Microhistoria
El autor Luis González refiere que el microhistoriador es guiado por su actitud romántica hacia el terruño, habla sobre la desigualdad cultural y económica de estos personajes, y sobre todo de la problemática social que los envuelve.
Tipifica que el microhistoriador debe "ser un hombre de ciencia pero no al modo burdo del geómetra".
Señala la necesidad de que el microhistoriador disponga de los archivos y bibliotecas para poder hacer su trabajo dignamente.
Clasifica a los microhistoriadores según su aptitud y su función en tres tipos: el de la hormiga, el de la araña y el de la abeja.
Sobre lo microhistórico establece que “dentro del enorme universo del pasado historiable es posible aislar la parcela que le corresponde a la microhistoria, es decir, el espacio, la gente y las acciones que le preocupan".
El ámbito donde debe desarrollarse la microhistoria es la patria chica; "La unidad tribal, culturalmente autónoma y económicamente autosuficiente; es el pueblo entendido como conjunto de familias ligadas al suelo, es la ciudad menuda en la que todavía los vecinos se reconocen entre sí, es el barrio de la urbe con gente agrupada alrededor de una parroquia o espiritualmente unida de alguna manera".
La microhistoria debe dedicarse a los sucesos típicos con una visión integral de la localidad.
"La historia local debería serlo de aquella simbiosis prodigiosa entre tierra y pueblo, que conduce, a cada localidad resultados distintos".
Sobre el análisis microhistórico señala que el pasado sólo puede escrutarse con procedimientos científicos y formula cuatro operaciones necesarias: la problemática, la heurística, la crítica, y la hermenéutica.
En la síntesis histórica el microhistoriador debe pasar a ordenar sus ideas con arte; "La microhistoria es ciencia en la etapa recolectora, depuradora y comprensiva de las acciones del pasado humano, y es arte en la etapa de la reconstrucción o resurrección de un trozo de la humanidad".
La prosa debe ser natural, sencilla, sin exceso de sentimentalismo: "A la microhistoria le viene bien el lenguaje que admite la calificación de humanístico que es como el ensayo, no como el de las ciencias humanas".
Se debe usar un lenguaje coloquial con visos literarios y sin muchas parafernalias.
La microhistoria se abre camino en el mundo, cada día se le da mayor importancia; ya en algunos países se ha incluido en los pensún de la escuela primaria, la historia local como un "gimnasio" para ir entrenando a futuros historiadores: "constantemente aumentan los convencidos de que para formar profesionales de la historia lo mejor es la práctica microhistorica".
El excesivo nacionalismo ha oprimido a las regiones y con ello ha menguado los estudios históricos locales.
La eterna lucha entre el centralismo y el federalismo ha marcado también a las microhistorias.
En los periodos centralistas se disminuye los enfoques historiográficos locales mientras que vuelven a resucitar en las etapas donde predomina la versión federal de los gobiernos.
Guaremal de la Costa
Empezamos el nuevo año con mucho entusiasmo, deseándoles a nuestros lectores y a los que no lo son muchas felicidades, salud y prosperidad, y a la Editorial Notitarde que siga su camino exitoso y sus páginas abiertas a las voces del pueblo como lo ha venido haciendo sin distingo de ideologías ni credos religiosos. Hoy vamos a continuar con temas de la microhistoria morense y nos vamos a referir al sector Guaremal de la Costa de la parroquia Urama. Su nombre proviene de la fitotoponimia; es decir, se deriva de los nombres de plantas, árboles, hierbas, frutas de todo aquello que proviene del mundo vegetal; por ejemplo, ya hemos tratado aquí lugares como El Mamón y El Jabillo que también son fitotoponímicos. Según Lisandro Alvarado, guaremal es palabra indígena, probablemente voz caribe (lengua tamanaca), que designa un sitio poblado de guaremos, gueremas, un arbusto tintóreo y medicinal; sus hojas dan una tinta morada con Guaremal de la Costa la que los campesinos tiñen sus telas en Carabobo. Es un arbusto de la familia simarvacear y su nombre científico es picramnia pentandra. Se le llama Guaremal de la Costa para diferenciarlo de otros sitios o lugares que tienen el mismo nombre en el estado Carabobo, como es el caso de Guaremal de Naguanagua, Guaremal de Puerto Cabello (Patanemo) y de la quebrada de Guaremal ubicada en la parroquia Democracia de Puerto Cabello. Guaremal de la Costa está ubicado en el extremo más occidental del municipio Juan José Mora, en los límites entre Carabobo y Yaracuy, al sur de la carretera Panamericana, al norte del sector El Roble, pertenece a la parroquia Urama, sus coordenadas geográficas son 68° 21'18" de longitud Oeste y 10° 26' 26" de latitud Norte, su altura sobre el nivel del mar es de 40 metros. Se afirma que la comunidad de Guaremal de la Costa fue muy numerosa y próspera. Alrededor del año de 1945 poseía una población laboriosa dedicada a las faenas agrícolas, a la caza y la pesca en los caños y ríos cercanos y por supuesto en el mar. Esta población llegó a instalarse en casas de bahareques con techos de palma y pisos de tierra y se extendía desde la entrada de Guaremal, hoy denominado el vivero, hasta el puente El Fraile, límite de Carabobo con El predominio del árbol de guaremal le dio el nombre a ese poblado. Yaracuy. En un tiempo existió en la comunidad una hacienda llamada Los Oñates, propiedad de Soledad Espiñal; posteriormente pasó a otros dueños, esta hacienda constituía su principal fuente de empleo y produjo principal fuente de empleo y produjo un dinamismo en la zona, ya que se instaló una casa para el Sindicato Agropecuario, otras más para los partidos políticos y otra casa para la recreación y el esparcimiento llamada la Casa Las Barosi. Era entonces Guaremal una comunidad agraria y campesina que carecía de los servicios elementales: no poseía agua potable ni electricidad. El agua que consumían la llevaban a sus hogares desde los ríos y quebradas adyacentes, e igualmente hacían con los alimentos en poblados cercanos, y la leña, etc. Usaban como transporte burros, bueyes y otros animales de cargas. Las viviendas se alumbraban con velas, mechurrio y lámparas de kerosén. La primera escuela fue fundada durante el gobierno de Rómulo Gallegos en el año 1948 y su maestra fundadora fue la reconocida e ilustre educadora Felícita Baloche. Los primeros habitantes o fundadores de Guaremal podemos nombrar, entre otros, a Víctor Barrios, Gregorio Díaz, Isabel Veloz y Mundo Ochoa, actualmente difunto, Chicho Roble y familia. Guaremal de la Costa ha sido una comunidad olvidada por todos los gobiernos, triste realidad del campo venezolano; sin embargo, hoy en día ella dispone de aguas blancas y electricidad en forma precaria, pero la hay, posee un gran déficit de viviendas a pesar de que dispone de una inmensa cantidad de terrenos, aún persisten muchos ranchos que nos muestran la miseria del pasado. Hay más de medio centenar de habitantes que esperan por su reivindicación social.