Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias
Antes de 1950 la población moronense se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El río, aún sin canalizar, salía de las entrañas de la montaña, siguiendo un sinuoso curso remontábase hacia el oeste del poblado (en las cercanías de la hoy estación de ferrocarril) para luego venirse hacia el este en línea recta y en ese recorrido se proyectaba paralelamente a la calle Real o calle Comercio, como se llama ahora. A escasos metros, la Iglesia Santa Ana, un poco más allá el cementerio (donde están la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv) circundados ambos por unas cuantas viviendas de bahareque y otras que construidas con mejores materiales evidenciaban el mayor poder económico de sus dueños. A orillas del río y bañándose en sus cristalinas aguas retozaban los hermanos Silva Gutiérrez, hijos de Jesús Silva, dueño de la primera botica establecida en Morón ("La Casa del Pueblo") y dueño también del primer (o segundo) aparato de radio que vieron los moronenses de la época, que por cierto, algunos parroquianos curiosos se asomaban por los agujeros del aparato para tratar de ver a los supuestos e imaginarios hombrecitos minúsculos que estaban adentro y que producían el sonido del aparato.
La ubicación del poblado que hemos descrito anteriormente constituye el asiento originario de la ciudad o el caso histórico de la misma. El resto del territorio moronense estaba ocupado por diferentes haciendas, potreros, vegas y conucos que aportaban los productos agropecuarios necesarios para la alimentación de una escuálida población. Rodeaba a estos campos productivos una topografía muy irregular, compuesta por charcas, lagunas, ciénagas y terrenos cóncavos que se anegaban temporalmente con las lluvias o crecidas del río y otros que permanecían todo el tiempo bajo las aguas, de allí la proliferación del mosquito palúdico. Sobre estos terrenos anegadizos y entre haciendas y conucos se superponían franjas estrechas de caliche u otros materiales de relleno que levantaban las vías que, serpenteando, buscando la tierra más consistente, comunicaban al pueblo de Morón con la costa falconiana, con los estados Lara y Yaracuy, con el Puerto y con el centro del país.
El transporte de carga se efectuaba en carretones tirados por muías o bueyes, por vetustos camiones y por el ferrocarril Bolívar, que viniendo de los estados occidentales llegaban hasta Puerto Cabello (tal como hoy), pero la ubicación de la vía férrea de entonces era diferente a la actual. El tendido de los rieles en el tramo de la entrada al pueblo, en sentido oeste-este, descansaba sobre el promontorio donde en la actualidad se encuentran los barrios El Carmen, Las Parcelas, La Línea (por eso tiene ese nombre), la franja izquierda de la encrucijada de Morón, concluyendo en la farmacia El Indio, donde se localizaba la estación del ferrocarril o terminal. Allí llegaban los vagones cargados de frutas, granos, verduras, etc., para ser distribuidos, una parte, en camiones y carretas a la costa oriental del estado Falcón, y el resto seguía rumbo hacia Puerto Cabello. Eran tiempos de relativa abundancia. Sin embargo, en momentos difíciles, los habitantes acudían a la estación ferrocarrilera al tiempo que descargaban los vagones y se hacían de gran cantidad de productos agrícolas que se los obsequiaban sin ninguna mezquindad, otros saciaban su hambre con los camarones y peces que obtenían fácilmente del río Morón.
Con la democracia advinieron nuevos barrios. Efectivamente, con la caída del dictador se produjeron una serie de invasiones a las vegas y haciendas. Las antiguas haciendas se convirtieron en nuevos barrios que se construyeron en forma anárquica y desorganizados, sobre las ciénagas o canales naturales de desagüe, o simplemente sobre terrenos desnivelados, donde hacían el rancho de tabla, cartón, latas, etc., que cuando llovía se convertían en verdaderas lagunas. Estos sectores son los que se encuentran a ambos lados de la avenida Falcón, los barrios Unión, El Mamón, Bota Burro, La Charneca, El Jabillo, fundados esencialmente con "conanos" que llegaron de su tierra de origen en búsqueda de empleos en las nacientes industrias del área.
Recuerdo al ciego Etanislao, hombre trabajador a pesar de su limitación de invidente. Carretilla en mano recorría varios kilómetros para llegar a su conuco de donde traía especies agrícolas para venderlas en su bodega Trujillo, ubicada en una esquina de la avenida Falcón, que dicho sea de paso, este último vestigio de Bota Burro ya fue demolido. Algunos muchachos de la época le querían pasar gato por liebre, valiéndose de la condición de ciego de Etanislao trataban de pasarle una locha por un bolívar. Inmediatamente Etanislao reconocía el engaño al pasar el dedo índice por el borde de la moneda y al no encontrar las muescas la devolvía en el acto. Otros, al conocer el tacto de Etanislao, con una segueta le hacían las finas muescas a la locha, pero también fracasaban en sus intentos, porque Etanislao era ciego, pero no bolsa.
EL EJE MORÓN PUERTO CABELLO EN 1955
Quedaría incompleto el análisis para la comprensión del proceso urbano industrial de Morón sino publicáramos la tercera y última parte de esta secuencia de crónicas sobre el tema que nos ocupa basándonos en el informe sobre la localización de la población obrera de la industria Petroquímica aprobado por la comisión nacional del urbanismo en el año de 1955. Necesario es ubicarse en el contexto de la época para apreciar las consideraciones y razonamiento de los planificadores. Veamos que dicen respecto a la recreación: "Es esencial tener en cuenta en esta comunidad su proximidad al mar, como elemento de influencia psíquica en el habitante, el descanso y la recreación deben estar íntimamente ligados al mar y todos y cada uno de los habitantes deben tener acceso a la playa, que debe ser reservada para instalaciones recreacionales colectivas; en este sentido es imprescindible la conservación y protección de "Los Cocales" verdadera riqueza natural del sector, este elemento debe tomar en el nuevo centro el mismo carácter del bosque de los Caobos en Caracas, hay que pensar en aquellos lugares de recreación que puedan estar ligados a la vida diaria". Referente a lo anterior es preciso señalar que poco se ha respetado ese mandato de la comisión nacional de urbanismo puesto que la línea de costa del municipio en su mayoría, a excepción hecha de Palma Sola, ha sido restringida al uso recreativo de la ciudadanía y otorgada para el usufructo exclusivo de las empresas de la zona. Por otro lado, compartimos el valor de "riqueza natural" que le da la comisión de urbanismo a los frondosos "cocales" que caracterizan el entorno costero y que muy bien lo acoge y lo simboliza el escudo de armas de la ciudad de Morón. Tratando la localización de la industria Petroquímica en sí, sostiene lo siguiente: "que su situación al oeste es muy conveniente debido a la dirección de los vientos predominantes, lo cual deja su totalidad fuera del humo u olores provenientes de sus instalaciones y define un área inmediatamente al oeste, que deberá ser reservada para ubicar allí las industrias que aparezcan debido a la "explosión en cadena" que provocará" la elaPalma Sola, ha sido restringida al uso recreativo de la ciudadanía. boración de productos de la propia Petroquímica (es el caso de las empresas mixtas de Tripoliven, Ferralca y Produven que se instalaron allí en los años setenta); deberá mirarse con sumo cuidado la debida separación física entre las instalaciones industriales y las áreas que van a ser desarrolladas para la vivienda con el objeto de asegurar al trabajador el debido aislamiento de la zona de trabajo durante sus horas de descanso y ocio y especialmente mantenerlo en contacto con la comunidad". Hay que destacar una estrategia que no se llegó a realizar, pero que estuvo en los planes de la comisión: "se ha creído conveniente además que con el fin de fortalecer el nuevo núcleo urbano que sus oficina (la de la Petroquímica) principales y el contacto entre patrono y trabajador se efectúe fuera de la propia zona de trabajo y se ubiquen en el propio centro del poblado; en forma que la sección o industrial, la administrativa de relaciones públicas, etc debe constituir el primer elemento y el más importante del centro, en mutuo contacto con las autoridades, vendedores) etc; en forma tal de asegurar y garantizar su vida desde el primer momento". Y finalmente: "Del otro lado Morón, íntimamente ligado a la gran inversión de la petroquímica deberá recibir todos los beneficios de la nueva fuente de trabajo reflejadas en la concentración y formación allí de un centro urbano moderno, con sus grandes estacionamientos, boulevards, comercios, oficinas industriales, etc. Hay que darse cuenta que su actual estructura y naturaleza es francamente primitiva, si se piensa que a su lado aparecerá una organización donde se están empleando los más adelantados recursos de la técnica contemporánea y se hace una inversión que representa muchas veces su valor actual, al conservar este desequilibrio se reflejaría de inmediato en el futuro del nuevo grupo de familia, bastante numeroso que entrará en la nueva vida del sector, quizás por muchas generaciones o siglos, y no se obtendría un todo orgánico compacto y moderno". Excelente observación, había que agregar que del gran contingente humano que ingresó a Morón se integraron fácilmente al Morón primitivo los trabajadores de menor rangò, no así el grupo de los altos empleados, profesionales y gerentes que siguen viviendo en Valencia y otras ciudades. Por lo demás hay que recordar que este estudio se hizo en la época de la dictadura Perezjimenista que caería tres años después de este informe, luego vino otra visión de la industria y del moderno Morón de los boulevares, de los grandes estacionamientos etc. Que quedaron en los sueños de los moronenses.
Entre el mar y la montaña
Morón se encuentra ubicado en el extremo noroccidental del estado Carabobo.
Se expande en forma de abanico entre la montaña y el mar: se estrecha en el este, (punto máximo en el río Sanchón) y se ensancha hacia el noroeste.
Su límite norte es el mar Caribe, desde la desembocadura del Sanchón hasta el estuario del río Yaracuy.
Al sur se encuentra con la Cordillera de la Costa donde limita con la fila La Justa, Rica y Temerla, cabecera de los ríos Morón, Sanchón, Alpargatón y Urama.
Al oeste la quebrada El Fraile (línea limítrofe entre los estados Yaracuy y Carabobo); al este, el río Sanchón.
Sus ríos son de cauce cortos y medianos como el Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama" Posee una extensión de 14 kilómetros de costa, en general de buenas playas, la llanura fluvio-marina se localiza al norte y al sur descansa el macizo montañoso, es un paisaje variado, con montañas, llanuras, ríos y mar.
Su clima generalmente cálido, con pocas oscilaciones, su temperatura se mantiene alrededor de los 27 grados centígrados, la pluviosidad alcanza los 1.045 mm anual, lo que indica las escasas precipitaciones en el área.
Sus ríos son de cauce cortos y medianos como Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama.
Y de cauce largo como el río Yaracuy, que desemboca en el extremo occidental del municipio, en el mar.
La mayoría de estos ríos están talados en sus cabeceras (el Morón fue reforestado) o están contaminados en sus cauces medios y bajo o están sus aguas, en su curso alto, al servicio de las grandes empresas de la zona.
Los suelos del norte son salino-arenosos, gozan de mayor fertilidad los emplazados al sur-oeste del municipio, hacia las poblaciones de Alpargatón y Urama, donde se desarrolla cierta actividad agropecuaria de subsistencia o extensiva en el primero, y comercial e intensiva en el segundo.
El río Urama
Vamos a seguir con la descripción de este otro río del municipio Mora como lo es el río Urama.
Los datos son tomados del libro Nociones Hidro-geográficas del Estado Carabobo (1976) del Dr. Jesús Briceño Enríquez.
"Es uno de los cursos de agua de más largo recorrido.
Tiene sus fuentes principales en las montañas de Temerla, en jurisdicción del Estado Yaracuy.
Un afluente importante es la quebrada Capotillo que sirve de lindero con Yaracuy.
Desde la unión del río Temerla con el Capotillo, el Urama aumenta su caudal con el aporte del río Escondido, no sin antes haber atravesado la fértil comarca de este mismo nombre.
Estas corrientes de agua se ven notoriamente empobrecidas y mermadas debido a la tala de montaña y vegetación alta que pudimos observar hasta en las propias laderas de cumbre Lara, a una altura de 1.175 mts s/nivel del mar.
Otro afluente importante del río Urama lo forma el arroyo Canoabo, el cual fluye desde las cumbres de El Guarapo, El Palmichal, Fila Rica, El Letrero y Cariaprima.
Cuando ya el Urama ha recibido esas dos aportaciones hídricas, sus aguas son represadas en el sitio de Titiarita, formando así el embalse del mismo nombre mediante un dique o tapón fuertemente anclado entre dos estribaciones rocosas ubicadas en una garganta profunda.
El agua allí almacenada es conducida a Urama, Morón, Puerto Cabello y la Petroquímica por medio de una larga tubería de hierro.
Aguas abajo del puente en la carretera Morón-San Felipe el Urama entra en terrenos depresionados y anegadizados, con grandes meandros y poca velocidad, originándose así lagunazos y pantanos en sus aledaños.
Es aquí donde recibe el aporte del río Alpargatón, cuyas aguas se utilizan en las canteras de piedra, siendo éstas utilizadas para el balastro de la línea férrea.
La cuenca hidrográfica del Urama pertenece al mar Caribe y su extensión tributaria es de 456 km².
La conformación hidrológica del río Urama empieza a ser alterada cuando se une al río Salado, aguas debajo de aquel puente, alteración que se hace más ostensible por el concurso de la quebrada Sanguijuela.
Antiguamente echaba sobre el río Yaracuy, atravesando las tierras depresionales pertenecientes a la sucesión Galavís.
Al ocurrir grandes crecientes, el Urama se desborda por terrenos del caserío San Pablo y plantaciones del central Lucinda (cuando había caña), ocasionando graves daños y perjuicios a las labores agrícolas y entorpeciendo el camino de acceso que conducía a las oficinas del central.
Allá por los años de 1920 a 25, el propietario de este rico fundo, con el propósito de conjurar aquellos daños, desvió una parte del Urama hacia el cauce del río Salado, dado que la zona mesopotámica estaba formada por ciénagas de estos dos ríos.
Con el transcurso de los años, el río tomó definitivamente el derrotero de su nuevo cauce, dejando al descubierto una "madre vieja" con aguas estancadas, como lo podemos ver en las vecindades del caserío San Pablo.
De esta manera nos explicamos la causa de encontrarse dicho caserío tan retirado del río en los actuales momentos".
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello
La fundación del barrio El Mamón
Continuamos con la microhistoria de algunos sectores populares de Morón, hoy vamos a detenernos en el Barrio El Mamón.
Hemos tomado como base para este escrito ciertos datos aportados por dos vecinos del lugar como lo son Omar Morales y Oscar Lugo, hijos de los fundadores.
Seguimos aplicando aquello que dijo Enrique Bernardo Núñez; "El pueblo mismo es el cronista por excelencia".
El Barrio El Mamón se encuentra al norte del Municipio, era un espacio agreste en donde algunas casas se ubicaron en una loma pronunciada y el resto en la planada que se extiende a su alrededor hasta la cercanía del Barrio Trapiche, donde divide ambos sectores la vieja línea férrea que conducía hacia la petroquímica.
El Mamón colinda al sur con la avenida Falcón, al este con el barrio El Jabillo, al oeste con la urbanización coro y al norte con El Trapiche.
Veamos que nos dicen los hijos de los fundadores: "Por el año de 1954 llegaron los primeros habitantes del sector los cuales fueron Juana Rojas, Petra Reyes, el señor Urbina, la señora Catalina, Juan Ramón Morales, Polo Bravo Hernández, Juan Zabala, Julia Huarter, Sergio Refunjol, Isabel Naranjo, la familia Leonardi.
Para ese entonces se contaron diez casas.
Para esa época esta comunidad no tenía nombre definido; en 1958 existía un comerciante en la encrucijada de Morón de procedencia portuguesa llamado Salvador, el cual sacrificaba burros y los restos los botaba para esta zona, por lo que llamaban al sector "Bota Burros", el cual sería su primer nombre.
Más adelante en el año 1961, en una reunión de los caballeros que habitaban la comunidad, entre palo y palo, deciden cambiar el nombre al sector y deciden dar un nombre de una marca de aguardiente de caña, de tal manera que le colocaron el nombre de "La Florida" y a las calles también le ponen los nombres del mismo tenor: calle "Senador", calle "Popular" y calle "La Vera" que eran las tres calles existentes para aquel momento, porque la calle La Libertad y La Línea eran montañas.
Cuando llega la familia Pérez se convierten en los primeros habitantes de la calle La Vera.
En el año 1965 deciden reunirse los pocos habitantes en el frente de la vivienda de la familia Barrios, donde todas las familias del sector tenían pipotes para que el tanque cisterna les depositara el agua; cada pipote tenía las iniciales del dueño.
En esa reunión se decidió cambiar el nombre nuevamente al caserío y deciden llamarlo "El Mamón", porque en ese entonces existían varios árboles de ese fruto en el lugar, quedando así bautizado el sector con este nombre.
Hay que hacer notar que para esta época ya las viviendas disponían del servicio de electricidad.
En la actualidad es el nombre que lleva nuestro barrio con orgullo.
Para los años ochenta del siglo pasado deciden reunirse los habitantes y formar como especie de un comité de vecinos en la búsqueda o solicitar los servicios públicos que no existían; Emiro Reyes preside este primer comité de vecinos.
Pero fue después de la formación de la asociación de vecinos encabezada por Omar Morales, José Cumare, María Chirinos (chica) y con el resto de la comunidad se proponen en darle nuevo nombre a las calles, y entonces queda el sector El Mamón formado por las siguientes calles: la calle principal pasa a llamarse Rafael Urdaneta, también se denomina calle San Miguel, calle Libertad, calle La Línea.
Años después se enumeraron las casas.
En el mandato de Eugenio Bello Castillo como alcalde del Municipio en el año de 1990, se logra la construcción de los brocales, tuberías de aguas blancas y asfaltado de las calles, excepto la calle La Línea.
Para ese momento los dirigentes vecinales eran Omar Morales, José Cumare, Israel Dávila, María Chirinos y Juana González (blanca).
Durante el gobierno de Rafael Garrido como alcalde de la ciudad, se logra las tuberías de aguas negras y la electrificación de algunas áreas que faltaban, brocales que faltaban, tuberías de aguas blancas, el asfaltado de la calle La Línea.
Para ese entonces existían los mismos dirigentes.
En el año 2002, los dirigentes vecinales Ramona Arias, Pedro Chirinos, Alcides Chirinos, Juana González, entre otros, se logró por medio de la alcaldesa Nelly Colina, la cancha deportiva, la pavimentación y la escalera del callejón uno de la calle La Línea...
Hasta aquí fue el relato de los vecinos del barrio El Mamón y buenos amigos Omar Morales y Oscar Lugo.
Libro Crónicas desde Morón - La Pancha
La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.
La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.
Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.
Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.
Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.
En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.
En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.
Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello
Incendio en la torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera.
Los transeuntes se movían de un lado a otro.
Algunos se aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior.
En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formabala tradicional colasabatinade los que no les gusta compraren Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? o ¿Quizás los precios? Que falta hacen los mercados populares, bien sea, municipal, solidario, regional, libre, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar.
Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo, en las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen ala costa falconiana.
Esta mezcla de el corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco martirizaban el ambiente y convertíana La Encrucijada, esamañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarle la atención sobre el suceso.
Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas.
En el acto Bernacasar Moreno cerró La Morenera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Marín que estaban libando desde tempranas horas.
Frente al Mercantil Caracas seconcentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70.
Los curiosos llegaron de todas partes.
Algenriosos llegaron de todas partes.
Al gentío de La Encrucijada se agregaron los.
que vinieron del barrio El Trapiche (mono blanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Willi Char y el manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron saboriones.
Para la curiosidad no hay pasaje caro.
En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigóconese incendio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicarle este comentario a Falled (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados a ponerles nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro.
En la línea de autos libres que está al frete de donde sucedió el incendio se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra.
Ambos asustados y en la prisa por salir primero chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama.
¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitudinquieta y con ánimos caldeados.
Olía a saqueo.
Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros que les llevaron sus mercancías.
Pordesgracia, lanota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas.
Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humos ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne.
Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida.
Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos.
Las unidades bomberiles acudieron a la cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara.
Los bomberos de las empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar.
¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona.
Una viejita que pasaba al lado de un guardia llevó un planazo sin saber por qué.
Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando los árabes para obtener el contrato de pintura.
Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo.
¡Qué falta hace un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
El Negro Ortega
José Antonio Ortega: Del Arrabal
A Líder de un Pueblo
(Primer Presidente del Concejo Municipal de
Juan José Mora)
Conocí a José Antonio Ortega a finales del año de 1981, entonces nos disponíamos a asumir la dirección del Municipio a través de la denominada Junta Organizadora que había sido designada por la Asamblea Legislativa del estado Carabobo y que integrábamos junto con Pedro Romero, Gladys de Moreno y la difunta Lida Gutiérrez.
Antes de ese día en la iglesia Santa Ana de Morón, no lo había visto en ninguna parte, quizás porque yo había pasado largos años lejos del poblado, cursando estudios universitarios en la ciudad de Maracay. Empero, me enteré ese día que ya era un connotado dirigente del Partido Acción Democrática en Puerto Cabello y en sectores de la jurisdicción de Urama. Venia de ser secretario de la prefectura de Puerto Cabello y luego su prefecto encargado, además había desempeñado el cargo de fiscal de obras tanto en el concejo municipal de Puerto Cabello como en el de Valencia, es decir, ya poseía una dilatada vida publica al servicio de las comunidades.
José Antonio Ortega o el negro ortega como cariñosamente le decíamos había nacido en el caserío La Hoya, del Municipio Veroes del Estado Yaracuy un 6 de mayo de 1945, hijo de Eufrasio Ortega, quien fuera fundador de AD y dirigente Guasinero, y de doña Eustaquia de Ortega, distinguida ama de casa, quienes procrearon 3 hijos: Héctor, Mireya y Julio Cesar Ortega, otros hermanos son Hilda Ilarraza y Nicanor Ilarraza.
Desde la Hoya llego a Puerto Cabello a los 6 años de edad en compañía de sus padres; se residenciaron inicialmente en Rancho Grande, luego en el Barrio San Millán y posteriormente en el centro de Puerto Cabello, en la calle Mariño. Cursó estudios de primaria en el Grupo Escolar Republica de Honduras y el bachillerato en el Liceo Miguel Peña de Puerto Cabello, no concluyendo estos estudios, (llego hasta 4º año) para dedicarse a la febril actividad política que ya se asomaba como el norte de la que seria su vida futura: un dirigente político a tiempo completo y un servidor social.
En su juventud se destaco como deportista tanto en el béisbol como en el boxeo; en el primero figuro en el roster del club de O.S.P. categoría juvenil, ejemplo que seguiría posteriormente su sobrino Héctor Ortega, quien jugó en el béisbol profesional venezolano, triple A en el norte y actualmente es scout y entrenador de los cachorros de Chicago.
José Antonio se desempeñó también como trabajador portuario a la par que ascendía vertiginosamente en la estructura política de su partido Acción Democrática, donde fue secretario juvenil distrital de Puerto Cabello (1962), miembro del comité político regional y tres veces delegado a la convención nacional de AD.
En 1972 se trasladó al municipio mora y se residencia en San Pablo de Urama al lado de su señora esposa Doña Faustina Blanco, y sus hijos Anthony y Gladis, paralelamente inicia en el área una intensa actividad política y social; funda junto con William Blanco la Línea de Transporte Morón – San Pablo de Urama, siendo su primer presidente, además de que organiza las células y comités políticos de AD en la zona convirtiéndola en un formidable bastión político para este partido, cosa que me consta en lo personal por haber sido durante muchos años su adversario político.
Durante la gestión de la Junta Organizadora (1981 – 1984) se fortalecieron las relaciones personales y políticas entre sus miembros, especialmente entre quien esto escribe y el negro ortega. Como cuerpo colegiado la junta se manejó con ecuanimidad y cooperación, pues, era el embrión de lo que en el futuro sería el primer Concejo Municipal, la junta organizadora tenía funciones organizativas y representativas más no administrativas ni de ejecutorias.
En las primeras elecciones municipales en Juan José Mora, en junio de 1984, los concejales electos fueron: José Antonio Ortega (AD), Ofelia de Colina (AD), Tulio Sánchez (AD), Eddy Domínguez (COPEI) y Alexis Coello (MAS). El partido AD tenía una mayoría abrumadora por lo que fue electo como primer presidente o presidente fundador el Sr. José Antonio Ortega con cinco votos a su favor.
Pese a ser el primer periodo de gobierno municipal en la historia de Juan José Mora y a la abierta mayoría de AD, el MAS y COPEI, decidieron abstenerse y no votaron por el negro ortega, no por negarle méritos que de hecho los tenía sino por no comprometer políticamente la línea partidista, sin embargo, esto no fue obice para que en el devenir se establecieran lazos de cooperación y entendimiento institucional con la fracción mayoritaria de AD y en especial con el negro ortega, todo en aras en que no convenía al municipio que iniciándose su primer gobierno, con tantos problemas por resolver, sus ediles se enfrascaran en un toma y dame o en una pelea permanente desde el principio.
No obstante, este gesto político e institucional no fue entendido a cabalidad por algunos sectores de la comunidad quienes vieron en él “conchupanciaâ€, “entreguismo†entre el presidente municipal ortega y las facciones de oposición. Esta coincidencia política matizadas con relaciones de amistad permitieron que en el periodo de un año se organizara eficazmente la cooperación municipal con un cuerpo de ordenanza propia y una administración sana y que con un presupuesto anual de 4 millones de bolívares se asfaltaran las principales calles de Morón y se realizaran otras obras urgentes para la comunidad.
Justo es decir, que en José Antonio Ortega siempre se encontró una mano amiga extendida y que oía con humildad las críticas y que pese mayoría edilicia en la cámara no abusó de ella. Esto no era debilidad sino su alma abierta hacia el pueblo y hacia sus amigos, pero a la vez como político aguerrido, también aquello, y cuando tenia la razón, se convertía en su arma mortal contra sus adversarios.
El negro ortega repitió como presidente municipal en el periodo siguiente (1985) para luego darle paso a José Manzano que culminaría el resto de los 5 años de esa administración.
Para el nuevo periodo municipal (1989 – 1993) es electo el primer Alcalde Eugenio Bello Castillo, son electos los siguientes concejales: José Antonio Ortega, Eredina Ramos, Ofelia de Colina, Eddy Domínguez, Francisco Arias, Nelly Colina, José García, Mario Lugo y Alexis Coello. El negro ortega se desempeño en su curul como concejal, ahora siendo minoría, con la entereza y la afabilidad que siempre lo caracterizaron.
El negro ortega cerro sus ojos en Puerto Cabello, el 18 del presente mes y año. Pero hubiera querido hacerlo en San Pablo, el pueblo de su añoranza y de sus amores ¡Adelante negro! que los guerreros como tú mueren como moriste: de pie. O ¿aun no estas muerto? Porque tu sonora y recia voz todavía se escucha ente los muros de la vieja escuela, hoy portadora de los curules de los concejales. Hasta siempre negro.
Palabras de Eddy Domínguez ante el féretro de su amigo José Antonio Ortega:
Señores Concejales
Señora Esposa e Hijos de José Antonio Ortega
Hermanos, Hermanas y demás familiares.
Amigos todos.
Que difícil es articular palabras, mas aun coordinar ideas, en estas circunstancias tan dolorosas como es la de despedir a un amigo, a un hermano de lucha como fue J9sé Antonio Ortega.
Nuestra capacidad humana, nuestra razón no entiende este momento tan duro, ya no estrecharemos su mano para iniciar la tarea y ratificar la voluntad exitosa de la jornada política.
José Antonio luchador y pionero de esta Institución Municipal, que contribuyo a formar primero como miembro de la junta organizadora de Morón, y después como el primer presidente del nuevo Concejo Municipal, que nació sin recursos económicos y legales o sea sin presupuesto ni ordenanzas. En esta casona vieja, que nos reunió, que solo tenia un mesón y 7 sillas y con, unas alforjas llenas de sueños y esperanza, bajo la conducción del negro Ortega como cariñosamente lo llamábamos los concejales recién electos, por primera vez en Juan José Mora. Le empezamos a dar forma al glorioso Ayuntamiento Municipal Morense hace 23 años.
José Antonio se va alegre, con una sonrisa que refleja tranquilidad espiritual y pureza en su alma, por el deber cumplido, sonrisa de hombre autentico de formación democrática, cuya ejecutoria de, rectitud están impregnada de sus predicas, el negro Ortega se va complacido porque en sus manos germino el concejo municipal.
Hasta siempre José Antonio
Señores concejales gracias por su aprobación a este merecido homenaje, señora esposa e hijos de José Antonio Ortega, hermanos, hermanas y demás familiares; amigos todos.- Sentido Pésame.
El Negro Ortega
José Antonio Ortega: Del Arrabal
A Líder de un Pueblo
(Primer Presidente del Concejo Municipal de
Juan José Mora)
Conocí a José Antonio Ortega a finales del año de 1981, entonces nos disponíamos a asumir la dirección del Municipio a través de la denominada Junta Organizadora que había sido designada por la Asamblea Legislativa del estado Carabobo y que integrábamos junto con Pedro Romero, Gladys de Moreno y la difunta Lida Gutiérrez.
Antes de ese día en la iglesia Santa Ana de Morón, no lo había visto en ninguna parte, quizás porque yo había pasado largos años lejos del poblado, cursando estudios universitarios en la ciudad de Maracay. Empero, me enteré ese día que ya era un connotado dirigente del Partido Acción Democrática en Puerto Cabello y en sectores de la jurisdicción de Urama. Venia de ser secretario de la prefectura de Puerto Cabello y luego su prefecto encargado, además había desempeñado el cargo de fiscal de obras tanto en el concejo municipal de Puerto Cabello como en el de Valencia, es decir, ya poseía una dilatada vida publica al servicio de las comunidades.
José Antonio Ortega o el negro ortega como cariñosamente le decíamos había nacido en el caserío La Hoya, del Municipio Veroes del Estado Yaracuy un 6 de mayo de 1945, hijo de Eufrasio Ortega, quien fuera fundador de AD y dirigente Guasinero, y de doña Eustaquia de Ortega, distinguida ama de casa, quienes procrearon 3 hijos: Héctor, Mireya y Julio Cesar Ortega, otros hermanos son Hilda Ilarraza y Nicanor Ilarraza.
Desde la Hoya llego a Puerto Cabello a los 6 años de edad en compañía de sus padres; se residenciaron inicialmente en Rancho Grande, luego en el Barrio San Millán y posteriormente en el centro de Puerto Cabello, en la calle Mariño. Cursó estudios de primaria en el Grupo Escolar Republica de Honduras y el bachillerato en el Liceo Miguel Peña de Puerto Cabello, no concluyendo estos estudios, (llego hasta 4º año) para dedicarse a la febril actividad política que ya se asomaba como el norte de la que seria su vida futura: un dirigente político a tiempo completo y un servidor social.
En su juventud se destaco como deportista tanto en el béisbol como en el boxeo; en el primero figuro en el roster del club de O.S.P. categoría juvenil, ejemplo que seguiría posteriormente su sobrino Héctor Ortega, quien jugó en el béisbol profesional venezolano, triple A en el norte y actualmente es scout y entrenador de los cachorros de Chicago.
José Antonio se desempeñó también como trabajador portuario a la par que ascendía vertiginosamente en la estructura política de su partido Acción Democrática, donde fue secretario juvenil distrital de Puerto Cabello (1962), miembro del comité político regional y tres veces delegado a la convención nacional de AD.
En 1972 se trasladó al municipio mora y se residencia en San Pablo de Urama al lado de su señora esposa Doña Faustina Blanco, y sus hijos Anthony y Gladis, paralelamente inicia en el área una intensa actividad política y social; funda junto con William Blanco la Línea de Transporte Morón – San Pablo de Urama, siendo su primer presidente, además de que organiza las células y comités políticos de AD en la zona convirtiéndola en un formidable bastión político para este partido, cosa que me consta en lo personal por haber sido durante muchos años su adversario político.
Durante la gestión de la Junta Organizadora (1981 – 1984) se fortalecieron las relaciones personales y políticas entre sus miembros, especialmente entre quien esto escribe y el negro ortega. Como cuerpo colegiado la junta se manejó con ecuanimidad y cooperación, pues, era el embrión de lo que en el futuro sería el primer Concejo Municipal, la junta organizadora tenía funciones organizativas y representativas más no administrativas ni de ejecutorias.
En las primeras elecciones municipales en Juan José Mora, en junio de 1984, los concejales electos fueron: José Antonio Ortega (AD), Ofelia de Colina (AD), Tulio Sánchez (AD), Eddy Domínguez (COPEI) y Alexis Coello (MAS). El partido AD tenía una mayoría abrumadora por lo que fue electo como primer presidente o presidente fundador el Sr. José Antonio Ortega con cinco votos a su favor.
Pese a ser el primer periodo de gobierno municipal en la historia de Juan José Mora y a la abierta mayoría de AD, el MAS y COPEI, decidieron abstenerse y no votaron por el negro ortega, no por negarle méritos que de hecho los tenía sino por no comprometer políticamente la línea partidista, sin embargo, esto no fue obice para que en el devenir se establecieran lazos de cooperación y entendimiento institucional con la fracción mayoritaria de AD y en especial con el negro ortega, todo en aras en que no convenía al municipio que iniciándose su primer gobierno, con tantos problemas por resolver, sus ediles se enfrascaran en un toma y dame o en una pelea permanente desde el principio.
No obstante, este gesto político e institucional no fue entendido a cabalidad por algunos sectores de la comunidad quienes vieron en él “conchupanciaâ€, “entreguismo†entre el presidente municipal ortega y las facciones de oposición. Esta coincidencia política matizadas con relaciones de amistad permitieron que en el periodo de un año se organizara eficazmente la cooperación municipal con un cuerpo de ordenanza propia y una administración sana y que con un presupuesto anual de 4 millones de bolívares se asfaltaran las principales calles de Morón y se realizaran otras obras urgentes para la comunidad.
Justo es decir, que en José Antonio Ortega siempre se encontró una mano amiga extendida y que oía con humildad las críticas y que pese mayoría edilicia en la cámara no abusó de ella. Esto no era debilidad sino su alma abierta hacia el pueblo y hacia sus amigos, pero a la vez como político aguerrido, también aquello, y cuando tenia la razón, se convertía en su arma mortal contra sus adversarios.
El negro ortega repitió como presidente municipal en el periodo siguiente (1985) para luego darle paso a José Manzano que culminaría el resto de los 5 años de esa administración.
Para el nuevo periodo municipal (1989 – 1993) es electo el primer Alcalde Eugenio Bello Castillo, son electos los siguientes concejales: José Antonio Ortega, Eredina Ramos, Ofelia de Colina, Eddy Domínguez, Francisco Arias, Nelly Colina, José García, Mario Lugo y Alexis Coello. El negro ortega se desempeño en su curul como concejal, ahora siendo minoría, con la entereza y la afabilidad que siempre lo caracterizaron.
El negro ortega cerro sus ojos en Puerto Cabello, el 18 del presente mes y año. Pero hubiera querido hacerlo en San Pablo, el pueblo de su añoranza y de sus amores ¡Adelante negro! que los guerreros como tú mueren como moriste: de pie. O ¿aun no estas muerto? Porque tu sonora y recia voz todavía se escucha ente los muros de la vieja escuela, hoy portadora de los curules de los concejales. Hasta siempre negro.
Palabras de Eddy Domínguez ante el féretro de su amigo José Antonio Ortega:
Señores Concejales
Señora Esposa e Hijos de José Antonio Ortega
Hermanos, Hermanas y demás familiares.
Amigos todos.
Que difícil es articular palabras, mas aun coordinar ideas, en estas circunstancias tan dolorosas como es la de despedir a un amigo, a un hermano de lucha como fue J9sé Antonio Ortega.
Nuestra capacidad humana, nuestra razón no entiende este momento tan duro, ya no estrecharemos su mano para iniciar la tarea y ratificar la voluntad exitosa de la jornada política.
José Antonio luchador y pionero de esta Institución Municipal, que contribuyo a formar primero como miembro de la junta organizadora de Morón, y después como el primer presidente del nuevo Concejo Municipal, que nació sin recursos económicos y legales o sea sin presupuesto ni ordenanzas. En esta casona vieja, que nos reunió, que solo tenia un mesón y 7 sillas y con, unas alforjas llenas de sueños y esperanza, bajo la conducción del negro Ortega como cariñosamente lo llamábamos los concejales recién electos, por primera vez en Juan José Mora. Le empezamos a dar forma al glorioso Ayuntamiento Municipal Morense hace 23 años.
José Antonio se va alegre, con una sonrisa que refleja tranquilidad espiritual y pureza en su alma, por el deber cumplido, sonrisa de hombre autentico de formación democrática, cuya ejecutoria de, rectitud están impregnada de sus predicas, el negro Ortega se va complacido porque en sus manos germino el concejo municipal.
Hasta siempre José Antonio
Señores concejales gracias por su aprobación a este merecido homenaje, señora esposa e hijos de José Antonio Ortega, hermanos, hermanas y demás familiares; amigos todos.- Sentido Pésame.
Libro Crónicas desde Morón - Incendio en la Torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera. Los transeúntes se movían de un lado a otro. Algunos e aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior. En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formaba la tradicional cola sabatina de los que no les gusta comprar en Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello. ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? O ¿Quizás los precios? Qué falta hacen los mercados populares, bien sean municipales, solidarios, regionales, libres, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar. Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo. En las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen a la costa falconiana. Esta mezcla del corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco, martirizaban el ambiente y convertían La Encrucijada, esa mañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarles la atención sobre el suceso. Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas. En el acto Bernacasar Moreno cerró La Moronera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Majrín que estaban libando desde tempranas horas. Frente al Mercantil Caracas se concentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70. Los curiosos llegaron de todas partes. Al gentío de La Encrucijada se agregaron los que vinieron del barrio El Trapiche (Monoblanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque. Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Wlíi Char y el Manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron sabonones. Para la curiosidad no hay pasaje caro. En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo me llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigó con ese incencio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicar este comentario a Fallecí (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados ponerle nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo ".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro. En la línea de autos libres que está al frente de donde sucedió el mcencio, se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra. Ambos asustados y en la prisa por salir primero, chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama. ¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitud inquieta y con ánimos caldeados. Olía a saqueo. Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros a los que les llevaron sus mercancías.
Por desgracia, la nota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas. Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humo ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne. Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida. Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos. Las unidades bomberiles acudieron a lal cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara. Los bomberos de la empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar. ¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona. Una viejita que pasaba al lado de un guardia se llevó un planazo sin saber por qué. Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando a los árabes para obtener el contrato de pintura. Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo. ¡Qué falta hace Un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
Libro Crónicas desde Morón - San Pablo de Urama
Por iniciativa del concejal de Urama Luis Blanco (Willin), secundado por el buen amigo Domingo Pinto, hemos emprendido un trabajo geohistórico sobre la localidad de San Pablo de Urama. Aunque todavía no está concluido, queremos adelantarles una semblanza de este bucólico pueblo. Está ubicado en la parte nor-occidental del municipio Juan José Mora. Limita al norte con el río Yaracuy. Al sur con la carretera Panamericana y el río Urama en su declive hacia el mar. Por el este con la línea divisoria entre Morón y Urama, Parroquia de Juan José Mora. Esta línea parte desde el lindero norte con el estado Yaracuy, en el río del mismo nombre, sigue al sur hasta encontrar la quebrada Sanguijuela, de aquí hasta terminar en la fila La Justa. Y por el oeste se rodea de las aguas de los ríos Canoabito, Taría y el Yaracuy que lo separa de las poblaciones vecinas del extremo oriental del estado Yaracuy (La Hoya, Farriar, Aguas Negras, El Chino).
San Pablo se encuentra emplazado en el extenso valle del río Yaracuy, que con la ayuda del río Aroa más las abundantes precipitaciones, han venido erosionando las rocas y rellenando este amplio estuario de origen cenozoico que se extiende entre la serranía de Aroa y la punta norteña del macizo de Nirgua. Este valle es propiamente un surco producto del hundimiento del terreno por causa tectónica. Veamos lo que nos dice un informe geológico y minero de los yacimientos de cobre de Aroa: "El valle se encuentra relleno de aluviones modernos y sus características fisiografías indican la posibilidad de un origen tectónico, un bloque deprimido entre dos fallas, es decir, un graben ".
Esta depresión o surco tectónico funciona como un corredor que comunica la región de los llanos con los puertos del Caribe (Puerto Cabello y anteriormente Tucacas, lo que posibilitó el poblamiento de cumbres, valles y hoyas intermedias y a la par el tendido de carreteras y vías férreas para el transporte de carga (cobre, caña de azúcar, etc.), actividad que impulsó una época floreciente de estos pueblos que languidecen de tristeza hoy en día.
La conformación del terreno es inestable, sujeta a movimientos sísmicos. Sobre estas tierras se levanta una vegetación selvática, densa, con grandes reservónos de agua y una variada fauna. En la parte del litoral, y antes también, se presentan algunas ciénagas cubiertas por los cocales y malezas que también cubren los cordones arenosos de la explanada del Golfo Triste. En el litoral las albuferas ya no existen, han sido tapiadas por la acción fluvio-marina en complicidad con el tiempo.
La zona goza de un clima benigno. Los vientos del norte penetran por el abra barloventeña de Tucacas, facilitando su paso la morfología del surco, lo que permite un refrescamiento de la temperatura no haciéndola excesiva. Las temperaturas máximas que se dan en los meses de marzo o abril, no sobrepasan los 26 grados centígrados; y la diferencia con la mínima temperatura que se da en el mes de enero, no es grande: la oscilación es de un poco más de un grado, por lo tanto posee temperaturas agradables casi todo el año. En relación a la lluviosidad, podemos decir que es abundante, teniendo su máxima expresión en los meses de junio o julio. Este sector puede presentar precipitaciones de 1.000 a 1.500 mm. Anuales. El déficit entre la evaporación y la lluviosidad es prácticamente nulo, tal como lo demuestra la exuberante vegetación del área y la excelentísima vocación agrícola de sus tierras.
Los suelos son aluvionales, pertenecientes a la era cuaternaria, están constituidos fundamentalmente por arenas, limos, arcillas y gravas poco consolidadas. Son suelos formados por materiales sedimentarios de reciente formación, destacando los terrenos arenosos, poco compactados y de topografía plana con pendientes menores al 0,2%. Esta planicie está cargada de un bosque denso y poco aprovechada para la agricultura, más bien su uso se orienta actualmente a la explotación maderera y ganadera. Por ser una zona en las adyacencias de vanos ríos y por su baja topografía, es propensa a las inundaciones en la época de lluvia y en las épocas de sequía mantiene un nivel freático muy alto. La propiedad territorial o tenencia de la tierra en el área de San Pablo y tierras circunvecinas es un testimonio o signo viviente del viejo latifundismo gomecista de principios de siglo. Esta herencia del gomecismo ha sobrevivido hasta hoy. Desde los tiempos del General Félix Galavís hasta los terratenientes de fin de siglo (también de la familia Galavís) en combinación con los Sansones (Sangala), mantienen aún la propiedad de los terrenos sobre los cuales se erige el poblado de San Pablo.