Según Alexis Coello, población que ejercía los llamados "oficios viles" (trabajos manuales, artesanía). Debido a que los cargos del cabildo eran ad honorem, se veían imposibilitados de participar en el gobierno local por carecer de bienes y riquezas.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, fue un líder rebelde que operaba en la zona del río Yaracuy con el apoyo de negros, indios, pardos, hacendados y holandeses. Logró derrotar en varias ocasiones a las tropas de la compañía Guipuzcoana antes de huir hacia la isla de Curazao.
📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy ➔
Según Alexis Coello, descendientes de conquistadores que utilizaron el cabildo como una institución oligárquica para defender sus intereses de clase. Mantuvieron el control político mediante la compra de cargos y limitaron el acceso a los pardos.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Nacido el 19 de septiembre de 1775, hijo de Marcos Ribas y Petronila Herrera y Martínez. Según el autor del texto, fue el héroe de Niquitao, Los Horcones y La Victoria, y tío del Libertador Bolívar. Formó parte de la junta del 19 de abril de 1810 en representación de los pardos. Tras ser capturado en Tamanaco por una traición, fue ejecutado y vejado el 31 de enero de 1815 en Tucupido por orden de Lorenzo Barrajola. El autor indica que su cabeza fue frita en aceite y exhibida en Caracas.
📄 Crónica: Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas ➔
Según el autor del texto, nació el 19 de septiembre de 1775, hijo de Marcos Ribas y Petronila Herrera y Martínez. Fue representante de los pardos en la junta del 19 de abril de 1810 y héroe de las batallas de Niquitao, Los Horcones y La Victoria. Tras la derrota de Maturín, fue apresado en los montes de Tamanaco debido a la confesión de un esclavo y ejecutado el 31 de enero de 1815 en Tucupido por orden de Lorenzo Barrajola.
📄 Crónica: Muerte de José Félix Ribas ➔
Según Alexis Coello, eran funcionarios (generalmente dos) cuya función primordial era administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal. Presidían el cabildo y podían ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, se nombraban dos por cabildo. Su función primordial era administrar justicia en primera instancia (civil y criminal) y presidir el cabildo. Tenían la facultad de ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, era el jefe de las milicias del cabildo, responsable de llevar la insignia real en ceremonias públicas y contaba con voz y voto en el ayuntamiento.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, funcionario encargado de la seguridad, las detenciones y de perseguir los juegos prohibidos en la jurisdicción municipal.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran descendientes de conquistadores y encomenderos que acumularon poder económico y tierras. Tenían acceso a universidades y participaban en el Gobierno Local a través de cabildos, donde sus cargos (curules) se hicieron hereditarios mediante compra.
📄 Crónica: Después del 12 de Octubre ➔
Según Alexis Coello, eran españoles o descendientes empobrecidos que llegaron después de la conquista. Sin linaje ni tierras, se dedicaban a la artesanía y el comercio; su ascenso económico era resistido por los mantuanos.
📄 Crónica: Después del 12 de Octubre ➔
Según Alexis Coello, eran naturales de España y ocupaban la cúspide de la pirámide social. Eran designados por la corona para ocupar los cargos más altos en el Gobierno, el ejército, el comercio exterior y la Iglesia, controlando el poder político frente a los criollos.
📄 Crónica: Después del 12 de Octubre ➔
Según Alexis Coello, era el funcionario encargado de la custodia y guarda de los bienes que se encontraban en proceso de litigio.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran funcionarios de la república plutocrática en la Roma antigua, considerados el antecedente originario de los cabildos europeos y coloniales.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, funcionario encargado de llevar el registro de los libros y los acuerdos alcanzados por la corporación municipal.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, funcionario responsable de vigilar los abastos, los precios, pesos y medidas, así como el aseo y ornato de la ciudad.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, a partir del año 1500 fueron considerados vasallos libres sometidos a tutela por ser vistos como menores de edad. Estaban obligados a trabajar la tierra; un sector pagaba tributos (8,4%) y otros se mantenían como población marginal.
📄 Crónica: Después del 12 de Octubre ➔
Según Alexis Coello, fue un oficial español que, junto a sus 280 hombres, sufrió una emboscada por parte de los cimarrones liderados por Andresote, resultando en numerosas bajas.
📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy ➔
Según Alexis Coello, fue el oficial responsable de suministrar los soldados, la mano de obra, los bastimentos y los materiales necesarios para la construcción del fuerte San José.
📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy ➔
Según Alexis Coello, asumió el cargo a finales de 1732 sustituyendo a García de la Torre. Bajo su mandato se ordenó la destrucción del Fuerte San José de Yaracuy para trasladar su personal y utilería al nuevo Fuerte San Ignacio Loyola de Tucacas.
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Según Alexis Coello, eran la base económica colonial traída de África para trabajar en haciendas cafetaleras, cacaoteras y cañaverales bajo relaciones esclavistas. Para el año 1800 representaban el 16,3% de la población, incluyendo esclavos, libres, manumisos y cimarrones.
📄 Crónica: Después del 12 de Octubre ➔
Según Alexis Coello, actuaba como el representante legal del municipio e intervenía en la gestión, venta y repartimiento de tierras y solares.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y ejercer el gobierno de la ciudad. A partir de 1594, por orden de la corona española, estos cargos comenzaron a ser vendidos en subasta pública.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y designar a los alcaldes cada primero de enero. A partir de 1594, por orden de la corona, estos cargos pasaron de ser electivos a ser vendidos en subasta pública, con privilegios para los descubridores y sus descendientes.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, dirigió personalmente las operaciones militares contra Andresote desde San Felipe con 1500 hombres. Ordenó la construcción del fortín San José del Yaracuy y propuso otro en Boca de Aroa para frenar el comercio ilícito.
📄 Crónica: El Fuerte San José del Yaracuy ➔
Según el autor del texto, fue sobrino y amigo de José Félix Ribas. A finales de 1814, Ribas desconoció su autoridad en Carúpano, llegándolo a hacer prisionero y acusándolo de traidor antes de liberarlo posteriormente.
📄 Crónica: Muerte de José Félix Ribas ➔
El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales.
Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora en el siglo XVI fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban sus autoridades locales del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras, este nombramiento lo hacía el jefe de la misma o el adelantado.
Estos Cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, el ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles.
Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529.
Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios.
Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalente a los concejales de hoy) que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad.
Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener diez y seis.
Los regidores designaban todos los primeros de enero de cada año a los alcaldes.
En un principio los cargos de regidores eran electivos y de carácter honoríficos, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para ser adjudicados a los descubridores, primeros pobladores y a sus descendientes.
Otro cargo importante eran los alcaldes (se nombraban dos), la palabra alcalde es de origen árabe y significa El Juez por lo que su función más primordial era la de administrar justicia en primera instancia, en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal.
También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando moría el gobernador o se ausentara temporalmente.
Los cargos de alcaldes, al igual que los regidores, fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez real quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El alguacil mayorera el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones.
El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato etc.
El procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares.
El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo.
El depositario quien era el guardián de los bienes en litigio.
En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se engloban en tres tipos: administrativas, jurídicas y políticas.
Las primeras se refiere a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato etc.
Las políticas comprendían: suplir al gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales y las jurídicas la ejercía el alcalde como juez de primera instancia.
Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos y también sirvió como instrumento para quitarle a los blancos españoles competencias y poder político que culminó con los acontecimientos del 19 de abril de 1810.
De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos quienes adquirían los cargos conel poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honoren, es decir, sin remuneración por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los criollos que sí disponían de bienes y riquezas, por lo demás tampoco podían ocuparlos los que ejercían "oficios viles" (trabajos manuales, mercaderes, artesanos etc), todo estaba a favor de los criollos y en contra de los pardos.
El Fuerte San José del Yaracuy
El fuerte o fortín es una construcción militar para la defensa y el ataque; se hace con diversos materiales, fundamentalmente con materiales duros y resistentes que logren aguantar las arremetidas del enemigo.
En la boca del río Yaracuy, aquí, en los predios del municipio Juan José Mora en el año 1732 se construyó uno con "faxina y palos".
La faxina (nos dice el DRAE) es un haz de ramas delgadas muy apretadas que usaban los ingenieros militares especialmente para revestimientos o también "pared formada por haces de ramas, pajas o cañas, unidos y recubiertos de barro, que se utilizan en la construcción de ranchos".
Este fortín se construyó en Boca de Yaracuy con la finalidad de vigilar la entrada y salida de las embarcaciones que por allí circulaban para evitar el contrabando o comercio ilícito que realizaban los holandeses con el apoyo del zambo Andresote (Juan Andrés López del Rosario).
Recordemos que esta vía fluvial del Yaracuy permitía llegar hasta El Chino (o Pica del Chino) donde había un puertucho o embarcadero; las mercancías de bienes manufacturados o cargas llegaban hasta El Chino, de allí era trasladada en lomo de mula, hacia San Felipe y Barquisimeto, de regreso las cargas eran de productos agrícolas (café, cacao, frutas etc.).
La otra razón para la existencia de ese fuerte efímero fue la militar.
Andresote había logrado reunir un grupo numeroso de negros, indios, pardos y tenía la colaboración de los hacendados y conuqueros y también de los holandeses.
De tal manera que en varias oportunidades pudo derrotar las tropas españolas de la compañía Guipuzcoana; Andresote los tenía en zozobra y hasta los ridiculizaba.
Fue entonces cuando el Gobernador y Capitán General Sebastian García de la Torre resolvió dirigir personalmente las operaciones contra Andresote, de tal forma que se dirigió a San Felipe, con más de 1500 hombres, donde estableció su cuartel General.
García de la Torre dió la orden de construir el fortín, puesto que los cimarrones continuaban atacando, como lo hicieron con el Teniente Isidoro Vicente de Ribera que lo emboscaron con sus 280 hombres causándole numerosas bajas.
Ya Andresote se había ido hacia Curazao y García de la Torre lo sabía pero los cimarrones y rebeldes no dejaban de asechar y atacar.
El fuerte de "San José del Yaracuy" tendría diez cañones y "treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses.
El ingeniero Francisco Andrés Meneses tendría a su cargo la erección del fortín y el teniente Martín de Ascanio suministraría los soldados, la mano de obra, los bastimentos y todos los materiales necesarios".
El fuerte fue levantado con suma rapidez.
A la vez, el Gobernador García de la Torre ordenó también levantar otro fuerte en Boca de Aroa (él lo llama Tucacas) porque decía que hay muchas veredas desde San Felipe, Nirgua y otras partes, por donde se pueden bajar las frutas y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas (Boca de Aroa), teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños".
Esto lo dice el Gobernador porque el río Yaracuy tenía en ese tiempo muchas ramificaciones o caños que se conecta ban con el río Aroa, además.
El delta del río Yaracuy se unía con el de Aroa en ese entonces.
La actuación de García de la Torre no le sirvió de mucho, si bien es cierto que había sofocado la rebelión de Andresote, fue sustituido a finales de 1732 por el nuevo Gobernador Martín Lardizábal.
Este Gobernador ordenó destruir el Fuerte San José de Yaracuy y mandó a construir otro: "El Fuerte San Ignacio Loyola de Tucacas".
Todo el personal y utilería del primero fue traspasado al segundo.
Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas
Después de la derrota patriótica de Maturín, el general José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los llanos de Guárico pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al general Urdaneta. Fatigado y enfermo logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de La Pascua. Intento descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo. Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas. Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola. Lo condenan a muerte.. Se le veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815. Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante. Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo. Su gallarda cabeza frita en aceite, se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo. En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del Rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan las maldiciones de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria. Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado La Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira, hoy existe allí una lápida en memoria del gran general. Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775. Sus padres fueron Marcos Ribas y do- El general José Félix Ribas. ña Petronila Herrera y Martínez. Fue el último vástago de once hermanos. Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria. Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810. Como miembro de la junta de gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la junta suprema de Caracas, este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno. Fue tío y amigo del Libertador Bolívar. Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al general Ribas quien la rechaza con una humildad asombrosa, diciendo: "En Venezuela no hay otro que merezca la recompensa que el general Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela" y remata con lo siguiente: "U. S. creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S. sin otro objetivo, que para suplicarles, se sirven concederles estos honores exclusivamente al general Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona". Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitarían a finales de este mismo año. La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas. La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano. El general Ribas junto con Piar desconocen la autoridad del Libertador y la de Mariño. En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y Mariño, los acusan de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi. Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo. Los generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814. En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño "declarándoles desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves. Ribas moriría cuatro meses después.". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil A.M.
Muerte de José Félix Ribas
Después de la derrota patriota de Maturín, el General José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los Llanos de Guárico, pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al General Urdaneta.
Fatigado y enfermo, logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de la Pascua.
Intentó descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo.
Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas.
Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola.
Lo condenan a muerte.
Sele veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815.
Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante.
Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo.
Su gallarda cabeza que es frita en aceite se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo.
En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan los maldicones (hace 184 años) de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria.
Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado la Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira; hoy existe allí una lápida en memoria del gran General.
Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775.
Sus padres fueron Marcos Ribas y doña Petronila Herrera y Martínez.
Fue el último vástago de once hermanos.
Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria.
Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810.
Como miembro de la junta del gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la Junta Suprema de Caracas; este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno.
Fue tío y amigo del Libertador Bolívar.
Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al General Ribas, quien la rechaza con una humildad asombrosa, en estos términos: "En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa que el General Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, yel único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado; el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela", y remata con lo siguiente: "U.S.
creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S.
sin otro objeto, que para suplicarles, se sirven concederle estos honores exclusivamente al General Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona".
Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitaría a finales de este mismo año.
La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas.
La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano.
El General Ribas junto con Piar desconoce la autoridad del Libertador y la de Mariño.
En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y a Mariño, los acusa de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi.
Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo.Los Generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814.
En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño declarándolos desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves.
Ribas moriría cuatro meses después.
Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales. Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora, en el siglo XVI, fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban a sus autoridades del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras. Este nombramiento lo hacía el jefe de la expedición, o el adelantado. Los cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, al ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España, sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles. Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela, el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529. Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios. Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalentes a los concejales de hoy), que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad. Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener dieciséis. Los regidores designaban los primeros de enero de cada año a los alcaldes. En un principio, los cargos de regidores eran electivos y de carácter honorífico, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para adjudicárselos, los descubridores, los primeros pobladores, y sus descendientes.
Otros cargos importantes eran los de alcaldes (se nombraban dos). La palabra Alcalde es de origen árabe y significa El Juez, por lo que su función primordial era la de administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal. También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando el gobernador moría o se ausentaba temporalmente. Los cargos de alcaldes, al igual que los de regidores fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez Real, quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El Alguacil Mayor era el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones. El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato, etc. El Procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares. El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo. El Depositario era el guardián de los bienes en litigio. En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se englobaban en tres tipos:
administrativas, jurídicas y políticas. Las primeras se refieren a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato, etc. Las políticas comprendían: suplir al Gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales; y las jurídicas las ejercía el Alcalde como juez de primera instancia. Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos; y también sirvieron como instrumento para quitarles a los blancos españoles competencias y poder político, lo que culminó con los acontecimientos del 19 de Abril de 1810. De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos, quienes adquirían los cargos con el poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honorem, es decir, sin remuneración, por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los blancos criollos que sí disponían de bienes y riquezas; por lo demás, tampoco podían ocuparlos los que ejercían oficios viles (trabajos manuales, mercaderes, artesanos, etc.). Todo estaba a favor de los blancos criollos y en contra de los pardos.
Después del 12 de Octubre
A finales de la época colonial se diferencian nítidamente, los estamentos o clases sociales que se fueron formando como consecuencia del proceso de conquista y colonización de nuestro territorio; con la llegada del conquistador a Venezuela, se produce la intervención violenta y pacífica de "la sociedad aborigen" que rápidamente se deforma.
Ocurre el traslado desde España de normas institucionales y jurídicas que van a reforzar una situación de dominación y explotación.
El periodo colonial nos introduce en una etapa signada por el desarrollo de los sociales grupos estaban que ligados a la metrópolis y los que derivarían del mestizaje de aquellos y la población autóctona del territorio, así como también con las legiones de negros traídos desde Ãfrica para el cultivo de la tierra.
Alrededor de la tierra giraba la principal fuente de riqueza para la corona española; por supuesto que se hacía indispensable los hombres que la harían producir mediante el trabajo.
A ello serían emplazados los indígenas y los negros esclavos.
Carlos Irazabal nos lo pinta así: "Lo cierto fue que durante la colonia un grupo humano se apoderó de la tierra y a ella ligó, por la servidumbre y la esclavitud, otros grupos de hombres que laboraban".
Los propietarios de las tierras se convirtieron en grandes terratenientes y esclavistas que sumergieron en la explotación y la miseria a un grueso contingente de la población.
Los "blancos criollos" o "mantuanos", así se les llamó, eran los descendientes de los conquistadores y encomenderos que lograron acumular todo el poder económico en sus manos y adquirieron muchos privilegios; tenían acceso a las universidades y seminarios, participaban en el Gobierno Local a través de los cabildos.
En ellos, en un principio, tuvieron acceso los pobladores locales o lugareños, pero luego los "curules" se compraban con dinero y se hicieron hereditarios lo que significó la perpetuidad de los blancos criollos en estas instituciones.
Sin embargo, no eran los criollos que controlaban los altos cargos en el comercio exterior de la colonia ni los altos cargos políticos sino los "blancos peninsulares".
Éstos eran naturales de España y ocupaban la cúspide La llegada de los españoles a Venezuela cambió nuestra cultura, de la pirámide social.
Eran designados por la corona para ocupar los peldaños más altos en el Gobierno, en el ejército, en el comercio exterior y en la jerarquía eclesiástica.
Estos privilegios van a ser aspirados por los "mantuanos" quienes pretendían tomar el poder político para diversificar el comercio de la colonia con otros países europeos.
Existían otros blancos llamados "blancos de orilla", eran españoles o descendientes de ellos, empobrecidos, que vinieron al país después de la conquista.
No poseían linaje de nobles ni tierras, por lo que se dedicaban al mediano comercio y a las labores de artesanía; recibían la oportunidad que mediante su prosperidad económica adquirieran algunos privilegios de los mantuanos, lo que provocaba la oposición decidida de éstos.
El sector mayoritario de la sociedad estaba integrado por los indios, los negros y los pardos.
Los primeros constituían los pobladores naturales del lugar, estaban obligados a trabajar la tierra y fueron considerados a partir del año 1500 en adelante como vasallos libres del Rey; estaban sometidos a tutela por considerarse menores de edad.
Unos pagaban tributos al Rey (8,4%) otros no lo hacían (3,3%) y otro tanto se mantenía como población marginal (6,7%).
Los negros eran la base económica de la vida colonial, fueron traídos del Ãfrica por su fortaleza como mano de obra, y por tanto, son sometidos a relaciones esclavistas de producción.
No tenían derecho de ninguna índole y su misión era trabajar en las haciendas cafetaleras, cacaoteras y cañaverales.
Formaban el 16,3% de la población para el año de 1800, en sus diferentes condiciones: esclavos, libres, manumisos y cimarrones (los que huían a las montañas).