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El Trapiche Viejo 🔍

Según Alexis Coello, fue un pequeño trapiche destinado a la producción de melaza para ganado y papelón. Tuvo su pleno funcionamiento en la década de los cincuenta y cesó actividades a principios de los sesenta. Contaba con un sistema mecánico de molienda y tanques subterráneos cilíndricos. Sobre sus viejas instalaciones se construyó posteriormente la escuela Udón Pérez.

productos: Melaza / Papelón
posibles duenos: Galavís / Doctor Carozzo / Petroquímica
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Bota Burro 🔍

Según Alexis Coello, era una de las zonas por donde el ladronzuelo Chiripa realizaba sus andanzas en la época de los sesenta.

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Urbanización Santa Ana 🔍

Según Alexis Coello, este sector funcionó anteriormente como potrero y vaquera de la localidad antes de ser urbanizado, siendo Nacho Vargas padre uno de sus constructores iniciales.

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Crónica Web #439

Libro Crónicas desde Morón - El Trapiche Viejo

Libro Crónicas desde Morón - El Trapiche Viejo
En terrenos de colinas de suaves pendientes, hacia el noroeste del municipio, hubo una vez un pequeño trapiche destinado a producir melaza para alimentar el ganado y papelón para endulzar el café de los parroquianos y demás uso de confiterías. Sería en la década de los cincuenta su pleno funcionamiento y en los primeros años de los sesenta su muerte anunciada. Ahora no puedo precisar su vida útil. No es extraño que este trapiche fuera también propiedad de Galavís, aunque alguien me dijo que estuvo bajo la égida del doctor Carozzo o de la Petroquímica. Su producción debió ser limitada, circunscrita a un consumo moderado.
Cuando adolescentes, pudimos ver el viejo trapiche abandonado, aún funcionaba el sistema mecánico de la molienda y en cilindricos tanques subterráneos permanecía todavía la melaza olvidada cuyo penetrante aroma denotaba el florecimiento y la prosperidad de otros tiempos.
En un pequeño valle se hizo un campo para jugar al béisbol. Eran los tiempos de barrio Coro Viejo o Bota Burro. Se fueron excavando las paredes del cerro para ganar terreno plano, puesto que por el otro extremo una ciénaga casi permanente amenazaba con tomar el espacio conquistado. Los amigos de la cacería frecuentaban el lugar por la presencia de varias especies de animales silvestres. Joaquín Delfín mataba tigres con su machete y su perra cazadora y Juan Zavala los espantaba con su sombrero (¡Sooo, tigre!) cuando estaban a la orilla del camino.
En algún paraje escondido, Emiro Reyes y Rafael Velásquez echaron amarras a una rucia y la alimentaron cierto tiempo. No sabemos cuál era el motivo de esta actitud, quizás eran guiados por su amor conservacionista hacia los animales. ¿Usted cree? Otro que era un experto en amarrar con mecate a los cuadrúpedos fue Alexis Hernández.
Hablando beisbolísticamente, el campo se hizo a duras penas y con mucho sacrificio. Recordamos entre los jefes y entrenadores de esos años a Ángel Eugo y a Héctor Idehoven. El primero fue manager de un equipo trabuco llamado "Trapiche Star" -del cual fui short stop- que llevó el nombre de Morón lejos de sus fronteras.
El segundo lidió con muchos de nosotros para hacernos peloteros, siempre sentimos su mano amiga en todos los campos improvisados donde se jugaba entonces: La Pancha, la vega del río Morón cerca de La Charneca, en los terrenos cerca de la empresa de explosivos, y otros.
En el campo de El Trapiche se daban grandes caimaneras, pero también se trabajaba en el desmonte simultáneamente. Una vez, estando en ambas faenas, unos cortaban monte y otros jugábamos, se encontraba Félix Coyote en un bajo del campo cuando de pronto le cayó sobre el cuello una enorme culebra que se le enroscó en el mismo; este cristiano pegó una solemne carrera que nadie lo pudo alcanzar para quitarle el reptil del pescuezo: todavía lo andan buscando. El viejo campo de béisbol d El Trapiche hoy permanece cubierto por las aguas que un tubo roto, de esos que van hacia Pequiven, vertió por largo tiempo sin que nadie pudiera evitarlo. Hoy, en vez de oírse los gritos alegres de los peloteros se oye el croar de las ranas y el sigilo de la baba cuando acecha a su presa.
En la parte alta de El Trapiche se conformó un barrio de forma longitudinal que llega hasta el sector El Retruque, en las inmediaciones del barrio Valle Verde. Los pobladores son de escasos recursos. Poseen medianamente algunos servicios. Sin embargo, se ha observado crecer, en los últimos años, los índices de delincuencia y marginalidad.
"Udón Pérez"se llama su escuela, que se construyó sobre las viejas instalaciones de El Trapiche. Esta escuela fue creada agracias a las iniciativas del Club de Leones de Morón conjuntamente con el sindicato de Pequiven y la municipalidad de Puerto Cabello. En la actualidad es una escuela perteneciente al ayuntamiento morense y es dirigida por Irais de Pacheco. Se me dice que el nombre de "Udón Pérez" se le puso por la presencia de varios maracuchos en los organismos gestores que así quisieron honrar la memoria del ilustre poeta nacido en Maracaibo el 6 de marzo de 1871. Fue el poeta que le cantó a la tierra del sol amada, quien compuso la letra del himno del estado Zulia. Quedó huérfano a los diez años de edad y esto no fue obstáculo para que estudiara en la Universidad del Zulia medicina y ciencias políticas, aunque no se graduaría nunca "a pesar de haber podido hacerlo con honores, porque decía que había aprendido para ser docto y no doctor". Fue un poeta clásico y romántico. Udón Pérez murió repentinamente el 24 de julio de 1926.
Siempre vuelvo al trapiche cuando voy a darle zapato, en dominó, a Onésimo Riera.
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Crónica Web #170

Chiripa

Chiripa
Era el nombre de un ladronzuelo de Morón, o mejor dicho apodo, por allá, por los años sesenta, nadie sabe quién era ni de dónde apareció.
Era rápido y veloz como un rayo al posesionarse de alguna pertenencia ajena y echarse a correr a toda marcha.
Sus víctimas no podían darle alcance por muy jóvenes y rápidos que fueran; Chiripa marcaba diez segundos en cien metros planos.
De esto que afirmo pueden dar fe los que lo persiguieron y lo conocieron como Fay Calembe.
Luis Alvarado que confundiéndolo con un buen hombre le invitó una noche a su casa para que no durmiera en la acera de la Escuela de Barrio Unión.
En ese momento pasaba por el lugar Fernando Barrada (+), quien al verlos juntos y abrazados le dijo: "¡Gran vaina llevas pa' tu casa, Luis, ése es un ladrón!".
Inmediatamente, Chiripa se soltó del abrazo y emprendió veloz carrera y ambos (Luis y Fernando) iniciaron una furiosa persecución que como siempre no daba ningún resultado.
Era como perseguir una sombra, era como cuando el sargento García perseguía al Zorro.
A Chiripa también lo conocieron Emiro Reyes y Yuber Morales, ellos saben de sus andanzas y tropelías por Bota Burro y sus alrededores.
En ese entonces los atracos eran inexistentes; nadie robaba a mano armada a nadie, muchas personas dormían en sus casas con las puertas abiertas, o dormían en los porches y solares al aire libre.
Lo común era el hurto, eso de sustraer cosas cuando la persona está descuidada o deja los objetos "pagando" o cuando se penetra a las viviendas para sacar las pertenencias de valor.
Chiripa era delgado, mediana estatura, más bien bajo, era blancuzco tirando a catire, su piel percudida por la acción del sol y el sucio, su pelo desordenado, medio ensortijado y medio rubio.
Vestía generalmente de negro para pasar desapercibido por las noches.
Era un fugitivo, puesto que habiendo pocos rateros en el área, la gente se fijaba con más detalles en los escasos malandros de la época, a diferencia de ahora que hay como arroz y nadie sabe quiénes son porque son multitud.
Antes eran la excepción, ahora son la regla.
Chiripa dormía donde lo agarrara la noche, mejor dicho donde lo agarrara el día porque dormía de día y salía de noche a cometer sus fechorías.
Eran de su preferencia para pernoctar o dormir los sitios del trapiche viejo, donde hoy se encuentra la escuela Udón Pérez, o en algunos de los jabillos cerca de La Alcantarilla que drenaba las aguas servidas de la empresa Explosivos (hoy Cavim) hacia el río Morón, o en algunos de los árboles de Punta Morón en la desembocadura del río.
Chiripa desapareció como llegó, nadie sabe nada.
Algunos dicen que lo mataron en el cuartel donde prestaba servicio militar.
¿Quién sabe? Pero existe otro Chiripa en Morón y es uno que es buena gente y quien fue de los mejores short stop de Morón.
Es mi compadre Nacho Vargas, personaje muy querido en la comunidad.
Nachito como le decimos cariñosamente es hijo de uno de los primeros albañiles que llegaron al pueblo, ambos del mismo nombre, y el padre fue quizás el constructor inicial de la hoy urbanización Santa Ana, antiguo potrero y vaquera de la localidad.
Chiripa, el bueno, se destacó en el béisbol llegando a jugar doble A con varios equipos de la zona fuey ra de ella, algunos scout lo comparaban con David Concepción, ilustre grandeliga venezolano.
Es buen amigo y ahora no sabemos por qué rumbos anda, pero en Morón se le quiere y se le recuerda como uno de sus mejores deportistas.
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