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Fuerte San José del Yaracuy 🔍

Según Alexis Coello, fue construido por orden del gobernador García de la Torre para resguardar la desembocadura del río Yaracuy. La estructura era de fajina y palos, contaba con diez cañones y una guarnición de treinta hombres.

ingeniero: Francisco Andrés Meneses
encargado materiales: Marín Ascanio
armamento: 10 cañones
📄 Crónica: El Fuerte San José de Yaracuy ➔

Fuerte San José del Yaracuy 🔍

Según Alexis Coello, fue mandado a construir por el Gobernador Sebastián García de la Torre en la desembocadura del río Yaracuy. Fue edificado con faxina y palos, dotado de diez cañones y una guarnición de treinta hombres para impedir el contrabando.

materiales: Faxina y palos
armamento: 10 cañones
dotacion: 30 hombres
📄 Crónica: El Fuerte San José de Yaracuy ➔

Fuerte San José del Yaracuy 🔍

Según Alexis Coello, este fortín fue construido en 1732 en la boca del río Yaracuy con materiales de "faxina y palos". Su función era vigilar el tráfico fluvial para evitar el contrabando de holandeses y combatir la rebelión de Andresote. Contaba con diez cañones y una guarnición de treinta hombres antes de ser mandado a destruir por el gobernador Martín Lardizábal.

materiales: Faxina y palos
armamento: 10 cañones
dotacion: 30 hombres
📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy

Compañía Guipuzcoana 🔍

Según Alexis Coello, fue la organización comercial española cuyas tropas fueron derrotadas y mantenidas en zozobra por las acciones insurgentes de Andresote en el valle del Yaracuy.

📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy

Ejército de la Guipuzcoana 🔍

Según el autor, fue la fuerza militar encargada de combatir el contrabando y las acciones de Andresote en la micro-región costera.

📄 Crónica: El Contrabando en la Micro-Región Costera ➔

Fuerte San Ignacio Loyola de Tucacas 🔍

Según Alexis Coello, fue el fuerte cuya construcción ordenó el gobernador Martín Lardizábal en la zona de Tucacas, utilizando el personal y la utilería proveniente del desmantelado fuerte de Yaracuy.

📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy
📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #287

El Fuerte San José de Yaracuy

El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy” para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses”. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas” (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños”.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.
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Crónica Web #231

El Fuerte San José de Yaracuy

El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy” para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses”. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas” (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños”.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.
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Crónica Web #157

El Fuerte San José del Yaracuy

El Fuerte San José del Yaracuy
El fuerte o fortín es una construcción militar para la defensa y el ataque; se hace con diversos materiales, fundamentalmente con materiales duros y resistentes que logren aguantar las arremetidas del enemigo.
En la boca del río Yaracuy, aquí, en los predios del municipio Juan José Mora en el año 1732 se construyó uno con "faxina y palos".
La faxina (nos dice el DRAE) es un haz de ramas delgadas muy apretadas que usaban los ingenieros militares especialmente para revestimientos o también "pared formada por haces de ramas, pajas o cañas, unidos y recubiertos de barro, que se utilizan en la construcción de ranchos".
Este fortín se construyó en Boca de Yaracuy con la finalidad de vigilar la entrada y salida de las embarcaciones que por allí circulaban para evitar el contrabando o comercio ilícito que realizaban los holandeses con el apoyo del zambo Andresote (Juan Andrés López del Rosario).
Recordemos que esta vía fluvial del Yaracuy permitía llegar hasta El Chino (o Pica del Chino) donde había un puertucho o embarcadero; las mercancías de bienes manufacturados o cargas llegaban hasta El Chino, de allí era trasladada en lomo de mula, hacia San Felipe y Barquisimeto, de regreso las cargas eran de productos agrícolas (café, cacao, frutas etc.).
La otra razón para la existencia de ese fuerte efímero fue la militar.
Andresote había logrado reunir un grupo numeroso de negros, indios, pardos y tenía la colaboración de los hacendados y conuqueros y también de los holandeses.
De tal manera que en varias oportunidades pudo derrotar las tropas españolas de la compañía Guipuzcoana; Andresote los tenía en zozobra y hasta los ridiculizaba.
Fue entonces cuando el Gobernador y Capitán General Sebastian García de la Torre resolvió dirigir personalmente las operaciones contra Andresote, de tal forma que se dirigió a San Felipe, con más de 1500 hombres, donde estableció su cuartel General.
García de la Torre dió la orden de construir el fortín, puesto que los cimarrones continuaban atacando, como lo hicieron con el Teniente Isidoro Vicente de Ribera que lo emboscaron con sus 280 hombres causándole numerosas bajas.
Ya Andresote se había ido hacia Curazao y García de la Torre lo sabía pero los cimarrones y rebeldes no dejaban de asechar y atacar.
El fuerte de "San José del Yaracuy" tendría diez cañones y "treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses.
El ingeniero Francisco Andrés Meneses tendría a su cargo la erección del fortín y el teniente Martín de Ascanio suministraría los soldados, la mano de obra, los bastimentos y todos los materiales necesarios".
El fuerte fue levantado con suma rapidez.
A la vez, el Gobernador García de la Torre ordenó también levantar otro fuerte en Boca de Aroa (él lo llama Tucacas) porque decía que hay muchas veredas desde San Felipe, Nirgua y otras partes, por donde se pueden bajar las frutas y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas (Boca de Aroa), teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños".
Esto lo dice el Gobernador porque el río Yaracuy tenía en ese tiempo muchas ramificaciones o caños que se conecta ban con el río Aroa, además.
El delta del río Yaracuy se unía con el de Aroa en ese entonces.
La actuación de García de la Torre no le sirvió de mucho, si bien es cierto que había sofocado la rebelión de Andresote, fue sustituido a finales de 1732 por el nuevo Gobernador Martín Lardizábal.
Este Gobernador ordenó destruir el Fuerte San José de Yaracuy y mandó a construir otro: "El Fuerte San Ignacio Loyola de Tucacas".
Todo el personal y utilería del primero fue traspasado al segundo.
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Crónica Web #234

El Contrabando en la Micro-Región Costera

El Contrabando en la Micro-Región Costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España.
A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y holandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín.
Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1666) en Maracaibo.
Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y franceses el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad que desde las islas cercanas – sobre todo curazao – se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial mas no autorizado por la Corona Española.
Los Holandeses hicieron de Curazao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas decidieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de que fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses.
En los que respecta a Morón, este censo se conoce como “contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curazao” cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 - Ramo I – testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curazao, Folio 47 y dice así: “valle de Morón: ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadas”. Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área.
Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo un contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejercito de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuerte del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabia de las veredas en la tupida vegetación. “Conocía muy bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríos”. Este tema lo vamos a tratar en la próxima crónica junto con el Fuerte San José del Yaracuy.
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