencias de la avenida Falcón, tenía Chicho 21 años de edad. Desde niño sintió pasión por tocar el furruco, instrumento -según élue fue ejecutado por primera vez en el siglo XIX en las costas de Lagunillas y por lo tanto es originario del estado Zulia. Chicho se destacó en su juventud como beisbolista y músico, y a este último arte todavía le mete en ocasiones especiales cuando la musa lo sacude. Empezó a tocar el furruco en su pueblo natal con un conjunto llamado los "aguinalderos de San Miguel", donde tocó por 12 años ese instrumento que es un híbrido entre percusión y bajo, en su sonar muy peculiar. En Morón se enroló como cantante en varias agrupaciones musicales, entre ella el grupo de los hermanos Medina "la sonora San Luis" y "LOS CORALITOS" de mi amigo Luis Martínez. En 1962 funda su propia agrupación gaitera llamada "los tiburones del éxito", junto con un grupo de brillantes músicos locales que después tuvieron fama nacional e internacional. Los nombres de estos talentosos músicos no se los voy a suministrar en esta crónica por falta de espacio, pero lo haremos en otra oportunidad o en una revista que esperamos sacar pronto. La historia de Chicho es larga y difícil resumirla aquí. Como deportista formó parte del recordado equipo "Deportivo Morón", Roberto fundado por 'don Montero en el año 1959 que vino los a llenar un vacío dejado por primeros equipos legendarios de Morón como lo fueron el "Santa Ana", fundado en 1930 y el Morón Star en los años sucesivos, ambos con brillante trayectoria en la historia deportiva de Morón. Lo amigos Jose Rafael Zambrano (Chicho). Obdulio José Bolívar (yuyo) César Antonio Montero y Víctor Manuel Barrios me hicieron llegar la historia y el roster completo de este tremendo equipo que también por falta de espacio lo voy a divulgar en otra oportunidad, la idea es que con el material informativo que me han hecho llegar (fotografías, datos biográficos etc.) podamos realizar una publicación más completa que recoja toda esta historia de los músicos pioneros y también de los deportistas morenses. Me indican en su correspondencia que el 26 de julio de este año se estará cumpliendo el 50° aniversario del inicio en la actividad deportiva de una gloria de nuestro municipio, el señor Eustoquio Rafael Uribe, un personaje que representó durante un largo tiempo el deporte del municipio y será recordado por sus compañeros de juego sobre todo porque su mayor pasión f ser umpire. Visite mi blog www iscoello. (*) Cronista Mu
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Fuente Bibliográfica #1

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2006. Municipios Juan José Mora y Puerto Cabello

Catálogo oficial de bienes muebles, inmuebles, manifestaciones culturales y tradición oral de la región CA 05-11.
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Crónica Web #170

Chiripa

Chiripa
Era el nombre de un ladronzuelo de Morón, o mejor dicho apodo, por allá, por los años sesenta, nadie sabe quién era ni de dónde apareció.
Era rápido y veloz como un rayo al posesionarse de alguna pertenencia ajena y echarse a correr a toda marcha.
Sus víctimas no podían darle alcance por muy jóvenes y rápidos que fueran; Chiripa marcaba diez segundos en cien metros planos.
De esto que afirmo pueden dar fe los que lo persiguieron y lo conocieron como Fay Calembe.
Luis Alvarado que confundiéndolo con un buen hombre le invitó una noche a su casa para que no durmiera en la acera de la Escuela de Barrio Unión.
En ese momento pasaba por el lugar Fernando Barrada (+), quien al verlos juntos y abrazados le dijo: "¡Gran vaina llevas pa' tu casa, Luis, ése es un ladrón!".
Inmediatamente, Chiripa se soltó del abrazo y emprendió veloz carrera y ambos (Luis y Fernando) iniciaron una furiosa persecución que como siempre no daba ningún resultado.
Era como perseguir una sombra, era como cuando el sargento García perseguía al Zorro.
A Chiripa también lo conocieron Emiro Reyes y Yuber Morales, ellos saben de sus andanzas y tropelías por Bota Burro y sus alrededores.
En ese entonces los atracos eran inexistentes; nadie robaba a mano armada a nadie, muchas personas dormían en sus casas con las puertas abiertas, o dormían en los porches y solares al aire libre.
Lo común era el hurto, eso de sustraer cosas cuando la persona está descuidada o deja los objetos "pagando" o cuando se penetra a las viviendas para sacar las pertenencias de valor.
Chiripa era delgado, mediana estatura, más bien bajo, era blancuzco tirando a catire, su piel percudida por la acción del sol y el sucio, su pelo desordenado, medio ensortijado y medio rubio.
Vestía generalmente de negro para pasar desapercibido por las noches.
Era un fugitivo, puesto que habiendo pocos rateros en el área, la gente se fijaba con más detalles en los escasos malandros de la época, a diferencia de ahora que hay como arroz y nadie sabe quiénes son porque son multitud.
Antes eran la excepción, ahora son la regla.
Chiripa dormía donde lo agarrara la noche, mejor dicho donde lo agarrara el día porque dormía de día y salía de noche a cometer sus fechorías.
Eran de su preferencia para pernoctar o dormir los sitios del trapiche viejo, donde hoy se encuentra la escuela Udón Pérez, o en algunos de los jabillos cerca de La Alcantarilla que drenaba las aguas servidas de la empresa Explosivos (hoy Cavim) hacia el río Morón, o en algunos de los árboles de Punta Morón en la desembocadura del río.
Chiripa desapareció como llegó, nadie sabe nada.
Algunos dicen que lo mataron en el cuartel donde prestaba servicio militar.
¿Quién sabe? Pero existe otro Chiripa en Morón y es uno que es buena gente y quien fue de los mejores short stop de Morón.
Es mi compadre Nacho Vargas, personaje muy querido en la comunidad.
Nachito como le decimos cariñosamente es hijo de uno de los primeros albañiles que llegaron al pueblo, ambos del mismo nombre, y el padre fue quizás el constructor inicial de la hoy urbanización Santa Ana, antiguo potrero y vaquera de la localidad.
Chiripa, el bueno, se destacó en el béisbol llegando a jugar doble A con varios equipos de la zona fuey ra de ella, algunos scout lo comparaban con David Concepción, ilustre grandeliga venezolano.
Es buen amigo y ahora no sabemos por qué rumbos anda, pero en Morón se le quiere y se le recuerda como uno de sus mejores deportistas.
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Crónica Web #494

Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine

Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine
El cine hace su aparición en Morón en la década de los sesenta. Uno de los primeros se instaló en la calle Bermúdez, en las adyacencias de la calle Comercio, hoy ocupa este lugar la carpinterí­a Carabobo. El otro que recuerdo, se ubicaba al final de la calle Comercio, en las cercaní­as del barrio "23 de Enero", donde hoy funciona la Casa de la Cultura Popular "Alí­ Rodrí­guez ".
Pero el que en realidad fue el más importante y de mayor permanencia en la localidad fue el cine Antisa, el cual es motivo de este escrito.
El Antisa debió su nombre a ANT (Antonio)- ISA (Isabel) en honor a sus propietarios, una pareja de españoles que en el segundo lustro de los años sesenta decidieron abrirle sus puertas al público moronense.
¿Quién de los moronenses no tiene gratos recuerdos de este cine? Recordemos el cine viejo con sus bancos de concreto en la sección del patio y con el valor de la entrada a real y medio (Bs. 0,75), no tení­a techo, cuando lloví­a el público tení­a que soportar el aguacero o colarse para "preferencia". "Preferencia"era la otra sección del cine, con sillas de metal con espaldar, techado y con cierto glamour de la época; a esta parte acudí­a la "crema" de Morón por sólo tres reales /(Bs. 1,50) o dos bolí­vares. Era frecuente ver en este sitio a la élite de los pavos de entonces: a Juan Taquito, Mariano Henrí­quez y Henry Cordero Williams, Eugenio Bello Castillo y otros que por falta de espacio no nombro.
En la parte del patio asistí­a "elperraje"y los más jóvenes carentes de recursos económicos, otros optaban por ver las pelí­culas desde la parte de afuera, en el cerro "Los Monos", cercano a la vieja caja de agua, frente a la carretera Panamericana. En el patio el desorden era terrible, tiraban papelitos (taquitos), colillas de cigarrillos, agua y otros desperdicios; la griterí­a era horrible y las malas palabras no se hací­an esperar si el que operaba la cámara de proyección se "robaba"la pelí­cula o si la cinta tení­a algún defecto. Estaba en su apogeo el cine mexicano, la gente "se mataba" por ver al "Santo, el enmascarado de plata", "los cinco halcones", "los tres Villalobos", etc. Los actores famosos para la época eran Antonio y Luis Aguilar, Pedro Infante, Javier Solí­s, Jorge Negrete, Pedro Armendárí­z, Jorge Rivero, Viruta y Capulina, Tin Tan, Cantinflas, etc.
En los años setenta se remodeló totalmente el cine Antisa y llegó un nuevo administrador, mi compadre Nicolás Pereira, también hispano. El cine se puso a tono con los nuevos tiempos: cómodas butacas, pantalla gigante, los filmes mayormente provenientes de la tierra del tí­o Sam, mejores boleterí­as, taquillas acordes, mejores servicios y atención al público. Sin embargo, lo que no cambió fue la airada protesta del público cuando se "robaban"la pelí­cula, Ahora decí­an: "¡Manco c... e'tu madre, pon la pelí­cula ", y el manco ni pendiente, puesto que se encontraba libando cerveza en su oficina permanente del Bar Venezuela.
También allí­ sacaron por la mano a Antonio Reyes cuando lideraba un saboteo y relajo en compañí­a de Lino "El Bachaco", Cholo, Rajuche (o rasguño), Juan Quintero y Chicharra, hubo Nicolás que ordenar inmediatamente su desalojo de la sala por atentar Antonio Reyes contra las buenas costumbres y la buena educación.
Entre los porteros recordamos a Roque, quien no dejaba entrar a una pareja si comprobaba que no eran casados, también los hermanos bachacos cuidaron de la puerta y de la taquilla. Se recuerda a Tirso "Vaquita", el sernpmterno operador del proyector y otros tantos que sentirán nostalgia con la partida de este centro recreativo.
Pero los que realmente sentirán añoranza por este cine serán los enamorados. ¿Cuántos noviazgos y matrimonios salieron de su interior? ¿Cuántos secretos de amores guardan sus aterciopeladas butacas? Que me diga alguien que no haya visitado este cine con las intenciones de un Romeo. Empezando por su propio administrador Nicolás Pereira, quien fue cautivado por su actual esposa cuando ella desempeñaba su trabajo como taquillera del cine, y de aquello ya van tres hijos adolescentes. El cine se ha ido pero las vivencias quedaron en los corazones de viejos y jóvenes moronenses que sintieron afecto por su prójimo frente a la pantalla luminosa que una vez forjaron Isabel y Antonio.
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Crónica Web #29

XX Aniversario Ateneo de Morón

XX Aniversario Ateneo de Morón
Cuando esta columna salga a disposición de los lectores ya habrá sucedido la Sesión Solemne del Concejo Municipal que se rendirá en homenaje al aniversario número veinte del Ateneo de Morón. Se habrán oído las palabras enaltecedoras de ese maestro y amigo Don Melecio González, hombre ligado a los aconteceres de las buenas causas y de los fines nobles, maestro de la música y caballero de la amistad. También habrán sido condecoradas personas muy valiosas y colaboradoras en la vida cultural de esta importante institución morense como el estimado y consecuente cooperador Luis Donati. Pero el Leitmotiv de esta corporación cultural es sin duda la incansable Mireya Soto Casadiego, mujer laboriosa que se ha echado al hombro -sin menospreciar el trabajo de otras personas valiosas- esta institución por muchos años y que junto con Ofelia de Colina, Cecilio Nieto, Oneida Vásquez y con algunos gerentes de la petroquímica y otras empresas del área fundaron un dos de septiembre de 1989 este invalorable centro ateneista, taller de las musas y de las artes, de los oficios manuales y del espiritu y espacio abierto a todos los sectores sociales de la comunidad. Hoy en día el ateneo cuenta con una sede espaciosa acorde con las actividades que realiza, ubicada en una suave colina, al lado del Seguro Social de Morón, en el perímetro de las colinas de pequiven. Esa sede fue en un tiempo (años sesenta), o funcionó allá la cooperativa de consumo de víveres y alimentos de los trabajadores de la industria petroquímica, posteriormente quedó abandonada y desvalijada hasta que el grupo ateneista encabezado por su directiva logró recuperar y acondicionar ese local para el buen uso y para la difusión cultural. Recuerdo que en 1995 bautizamos mi primer libro "Morón" allí en el ateneo gracias a la cortesía y gentileza de Mireya Soto y todo el tren ejecutivo de esa institución, también se bautizó allí la revista "El Ciclo" patrocinada por la Cámara de Comercio de Morón. Nunca olvidaré ese acto del bautizo de mi libro -lo tengo grabado para la posteridad- estuvieron presentes el extinto cronista de Puerto cabello Don Miguel Elías Dao el escritor Asdrúbal González, el economista Osmel Ramos, el profesor Oswaldo González, el poeta Nelson Zambrano, Delfín Domínguez y el Alcalde Rafael Garrido, a parte de los miembros del ateneo y un numeroso publico. Felicidades ateneo, que cumplas muchos años más elevando el gentilicio morense y haciendo prósperos y buenos ciudadanos. P.D. Se marchó el profesor Pedro Gramco, autor de la Bandera y del escudo del Municipio. Se marchó en silencio, con la satisfacción de haber cumplido su ciclo vital con honradez, con buenas obras y una legión de amigos que lo extrañan. Se fue por la puerta grande, en morón se le quiso mucho. Es el único lugar donde existe un busto de él. Seguiremos oyendo sus carcajadas en las noches silenciosa allá en el patio del ateneo para el asombro y miedo de los trabajadores nocturnos del seguro social. Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve Cronista Municipal J. J. MoraCuando esta columna salga a disposición de los lectores ya habrá sucedido la Sesión Solemne del Concejo Municipal que se rendirá en homenaje al aniversario número veinte del Ateneo de Morón. Se habrán oído las palabras enaltecedoras de ese maestro y amigo Don Melecio González, hombre ligado a los aconteceres de las buenas causas y de los fines nobles, maestro de la música y caballero de la amistad. También habrán sido condecoradas personas muy valiosas y colaboradoras en la vida cultural de esta importante institución morense como el estimado y consecuente cooperador Luis Donati. Pero el Leitmotiv de esta corporación cultural es sin duda la incansable Mireya Soto Casadiego, mujer laboriosa que se ha echado al hombro -sin menospreciar el trabajo de otras personas valiosas- esta institución por muchos años y que junto con Ofelia de Colina, Cecilio Nieto, Oneida Vásquez y con algunos gerentes de la petroquímica y otras empresas del área fundaron un dos de septiembre de 1989 este invalorable centro ateneista, taller de las musas y de las artes, de los oficios manuales y del espiritu y espacio abierto a todos los sectores sociales de la comunidad. Hoy en día el ateneo cuenta con una sede espaciosa acorde con las actividades que realiza, ubicada en una suave colina, al lado del Seguro Social de Morón, en el perímetro de las colinas de pequiven. Esa sede fue en un tiempo (años sesenta), o funcionó allá la cooperativa de consumo de víveres y alimentos de los trabajadores de la industria petroquímica, posteriormente quedó abandonada y desvalijada hasta que el grupo ateneista encabezado por su directiva logró recuperar y acondicionar ese local para el buen uso y para la difusión cultural. Recuerdo que en 1995 bautizamos mi primer libro "Morón" allí en el ateneo gracias a la cortesía y gentileza de Mireya Soto y todo el tren ejecutivo de esa institución, también se bautizó allí la revista "El Ciclo" patrocinada por la Cámara de Comercio de Morón. Nunca olvidaré ese acto del bautizo de mi libro -lo tengo grabado para la posteridad- estuvieron presentes el extinto cronista de Puerto cabello Don Miguel Elías Dao el escritor Asdrúbal González, el economista Osmel Ramos, el profesor Oswaldo González, el poeta Nelson Zambrano, Delfín Domínguez y el Alcalde Rafael Garrido, a parte de los miembros del ateneo y un numeroso publico. Felicidades ateneo, que cumplas muchos años más elevando el gentilicio morense y haciendo prósperos y buenos ciudadanos. P.D. Se marchó el profesor Pedro Gramco, autor de la Bandera y del escudo del Municipio. Se marchó en silencio, con la satisfacción de haber cumplido su ciclo vital con honradez, con buenas obras y una legión de amigos que lo extrañan. Se fue por la puerta grande, en morón se le quiso mucho. Es el único lugar donde existe un busto de él. Seguiremos oyendo sus carcajadas en las noches silenciosa allá en el patio del ateneo para el asombro y miedo de los trabajadores nocturnos del seguro social. Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve Cronista Municipal J. J. Mora
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Crónica Web #461

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo
Morón es un pueblo de tradición calamitosa. Su historia está llena de nubarrones y tristes episodios, no en balde el ilustre cronista de Valencia don Alfonso Marín dejó para la posteridad su obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela". En ella describe dramáticamente los estragos que causó el paludismo en la población moronense durante las primeras décadas del presente siglo. El cronista nos dice: "En esto no hay exageración alguna, el cuadro era sombrío.
La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo, era tanto como decir desolación y muerte. En cuanto a Morón, el caso es explicable: tierras abajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. La malaria logró reducir a 800personas (en 1945) de los 1.795 habitantes que tenía Morón en 1941, es decir, que en 4 años se perdieron 995 vidas. Y muchos moronenses abandonaron su terruño: veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrara otros lugares, aun cuando para esto tuvieron que romper los nexos y sentimientos que lo ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido".
Toda esta calamidad se acabó durante el 2 de diciembre de 1945, se roció en Morón y en Venezuela por primera vez el DDT, labor que se le agradece a los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Bertí y a Manuel García, presidente del estado Carabobo en ese entonces. Como consecuencia de este hecho la población de Morón]] se cuadruplicó en los tres lustros siguientes.
En 1957 se inició la producción de cloro-soda en el Instituto Venezolano de Petroquímica. La tecnología atrasada arrojó, en 20 años, 40 toneladas de mercurio al caño Alpargatón y de allí al mar, veneno letal para los cocoteros, peces, bañistas del área y para los obreros de IVP que dejando viudas y huérfanos ofrendó su vida al progreso, y al viviente que prematuramente muestra triste la calvicie y la desdentada boca.
Mucho antes, en 1859, las tropas del gobierno comandadas por Silverio Escalona quemaron y arrasaron los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama como represalia al apoyo que estos pueblos le habían brindad a la causa de la Federación.
Por los años 60, una travesura de un zagaletón logró la exasperación del jefe religioso del pueblo. Un cohete rastrero penetró en el recinto parroquial logrando con su explosión despavorir a los madrugadores oyentes de la misa decembrma, este acto desató la ira del padre Modesto, que así se llamaba el párroco, que con su fuerte verbo pronunció: "¡Maldito sea este pueblo ".
La instalación de la zona de grandes empresas dio desarrollo, pero también trajo una carga poluta que acorta el hilo de la vida. Se hicieron de grandes terrenos y de las mejores cosas, las atalayas de la termo­eléctrica descargan su mortífero hollín que pigmenta el despertar de los vecinos y opaca el vuelo de los pájaros. La expatriada BTX consiguió alojo en las riberas del río Aguas Calientes.
Luego vinieron las instituciones locales, llegó la alcaldía con su hinchada burocracia y los presupuestos pírricos, la prefectura se convirtió en un cenáculo de hablillas y las oficinas de la Cantv, tribunales, comandancia de la Policía y otras, alzaron el vuelo como las golondrinas y emigraron al puerto.
Quizás por estas vicisitudes a Morón se le ha rodeado de cierto estigma, un poco inmerecido, de ingratitudes de aquellos que marcharon y en otros lares denigran del pueblo que los abrigó, de los falconianos que llegan a Valencia y expresan: "Coriano g...ón se queda en Morón". Otros preferimos estacionarnos en este terruño y echar raíces, cumpliendo con los designios de esa vieja creencia que dice: "El que se bañó en río Morón, aquí se quedó". Cómo olvidar a Bota Burro, la carnicería de Juan Julián, la bodega de Muerto Parao y la de Dominguito, los toros coleados en la calle Comercio y La paz. Recordamos las lecciones de Teodosa Flores de López, al sobador Pardo, a Catona, y también rememoramos a sus brujos, que por cierto, fama le han dado a Morón desde tiempos lejanos. Cito a Miguel Elias Dao cuando habla de un poeta guanareño que estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y en sus versos nos dejó lo siguiente:
"Los negritos de Morón en verdad que no son malos pero brujos sí que son. En sus caballos de palo unos e vuelven culebras, otros, en tigres o león. Todos con su brujería se convierten en piedras y como yo lo sabia me les vuelvo cigarrón".
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