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Andresote 🔍

Según Alexis Coello, este zambo alzó en armas a negros, indios, mestizos y blancos para resguardar el contrabando con los holandeses. Derrotó a varias tropas españolas en la desembocadura del río Yaracuy y en el cerro de Las Guabinas, antes de retirarse a Chichiriviche y posteriormente a Curazao ante la superioridad militar del Gobernador.

apoyo: Holandeses
oficiales derrotados: Luis Arias Altamirano / Luis Lovera / Juan Romualdo de Guevara / Juan de Manzaneda
📄 Crónica: El Fuerte San José de Yaracuy ➔

Batalla de la desembocadura del río Yaracuy 🔍

Según Alexis Coello, ocurrió el 30 de junio de 1731, donde las tropas de Andresote derrotaron al ejército español liderado por Luis Arias Altamirano.

📄 Crónica: El Fuerte San José de Yaracuy ➔

Bicentenario del título de ciudad de Puerto Cabello 🔍

Según Alexis Coello, el 30 de junio participó con una ponencia en el teatro municipal de Puerto Cabello con motivo de esta celebración. En dicho evento, el autor afirmó que Morón se está descapitalizando de sus ciudadanos por nacimiento y de sus difuntos, ya que nacen y se entierran en Puerto Cabello.

lugar: Teatro municipal de Puerto Cabello
📄 Crónica: Moroneando ➔

Carmen Caticchia 🔍

Según el IPC nació el 30 de junio de 1936. Según los habitantes de la zona se dedicaba a curar maleficios y enfermedades con el poder del rezo de una oración especial que transmitió a sus hijos antes de su muerte en el año 1996.

direccion: Calle real, casa nº 13
📚 Fuente: Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2006. Municipios Juan José Mora y Puerto Cabello ➔

José Aurrecoechea 🔍

Según Alexis Coello, suscribió las certificaciones oficiales sobre la carrera militar ininterrumpida de Juan José Mora entre 1821 y 1829.

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José Laurencio Silva 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los generales que suscribió las certificaciones del informe de la hoja de servicios de Juan José Mora en 1866.

📄 Crónica: Gral. Juan José Mora ➔

Juan Miguel Uslar 🔍

Según Alexis Coello, firmó la certificación que acreditaba los servicios militares prestados por Juan José Mora al ejército libertador y a la federación.

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Luis Arias Altamirano 🔍

Según Alexis Coello, lideró un ejército que cayó derrotado por las fuerzas de Andresote en la desembocadura del río Yaracuy en 1731.

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Luis Arias Altamirano 🔍

Según Alexis Coello, comandó un ejército que cayó derrotado por las fuerzas de Andresote el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy.

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Luis Arias Altamirano 🔍

Según Alexis Coello, comandó un ejército que cayó derrotado por las fuerzas de Andresote el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy.

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Manuel E. Bruzual 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los altos oficiales del Ministerio de Guerra que avaló la hoja de servicios del General Juan José Mora.

📄 Crónica: Gral. Juan José Mora ➔

María Zárraga 🔍

Según Alexis Coello, su firma consta en las certificaciones del Ministerio de Guerra que validan los periodos de servicio de Juan José Mora.

📄 Crónica: Gral. Juan José Mora ➔

Wenceslao Casado 🔍

Según Alexis Coello, certificó que Juan José Mora sostuvo los principios de la federación desde principios de 1859 hasta finales de 1863.

📄 Crónica: Gral. Juan José Mora ➔
📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #70

El Fuerte San José de Yaracuy

El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior había COmentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo Triste, así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionada con el título de este trabajo. Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase, sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses. Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara. Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de Las Guabinas, este oficial venía bien pertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia, Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquél que le apoyase. Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo Gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del Gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus más cercanos oficiales y de allí se trasladó a Curaçao. Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomó varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy estado Lara. Ruinas de San Felipe El Fuerte, en el vecino estado Yaracuy. Este fuerte sería llamado "San José del Yaracuy" para ser construido de "Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses". El ingeniero encargado de la obra fue Francisco Andrés Meneses y al Teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este fortín, que por lo demás se hizo en tiempo récord. Además, el Gobernador García de la Torre mandó construir otro fortín en "Tucacas" (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenía un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque había muchas veredas o caminos por donde podían los contrabandistas "bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que les ofrecen sus caños". De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos. El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital líquido, sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que está sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es víctima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora y la sedimentación lo consumen y le arrebatan su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia. (*) Cronista Municipal J.J. Mora.
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Crónica Web #287

El Fuerte San José de Yaracuy

El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy” para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses”. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas” (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños”.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.
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Crónica Web #142

Moroneando

Moroneando
Vamos a dejar un poco la hisforiografía venezolana que la veníamos analizando secuencialmente en nuestra columna para ocuparnos hoy del ornato de la ciudad de Morón.
Empezando por decir que si queremos ser leal o consecuente con la categoría de ciudad y merecernos tal nombre debemos buscar, por lo menos, parecernos a esa entidad y ser dignos de llamarnos así.
Una ciudad no es una ranchería, aunque tampoco lo es la sola infraestructura urbana por muy moderna que sea si está ausente el espíritu humano en efervescencia, de lo contrario serían casas muertas como las nombró una vez el poeta Miguel Otero Silva.
Debemos buscar y ejecutar un plan ambicioso de remodelación de nuestra arquitectura urbana y con ello su trazado vial correspondiente para mejorar la imagen física y darle así un valor económico, turístico, social y cultural.
No podemos seguir permitiendo que los profesionales, personal especializado y los jóvenes en ascenso emigren hacia Valencia, Naguanagua o San Diego porque Morón no les ofrece las condiciones adecuadas para su crecimiento personal.
En este particular conozco a muchas personas que denigran de la ciudad donde viven por diversos motivos; unos por los huecos, otros por el embotellamiento y las interminables colas de vehículos a lo largo de la avenida y en el centro de Morón.
Y otros porque se carece de la iniciativa de una estrategia urbana a corto, mediano y largo plazo.
Por ejemplo, la casa de la familia Vásquez que está frente al concejo municipal tiene años en ruina, y creo que escuché decir que ellos están dispuestos a venderla.
Pues bien, esta casa está en pleno centro de Morón, en su casco histórico, y no ha habido manera, en estos 30 años que llevamos de autonomía municipal, de obtener ese espacio que está adyacente a la plaza Bolívar para la ampliación de la misma u otra obra pública que cumpla una función ornamental para lograr una nueva significación visual en el corazón de la ciudad, otro caso es el kiosko que vendió Columbo, ya lo están haciendo de concreto en plena encrucijada de Morón, ignoro si se le exigió al propietario que la construcción llevase algunas características especiales en cuanto a su arquitectura, pero le hecho su ubicación no es la más idónea.
Si Columbo" vendió debía primero haberle vendido u ofrecido en venta según la ordenanza a la municipalidad y no a un particular para que aquella procediera a rescatar los espacios ocupados anárquicamente durante tantos anos y así ir reordenando el urbanismo en el casco central de Morón.
Por último, los morenses nacen y se entierran en Puerto Cabello, así lo dije en la ponencia que tuvimos el día 30 de junio en el teatro municipal de Puerto Cabello con motivo del bicentenario del título de ciudad.
Entonces afirmé: "Nos estamos descapitalizando de los morenses por nacimiento" y ahora agrego: "Y de sus muertos en su morada final".
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Fuente Bibliográfica #1

Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2006. Municipios Juan José Mora y Puerto Cabello

Catálogo oficial de bienes muebles, inmuebles, manifestaciones culturales y tradición oral de la región CA 05-11.
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Crónica Web #131

Gral. Juan José Mora

Gral. Juan José Mora
Vamos a hacer públicas, una vez más, algunas notas y testimonios sobre la carrera militar del General Juan José Mora extraídas de su hoja de servicios como prócer de la Dice así: independencia.
"Según parece tomó servicio en el ejército republicano desde los primeros días de la guerra, pues en 1814 era sargento primero en un cuerpo de artillería.
Pasó luego a la infantería y a las órdenes del capitán de cazadores José Hermoso, se batió hasta ascender subteniente.
Después de la batalla de Carabobo fue destinado reclutar tropas en el litoral de Puerto Cabello y con ellas se incorporó como capitán al "Batallón Granaderos", que mandaba el Coronel Juan Uslar, y tomó parte en el asedio de aquella plaza hasta su expugnación el 8 de noviembre del 23 (1823).
En el año 26 (1826) tenía aún aquel grado y se hallaba a las órdenes de Uslar en Valencia.
El 48, 49 y 54 (1848, 1849 y 1854) sirvió a los Monagas, ya de comandante, en el 59 (1859) se lanzó a la guerra por la federación, se batió en Santa Inés y San Carlos, fue de los derrotados en Coplé, y siguió guerreando después en la costa de Puerto Cabello hasta el triunfo definitivo.
Alcanzó el grado de General de División. El 66 (1866) se le despacharon letras de retiro con sueldo integro".
En la sección segunda del Ministerio de Guerra, fechada en Caracas el 30 de Junio de 1866 se encuentra un informe de la sección que "consta de las certificaciones suscritas por los ciudadanos generales en jefe: José Laurencio Silva, Juan Miguel Uslar, María Zárraga, Wenceslao Casado, Manuel E.
Bruzual José y Aurrecoechea, que el general de división Juan José Mora se incorporó al ejército libertador el año 1821 y estuvo sirviendo sin interrupción hasta fin de 1829; que volvió a servir en 1848 y 1849, 1854 y 1855 y que desde el principio de 1859 hasta fin de 1863 sostuvo con lealtad los santos principios de la federación".
De tal manera que se le computan al general Mora como años de servicio a la patria en total de 41 años y dos meses.
Seguiremos con estas crónicas para divulgar parte de la vida militar del general Juan José Mora epónimo de nuestro municipio dirigida a los escolares para el acrecentamiento del conoci miento histórico local.
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Crónica Web #231

El Fuerte San José de Yaracuy

El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy” para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses”. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas” (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus caños”.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.
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