Libro Crónicas desde Morón - La Plaza Bolívar de Morón
A propósito de algunas consultas de estudiantes de turismo sobre monumentos históricos y otros elementos emblemáticos de la ciudad, sirva este escrito para aquellos que indagaban los orígenes de la plaza Bolívar de Morón. Los pueblos fundados por los españoles poseían unas características muy especiales: para la fundación se debía tener la autorización del rey español (Juan Rodríguez Suárez fue condenado a muerte por haber fundado la ciudad de Mérida sin la debida autorización). En el sitio escogido para el asiento de la ciudad se clava un grueso madero de dos metros de altura aproximadamente. El fundador golpeaba con su espada varias veces el tronco enterrado y retaba en voz alta a quien se opusiese a la celebración del acto, si nadie respondía procedía a cortar el monte alrededor del madero y declaraba en nombre del rey, fundaba la ciudad, después vendría otro ceremonial.
En el sitio donde estaba el tronco se constituía la plaza mayor (con el tiempo pasaron a llamarse plaza Bolívar) al frente se construía la iglesia y al otro lado la sede del Cabildo. De la plaza partían las calles formándose una cuadrícula o damero donde se ubicaban las viviendas fabricadas con materiales provisionales, algunas calles se empedraban, en lo más alto de la ciudad se construía una caja de agua que mediante acequias cruzaban las cuadras o manzanas de la ciudad.
Este modelo estricto para la fundación de las ciudades se mantuvo por varios siglos y las ciudades actuales de más vieja data heredaron el damero o cuadrilátero histórico de aquella usanza española para fundar un pueblo.
Los pueblos de fundación relativamente más reciente rompieron con este esquema tradicional, la mayoría se formaron sin fundación oficial, otros lo hicieron anárquicamente y ni plaza construyeron. Este último es el caso de Morón. Lo primero que llegaba a los incipientes poblados cuyo núcleo estaba compuesto por esclavos y trabajadores de las haciendas de cacao, era la iglesia.
Esta se construía rudimentariamente, de paja, madera etc, en torno a ella se extendía un caserío, a orillas del camino real, era la iglesia la que nucleaba a la población a falta de autoridad de los cabildos, el sentido de pertenencia o de pueblo le venía dado por la religión, por el santo patrón.
Morón estuvo por años dependiendo de un centro de poder muy distante (el de Nirgua) que no se ocupaba de él a no ser por la religión que llegó bien temprano. Posteriormente fue un rincón olvidado de puerto Cabello y perteneciendo a este Distrito sus hijos más esclarecidos en ese momento conciben la construcción de su plaza Bolívar.
Fue la directiva del Club de Leones (fundado el 17 de agosto de 1970) encabezada por el Dr. Jesús Salvador Silva Gutiérrez, a quien le ocupó el honor de hacer realidad la plaza Bolívar de Morón. El terreno que seleccionaron estaba ubicado en las adyacencias de un antiguo cementerio, frente a la medicatura rural y diagonal a la iglesia de Santa Ana de Morón.
Había estado en este terreno antes un parque infantil y luego se construyó un mercado popular, sobre las ruinas de este mercado se erigió nuestra Plaza Bolívar por iniciativa del Club de Leones, que dicho sea de paso fue la primera obra que realizó este extraordinario club, lamentablemente hoy desaparecido en nuestro municipio.
El financiamiento de la obra fue obtenido por la rifa de un Volkswagen que fue facilitado por la exhibición por la Corporación Venezolana de Motor (Volkswagen-Palma Sola). El número premiado quedó entre los no vendidos y este el vehículo fue vendido posteriormente a Hugo Chavarioli, propietario del hotel Morón. De esta manera el Club de Leones hizo un negocio redondo para bien de la comunidad. El busto del Libertador fue donado por la base naval de Puerto Cabello y se instaló el 21 de noviembre de 1970 en el acto especial en presencia de las autoridades civiles y naval de la zona, en el acto inaugural tomó la palabra el Dr. Silva Gutiérrez como presidente del Club. Luego este busto del Libertador es sustituido por un pedestre de Bolívar en ocasión del primer gobierno municipal, bajo la presidencia de José Antonio Ortega. La estatua pedestre es copia de la obra original del escultor italiano Pietro Teneram que se encuentra en Bogotá desde 1846 y en la plaza de Ciudad Bolívar desde 1859.
Obviamente a variado un tanto nuestra plaza Bolívar desde su inauguración hasta hoy. Su inicial forma triangular, que algunos osados le ponían el nombre del sexo femenino, a cambiando en forma rectangular como consecuencia de la adición de una parte curva de la continuación de la calla La Paz.
El viejo mamón macho aún permanece incólume a las inclemencias del tiempo aunque ya no se consumen a sus pies los licores y sancochos de los inveterados borrachitos. Posee más árboles que antes y jardines elevados en figuras geométricas que sirven de asiento a los parroquianos.
El bronce de Bolívar mira al este, ve al sol de frente; por ese mismo lado está una fuente, por supuesto, sin agua. A la espalda de Bolívar, al oeste está otra fuente que simula una cascada con luces multicolores, pero tampoco tiene agua, a la pared del fondo se encuentran las siluetas de unos llaneros a caballo en alto relieve, seguramente eran los llaneros de Páez en lucha contra los realistas.
El contorno de la plaza también ha cambiado, en sus alrededores se localizan modernos establecimientos comerciales, a su lado norte se ubica la comandancia de la Policía y diagonal a ella la sede del Concejo Municipal.
Datos del Morón de 1971
Para dar una idea sobre la localidad de Morón del año de 1971 en cuanto a los servicios, me referiré al Morón de hace cuarenta y cuatro años atrás.
Para tal fin me basaré en un informe del instituto venezolano de los seguros sociales (IVSS) de ese año instruido para estudiar la factibilidad de la construcción del centro de salud ubicado hoy en día en Las Colinas de Pequiven, al pie de la cordillera del litoral.
Este informe está incluido en mi libro "Morón: auge y caída del paludismo en Venezuela" (2005) de aquí extraeremos las citas textuales.
"La división de salud del instituto venezolano de los seguros sociales (IVSS) aporta valiosa información en un trabajo-encuesta del año de 1971, elaborado para la factibilidad del nuevo centro asistencial del IVSS, en relación a los servicios que poseen las viviendas de un total de 3623 unidades en la localidad señala que el 80,72% de las viviendas poseen servicios directo, por pila (pública) 14,11 %, otras 5,17%; eliminación de excretas por cloacas 18,41%, pozo séptico 40,27%, letrina 28,74%, suelo 12,58%, luz eléctrica 83,30%, kerosene 7,74%, velas 6,88%, otra forma 2,08%".
De todos estos datos resalta la prioridad sanitaria del área, los demás servicios de las viviendas son aceptables.
Los acometidos de cloacas se dificultaba por las diferencias de los cotas de nivel de los sectores habitados.
El aseo urbano y domiciliario se realiza parcialmente una vez a la semana con un camión volteo.
El resto de las viviendas se deshacían de la basura quemándola, creando así problemas de contaminación.
La estructura del empleo presentaban las siguientes características para 1971: "En Morón trabajaban 4805 personas, de las cuales el 75% lo hacen en plantas manufactureras pesadas para la fabricación de productos químicos, papel y derivados del petróleo, destinados al consumo nacional.
El 25% restante está ocupado en actividades terciarias de comercialización de bienes y servicios en el mercado local (MOP, 1971).
Estos datos del MOP no indican sobre los trabajadores del sector primario (agricultura, ganadería, etc.) que debían ser minoritarios pero existentes.
El efecto multiplicador del empleo básico tendente a producir nuevas fuentes de trabajos no es acentuado en Morón debido a diversas causas.
Entre ellas se debe señacompañías poseen sus propias urbanizaciones con cooperativas, supermercados y otras tiendas exclusivas para sus trabajadores.
Morón posee una gran inmigración y una población flotante considerable que los fines de semana retornan a su lugar de origen para llevarse consigo sus remuneraciones.
Otra fuente consultada, la división de Malariología dice que: "El 51,44% son artesanos y obreros, 11,54% son trabajadores de los servicios, el 7,58% son vendedores, el 5,68% son oficinistas, el 10% son profesionales y técnicos, el 10% se dedican a otras actividades, y el 3,86% no informaron (Malariología, 1971).
La escala de salarios según datos del MOP, 1971, son "El 20,4% tienen ingresos inferiores a mensuales, 41% entre bolívares 500,00 a 1000,00, 32,5% entre Bs.
1000,00 y 2500,00 y el 5,2% restante recibe ingresos superiores a Bs.
2500,00 Morón poseía una gran inmigramensuales (1972).
Con respecto a ción.
lar que el personal que posee mayor poder adquisitivo como los profesionales, gerentes y directivos de las empresas, no residen en la localidad sino en Puerto Cabello, Valencia y otros lugares, y es allí donde gasta e invierten su dinero.
Igualmente las los ingresos, el estudio del IVSS sobre Morón, del mismo año, sostiene: "Los ingresos per cápita son buenos y puede orientarse a la población en la forma de invertirlo para obtener mayor provecho que redunden en el mejoramiento de la vivienda, la alimentación, el vestido, educación, etc.
Para evaluar la parte educativa seguiremos con el mismo estudio del MOP de ese año: "El nivel educativo es bajo, el 16% de los adultos es analfabeta, 40% tiene primaria incompleta, 12% secundaria, y el 6% educación superior.
Estos últimos en su mayoría son profesionales al servicio de las plantas industriales localizadas en el área.
Excluyendo las escuelas de las industrias-petroquímica y venepal Morón posee media docena de centros de educación primaria, ninguna de secundaria cuya población escolar debe ser atendida por las instituciones de Puerto Cabello".
La zona está afectada por un alto índice de morbilidad y mortalidad.
Generalmente las enfermedades más comunes son de origen respiratorio y parasitario que representan el 50% del registro acumulativo de la medicatura rural del poblado para el año de 1970.
Entre las principales enfermedades están las anemias, catarros, helmintiasis, heridas, gastroenteritis, diarreas, asma, bronquitis, etc.
Las mayores causas de mortalidad: lesiones peculiares del periodo perinatal, enteritis y otras enfermedades diarreicas, neumonías, accidentes, enfermedades cardiovasculares, cáncer.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil AM.
Libro Crónicas desde Morón - Tiburcio Rodríguez
Alguien dijo: "En muchos hombres la vida deja sus huellas y muy pocos hombres dejan huellas en la vida". Tiburcio fue uno de estos últimos. Su constancia, su denuedo por alcanzar los fines que se proponía siempre fueron el norte de su comportamiento. No escatimaba esfuerzo ni sacrificio cuando se trataba del bien común, de allí que en su partida recibió el reconocimiento de todo un pueblo que tampoco escatimó flores, palabras de elogios y lágrimas en su despedida.
Tiburcio era un hombre de esos a quienes les gusta pasar desapercibidos, de aquellos que anónimamente y en forma silenciosa van labrando un camino, gota a gota de sudor que perlando su frente se ofrecen como un testimonio de su honestidad y de su humildad. Había nacido Tiburcio en Belén, municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, un 11 de agosto de 1936, siendo sus padres Ramón Rodríguez y María de Rodríguez. Era el menor de cuatro hermanos.
Buscando nuevos horizontes arribó a Morón en el año de 1959, traía consigo un maletín de ilusiones y el arma de la perseverancia. Sus primeros trabajos los desempeñó en el Dique Seco de Puerto Cabello y más tarde ingresó como trabajador de planta al Instituto Venezolano de Petroquímica (actual Pequiven). En el año de 1969 se casó con Elia Sánchez, la compañera de toda su vida, con la que procreó dos hijos: Miguel y Elio. Estos acontecimientos lo van a sembrar definitivamente en el suelo moronense y al cual, en lo adelante, le brindará todo su concurso para las realizaciones gremiales y comunitarias.
Un año después (1970) obtiene su retiro de la Petroquímica y se establece con su propio negocio de lubricantes que imcialmente llama Servicios Elia (en honor a su esposa) y actualmente Lubricantes La Avenida. A la par de su éxito como comerciante se incentiva su participación en las actividades propias de las comunidades y asume un rol dirigencial, descubriendo en sí mismo la llama que alimentará su pasión por la problemática social.
En 1975 organiza el Clásico Rodillones de Morón, clásico ciclístico para veteranos, donde obtiene él mismo el primer lugar, es de hacer notar que este clásico tuvo gran resonancia en la población y acudió un gran número de participantes, por lo que Tiburcio demostró grandes condiciones como deportista. Cuando Morón ascendía a distrito en el año de 1981, Tiburcio Rodríguez se posesionaba democráticamente de la presidencia de la Cámara de Comerciantes del distrito Puerto Cabello. Ejerce en los años de 1983-84 la presidencia del Club de Leones de Morón, desarrollando una intensa labor filantrópica para una asociación sin fines de lucro cuyo mayor beneplácito es el bienestar general.
En reconocimiento a su labor le confieren en el año de 1992 la condecoración "Mención Mérito al Trabajo" y es electo para el período 93-95 Presidente de la Cámara de Comercio e Industria del Municipio Juan José Mora, coronaba así Tiburcio una de sus máximas aspiraciones como lo era presidir el organismo al cual tanto había contribuido a formar y desarrollar, desde su trabajo de hormiguita, de obre, hasta llegar a la cúspide de la institución.
Una vez trató de incursionar en la política como candidato a concejal, no fue favorecido por electorado, quizás Tiburcio no era hombre para la política. Su trato franco y abierto no dejaba espacio para las dobleces. No tenía la argucia ni poseía el discurso o palabrería del político. Es posible que alguien señale que él no era letrado, pero fue un hombre que se cultivó en la universidad de la vida, su personalidad sincera le hizo ganar el cariño de una comunidad. No había catástrofe, inundación o incendio donde no estaba Tiburcio cooperando. Cierta vez me sorprendió. Me encontraba en Boca de Tocuyo en ocasión de que se produjeron unos temblores de tierra que habían causado un número de damnificados (mi presencia era explicable, porque era concejal y allí tenía familia), de repente apareció Tiburcio con un lote de víveres, ropas, medicinas, etc. Ese era Tiburcio, estaba donde lo necesitaban. Sería buena idea de que a la sede de la Cámara de Comercio, que está por construirse, se le pusiera el nombre de Tiburcio Rodríguez.