Según Alexis Coello, este valle fue objeto de saqueos y destrucción de haciendas por parte de huestes españolas y patriotas hasta 1823. Sus haciendas fueron asoladas y sus esclavos obligados a destruir cultivos de plátano para alimentar ganado, lo que provocó su despoblamiento e incendios provocados por ejércitos ocupantes.
📄 Crónica: Alpargatón y la Guerra ➔
Según Alexis Coello, se ubica hacia el sur-oeste del municipio donde los suelos gozan de fertilidad. Allí se desarrolla una actividad agropecuaria de subsistencia o extensiva.
📄 Crónica: Entre el mar y la montaña ➔
Según Alexis Coello, era un incesante manantial que aliviaba a los realistas sitiados hasta que fue destruido por José Antonio Páez en 1822.
📄 Crónica: Alpargatón y la Guerra ➔
Según Cunill Grau en el texto de Alexis Coello, era percibido en el siglo XIX como un terreno litoral insalubre y cálido enfermizo, donde se ubicaban plantaciones de cacao y cocos, pero donde los viajeros evitaban pernoctar.
📄 Crónica: Epidemias e insalubridad en J.J. Mora ➔
Según Alexis Coello, se ubica en el extremo noroccidental del estado Carabobo, expandiéndose en forma de abanico entre la montaña y el mar. Limita al norte con el mar Caribe, al sur con la Cordillera de la Costa (fila La Justa, Rica y Temerla), al oeste con la quebrada El Fraile y al este con el río Sanchón. Posee un clima cálido con una temperatura media de 27 grados centígrados.
📄 Crónica: Entre el mar y la montaña ➔
Según Alexis Coello, es un río de cauce corto y mediano cuya cabecera se encuentra en la Cordillera de la Costa. El autor destaca que este río fue reforestado.
📄 Crónica: Entre el mar y la montaña ➔
Según Alexis Coello, es un río de cauce corto y mediano que representa el punto máximo de estrechez de la localidad en el este y sirve de límite desde su desembocadura hasta su cabecera.
📄 Crónica: Entre el mar y la montaña ➔
Según Alexis Coello, este pueblo era incendiado por los ejércitos ocupantes, quienes tiraban pajuela en los techos de paja durante la noche, antes de proceder a su despoblamiento.
📄 Crónica: Alpargatón y la Guerra ➔
Según Cunill Grau en el texto de Alexis Coello, era uno de los pueblos de la micro-región litoral caracterizado por condiciones ambientales que impedían el establecimiento sólido de actividades comerciales.
📄 Crónica: Epidemias e insalubridad en J.J. Mora ➔
Según Alexis Coello, situada al sur-oeste del municipio, posee suelos fértiles que permiten el desarrollo de una actividad agropecuaria de carácter comercial e intensiva.
📄 Crónica: Entre el mar y la montaña ➔
Epidemias e insalubridad en la historia de Juan José Mora
Las epidemias y la insalubridad fueron una constante en la historia de los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama.
Es recurrente en la bibliografía localizada, las referencias que se hacen a estos poblados durante los siglos XVII, XVIII, XIX y primera mitad del siglo XX sobre el estado de insalubridad y el desarrollo de no pocas epidemias en sus territorios, por ejemplo, en 1623 ocurrió una seria epide mia de viruela "originada en un desembarco clandestino de negros esclavos en la costa de Morón, invadió a los Valles de Aragua, La Guaira y Caracas" (Fundación Polar, 1988, 68).
Otras relaciones históricas como la de Codazzi sostiene que "tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy" (1960, 393).
Igualmente Cunill Grau dice, refiriéndose a los pueblos cacaoteros de Morón, Alpargatón y Urama, en los siglos XIX que "estos pueblos son de chozas de bahareque con techos de paja, emplazándose en las comarcas más palúdicas de la micro-región componiéndose su población de hombres medio enfermos, como lo son casi todos los habitantes de aquellos pestíferos vecinos en que la epidemia de calenturas es continua y permanente" (1987, 351).
En el año de 1842 se intentó establecer en el área de Palma Sola un centro agrícola que sería colonizado por inmigrantes españoles que no vendrían directamente de España sino que se trataba de algunos que se encontraban para la época refugiados en Francia.
Para llevar a cabo éste ambicioso proyecto se le concedieron créditos a Andrés Anthoine para traer a la comarca un número de españoles que no fuera menor de 200 ni mayor de 600 individuos.
Se dice que el proyecto fracasó por el temor que tenían las personas a la insalubridad de la zona.
Diversos testimonios reconfirman las condiciones de insalubridad y la propensión del territorio de Juan José Mora a la proliferación de enfermedades y epidemias que entrababan el poblamiento y por ende el desarrollo económico del área.
Todo Puerto Cabello incluido Juan José Mora para la época-era reputado en el siglo XIX como una micro-región azotada por el paludismo, la fiebre amarilla, viruela etc., pero dentro de este contexto se resaltaba a Morón, Alpargatón y Urama como "terrenos litorales insalubres, percibidos en esta época como cálidos enfermizos, en las riberas de los ríos homónimos que posibilitan plantaciones de cacao y cocos" (Cunill Grau, 1987, 1476).
Las pésimas condiciones ambientales impedían que en los pueblos mencionados se establecieran solidamente actividades comerciales o de "tráfico, porque los viajeros y comerciantes procuran no pernoctar en estos pueblos" (Ãdem).
Toda esta tragedia que se extendió por varios siglos culminó aquel dos de diciembre de 1945 con la rociada por primera vez del DDT en Morón para erradicar al paludismo; actividad que luego fue desplegada por toda la geografía nacional.
Fuentes: Codazzi, A.
Alpargatón y la Guerra
Este hermoso valle con nombre de calzado grande. sucumbía frente a las pestes y las calenturas, pero además había otra causa: La guerra. La guerra de independencia fue un factor de perturbación para la economía y la demografía de las zonas rurales adyacentes a Puerto Cabello. En efecto, los suburbios y sementeras del área entre ellas Alpargatón - eran objeto de saqueos y de destrucción de las haciendas y pueblos por parte de las huestes españolas como también de los patriotas hasta 1823. En 1815 lo realistas acaban con la cosecha de maíz, aún verde, en las cercanías de puerto cabello para convertirla en comida para sus reses; luego, en 1820, "se asolan las haciendas locales, obligándose además a los esclavos a tumbar la mata de plátanos, con el objeto de que sirviera para alimentación al ganado, quedando las haciendas sin cultivo ni recolección de sus cosechas" (Cunill Grau). Nuestro prócer José Antonio Páez, en 1822, confiesa que había "destruido el incesante manantial de Borburata que les aliviaba demasiado (a los realistas- sitiados), he acabado por fin con cuanto contaba en este territorio". Los pueblos de Alpargatón y Urama eran incendiados previamente antes de proceder a su despoblamiento por parte de los ejércitos ocupantes, he aquí una confesión de uno de los líderes de las tropas atacantes: "triste en primer lugar de entrar en la obscuridad de la noche unos pocos, incendiar el pueblo tirando pajuela en los techos que son de paja, y al punto del incendio, que sentirá los efectos de la confusión, entrar a fuego y sangre sin cuartel" (idem). El despoblamiento a la vez era ocasionado, después de 1812, por los continuos embargos y secuestros de las principales haciendas por los ejércitos que obligaban a los propietarios, mayordomos y esclavos a abandonar sus posesiones. Los esclavos huían hacia las montañas lejanas o cercanas a formar los llamados "cumbes", allí mismo en los cerros de Alpargatón para esconderse tanto del castigo del amo blanco como del azote de las guerrillas que los reclutaban para los trabajos forzados en obras en las cercanías de Valencia, o para servir como soldados en la guerra. Había una orden expresa de un oficial a su subalterno: "Que en los pueblos de Morón, Alpargatón y urama se levanten guerrillas de gente del país, a cuyo efecto enviara V.E, las armas, municiones y fornituras necesarias, con algunos oficiales, encargados de organizarlos y de levantarlos hasta la fuerza de 400 o 500 hombres; llamando los esclavos de aquel distrito para este servicio y dando la libertad a los que presenten útiles, o si toman las "mas". Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve ista Municipal J. J. Mora
Epidemias e insalubridad en J.J. Mora
Las epidemias y la insalubridad fueron una constante en la historia de los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama. Es recurrente en la bibliografía localizada, las referencias que se hacen a estos poblados durante los siglos XVII, XVIII, XIX y primera mitad del siglo XX sobre el estado de insalubridad desarrollo de no pocas epidemias en sus territorios, por ejemplo, en 1623 ocurrió una seria epidemia de viruela "originada en un desembarco clandestino de negros esclavos en la costa de Morón, invadió a los Valles de Aragua, La Guaira y Caracas" (Fundación Polar, 1988, 68). y el Otras relaciones históricas como la de Codazzi sostienen que "tan solo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy" (1960, 393). Igualmente Cunill Grau dice, refiriéndose a los pueblos cacaoteros de Morón, Alpargatón y Urama, en los siglos XIX que "estos pueblos son de chozas de bahareque con techos de paja, emplazándose en las comarcas más palúdicas de la micro-región componiéndose su población de hombres medio enfermos, como lo son casi todos los habitantes de aquellos pestiferos vecinos en que la epidemia de calenturas es continua y permanente" (1987, 351). En el año de 1842 se intentó a establecer en el área de Palma Sola un centro agrícola que sería colonizada por inmigrantes españoles que no vendrían directamente de España sino que se trataba de algunos que se encontraban para la época refugiados en Francia. Para llevar a cabo éste ambicioso proyecto se le concedieron créditos a Andrés Anthoine para traer a la comarca un número de españoles que no fuera menor de 200 ni mayor de 600 individuos. Se dice que el proyecto fracasó por el temor que tenían las personas a la insalubridad de la zona. Diversos testimonios reafirman Agustín Codazzi también escribió sobre la insalubridad en Morón. las condiciones de insalubridad y la propensión del territorio de Juan José Mora a la proliferación de enfermedades y epidemias que entrababan el poblamiento y por ende el desarrollo económico del área. Todo Puerto Cabello - incluido juan José Mora para la época era reputado en el siglo época XIX como una micro-región azotado por el paludismo, la fiebre amarilla, viruela, etc., pero dentro de este contexto se resaltaba a Morón, Alpargatón y Urama como "terrenos litorales insalubres, percibidos en esta época como cálidos enfermizos, en las riberas de los ríos homónimos que posibilitan plantaciones de cacao y cocos" (Cunill Grau, 1987, 1476). Las pésimas condiciones ambientales impedían que en los pueblos mencionados se establecieran sólidamente actividades comerciales o de "tráfico, porque los viajeros y comerciantes procuran no pernoctar en estos pueblos" (Idem). Toda esta tragedia que se extendió por varios siglos culmino aquel 2 de diciembre de 1945 con la rociada por primera vez del DDT en Morón para erradicar al paludismo; actividad que luego fue desplegada por toda la geografía nacional. Fuentes: Codazzi, A. (1960). Obras escogidas. Caracas. Vol. I. Cunill Grau, P. (1987). Geografía del poblamiento venezolano en el siglo XIX. Caracas; Ediciones de la Presidencia de la República. Tomo I. Fundación Polar (1988). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas.
Los estragos de la guerra de Alpargatón y otros pueblos de la costa venezolana
Este hermoso valle con nombre de calzado grande sucumbía frente a las pestes y las calenturas, pero además había otra causa: la guerra. La guerra de independencia fue un factor de perturbación para la economía y la demografía de las zonas rurales adyacentes a Puerto Cabello. En efecto, los suburbios y sementeras del área -entre ellas Alpargatón- eran objeto de saqueos y de destrucción de las haciendas y pueblos por parte de las huestes españolas como también de los patriotas hasta 1823. En 1815 los realistas acaban con la cosecha de maíz, aún verde, en las cercanías de Puerto Cabello para convertirla en comida para sus reses; luego, en 1820, "se asolan las haciendas locales, obligándose además a los esclavos a tumbar la mata de plátanos, con el objeto de que sirviera para la alimentación al ganado, quedando las haciendas sin cultivo ni recolección de sus cosechas" (Cunill Grau). Nuestro prócer José Antonio Páez, en 1822, confiesa que había "destruido el incesante manantial de Borburata que les aliviaba demasiado (a los realistas sitiados), he acabado por fin con cuanto contaba en este territorio". Los pueblos de Alpargatón y Urama eran incendiados previamente antes de proceder a su despoblamiento por parte de los ejércitos ocupantes, he aquí una confesión de uno de los líderes de las tropas atacantes: "triste en primer lugar de entrar en la oscuridad de la noche unos pocos, incendiar el pueblo tirando pajuela en los techos que son de paja, y al punto del incendio, que sentirá los efectos de la confusión, entrar a fuego y sangre sin cuartel". El despoblamiento a la vez era ocasionado, después de 1812, por los continuos embargos y secuestro de las principales haciendas los propietarios, mayordomos y por los ejércitos que obligaban a esclavos a abandonar sus posesiones. Los esclavos huían hacia Ejércitos en plena campaña en valles costeros. las montañas lejanas o cercanas a formar los llamados "cumbes", allí mismo en los cerros de Alpargatón, para esconderse tanto del castigo del amo blanco como del azote de las guerrillas que los reclutaban para los trabajos forzados en obras en las cercanías de Valencia, o para servir como soldados en la guerra. Había una orden expresa de un oficial a su subalterno: "Que en los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama se levanten guerrillas de gente del país, a cuyo efecto enviará V.E. las armas, municiones y fornituras necesarias, con algunos oficiales, encargados de organizarlos y de levantarlos hasta la fuerza de 400 ó 500 hombres; llamando los esclavos de aquel distrito para este servicio y dando la libertad a los que presente útiles, o si toman las armas". En estos casos se arrancaban a la fuerza a los brazos útiles y comprometidos con las faenas del campo, con la mano de obra en los cultivos, para llevarlos sometidos, tipo recluta, a los ejércitos en armas como simples soldados en detrimento de la economía agrícola que prevalecía en el área de este litoral carabobeño. Por otra parte, también ocurrió que se tomaban como represalia o venganza si los pueblos apoyaban tal o cual causa, entonces venían las tropas rivales a destruir y asolar los caseríos y sembradíos de las poblaciones para darles escarmiento por la supuesta traición, así sucedió en el año de 1859 cuando el general Ezequiel Zamora visita el pueblo de Morón, recibiendo un fuerte apoyo y adherencia a su ejército de un gran número de moroneros (400 según el cronista Emilio Navarro) que se marcharon con él hacia los destinos del occidente del país para participar en la famosa batalla de Santa Inés. Sin embargo, poco tiempo después de que el general Zamora se marchó de Morón, llegaron las tropas del gobierno dirigidas por el comandante Silverio Escalona y procedieron a incendiar y a devastar los caseríos de Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama, como represalia y castigo al apoyo que le habían brindado estos pueblos a la causa de la Federación. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 a.m. en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora Caribeña Mil A.M.
Epidemias e insalubridad en la historia de Juan José Mora
En 1842 se intentó a establecer en Palma Sola un centro agrícola, colonizada por inmigrantes españoles que no vendrían directamente de España sino que para la época estaban refugiados en Francia.
Para lograrlo se concedieron créditos a Andrés Anthoine para traer a la comarca un número de españoles, no menor de 200 ni mayor de 600.
Se dice que el proyecto fracasó por temor a la insalubridad.
Diversos testimonios reafirman las condiciones de insalubridad y la propensión del territorio de Juan José Mora a las enfermedades y epidemias y por ende el desarrollo económico del área.
Todo Puerto Cabello incluido Juan José Mora para la época era reputado en el siglo XIX como una micro-región azotado por el paludismo, la fiebre amarilla, viruela, etc., y dentro de este contexto se resaltaba a Morón, Alpargatón y Urama como "terrenos litorales insalubres, percibidos en esta época como cálidos enfermizos, en las riberas de los ríos homónimos que posibilitan plantaciones de cacao y cocos" (Cunill Grau, 1987, 1476).
Las condiciones ambientales impedían que en esos pueblos se establecieran actividades comerciales o de "tráfico, porque los viajeros y comerciantes procuran no pernoctar en estos pueblos" (Idem).
Toda esta tragedia que se extendió por varios siglos culmino aquel 2 de diciembre de 1945 con la rociada por primera vez del DDT en Morón para erradicar al paludismo; actividad que luego fue desplegada por toda la geografía nacional.
Entre el mar y la montaña
Morón se encuentra ubicado en el extremo noroccidental del estado Carabobo.
Se expande en forma de abanico entre la montaña y el mar: se estrecha en el este, (punto máximo en el río Sanchón) y se ensancha hacia el noroeste.
Su límite norte es el mar Caribe, desde la desembocadura del Sanchón hasta el estuario del río Yaracuy.
Al sur se encuentra con la Cordillera de la Costa donde limita con la fila La Justa, Rica y Temerla, cabecera de los ríos Morón, Sanchón, Alpargatón y Urama.
Al oeste la quebrada El Fraile (línea limítrofe entre los estados Yaracuy y Carabobo); al este, el río Sanchón.
Sus ríos son de cauce cortos y medianos como el Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama" Posee una extensión de 14 kilómetros de costa, en general de buenas playas, la llanura fluvio-marina se localiza al norte y al sur descansa el macizo montañoso, es un paisaje variado, con montañas, llanuras, ríos y mar.
Su clima generalmente cálido, con pocas oscilaciones, su temperatura se mantiene alrededor de los 27 grados centígrados, la pluviosidad alcanza los 1.045 mm anual, lo que indica las escasas precipitaciones en el área.
Sus ríos son de cauce cortos y medianos como Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama.
Y de cauce largo como el río Yaracuy, que desemboca en el extremo occidental del municipio, en el mar.
La mayoría de estos ríos están talados en sus cabeceras (el Morón fue reforestado) o están contaminados en sus cauces medios y bajo o están sus aguas, en su curso alto, al servicio de las grandes empresas de la zona.
Los suelos del norte son salino-arenosos, gozan de mayor fertilidad los emplazados al sur-oeste del municipio, hacia las poblaciones de Alpargatón y Urama, donde se desarrolla cierta actividad agropecuaria de subsistencia o extensiva en el primero, y comercial e intensiva en el segundo.
Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo
Morón es un pueblo de tradición calamitosa. Su historia está llena de nubarrones y tristes episodios, no en balde el ilustre cronista de Valencia don Alfonso Marín dejó para la posteridad su obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela". En ella describe dramáticamente los estragos que causó el paludismo en la población moronense durante las primeras décadas del presente siglo. El cronista nos dice: "En esto no hay exageración alguna, el cuadro era sombrío.
La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo, era tanto como decir desolación y muerte. En cuanto a Morón, el caso es explicable: tierras abajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. La malaria logró reducir a 800personas (en 1945) de los 1.795 habitantes que tenía Morón en 1941, es decir, que en 4 años se perdieron 995 vidas. Y muchos moronenses abandonaron su terruño: veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrara otros lugares, aun cuando para esto tuvieron que romper los nexos y sentimientos que lo ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido".
Toda esta calamidad se acabó durante el 2 de diciembre de 1945, se roció en Morón y en Venezuela por primera vez el DDT, labor que se le agradece a los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Bertí y a Manuel García, presidente del estado Carabobo en ese entonces. Como consecuencia de este hecho la población de Morón]] se cuadruplicó en los tres lustros siguientes.
En 1957 se inició la producción de cloro-soda en el Instituto Venezolano de Petroquímica. La tecnología atrasada arrojó, en 20 años, 40 toneladas de mercurio al caño Alpargatón y de allí al mar, veneno letal para los cocoteros, peces, bañistas del área y para los obreros de IVP que dejando viudas y huérfanos ofrendó su vida al progreso, y al viviente que prematuramente muestra triste la calvicie y la desdentada boca.
Mucho antes, en 1859, las tropas del gobierno comandadas por Silverio Escalona quemaron y arrasaron los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama como represalia al apoyo que estos pueblos le habían brindad a la causa de la Federación.
Por los años 60, una travesura de un zagaletón logró la exasperación del jefe religioso del pueblo. Un cohete rastrero penetró en el recinto parroquial logrando con su explosión despavorir a los madrugadores oyentes de la misa decembrma, este acto desató la ira del padre Modesto, que así se llamaba el párroco, que con su fuerte verbo pronunció: "¡Maldito sea este pueblo ".
La instalación de la zona de grandes empresas dio desarrollo, pero también trajo una carga poluta que acorta el hilo de la vida. Se hicieron de grandes terrenos y de las mejores cosas, las atalayas de la termoeléctrica descargan su mortífero hollín que pigmenta el despertar de los vecinos y opaca el vuelo de los pájaros. La expatriada BTX consiguió alojo en las riberas del río Aguas Calientes.
Luego vinieron las instituciones locales, llegó la alcaldía con su hinchada burocracia y los presupuestos pírricos, la prefectura se convirtió en un cenáculo de hablillas y las oficinas de la Cantv, tribunales, comandancia de la Policía y otras, alzaron el vuelo como las golondrinas y emigraron al puerto.
Quizás por estas vicisitudes a Morón se le ha rodeado de cierto estigma, un poco inmerecido, de ingratitudes de aquellos que marcharon y en otros lares denigran del pueblo que los abrigó, de los falconianos que llegan a Valencia y expresan: "Coriano g...ón se queda en Morón". Otros preferimos estacionarnos en este terruño y echar raíces, cumpliendo con los designios de esa vieja creencia que dice: "El que se bañó en río Morón, aquí se quedó". Cómo olvidar a Bota Burro, la carnicería de Juan Julián, la bodega de Muerto Parao y la de Dominguito, los toros coleados en la calle Comercio y La paz. Recordamos las lecciones de Teodosa Flores de López, al sobador Pardo, a Catona, y también rememoramos a sus brujos, que por cierto, fama le han dado a Morón desde tiempos lejanos. Cito a Miguel Elias Dao cuando habla de un poeta guanareño que estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y en sus versos nos dejó lo siguiente:
"Los negritos de Morón en verdad que no son malos pero brujos sí que son. En sus caballos de palo unos e vuelven culebras, otros, en tigres o león. Todos con su brujería se convierten en piedras y como yo lo sabia me les vuelvo cigarrón".