Chicho Cumaco
Su nombre de pila es José Rafael Zambrano Arias, nacido en la población del Tocuyo de la Costa el 17 de febrero de 1939. Se trasladó a Morón en el año 1960, estableciéndose en el popular sector de "Botaburro" en las adyacencias de la avenida Falcón, tenía Chicho 21 años de edad. Desde niño sintió pasión por tocar el furruco, instrumento -según élue fue ejecutado por primera vez en el siglo XIX en las costas de Lagunillas y por lo tanto es originario del estado Zulia. Chicho se destacó en su juventud como beisbolista y músico, y a este último arte todavía le mete en ocasiones especiales cuando la musa lo sacude. Empezó a tocar el furruco en su pueblo natal con un conjunto llamado los "aguinalderos de San Miguel", donde tocó por 12 años ese instrumento que es un híbrido entre percusión y bajo, en su sonar muy peculiar. En Morón se enroló como cantante en varias agrupaciones musicales, entre ella el grupo de los hermanos Medina "la sonora San Luis" y "LOS CORALITOS" de mi amigo Luis Martínez. En 1962 funda su propia agrupación gaitera llamada "los tiburones del éxito", junto con un grupo de brillantes músicos locales que después tuvieron fama nacional e internacional. Los nombres de estos talentosos músicos no se los voy a suministrar en esta crónica por falta de espacio, pero lo haremos en otra oportunidad o en una revista que esperamos sacar pronto. La historia de Chicho es larga y difícil resumirla aquí. Como deportista formó parte del recordado equipo "Deportivo Morón", Roberto fundado por 'don Montero en el año 1959 que vino los a llenar un vacío dejado por primeros equipos legendarios de Morón como lo fueron el "Santa Ana", fundado en 1930 y el Morón Star en los años sucesivos, ambos con brillante trayectoria en la historia deportiva de Morón. Lo amigos Jose Rafael Zambrano (Chicho). Obdulio José Bolívar (yuyo) César Antonio Montero y Víctor Manuel Barrios me hicieron llegar la historia y el roster completo de este tremendo equipo que también por falta de espacio lo voy a divulgar en otra oportunidad, la idea es que con el material informativo que me han hecho llegar (fotografías, datos biográficos etc.) podamos realizar una publicación más completa que recoja toda esta historia de los músicos pioneros y también de los deportistas morenses. Me indican en su correspondencia que el 26 de julio de este año se estará cumpliendo el 50° aniversario del inicio en la actividad deportiva de una gloria de nuestro municipio, el señor Eustoquio Rafael Uribe, un personaje que representó durante un largo tiempo el deporte del municipio y será recordado por sus compañeros de juego sobre todo porque su mayor pasión f ser umpire. Visite mi blog www iscoello. (*) Cronista Mu
Libro Crónicas desde Morón - Por un Caballo y una Mujer
Finalizaba la década de los treinta, era Morón el valle acurrucado entre la serranía que al sur se divisa pintando verdes con mechones grisáceos que se pierden en la espesura de la neblina y el blanco oleaje del Golfo Triste, cuya brisa mecía los largos cocoteros colgando tupidamente sus frutos redondos, cobijado todo el valle por el azul sin manchas de un cielo que persuadía a la inspiración de los poetas. De Cariaprima bajaba su río haciendo meandros con sus límpidas aguas, cual cristales sinuosos que giraban lentamente a poniente para regresarse e ir paralelamente a la calla más importante del escaso poblado. En sus riberas, garzas y flores combinaban un paisaje en armonía, bambúes y cañas complementan el habitat de anfibios, reptiles y aves sedentarias. A la puesta del sol bandadas de palomas montañeras cruzan los cielos rumbo a la cordillera; en las noches silentes a poca distancia ruge el tigre. La vida es taciturna y pueblerina, la monotonía sólo es rota por los tañidos que brotan de la iglesia Santa Ana anunciando una misa dominguera, algún evento especial o simplemente doblan las campanas para avisar que a otro paisano se lo llevó el paludismo. ¿Cuántos van este año?, se pregunta Clodomiro. ¿Cuándo irá a acabar esta endemia que no perdona mujeres, ni ancianos, ni niños? Ni siquiera a los animales perdona, decía.
Ahora recuerdo mi potro zaino -comenta-. Con él quedé campeón coleador varias veces en las fiestas patronales de la virgen de Sana Ana. Aquí mismito, en la calle Real, rodaban los toros arrastrados por la fuerza de mi caballo Lucero, no había toro que se resistiera. ¡Qué tiempos aquellos! Las muchachas me llenaban el pecho de cintas multicolores, fue una tarde de feria cuando en la manga, posado sobre mi potro una mujer hermosa me colocó una cinta, jamás olvidaré sus grandes ojos negros, era Clarita, allí la conocí, para mi fortuna o para mi desgracia.
Clodomiro Era en su juventud un hombre fortachón, alto, de piel tostada por el sol. Lucía una gruesa correa de cuero en su muñeca derecha y un sombrero de ala que le caía hacia un lado. Su pelo era negro y crespo, buen porte. Era mujeriego, parrandero y jugador. Era caporal en una de las haciendas en los alrededores del pueblo, tenía fama de guapo, siempre andaba armado. No había mujer que se le negara, sostenía.
La conversación continuaba su curso en medio del bullicio de la sala del bar Las Cuatro Esquinas, numerosas botellas vacías colmaban la estrecha mesa. Un interlocutor pregunta: "Clodomiro ¿quépasó con tu vida próspera y exitosa?" "Gua, qué va a pasar, pues -responde Clodomiro-mi caballo Lucero un día amaneció con calenturas, se puso triste y se echó al suelo, más nunca se levantó, se lo llevó la malaria, lo enterré y todavía lo lloro. Después, a los dos meses, fue que llegaron unos doctores de Caracas a regar un polvo blanco para acabar con el mosquito asesino, pero y a no había remedio, mi Lucero estaba muerto. "Pero bueno, chico, no es para tanto, Lucero era sólo un animal, ñique fuera tu mujer", terció otro en la conversa. "No jo... con mi mujer me pasó otra vaina. Diez años después de haber muerto mi caballo — relata Clodomiro- llegaron unos ingenieros a formar una compañía y que le iba a dar trabajo a todos, tú sabes que ya las haciendas no daban nada, el petróleo embromó al campo. Yo me enrolé en los primeros trabajos de esta compañía, trabajé en la canalización del río, vaciando concreto, allí conocí mucha gente importante, y para ponerme en la buena con los jefes un día invité a varios ingenieros a comer en mi casa y les presenté a Clarita, quien los atendió muy bien, a ellos le gustó la comida de mi mujer y como venían de otras partes pidieron que Clarita les siguiera haciendo la comida que ellos pagaban bien, pues, yo acepté, tú sabes, para ayudarme ".
Clodomiro bebió un sorbo de cerveza Zulia y continuó su relato: "Pues mira, chico, cuál fue mi mayor sorpresa cuando un día regreso temprano del trabajo porque me sentía mal y encuentro al ingeniero Gumersindo arriba de mi Clarita querida, entonces me volví loco, al ingeniero lo saqué en calzoncillos aplomo de mi casa, y a mi mujer le sembré dos plomos en el corazón. Le di la muerte en el mismo lugar en donde antes cultivaba ternura. A mi caballo se lo llevó el atraso y a mi mujer se la llevó el progreso", concluyó.
Hace tiempo que no ven a Clodomiro, la última vez que lo vieron parecía cansado, sus pasos arrastraban las penurias de años, ahora lucía pálido y seco, su cabello se cubrió de cenizas de angustia, no buscaba compañía, dijo que no necesitaba de nadie, que se bastaba con sus eternos acompañantes: su botella de Popular, el recuerdo de su potro zaino y los grandes ojos negros de Clarita.
Los diarios locales dieron la noticia sobre un cadáver encontrado colgando de un árbol. Se parece a Clodomiro, gritó un mirón. Una Venezuela se fue con su potro, la otra, se quedó con Clarita, y a Clodomiro se lo llevó la tristeza.
Catálogo oficial de bienes muebles, inmuebles, manifestaciones culturales y tradición oral de la región CA 05-11.
Viejos toponímicos
El temblador: Localizado por allí, por los lados de Sanchón, cercano a la laguna que nuca se seca. Era un lugar donde los jóvenes de la época solían ir a buscar mangos, por supuesto, que en ese entonces este fruto no era muy común o abundante en el espacio morense como lo es ahora que existe en todos los lados. Desconocemos de dónde se origina el nombre, podría ser del lenguaje coloquial que se utiliza al nombrar el pez o anguila eléctrica que se describe con ese vocablo.
El Manguito: No es el Manguito de Las Colinas de Pequiven, sino otro que existió en los predios de Palma Sola; debe su nombre a una frondosa mata de mango (o manguito como se le decía) ubicada en una curva. En su tiempo fue muy famoso El Manguito por las apariciones de un muerto (se dice que era Pablo de Jesús Sánchez que vivía en las cercanías y había muerto trágicamente) que había enterrado una plata en las adyacencias del árbol y reclamaba que alguien la sacara y la disfrutara por lo que se la pasaba asustando a los caminantes por las noches lo que causaba pánico y terror en los noctámbulos.
Ocumarito: Su localización era por los lados de La Paragüita y se llamaba así porque fue un caserío fundado por inmigrantes proveniente de Ocumare de la Costa, en el estado Aragua. Este diminutivo se deriva de Ocumare que según McPherson -es una planta textil usada por los indios. O de ocumo. raíz comestible abundancia de ocumo como lo sugiere Altolaguirre.
La Jabilla o los Jabillos: Este sector comprendía un terreno poblado por varios árboles gigantescos de Jabillo (también se le llama ceiba) que daban una sombra impresionante y agradable para guarecerse del agobiante calor. Su ubicación estaba al lado del antiguo curso del río Morón, donde hoy se intercepta la calle Comercio con la calle San José. En este sitio se encuentran en la actualidad el bar El Progreso y la ferretería de Acacio. Era el lugar donde el 26 de julio (día de Santa Ana) en las fiestas patronales, se formaban las comelonas y se hacía la parrilla de la carne del ganado que tradicionalmente donaba el general Galavis.
Boca e' Morón: Sector ubicado en las adyacencias de la desembocadura del río Morón. Era un lugar entonces poblado con varias casas distantes unas de otras; era un lugar solitario y para los pescadores donde se disfrutaba del gran caudal de agua del río, agua saludable y pura, apta para el consumo humano.
Sanchón: Debe su nombre al río. Hasta ahora desconocemos su significación; podría derivarse de Sancho o de Ancho para transformarse en Anchón y después en Sanchón. Allí existió un caserío en las riberas montañosas de este río y era el límite este de la posesión "casa de tejas". En sus inmediaciones se encontraban los terrenos y una vivienda del general José Félix Mora.
Guarataro: Debe su nombre a la quebrada del Guarataro que es el límite entre Morón y Alpargatón. Hoy es un centro poblacional en crecimiento, donde hay pequeñas haciendas y casas de campo por su clima apacible. Su nombre puede derivarse de dos formas: uno, del árbol maderable vitex al que se le llama en algunas partes Guarataro, la otra, es el nombre que proviene de Guarataro (Mouriria) que se refiere a una piedra redonda o "canto rodado".
La Iglesia Santa Ana de Morón
Desde principio del siglo XVIII se constató en los registros eclesiásticos que la Virgen de Santa Ana constituía la guía espiritual del pueblo de Morón.
Ya en 1720 existía la Iglesia a cargo del Capellán Sebastián Herrera, de origen español, quien posteriormente desapareció víctima de las calenturas o la malariaque para entonces eramuy frecuente en estos parajes inhóspitos.
Muchos sacerdotes eran reacios a establecerse en la zona porel temoral paludismo y otras enfermedades tropicales, portal motivo eran escasos los clérigos disponibles para atender a la feligresía, de allique se prestaban mutuos auxilios o se intercambiaban favores religiosos los párrocos dependientes de la vicaria de Nirgua (alaque pertenecía la Iglesia Santa Ana de Morón).
Morón no fue un pueblo fundado a la usanza española sino que surgió espontáneamente, sus pobladores se ubicaron en el espacio sin ninguna organización pre-determinada y construyeron sus viviendas con los materiales rudimentarios que la naturaleza les ofrecía.
La Iglesia Santa Ana de Morón se construyó en el centro del poblado aun costado de la calle real, inicialmente estuvo fabricada de bahareque y paja, prototipos de materiales que eran utilizados en la confección de las Iglesias en aquellos pueblos sin ninguna importanciaeconómica y política.
Luego sus materiales fueron sustituidos por elementos más modernos (cementos, maderas pulidas, vitrales, etc.), pero con un escuálido valor arquitectónico.
Su estrechez, la carencia de estética y su absolecencia en general motivaron al padre Félix Escolar-alma y corazón de la nueva iglesia-ala búsqueda operegrinaje por el continente europeo, por las diferentes instituciones públicas y privadas del país y del estado así como también tocó las almas caritativas de personalidades y, sobre todo, al pueblo de Morón a quien logró unificar en torno a él y que como una sola voluntad, de pueblo con su párroco, hace realidad este 26 de julio en honor a Santa Ana, una Iglesia moderna de vistosa imagen, amplia, con una belleza arquitectónica de porte señorial, digna de un municipio en pleno desarrollo que dista mucho de ser aquel pueblo de 1730 que una vez visitaron los capuchinos Tomás de Pons y Sal vador de Cádiz para someter apostólicamente a los negros cimarrones.
Y también dista mucho al de 1733 cuando fue designado el párroco Rodríguez Tinoco y al de 1773 cuando nos visitó Tinoco y al de 1773 cuando nos visitó el obispo Mariano Martí.
Digno de su trascendencia histórica se celebró el acto de inauguración y bendición de la nueva iglesia de Santa Ana por parte del obispo Ramón Antonio Linares, quien acompañado de un séquito de religiosos y del Gobernador del Estado hizo su entrada por la puerta sur del templo en medio de una gran ovación popular y al momento en que Adrián Guacarán (el mismo que le cantó al Papa por primera vez en Venezuela) entonabaun canto celestial de divina hermosura que dejaba mostrar su potente voz de tenor.
Desde tempranas horas de la mañana se congregaban los moronenses en los alrededores y dentro de la Iglesia, con sus rostros complacidos y esbozando una leve sonrisa, admiraban las imágenes grabadas en los bellos vitrales donde grabadas en los bellos vitrales donde resaltan los tonos verdes, violetas y azules, del lado izquierdo, un mozalbete inquietamente movía el ventanal de giro circular, en el techo machihembrado posaban un casal de palomas de color grisáceo oscuro que revoloteando procuraban con su acoplamiento dejar su huella en la casa de la madre de la Virgen María y abuela de Jesús.
Realmente fue un evento con verdadera esencia de pueblo, habían llegado los feligreses de los distintos rincones de la geografía del municipio, amén de los ilustres visitantes de Puerto Cabello y Valencia, viejas caras conocidas y otras desconocidas, pero que, por lo general no pululan en los actos oficiales o en los tradicionales homenajes.
Día de fiesta, engalanados se paseaban alborozamente hastaubicarse en las proximidades del altar, otros, desde lejos y de pie, se conformaban con observar las incidencias de la ceremonia que estaba por comenzar.
Sl elemento político estuvo reducido asu mínima expresión, no obstante, se sucedían tímidos intentos individuales de prefiguración como alegando su participación en la obra recién construida.
Como dato curioso no pasó desapercibido para los observadores advertidos la colocación en el recinto de los representantes de los gobiernos que contribuyeron al financiamiento de laconstrucción.
En la parte delantera del lado derecho se ubicó el gobierno municipal (la dirigencia oficial) y en la parte izquierda la representación de la Gobernación (¿o el Proyecto Carabobo?), rompió la norma el alcalde que se situó al lado de la primera dama regional, al lado zurdo.
Esto me hizo recordar la ubicación en el parlamento del Imperio Romano de los senadores conservadores y los opositores al régimen que se situaban a la derecha y a la izquierda respectivamente.
Si hubiesen venido una delegación de obispos alemanes (los que más contribuyeron cuantitativamente ¿dónde se colocarían? ¿en el centro?).
Libro Crónicas desde Morón - La Iglesia de Santa Ana de Morón
Desde principios del siglo XVIII se constató en los registros eclesiásticos que la Virgen de Santa Ana constituía la guía espiritual del pueblo de Morón. Ya en 1720 existía la iglesia a cargo del capellán Sebastián Herrera, de origen español, quien posteriormente desapareció víctima de las calenturas o de la malaria que para entonces era muy frecuente en estos parajes inhóspitos. Muchos sacerdotes eran reacios a establecerse en la zona por el temor al paludismo y otras enfermedades tropicales, por tal motivo eran escasos los clérigos disponibles para atender a la feligresía, de allí que se prestaban muchos auxilios o intercambiaban favores religiosos los párrocos dependientes de la vicaria de Nirgua (a la que pertenecía la Iglesia de Santa Ana de Morón).
Morón no fue un pueblo fundado a la usanza española sino que surgió espontáneamente, sus pobladores se ubicaron en el espacio sin ninguna organización predeterminada y construyeron sus viviendas con los materiales rudimentarios que la naturaleza les ofrecía.
La Iglesia Santa Ana de Morón se construyó en el Centro del poblado a un costado de la calle real, inicialmente estuvo fabricada de bahareque y paja, prototipos de materiales que eran utilizados en la confección de las Iglesias en aquellos pueblos sin ninguna importancia económica y política. Luego sus materiales fueron sustituidos por elementos más modernos (cemento, madera pulida, vitrales, etc.), pero con un escuálido valor arquitectónico. Su estrechez, la carencia de estética y obsolescencia en general motivaron al padre Félix Escobar - alma y corazón de la nueva iglesia- a la búsqueda o peregrinaje por el continente europeo, por las diferentes instituciones públicas y privadas del país y del estado así como también tocó las almas caritativas de personalidades y, sobre todo, al pueblo de Morón a quien logró unificar en torno a él y que como una sola voluntad, de pueblo con su párroco, hace realidad este 26 de julio en honor a Santa Ana, una iglesia moderna de vistosa imagen, amplia con una belleza arquitectónica de porte señorial, digna de un municipio en pleno desarrollo que dista mucho de ser aquel pueblo de 1730 que una vez visitaron los capuchinos Tomás de Pons y Salvador de Cádiz para someter apostólicamente a los negros cimarrones. Y también dista mucho al de 1733 cuando nos visitó el obispo Mariano Martí.
Digno de su trascendencia histórica se celebró el acto de inauguración y bendición de la nueva iglesia de Santa Ana por parte del obispo Ramón Antonio Linares, quien acompañado de un séquito de religiosos y del Gobernador del Estado hizo su entrada por la puerta sur del templo en medio de una gran ovación popular y al momento en que Adrían Cuacarán (el mismo que le cantó al Papa por primera vez en Venezuela) entonaba un canto celestial de divina hermosura que dejaba mostrar su potente voz de tenor. Desde tempranas horas de la mañana se congregaban los moronenses en los alrededores y dentro de la Iglesia, con sus rostros complacidos y esbozando una leve sonrisa, admiraban las imágenes grabadas en los bellos vitrales donde resaltan los tonos verdes, violetas y azules, del lado izquierdo, un mozalbete inquietante movía el ventanal de giro circular, en el techo machihembrado posaban un casal de palomas de color grisáceo oscuro que revoloteando procuraban con su acoplamiento dejar su huella en la casa de la madre de la Virgen María y abuela de Jesús.
Realmente fue un evento con verdadera esencia de pueblo, habían llegado los feligreses de los distintos rincones de la geografía del municipio, amén de los ilustres visitantes de Puerto Cabello y Valencia, viejas caras conocidas y otras desconocidas, pero que por lo general no pululan en los actos oficiales o en los tradicionales homenajes. Día de fiesta, engalanados se paseaban alborozamente hasta ubicarse en las proximidades del altar, otros desde lejos y de pie, se conformaban con observar las incidencias de la ceremonia que estaba por comenzar. El elemento político estuvo reducido a su mínima expresión, no obstante se sucedían tímidos intentos individuales de prefiguración como alegando su participación en la obra recién construida. Como dato curioso no pasó desapercibido para los observadores advertidos la colocación en el recinto de los representantes de los gobiernos que contribuyeron al financiamiento de la construcción. En la parte delantera del lado derecho se ubicó el gobierno municipal (la dirigencia oficial); en la parte izquierda, la representación de la Gobernación (¿o el Proyecto Carabobo?); rompió la norma el alcalde, que se situó al lado de la primera dama regional, al lado zurdo. Esto me hizo recordar la ubicación en el parlamento del Imperio Romano de los senadores conservadores y los opositores al régimen que se situaban a la derecha y a la izquierda respectivamente.