55 años de Caribeña, una radio que nació con la democracia
En los albores del año 1959, un 30 de enero, un grupo de venezolanos residenciados en Caracas: Miguel Hernández Carabaño, Antonieta Bessom de Hernández Carabaño y en Maracay: Manuel María Carabaño Pérez y Josefina Hurtado de Carabaño Pérez, con un capital de 500.000 Bs.
protocolizan ante Registro Mercantil de Puerto Cabello una empresa radiodifusora denominada "Radio Morón Compañía Anónima".
Los matrimonios Hernández Carabaño y Carabaño Pérez poseían la mayoría de las acciones, el 85%, es decir, 425 de un total de 500 acciones, a razón de 1.000 Bs. por acciones. Otros socios minoritarios eran María Sánchez con 20 acciones, Rafael A. Carabaño 10, Dr. Héctor Hernández Carabaño 10 (ex ministro), José Rafael Hernández 5, Dr. Manuel F. Rondón 5, Fernando Carabaño 5, Dr. Gustavo Hernández 5, Emilio Carabaño 5, Dr. Juan Yánez 5 y Luis Zuloaga 5.
La primera junta directiva de Radio Morón quedó conformada así: Presidente Dr. J.J. González Gorrondona, Director Gerente Manuel M. Carabaño Pérez, 2do. Director Manuel Hernández Carabaño, como suplentes estaban Fernando Carabaño, Dr. Gustavo Hernández y Miguel Ramón Hernández, Comisario Dr. Eugenio de Bellarde Pietri, suplente Luis Bessom.
Para 1958, Morón era un poblado que empezaba a despuntar como un importante emporio industrial; no obstante, carecía de mano de obra calificada en el campo de la construcción de cierta calidad, es así como este vacío de trabajadores nativos con estas condiciones es llenado por los inmigrantes españoles e italianos que para esa época eran numerosos, de tal manera que la planta física construida en la carretera Panamericana para el funcionamiento de Radio Morón, así como la caseta para la planta transmisora ubicada al norte de la ciudad, en la ribera del río Morón, ambas construcciones en terrenos de propiedad del Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) fueron realizadas por personeros italianos de nombre Giovanni Pizzo (Maestro de Obra), Giuseppe Pizzo y el venezolano Aurelio Meléndez Guerra, ambos albañiles y quienes habían efectuado los trabajos durante los meses de noviembre y diciembre de 1958.
El año de 1959 cuando salió al aire Radio Morón, también se inicia en el país la etapa de la democracia representativa, cuyo primer gobierno, presidido por Rómulo Betancourt, permitía posibilidades de nuevas manifestaciones cívicas y culturales dejando atrás una década de oscurantismo y represión; es así como esta Radio nace dentro del torrente de corrientes de expresiones renovadoras y creadoras de la radiodifusión venezolana.
No disponemos ahora de la fuente para conocer quiénes fueron sus primeros trabajadores tanto locutores como operadores, obreros, técnicos, etc., si lo saben ustedes háganmelo llegar, porque se trata de los primeros moradores de nuestro terruño que se dedicaron a este oficio, es decir, los pioneros de los que hacen radio, como se dice coloquialmente, y eso debe ser muy importante para todos nosotros.
Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine
El cine hace su aparición en Morón en la década de los sesenta. Uno de los primeros se instaló en la calle Bermúdez, en las adyacencias de la calle Comercio, hoy ocupa este lugar la carpintería Carabobo. El otro que recuerdo, se ubicaba al final de la calle Comercio, en las cercanías del barrio "23 de Enero", donde hoy funciona la Casa de la Cultura Popular "Alí Rodríguez ".
Pero el que en realidad fue el más importante y de mayor permanencia en la localidad fue el cine Antisa, el cual es motivo de este escrito.
El Antisa debió su nombre a ANT (Antonio)- ISA (Isabel) en honor a sus propietarios, una pareja de españoles que en el segundo lustro de los años sesenta decidieron abrirle sus puertas al público moronense.
¿Quién de los moronenses no tiene gratos recuerdos de este cine? Recordemos el cine viejo con sus bancos de concreto en la sección del patio y con el valor de la entrada a real y medio (Bs. 0,75), no tenía techo, cuando llovía el público tenía que soportar el aguacero o colarse para "preferencia". "Preferencia"era la otra sección del cine, con sillas de metal con espaldar, techado y con cierto glamour de la época; a esta parte acudía la "crema" de Morón por sólo tres reales /(Bs. 1,50) o dos bolívares. Era frecuente ver en este sitio a la élite de los pavos de entonces: a Juan Taquito, Mariano Henríquez y Henry Cordero Williams, Eugenio Bello Castillo y otros que por falta de espacio no nombro.
En la parte del patio asistía "elperraje"y los más jóvenes carentes de recursos económicos, otros optaban por ver las películas desde la parte de afuera, en el cerro "Los Monos", cercano a la vieja caja de agua, frente a la carretera Panamericana. En el patio el desorden era terrible, tiraban papelitos (taquitos), colillas de cigarrillos, agua y otros desperdicios; la gritería era horrible y las malas palabras no se hacían esperar si el que operaba la cámara de proyección se "robaba"la película o si la cinta tenía algún defecto. Estaba en su apogeo el cine mexicano, la gente "se mataba" por ver al "Santo, el enmascarado de plata", "los cinco halcones", "los tres Villalobos", etc. Los actores famosos para la época eran Antonio y Luis Aguilar, Pedro Infante, Javier Solís, Jorge Negrete, Pedro Armendáríz, Jorge Rivero, Viruta y Capulina, Tin Tan, Cantinflas, etc.
En los años setenta se remodeló totalmente el cine Antisa y llegó un nuevo administrador, mi compadre Nicolás Pereira, también hispano. El cine se puso a tono con los nuevos tiempos: cómodas butacas, pantalla gigante, los filmes mayormente provenientes de la tierra del tío Sam, mejores boleterías, taquillas acordes, mejores servicios y atención al público. Sin embargo, lo que no cambió fue la airada protesta del público cuando se "robaban"la película, Ahora decían: "¡Manco c... e'tu madre, pon la película ", y el manco ni pendiente, puesto que se encontraba libando cerveza en su oficina permanente del Bar Venezuela.
También allí sacaron por la mano a Antonio Reyes cuando lideraba un saboteo y relajo en compañía de Lino "El Bachaco", Cholo, Rajuche (o rasguño), Juan Quintero y Chicharra, hubo Nicolás que ordenar inmediatamente su desalojo de la sala por atentar Antonio Reyes contra las buenas costumbres y la buena educación.
Entre los porteros recordamos a Roque, quien no dejaba entrar a una pareja si comprobaba que no eran casados, también los hermanos bachacos cuidaron de la puerta y de la taquilla. Se recuerda a Tirso "Vaquita", el sernpmterno operador del proyector y otros tantos que sentirán nostalgia con la partida de este centro recreativo.
Pero los que realmente sentirán añoranza por este cine serán los enamorados. ¿Cuántos noviazgos y matrimonios salieron de su interior? ¿Cuántos secretos de amores guardan sus aterciopeladas butacas? Que me diga alguien que no haya visitado este cine con las intenciones de un Romeo. Empezando por su propio administrador Nicolás Pereira, quien fue cautivado por su actual esposa cuando ella desempeñaba su trabajo como taquillera del cine, y de aquello ya van tres hijos adolescentes. El cine se ha ido pero las vivencias quedaron en los corazones de viejos y jóvenes moronenses que sintieron afecto por su prójimo frente a la pantalla luminosa que una vez forjaron Isabel y Antonio.
El Eje Morón-Puerto Cabello en 1955 (II Parte)
Por considerar de importancia capital para comprender el proceso urbano-industrial vinculado al desarrollo socioeconómico del área vamos a resumirles la segunda parte del informe del año 1955 aprobado por la comisión nacional de urbanismo para la localización de la población obrera de la industria petroquímica.
Señalaré los aspectos más importantes que tuvieron incidencia en la conformación del espacio físico de la infraestructura de lo y que es Morón en la actualidad o el Morón contemporáneo.
Uno de los elementos básicos para la transformación de Morón era la canalización del río homónimo para poder recuperar así una gran extensión de terreno en la parte central y sur del poblado para utilizarlo en el crecimiento urbano del sector; al respecto, dice el informe: "La idea central de la nueva estructura urbana está basada en la canalización del tramo bajo del río Morón, lo cual permite recuperar grande extensiones normalmente inundadas por el río, al mismo tiempo se convierte en un elemento preciso del panorama y del paisaje y quizás pueda ser aprovechado su caudal para dragar en forma controlada una red de canales que hagan posible levantar el nivel de los terrenos inmediatos al mar entre los ríos antes mencionados.
Este tratamiento del río permitirá normalizar la conjunción de las dos vías más importantes que allí se enlazan: Coro-Morón y Barquisimeto-Puerto Cabello, lográndose un trazado del último tramo de la primera, más racional y posiblemente un dispositivo no interferido como hoy, por construcciones anárquicas (ranchos) y comercio cuyo funcionamiento significa para el tráfico regional una disminución de velocidades (90 km/h) de capacidad y un constante peligro para los pobladores del actual Morón, cuya estructura en su actualidad, si se mantiene, obligara en el futuro un cambio de trazado a las comunicaciones troncales regionales".
Realmente esta apreciación es visionaria puesto que fue precisamente lo que se hizo veinte años después con la construcción del distribuidor de Palma Sola para desviar el paso por el centro de El Eje Morón-Puerto Cabello dio un impulsa industrial en la zona.
Morón y hacerlo por un costado con los viajeros que van o vienen desde Coro hacia el centro del país.
Y también es lo se está haciendo actualmente con el distribuidor CAVIM para desviar a los que transitan por la panamericana.
En cuanto a la localización para el alojamiento de los obreros de la industria petroquímica el sitio escogido fue en la actual Urbanización Colinas de Pequiven, para tal efecto, el informe de 1955 señala: "La localización está en la parte alta al sur de la carretera Barquisimeto-Puerto Cabello, terrenos estos de más fácil drenaje, cuyos costos de urbanismo, serán sensiblemente más bajos que los del área al norte de la misma carretera, cuya utilización y valorización los pone en buena perspectiva para ser emprendida por empresas privadas.
No hay duda que los terrenos antes reunían condiciones adecuadas para ubicar allí la población obrera lo suficientemente cerca de su trabajo y lo suficientemente aislados del mismo; el elemento predominante del panorama de esta sección es el mar y no la silueta de las instalaciones industriales que puedan a la larga tener una influencia no muy favorable en la debida higiene mental del trabajador y en su rendimiento durante las horas de trabajo debido precisamente al cambio de ambiente." Referente a la educación, el informe sostiene que en el área residencial para los obreros petroquímicos debe construirse instituciones para la educación inicial o primaria, es por ello que se construyó allí el "Grupo Escolar Morón", llamada popularmente "escuela las colinas de Pequiven", sin embargo, respecto a la educación de otros niveles se dice: "Las escuelas superiores deben inicialmente, situarse en Puerto Cabello, núcleo tradicional y cabeza del sector, a excepción de escuela técnica-industrial que deberá funcionar íntimamente con la petroquímica.
Esta argumentación es válida para la distribución de servicios relacionados con la salud, servicios, sociales, etc." una Por ello se entiende que el primer liceo en Morón funciono a partir de los años setenta (El Ambrosio Plaza), el Seguro Social en los años siguientes, si bien funcionó uno en las mismas instalaciones de la industria, menos mal que Morón se servía de la medicatura rural desde los años cuarenta: Por lo demás, el resto de los servicios estaban en Puerto cabello.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora Caribeña Mil AM.
Libro Crónicas desde Morón - San Pablo de Urama
Por iniciativa del concejal de Urama Luis Blanco (Willin), secundado por el buen amigo Domingo Pinto, hemos emprendido un trabajo geohistórico sobre la localidad de San Pablo de Urama. Aunque todavía no está concluido, queremos adelantarles una semblanza de este bucólico pueblo. Está ubicado en la parte nor-occidental del municipio Juan José Mora. Limita al norte con el río Yaracuy. Al sur con la carretera Panamericana y el río Urama en su declive hacia el mar. Por el este con la línea divisoria entre Morón y Urama, Parroquia de Juan José Mora. Esta línea parte desde el lindero norte con el estado Yaracuy, en el río del mismo nombre, sigue al sur hasta encontrar la quebrada Sanguijuela, de aquí hasta terminar en la fila La Justa. Y por el oeste se rodea de las aguas de los ríos Canoabito, Taría y el Yaracuy que lo separa de las poblaciones vecinas del extremo oriental del estado Yaracuy (La Hoya, Farriar, Aguas Negras, El Chino).
San Pablo se encuentra emplazado en el extenso valle del río Yaracuy, que con la ayuda del río Aroa más las abundantes precipitaciones, han venido erosionando las rocas y rellenando este amplio estuario de origen cenozoico que se extiende entre la serranía de Aroa y la punta norteña del macizo de Nirgua. Este valle es propiamente un surco producto del hundimiento del terreno por causa tectónica. Veamos lo que nos dice un informe geológico y minero de los yacimientos de cobre de Aroa: "El valle se encuentra relleno de aluviones modernos y sus características fisiografías indican la posibilidad de un origen tectónico, un bloque deprimido entre dos fallas, es decir, un graben ".
Esta depresión o surco tectónico funciona como un corredor que comunica la región de los llanos con los puertos del Caribe (Puerto Cabello y anteriormente Tucacas, lo que posibilitó el poblamiento de cumbres, valles y hoyas intermedias y a la par el tendido de carreteras y vías férreas para el transporte de carga (cobre, caña de azúcar, etc.), actividad que impulsó una época floreciente de estos pueblos que languidecen de tristeza hoy en día.
La conformación del terreno es inestable, sujeta a movimientos sísmicos. Sobre estas tierras se levanta una vegetación selvática, densa, con grandes reservónos de agua y una variada fauna. En la parte del litoral, y antes también, se presentan algunas ciénagas cubiertas por los cocales y malezas que también cubren los cordones arenosos de la explanada del Golfo Triste. En el litoral las albuferas ya no existen, han sido tapiadas por la acción fluvio-marina en complicidad con el tiempo.
La zona goza de un clima benigno. Los vientos del norte penetran por el abra barloventeña de Tucacas, facilitando su paso la morfología del surco, lo que permite un refrescamiento de la temperatura no haciéndola excesiva. Las temperaturas máximas que se dan en los meses de marzo o abril, no sobrepasan los 26 grados centígrados; y la diferencia con la mínima temperatura que se da en el mes de enero, no es grande: la oscilación es de un poco más de un grado, por lo tanto posee temperaturas agradables casi todo el año. En relación a la lluviosidad, podemos decir que es abundante, teniendo su máxima expresión en los meses de junio o julio. Este sector puede presentar precipitaciones de 1.000 a 1.500 mm. Anuales. El déficit entre la evaporación y la lluviosidad es prácticamente nulo, tal como lo demuestra la exuberante vegetación del área y la excelentísima vocación agrícola de sus tierras.
Los suelos son aluvionales, pertenecientes a la era cuaternaria, están constituidos fundamentalmente por arenas, limos, arcillas y gravas poco consolidadas. Son suelos formados por materiales sedimentarios de reciente formación, destacando los terrenos arenosos, poco compactados y de topografía plana con pendientes menores al 0,2%. Esta planicie está cargada de un bosque denso y poco aprovechada para la agricultura, más bien su uso se orienta actualmente a la explotación maderera y ganadera. Por ser una zona en las adyacencias de vanos ríos y por su baja topografía, es propensa a las inundaciones en la época de lluvia y en las épocas de sequía mantiene un nivel freático muy alto. La propiedad territorial o tenencia de la tierra en el área de San Pablo y tierras circunvecinas es un testimonio o signo viviente del viejo latifundismo gomecista de principios de siglo. Esta herencia del gomecismo ha sobrevivido hasta hoy. Desde los tiempos del General Félix Galavís hasta los terratenientes de fin de siglo (también de la familia Galavís) en combinación con los Sansones (Sangala), mantienen aún la propiedad de los terrenos sobre los cuales se erige el poblado de San Pablo.
Testimonios de una época (II)
Seguimos con la entrevista realizada por el periodista Jesús Prieto Soto al señor Juan Julián Laguna antes y al señor Jesús María Silva ahora tomado del libro del mismo autor: "Don Jesús María Silva Hermoso, nativo de Patanemo, Municipio Puerto Cabello. Hijo de padres aragüeños, de Ocumare de La Costa, llegó a Morón en el año 1930. Expresa Don Jesús: "Aunque muchas personas creen que soy trinitario y eso que no hablo ingles". El entrevistado es un hombre moreno de hablar reposado. Denota ser un autodidacta acucioso y organizado en sus quehaceres. En dos oportunidades que lo requerimos estaba poniendo en orden las cuentas de sus actividades mercantiles. Don Jesús Silva Hermoso es padre del médico Jesús Silva Gutiérrez y del abogado y farmaceuta Jorge Silva Gutiérrez. Continúa diciendo Don Jesús: "recuerdo el año de mi llegada a Morón por haberse celebrado el centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar". En relación con el pasado histórico de Morón lo que sé es lo siguiente: Don Elías Rodríguez, como heredero que era de los terrenos de Morón procedió a registrar la documentación que tenía ante la oficina de registro de Puerto Cabello. Eran las tierras pertenecientes a la hacienda "Casa de Tejas" cubriendo el área que va desde agua caliente cerca de El Palito, hasta la piedra de San Vicente, vecina de Alpargatón. A partir de 1930 el desarrollo agrícola, pecuario e industrial registrado en el área comprendida entre Boca de Yaracuy hasta acá, Morón fue de la siguiente manera: El general Félix Galavis, tenía el fundo "Zapateral", Don Guillemo Borges y Juan Eugenio Borges, tío y sobrino respectivamente, lo eran de "Gavilán". Los Borges tenían otros fundos. Yo adquirí de Ignacio Suñol, en 1937, a Palma Sola. También recuerdo que Federico Contreras y Guillermo Montero eran propietarios de otros fundos. El general Félix Galavis en su fundo agrícola y pecuario fue el primero en establecer la industria del aceite de coco y la explotación de la copra. La gente de Morón tradicionalmente ha sido trabajadora y pacífica. El prefecto de Morón cuando la muerte del general Gómez era el Juan Julián Laguna 1920. Coronel Juan Uribe, y el Comisario Guillermo Montero. Eran dos personas estimadas en la comunidad. A finales de 1935 los negocios establecidos en Morón eran la casa de abasto del General Galavis, un expendio de medicinas que establecí Don Jesús María Silva (1930). mediante permiso dado en 1930 por el Coronel Ascensión Rivas, Prefecto para ese entonces; Don Elis Rodríguez tenía una bodega grande, y la bodega de Paulino Armas. Don Jesús María Silva Hermoso en relación al inicio de la petroquímica reseñó lo siguiente: La carretera panamericana la construyeron en 1953. Los trabajos de deforestación y tumba fueron iniciados por la petroquímica más o menos en 1955. Fijese lo que pasó con la familia González, con la presencia de la petroquímica aquí en Morón, ésta era una familia formada por Eusebio y Rosario González, hermanos, en total eran unas veinte personas que trabajaban en actividades agrícolas menores. El fundito se lo mal pagó la petroquímica. Era una gente arraigada a su tierra, en el medio pe culiar de vida, de subsistencia. ¡Nada! Tuvieron que coger los reales que petroquímica pagó y con los reales a cuesta no tenían a donde trasladarse. No hallaron qué hacer, no estaban preparados para dar el salto en otra clase de trabajo. Estas últimas frases del señor Jesús Silva nos indica el brusco impacto que generó el cambio del patrón en el uso del espacio en el territorio mórense. El factor industrial que se iniciaba alteró violentamente el modo de vida de los humildes pobladores que se dedicaban a las actividades de agropecuarias subsistencia. Era el precio que debía pagar la comunidad rural, ya desplazada, para el advenimiento de una nueva era: La Industrial.
Guaremal de la Costa
Empezamos el nuevo año con mucho entusiasmo, deseándoles a nuestros lectores y a los que no lo son muchas felicidades, salud y prosperidad, y a la Editorial Notitarde que siga su camino exitoso y sus páginas abiertas a las voces del pueblo como lo ha venido haciendo sin distingo de ideologías ni credos religiosos. Hoy vamos a continuar con temas de la microhistoria morense y nos vamos a referir al sector Guaremal de la Costa de la parroquia Urama. Su nombre proviene de la fitotoponimia; es decir, se deriva de los nombres de plantas, árboles, hierbas, frutas de todo aquello que proviene del mundo vegetal; por ejemplo, ya hemos tratado aquí lugares como El Mamón y El Jabillo que también son fitotoponímicos. Según Lisandro Alvarado, guaremal es palabra indígena, probablemente voz caribe (lengua tamanaca), que designa un sitio poblado de guaremos, gueremas, un arbusto tintóreo y medicinal; sus hojas dan una tinta morada con Guaremal de la Costa la que los campesinos tiñen sus telas en Carabobo. Es un arbusto de la familia simarvacear y su nombre científico es picramnia pentandra. Se le llama Guaremal de la Costa para diferenciarlo de otros sitios o lugares que tienen el mismo nombre en el estado Carabobo, como es el caso de Guaremal de Naguanagua, Guaremal de Puerto Cabello (Patanemo) y de la quebrada de Guaremal ubicada en la parroquia Democracia de Puerto Cabello. Guaremal de la Costa está ubicado en el extremo más occidental del municipio Juan José Mora, en los límites entre Carabobo y Yaracuy, al sur de la carretera Panamericana, al norte del sector El Roble, pertenece a la parroquia Urama, sus coordenadas geográficas son 68° 21'18" de longitud Oeste y 10° 26' 26" de latitud Norte, su altura sobre el nivel del mar es de 40 metros. Se afirma que la comunidad de Guaremal de la Costa fue muy numerosa y próspera. Alrededor del año de 1945 poseía una población laboriosa dedicada a las faenas agrícolas, a la caza y la pesca en los caños y ríos cercanos y por supuesto en el mar. Esta población llegó a instalarse en casas de bahareques con techos de palma y pisos de tierra y se extendía desde la entrada de Guaremal, hoy denominado el vivero, hasta el puente El Fraile, límite de Carabobo con El predominio del árbol de guaremal le dio el nombre a ese poblado. Yaracuy. En un tiempo existió en la comunidad una hacienda llamada Los Oñates, propiedad de Soledad Espiñal; posteriormente pasó a otros dueños, esta hacienda constituía su principal fuente de empleo y produjo principal fuente de empleo y produjo un dinamismo en la zona, ya que se instaló una casa para el Sindicato Agropecuario, otras más para los partidos políticos y otra casa para la recreación y el esparcimiento llamada la Casa Las Barosi. Era entonces Guaremal una comunidad agraria y campesina que carecía de los servicios elementales: no poseía agua potable ni electricidad. El agua que consumían la llevaban a sus hogares desde los ríos y quebradas adyacentes, e igualmente hacían con los alimentos en poblados cercanos, y la leña, etc. Usaban como transporte burros, bueyes y otros animales de cargas. Las viviendas se alumbraban con velas, mechurrio y lámparas de kerosén. La primera escuela fue fundada durante el gobierno de Rómulo Gallegos en el año 1948 y su maestra fundadora fue la reconocida e ilustre educadora Felícita Baloche. Los primeros habitantes o fundadores de Guaremal podemos nombrar, entre otros, a Víctor Barrios, Gregorio Díaz, Isabel Veloz y Mundo Ochoa, actualmente difunto, Chicho Roble y familia. Guaremal de la Costa ha sido una comunidad olvidada por todos los gobiernos, triste realidad del campo venezolano; sin embargo, hoy en día ella dispone de aguas blancas y electricidad en forma precaria, pero la hay, posee un gran déficit de viviendas a pesar de que dispone de una inmensa cantidad de terrenos, aún persisten muchos ranchos que nos muestran la miseria del pasado. Hay más de medio centenar de habitantes que esperan por su reivindicación social.