Se encontraron 8 fichas analíticas en 1 documentos originales.

Puente sobre el río Alpargaten 🔍

Según Alexis Coello, sitio donde un difunto se monta en el asiento trasero de los vehículos que transitan entre la medianoche y las cinco de la mañana.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

Bota Burro 🔍

Según Alexis Coello, sector por donde se reportan apariciones del espanto conocido como La Sayona.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

El Mamón 🔍

Según Alexis Coello, junto a Bota Burro, es uno de los sitios donde los pobladores aseguran que sale La Sayona.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

La Montañita de Alpargatón 🔍

Según Alexis Coello, sitio frecuentado para consultas y actividades relacionadas con la hechicería.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

La Paragüita 🔍

Según Alexis Coello, tramo del camino donde se manifestaban los muertos coleros espantando a los jinetes que se dirigían hacia el río Morón.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

Morón 🔍

Según Alexis Coello, territorio con fama ancestral por la presencia de brujos y la práctica de la brujería, herencia de los contingentes africanos traídos a la zona.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

Río Sanchón 🔍

Según Alexis Coello, lugar con alta incidencia de accidentes nocturnos atribuidos a la presencia de muertos coleros que buscan un aventón de los conductores.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔

Urama 🔍

Según Alexis Coello, localidad que comparte con Morón la fama histórica de ser un sitio predilecto para la práctica de la brujería.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos ➔
📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #472

Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos

Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos
Morón y Urama siempre han tenido una fama sobre la presencia de brujos en su territorio, o mejor dicho, por lo asiduo de sus pobladores a la práctica de la brujería. Esta es una fama que le viene de antaño. Miguel Elias Dao, Cronista de la ciudad de Puerto Cabello, nos dice en su libro "Morón de Venezuela", que un poeta guanareño de nombre Rufino Mendoza había compuesto el siguiente verso en 1901: "Los negritos de Morón/ en verdad que no son malos/pero brujos sí que son. / En sus caballos de palos/ unos se vuelven culebras/ otros en tigres o león. / Todos con su brujería...". Es presumible que este poeta notara en la abundante población negra de entonces las ejecuciones rituales, ensalmes, transportaciones, etc., que tenían lugar en estas comarcas y que eran producto de la herencia dejada por los primeros contingentes de negros y africanos traídos a nuestra tierra y que han pasado de generación en generación conservándose hasta nuestros días.
Es común oír decir frases como éstas:¿ Tú eres de Morón?¡ Tú eres del pueblo de los brujos! Esta fama ha llegado a muchos citadinos que se trasladan de las grandes ciudades del país (Caracas, Maracay, Barquisimeto, etc.) a Morón en búsqueda del brujo o bruja indicado para que le hagan "un trabajito". Sus relumbrantes autos último modelo (Blazer, Bronco, etc.), estacionados frente al humilde rancho donde vive el brujo, denotan una acomodada posición social de los visitantes. Vale decir que para la brujeria no existen pobres ni ricos. Los motivos para buscar al brujo pueden ser diversos. Desde quitarse la pava (mala suerte, no conseguir trabajo, etc.), buscar un premio de lotería, riquezas, etc., o rescatar un amor perdido (para que regrese el que se fue, o para que den cacho, etc.), también se busca al brujo "para echarle una vaina a un enemigo" o "para un trabajito de magia negra".
Todas estas disímiles intenciones pueden ser producto de la ignorancia, pero me he enterado de que más que un "culto" o incrédulo ha ido a hacerse su trabajito "por si acaso" o porque "de que vuelan vuelan". En la dirigencia política este hábito es muy acentuado. Se dice que el extinto Rómulo Betancourt era un asiduo visitante de los brujos,. En Morón muchos políticos tienen su brujo preferido, según los hechiceros les ayudan a ganar las elecciones de Alcalde o Concejal, pueden saber quiénes son sus enemigos, etc., Eugenio Bello Castillo tiene a su Coquimbo, a José Antonio Ortega y a Pepe Manzano un brujo adeco les hizo un mal trabajo, y hasta a Willie Charr lo han visto por la Montañita de Alpargatón.
Los brujos manejan diversos recursos o maneras de hacer su trabajo. Consultan diferentes oráculos. Las cartas, el tabaco, lectura de las manos y, otros transportan para dialogar con los espíritus malignos o benignos, según sea el caso. Algunos se vuelven pájaros u otros animales. El viejo Chon, personaje muy popular en Morón, con su traje gris de mugre y flecos, prefería preparar una sustancia o pócima que permitía a todo aquél que la poseyera obtener a la mujer deseada, a la que Chon le ponía el ojo no se le escapaba. El viejo Chon se quedó dormido en una acera cualquiera para no despertar jamás, murió como un mendigo, harapiento y hambriento. Unos dicen que así pagó sus fechorías; otros, que todavía el espíritu de Chon anda rondando y es evocado por los brujos para las maldades. A otros brujos de Morón no los voy a nombrar por temor a sus represalias, pero todos saben dónde están.
Aparte de los espantos tradicionales como La Llorona y La Sayona, (por cierto que esta última dicen que sale por lados de Bota Burro y El Mamón), existen en Morón los espantos coleros. Estos muertos coleros espantaron más de una vez al difunto Kandunga cuando éste cabalgaba por los lados de La Paragüita. Kandunga sentía el peso de una persona (el muerto) sobre el anca de su caballo, emprendiendo éste una veloz carrera y tirando al suelo a su jinete, quien la mayoría de las veces o llegaba desmayado al poblado o yacía inerte en cualquier camino del trecho entre La Paragüita y el río Morón, gracias al muerto colero.
Con el modernismo vinieron los automóviles, las bestias pasaron a un segundo plano. También los espantos se actualizaron, ahora se montan en carros. Se dice que en el puente sobre el río Alpargaten un difunto acompaña, en el asiento trasero del vehículo, al osado conductor que se atreva a pasar por ese sitio entre las doce de la noche y las cinco de la mañana. Lo más usual es que el conductor solitario se asuste, acelere el vehículo y pierda el control hasta volcar. En otros casos, el conductor, ya avisado, vocifera maldiciones y palabrotas para ahuyentar al espanto.
Igualmente, en las inmediaciones del río Sanchón otro muerto colero busca un aventón de los choferes nocturnos. Este lugar tiene el récord de accidentes de media noche. No son pocos los carros que han volcado cerca del río y los testimonios de los conductores revelan que algo extraño se les montó en el vehículo y por el susto perdieron el control del mismo. Pueden preguntarle a Yuber Morales, que se puso su Zephir de sombrero en ese sitio, o más recientemente, se le puede preguntar al secretario de la prefectura de Morón.
Abrir panel de lectura ➔