Según Alexis Coello, el barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Fue emplazado en un terreno irregular al borde de la ciénaga La Plancha y una quebrada intermitente, lo que generó una configuración urbana anárquica. Posteriormente fue renombrado como Barrio Unión.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates ➔
Según Alexis Coello, este antiguo reloj trifásico se instaló durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez sobre un pedestal metálico de 8 metros de altura en la encrucijada de Morón. Sirvió como referencia obligada para locales y viajeros, especialmente falconianos, quienes esperaban transporte en su base de concreto. El monumento cayó durante un fuerte ventarrón en el primer lustro de la década de los setenta.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Reloj ➔
Según Alexis Coello, fue un pequeño trapiche destinado a la producción de melaza para ganado y papelón. Tuvo su pleno funcionamiento en la década de los cincuenta y cesó actividades a principios de los sesenta. Contaba con un sistema mecánico de molienda y tanques subterráneos cilíndricos. Sobre sus viejas instalaciones se construyó posteriormente la escuela Udón Pérez.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Trapiche Viejo ➔
Según Argenis Alcalá, fue uno de los pioneros que se asentó en el sector durante los trabajos de canalización del río Morón a finales de la década de los 50.
📄 Crónica: La fundación de Santa Ana ➔
Según Alexis Coello y Antonio Reyes, fue un grupo organizado en Morón en los años 50 dedicado a la divulgación de ritmos afro-caribeños. Estaba compuesto por los hermanos Pacheco (Eugenio, Manuel y Segundo), Candelario Acasio, el maestro Aníbal, el viejo Melecio y el vocalista Julito. Popularizaron temas como El Caimán, La Mucura y La Pilandera.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón ➔
Según Alexis Coello, durante su gobierno en la década de 1950, planificó una ciudad modelo en Palma Sola con servicios y viviendas de primera calidad, proyecto que quedó inconcluso tras su caída.
📄 Crónica: Palma Sola ➔
Según Alexis Coello, antes de 1950 la población se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El trazado incluía la calle Real (hoy calle Comercio), la Iglesia Santa Ana y un cementerio en el área que actualmente ocupan la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias ➔
Según Alexis Coello, el General Marcos Pérez Jiménez ideó una moderna urbanización estratégica en estos terrenos con servicios completos. El proyecto fue truncado tras la caída del régimen, dejando las construcciones abandonadas y sepultadas por la vegetación.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, es una institución radial con más de 55 años de historia. Inició a finales de los años cincuenta en un Morón bucólico y semi rural. A lo largo de los años cambió de dueños y nombres, pasando a ser Radio Mil o Mundial Mil y finalmente Caribeña. El autor la describe como una escuela de formación para operadores, locutores y personal obrero.
📄 Crónica: Los 55 años
de Caribeña (II) ➔
Según Alexis Coello, esta empresa impulsó el desarrollo de Palma Sola mediante la construcción de nuevas viviendas e instalaciones recreativas. Su salida de la zona se atribuye a intrigas políticas-sindicalistas.
📄 Crónica: Palma Sola ➔
Libro Crónicas desde Morón - La Fundación del Barrio 23 de Enero en Morón
En todas las ciudades y pueblos del país es difícil no encontrar un barrio con el nombre de esta conocida fecha que significó y comienzo del régimen democrático y el fin de la dictadura perezjimenista, Morón no es la excepción. Nos llega de nuestra amiga Maris González una reseña histórica sobre la fundación del barrio 23 de Enero de Morón.
Maris nos refiere que en terrenos muy próximos al río Morón cubiertos frondosamente por grandes árboles de jabillo se daban cita a diario un grupo de mujeres entre las cuales es encontraban Argelina de González, Otilia de Zabala, Nicolasa de Montes, Victoria Ramos, María lamas, Meme y María Granadino para cumplir sus labores de lavado de ropa y para compartir menudencias propias de la vida para parroquiana de Morón de las postrimerías de la década de los años 50.
Alegres conversaciones se dan bajo el cobijo de la ceiba en comparsa con el chirrido de la concha de coco que al frotarse con las prendas de vestir hacía las veces de moderno cepillo de ahora, chirridos que al unísono parecían más bien cantos de lame-arenas que sumergían sus enormes en cabezas en las lamas verduzcas que anidaban en el fondo de las aguas cristalinas del río Morón.
Otras veces, estos mismos terrenos eran utilizados para las celebraciones de las fiestas de la virgen de Santa Ana, donde ya era costumbre disfrutar de la suculenta ternera y el codiciado brindis. Mediante estas tertulias se encariñaron con el sitio y un día se plantearon construir sus viviendas, por lo menos ésta era la idea de la señora Angelina de González, quien hacía comida para algunos trabajadores de la Petroquímica y les comentó su proyecto a Vicente Ortega, Rogelio Manrique, Alfonso Mercado, incorporándose todos ellos a la idea de poblar el lugar (así dejó de ser un grupo sólo de mujeres).
Un día, en el mes de diciembre de 1957, encontraban se Angelina de González, Ramón Añez, Victoria Ramos (hoy difuntos), Otilia de Zavala y Nicolasa de Montes, quienes optaron por invadir los mencionados terrenos, pero fueron desalojados por la Seguridad Nacional, mas no se amedrentaron y continuaron con su propósito de conseguir las tierras que el Instituto de Petroquímica mantenía como de su pertenencia.
A los pocos días de la caída del dictador Pérez Jiménez, el 30 de enero de 1958, fueron tomados estos terrenos por las personas antes mencionadas; entonces fundaron el caserío con el nombre de 23 de Enero. Estas mismas personas siguieron con la idea de fundar más barrios y al poco tiempo fundaron en terrenos aledaños el barrio La Charneca.
Catálogo oficial de bienes muebles, inmuebles, manifestaciones culturales y tradición oral de la región CA 05-11.
Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón
La música es un aliciente para el espíritu. Desde tiempos remotos el hombre ha disfrutado de ella. Con variados instrumentos y diversas voces se ha hecho acompañar a lo largo de su devenir histórico, sus gratos e ingratos momentos siempre han tenido un trasfondo musical, las melodías han estado prendidas al quehacer humano como un maravilloso elixir de la vida, acciones y pasiones se han recreado con la musicalidad. La música es una síntesis del sentimiento creador del poeta y de la elocuencia interpretativa de los músicos que exige una perfecta combinación de elementos musculares y objetos sonoros. Sin pretender decir que son los primeros, este artículo se lo vamos a dedicar a los pioneros del bonche y la parranda en el municipio Mora.
Corrían los años 50 cuando se organizó en Morón el grupo musical "Los Monos" compuesto fundamentalmente por los hermanos Pacheco (apodados Los Monos); Eugenio (tumbadora), Manuel (bongó), Segundo (maracas), también integraban este grupo Candelario Acasio (el papá) animoso vocalista, el maestro Aníbal (marimba), el viejo Melecio (la charrasca) y el pimientoso vocalista Julito. Este conjunto se dedicó a la divulgación de los ritmos afro-caribeños que entonaban entusiastamente en las plazas, sitios públicos y eventos sociales. Era común oír en voces de "Los Monos" canciones como El Caimán, La Mucura, La Pilandera.
Posteriormente (en los años 60) Los Happy Boys coparon la escena moronense con ritmos movidos poniendo a bailar a los parroquianos en el Bar España, ubicado en la calle La Paz, y en los clubes de la ciudad. Los Happy Boys estaba integrados de la siguiente manera: Juan Garcés, alias Vaca Vieja (guitarrista), Francisco Bolívar alias Zorro (bajista), Amador Yance (bongo-cantante), Obdulio "Yuyo" Bolívar alias El Sapo (cantante). Jeremías Pachecho (tumbadora), Regino Colina (charrasquero) y tocando las maracas se encontraba el pintoresco Antonio Reyes, coautor de estas notas.
Al desintegrarse Los Happy Boys se conformó Los Coralitos, con vanos integrantes de aquél y otros que se agregaron como Luis Martínez (guitarrista), Pata'e Joropo y Rabo'e Plomo (tumbadora), este grupo popularizó la famosa canción Bota Burro, de la cual transcribimos una estrofa:
En el cine una mujer me dijo a mí que le luciera una visita a Bota burro yo le dije que ese sitio no era para mí, no nací pa' que me ate a mí ninguno.
(Coro):
Ay, que yo a Bota Burro no voy a tocar, porque me matan de una púnala Esta canción deja entrever la fama que adquirió Bota Burro como un sector peligroso para la vida de las personas por la presencia en él de muchos córtanos que no comían cuento a la hora de utilizar sus pico'e loro para saldar las cuentas pendientes.
Entre los cantantes solistas o románticos encontramos a Juan Tovar (catalogado como uno de los mejores soldadores que han venido a Morón) que con sus rancheras de Javier Solís acompañaba a los enamorados a dar serenatas a cambio de una botella de ron. ¿Cuántos amores no nacieron a la luz de las rancheras de Juan Tovar? El alcohol truncó la vida de un talentoso cantante y un excelente soldador.
Otro que incursionó en la música romántica fue Pachequito, sin el brillo de Juan pero con tanto entusiasmo que contagiaba a sus oyentes con su voz de eterno enamorado y pica flor consuetudinario. Pachequito se fue del canto, cambio las melodías amorosas por sus cepillos de carpintero.
En otro escenario se destacó el Charro Muñoz. Era época de Radio Morón y se solía, con frecuencia, presentar a los cantantes en vivo, es decir, los cantantes interpretaban sus piezas en el mismo estudio de la emisora. El Charro Muñoz con su potente voz deleitaba a los radio¬escuchas y a los presentes en la emisora con su amplio repertorio de boleros rancheros. Pregúntele a las abuelitas de hoy cuántos suspiros probablemente dieron cuando estaba el Charro Muñoz y cuántas de ellas fueron cautivadas por su imagen de mero macho mexicano.
En los escenarios de radio Morón también se dieron concursos de canto para aficionados. "Buscando una estrella", así se llamaba uno de los programas al que acudían los aspirantes, aún imberbes, a entonar sus melodías con ansias de ganarse la clasificación, y también como recompensa les obsequiaban varias galletas María y media docena de maltín. Allí concursaron Juan Páez con la canción "Juan José", Julio Ramírez con "Ramoncito en Cimarrona" y Emiro Reyes con "Allá viene el Gavilán".
Les aseguro que ese día ninguno se fue en blanco.
Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates
Dos semicurvas y una recta componen la vieja callejuela que se extiende de oeste a este. No posee otra salida que la misma entrada que es por la avenida Falcón, aunque uno o dos recovecos conducen a los peatones hacia los lados de los barrios El Jabillo y La Charneca. Este barrio fue emplazado en un terreno muy irregular, al borde de una gran ciénaga, llamada La Plancha, que lo cubre por el lado sur y en tiempo de lluvia se expande hacia el este. Por el norte le cae una quebrada intermitente que se une en el extremo de la calle a los terrenos cóncavos de La Plancha. Estas condiciones topográficas hicieron que las casas se acomodaran anárquicamente y la calle se configurara sin ninguna simetría u orden. Generalmente es estrecha, aunque en algunos puntos se ensancha; una que otra casa están a media calle.
El barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Su creación fue producto de la inmigración de falconianos que vinieron tras los puestos de trabajo de la incipiente industria petroquímica, humildes corianos que parapetearon sus humildes viviendas con materiales sencillos o de desechos.
Los barrios del norte del municipio entre los cuales citamos a Bota Burro, El Mamón, El Jabillo y Unión, todos adyacentes a la avenida Falcón, fueron los que concentraron, en esa época, la mayor cantidad de "cabezones" provenientes de la tierra de los caquetíos. Entre los fundadores del barrio Los Apamates recordamos a José del Carmen Fernádez, Luis Acosta, José Faneite, Francisco Rodríguez, Isabel de Rodríguez, Dionisio Sánchez, Modesto Gotilla, Juan de Dios Lugo, Ramón "el loco", Cosme Coello, Domingo Manzano, Eustaquio Montañés, Fay Calembé, Tomás Méndez, Leonor de Quintero, Gregorio Quevedo, José Partida; por la Av. Falcón, los Romero y los Sirit.
En la quebrada húmeda había crecido una hilera de los altos apamates que cuando florecían el cielo del barrio se nublaba de violetas y los niños de entonces jugaban con las flores que al desprenderse de la cima caían girando en sí mismas como un trompo, y movidas por la brisa se hacía difícil tomarlas en el aire; ése era el juego, quien tomara mayor cantidad era el ganador.
Eran los tiempos de los juegos infantiles sanos y de la tradición muy venezolana. Lamentablemente han desaparecido y los muchachos de ahora se inclinan prematuramente por los juegos de adultos (caballos, loterías, etc.) o llevados por los valores foráneos que preconiza la televisión buscan entretenerse en actos que en la mayoría de las veces hacen apología a la agresividad y a la violencia.
Entre los juegos que disfrutaban los zagalos del barrio estaban: policías y ladrones, el fusilado (al que perdía se le deban vanos pelotazos por la espalda), las metras o canicas, riñas de trompos (más de uno lloraba cuando le rajaban el trompo), guataco por las orejas, palito matequillero, la pelota de goma callejera. Estos juegos empezaban y terminaban en un gran bullicio o algarabía. Otras veces los muchachos se acurrucaban en las aceras a oír los cuentos o historias de algún adulto o galanteaban a las muchachas con un rin de bicleta o un neumático que empujaban simulando un automóvil o andaban sobre una varilla de madera que se convertía en caballo.
Con el tiempo cayeron los apamates y al barrio se le llamó solamente Unión. Uno a uno fueron desapareciendo, uno por la acción del hombre y otros por fuerza de la naturaleza. La transformación llegó, los infantes se hicieron adolescentes, y éstos, adultos.
Buscaron el porvenir en los caminos tortuosos de la vida, el viejo barrio había servido para una etapa de la existencia, ya que se hacían necesarios nuevos horizontes. A uno pocos mayores se los llevó la pelona; otros, cuando jóvenes, se marcharon a Valencia; pocos sucumbieron ante las sustancias psicotropicas y la mayoría han encontrado otros lares y se mantienen fieles a principios de honestidad y laboriosidad.
Cuando fuimos concejales logramos asfaltarles su única calle y se les construyó una buena cancha deportiva. Giannatale le hizo un puente, lástima que hoy esté carcomido por la herrumbre. Los gobiernos (local y regional) sustituyeron la red de aguas blancas y lo dotaron de cloacas, aceras y brocales. La escuelita (construida por los fundadores) fue ampliada mejorándola considerablemente gracias a la intervenciones de las maestras Mirian, Loly y Haydée.
Barrio Unión fue el primer barrio de Morón que formó una junta de vecinos, no obstante, quedó sin protocolizar en las oficinas de registro.
Libro Crónicas desde Morón - El Reloj
Reloj detén tu camino... No amigo lector, no se trata de aquella vieja canción de Lucho Gatica sirio que nos referimos a un antiguo reloj que estuvo ubicado en la encrucijada de Morón y que efectivamente detuvo su camino en el primer lustro de la década de los setenta consecuencia de un fuerte ventarrón que lo hecho al suelo y de allí pasó un largo tiempo tirado al lado de la casilla donde el viejo Cristian despachaba las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón.
Este reloj se instaló durante el gobierno del dictador Pérez Jiménez y se mantuvo como una referencia obligada para los moronenses o para todo aquel que visitaba al poblado. Era muy común oír ¡voy pal' reloj!
El reloj se levantó sobre un pedestal o base metálica de aproximadamente 8 metros de altura y en la cúspide se localizaba las saetas del reloj acopladas en una arquilla de forma triangular perfilando tres caras o más bien podemos decir que se trataba de un reloj trifásico. La estructura metálica estaba unida al suelo a través de un redondel de concreto que mantenía como una modesta redoma situada justamente donde hoy se encuentra la redoma de la encrucijada. Sobre este redondel se sentaban los viajeros con sus maletas, cajas, sacos etc, generalmente falconianos, en espera de su trasporte que los llevarían por los caminos y rutas de la esperanza en pos de mejores horizontes. Pegada al soporte del reloj se mantuvo por largo tiempo una valla comercial de una empresa de techos Eternit-Tejalit radicada en Maracay.
Era el Morón del ayer, era el Morón de la poca circunvalación vehicular, a veces se veía un Cadillac, los voluminosos automóviles de antaño no era muy frecuentes como ahora son los vehículos modernos en la encrucijada de Morón, pueblerinos caminaban animadamente de un lado a otro con sus zapatos de dos tonos -blanqui-negros- y su ropa de lino blanco almidonada hasta la saciedad. Nos parece ver al negrito Julito que de regreso a la carnicería de Juan Julián se había provisto de tres fuertes para disfrutar de una noche de farra, con rumbo a los lenocinios de bota Burro (actual avenida Falcón) se ajustaba su prieto sombrero al momento que saludaba a Jota Jota, que entretenido, leían en las cenizas de su tabaco los números de la lotería que saldría en ese día. Julito seguramente, se encontrará con la muda que al darse un golpe con la palma de su mano en la mejilla le indicaría que el precio de la jornada era de un cachete o sea de 5 bolívares. Posteriormente se tomaría una cervecitas Zulia en el bar de Miguel Alvarez o en La Campana o en el bar de Expedita para luego regresar a la tibia cama donde charlaría con la yegua, con la camioneta o con Miguel Aceves.
En el costado noreste del reloj se encontraba la bomba de gasolina, al lado de la central Morón-Coro, un poco más allá de la cauchera de Pepe, al lado la tienda de Juan el árabe, más adelante el abasto Punto Fijo de Orosimbo. Hacia el lado sur del reloj se ubica la sede de transporte Morón puerto Cabello, al lado del obelisco Zancudo, más atrás la familia Suárez, primeros dueños de esa esquina comercial, por cierto que uno de ellos (Guillermo) fue arrestado por tratar, en compañía de otros lugareños, de poner a la hora exacta el reloj debido a que éste se había atrasado. Este buen gesto hubiese merecido un premio a no ser porque se realizó en horas de la madrugada y en animosa parranda de abundante ingesta alcohólica.
Del lado noroeste teníamos la tienda de ropa de unos libaneses y en la esquina donde funcionó una ves el banco ítalo-Venezolano, se encontraba una arepera que en principio fue de Limonggi y luego pasó a manos de unos comerciante chinos. Estos chinos no hablaban mucho el español y la gente le echaban muchos carros, es decir, se iban sin pagar lo consumido. Alguien le sugirió a los chinos que buscasen a un venezolano como empleado y a la vez que le tuviesen respeto y temor, para evitar la cachúas.
Los chinos encontraron al popular Popi que para entonces era un mozalbete atlético y gran boxeador. De inmediato Popi se hizo del negocio y colocó una foto suya, bastante amplia, donde posaban con un cuadro del boxeador, con sus guantes y una cara de pocos amigos mostrando su musculatura. Ciertamente los carros se acabaron pero también se acabó el capital de los chinos que tuvieron que cerrar las puertas del negocio y marcharse al continente asiático. Al poco tiempo se observaba a Popi quien caminaba bien trajeado luciendo en sus manos portentosos anillos de oro y en su muñeca gruesa esclava del mismo metal, al cuello grueso cordón de oro y una larga leontina aurífera que guindaba de su correa atravesaba su muslo y se introducía en su bolsillo trasero añadida a su cartera. Para los chinos peor fue el remedio que la enfermedad.
Libro Crónicas desde Morón - El Trapiche Viejo
En terrenos de colinas de suaves pendientes, hacia el noroeste del municipio, hubo una vez un pequeño trapiche destinado a producir melaza para alimentar el ganado y papelón para endulzar el café de los parroquianos y demás uso de confiterías. Sería en la década de los cincuenta su pleno funcionamiento y en los primeros años de los sesenta su muerte anunciada. Ahora no puedo precisar su vida útil. No es extraño que este trapiche fuera también propiedad de Galavís, aunque alguien me dijo que estuvo bajo la égida del doctor Carozzo o de la Petroquímica. Su producción debió ser limitada, circunscrita a un consumo moderado.
Cuando adolescentes, pudimos ver el viejo trapiche abandonado, aún funcionaba el sistema mecánico de la molienda y en cilindricos tanques subterráneos permanecía todavía la melaza olvidada cuyo penetrante aroma denotaba el florecimiento y la prosperidad de otros tiempos.
En un pequeño valle se hizo un campo para jugar al béisbol. Eran los tiempos de barrio Coro Viejo o Bota Burro. Se fueron excavando las paredes del cerro para ganar terreno plano, puesto que por el otro extremo una ciénaga casi permanente amenazaba con tomar el espacio conquistado. Los amigos de la cacería frecuentaban el lugar por la presencia de varias especies de animales silvestres. Joaquín Delfín mataba tigres con su machete y su perra cazadora y Juan Zavala los espantaba con su sombrero (¡Sooo, tigre!) cuando estaban a la orilla del camino.
En algún paraje escondido, Emiro Reyes y Rafael Velásquez echaron amarras a una rucia y la alimentaron cierto tiempo. No sabemos cuál era el motivo de esta actitud, quizás eran guiados por su amor conservacionista hacia los animales. ¿Usted cree? Otro que era un experto en amarrar con mecate a los cuadrúpedos fue Alexis Hernández.
Hablando beisbolísticamente, el campo se hizo a duras penas y con mucho sacrificio. Recordamos entre los jefes y entrenadores de esos años a Ángel Eugo y a Héctor Idehoven. El primero fue manager de un equipo trabuco llamado "Trapiche Star" -del cual fui short stop- que llevó el nombre de Morón lejos de sus fronteras.
El segundo lidió con muchos de nosotros para hacernos peloteros, siempre sentimos su mano amiga en todos los campos improvisados donde se jugaba entonces: La Pancha, la vega del río Morón cerca de La Charneca, en los terrenos cerca de la empresa de explosivos, y otros.
En el campo de El Trapiche se daban grandes caimaneras, pero también se trabajaba en el desmonte simultáneamente. Una vez, estando en ambas faenas, unos cortaban monte y otros jugábamos, se encontraba Félix Coyote en un bajo del campo cuando de pronto le cayó sobre el cuello una enorme culebra que se le enroscó en el mismo; este cristiano pegó una solemne carrera que nadie lo pudo alcanzar para quitarle el reptil del pescuezo: todavía lo andan buscando. El viejo campo de béisbol d El Trapiche hoy permanece cubierto por las aguas que un tubo roto, de esos que van hacia Pequiven, vertió por largo tiempo sin que nadie pudiera evitarlo. Hoy, en vez de oírse los gritos alegres de los peloteros se oye el croar de las ranas y el sigilo de la baba cuando acecha a su presa.
En la parte alta de El Trapiche se conformó un barrio de forma longitudinal que llega hasta el sector El Retruque, en las inmediaciones del barrio Valle Verde. Los pobladores son de escasos recursos. Poseen medianamente algunos servicios. Sin embargo, se ha observado crecer, en los últimos años, los índices de delincuencia y marginalidad.
"Udón Pérez"se llama su escuela, que se construyó sobre las viejas instalaciones de El Trapiche. Esta escuela fue creada agracias a las iniciativas del Club de Leones de Morón conjuntamente con el sindicato de Pequiven y la municipalidad de Puerto Cabello. En la actualidad es una escuela perteneciente al ayuntamiento morense y es dirigida por Irais de Pacheco. Se me dice que el nombre de "Udón Pérez" se le puso por la presencia de varios maracuchos en los organismos gestores que así quisieron honrar la memoria del ilustre poeta nacido en Maracaibo el 6 de marzo de 1871. Fue el poeta que le cantó a la tierra del sol amada, quien compuso la letra del himno del estado Zulia. Quedó huérfano a los diez años de edad y esto no fue obstáculo para que estudiara en la Universidad del Zulia medicina y ciencias políticas, aunque no se graduaría nunca "a pesar de haber podido hacerlo con honores, porque decía que había aprendido para ser docto y no doctor". Fue un poeta clásico y romántico. Udón Pérez murió repentinamente el 24 de julio de 1926.
Siempre vuelvo al trapiche cuando voy a darle zapato, en dominó, a Onésimo Riera.
La fundación de Santa Ana
Hoy presentamos al lector varios testimonios de los primeros habitantes de la urbanización Santa Ana para tratar de descifrar el asentamiento originario de este importante sector del Municipio Mora; para ello se utilizó la historia oral, el testimonio viviente que muy bien fue compilado por un vecino de esa comunidad como lo es Argenis Alcalá, TSU en medios de comunicación y que actualmente busca su licenciatura en comunicación social, cursando el séptimo semestre.
Por considerarlo de importancia para la comprensión de nuestra historia local la estamos reproduciendo textualmente "Según los testimonios de estas personas, ésta tiene sus inicios en la década de los, 50 específicamente en el año 58 con la llegada de unos italianos de nombres, Bruno, Giuseppe y Emilio Gaspared, en tiempos en donde solo existían grandes fincas, cuyos dueños eran los Galavis, existían grandes árboles de samanes y la atravesaba un gran río el cual fue canalizado, estos eran constructores y vivían en una pieza que fue construida para depósito de los materiales de construcción serían utilizados en que la canalización del río que cambiaría su rumbo.
Y ellos trabajaban en dicha canalización y a la vez cuidaban este material, siendo esta pieza la primera edificación en esta población, estando ubicada en los terrenos donde existía el antiguo bar Los Tiburones, en donde actualmente existe la iglesia de los mormones.
Se dice que estos terrenos no fueron invadidos, si no donados por el ingeniero Toñolet de la empresa Petroquímica, actualmente Pequiven, los habitantes deciden colocarle este nombre de Santa Ana en honor a la virgen de Santa Ana y por una hacienda que existió en la zona mucho tiempo antes con ese nombre.
El señor Alejandro Rengifo (Alejuca) habitante de la calle Venezuela nº 43 nos relata en su testimonio, que en el año de 1959 cuando él llegó a orillas del río Morón en compañía de sus padres, don Eusebio González y su madre doña Francisca Jerónima Rengifo y sus hermanos, a la edad 16 años, construyeron una casita de barro, ya viArgenis Alcalá, vecino de la urbavían los italianos Bruno, Emilio Gaspared y Giuseppe, quienes serían los primeros habitantes de esta.
En ese entonces existirían solo seis (6) casas, cuyos dueños eran Bernardino Veliz (El venao), el señor Gil y su esposa Ana de Gil, Sixto García Eusebio González, y Giuseppe.
Todas estas casas ubicadas orillas del río en donde al Frente de ellas existía un camino que tenía por nombre el Tartagal, debiéndose su nombre a que en ese nización Santa Ana, lugar existían muchas matas de tártago, ese camino es lo que hoy en día conocemos como la calle Venezuela, por eso es que se dice que esta calle es la primera que existió en esta urbanización, no siendo así, ya que para ese entonces existía una calle que va desde la urbanización Santa Ana hasta el barrio el Dique que era por donde se transportaba el material para la canalización del río Morón, siendo esta la actual calle el canal o calle 0.
Pasado ya el tiempo fabricaron los señores, Juan Vadell las familias de Alejandro, Adán, y Nelson Siliet, siguiéndoles los señores Ãngel Chirinos, Isidora Yansen, Belén Acosta y la señora Pastora Arias.
Por la parte trasera de estas casas, por donde estaba una laguna vivía el señor Mateo, las familias Morales, familia Guerra y familia Hurtado.
El señor Ignacio Vargas, (nacho), 87 años, habitante de la calle 3 n° 25, en su testimonio comenta que estos terrenos fueron donados y no invadidos en el año de 1962, por la empresa Petroquímica y que la primera calle fue la calle Venezuela, y debe su nombre a la versión o leyenda de que Simón Bolívar había pasado por allí a caballo para dirigirse a Puerto Cabello.
El señor José Guerra 80 años habita en la calle 7 n° 11.
Menciona que cuando llegó en el año de 1962 lo que había eran 6 casitas ubicadas en terrenos donados por petroquímica, con medidas de 10 metros de frente por 25 de fondo medidos por el Ingeniero Toñolet.
Además afirma que esto era puro pozos de agua, alega que en la calle en donde él vive le puso la pega la uña porque ahí los vecinos jugaban dominó y no podían ver una gallina en la calle porque esta se perdía.
La señora Ramona Morales 77 años habitante de la calle 4 de la urbanización presenta un documento en donde está la donación de su parcela 201, el 5 de abril de 1966 por el instituto venezolano de petroquímica (IVP), encargado de las medidas el Ingeniero Toñolet ella cuenta que cuando llegó esto era puro monte y pozos de agua, las calles eran caminos, luego se empieza a formar la comunidad, los vecinos fueron tomando parcelas no por invasión si no que eran donadas para descongestionar el casco de morón.
El señor Julio Abreu 70 años habitante de la calle 3 n° 13 cuenta que las 6 casitas que existían eran hechas con cajones de madera compradas en 20 bolívares y así construían sus casas, luego se fue poblando cuando el bloque costaba 2 bolívares, en el año de 1964 fue cuando colocaron las tuberías de agua, cloacas y asfaltado de algunas calles estos servicios se consiguieron a través de una junta comunal, integrada por el señor Pánfilo Sevilla y el señor José Saavedra, fueron unos de los primeros luchadores sociales en conseguir beneficios en esta urbanización.
El señor Jorge Ojeda de 59 años habitante de la calle 3 n° 14 tiene viviendo en la comunidad 46 años, manifestó Santa Ana se inició que en la calle Venezuela, luego se fueron formando calles consecutivas, alega que en el año de 1968 se funda el transporte circunvalación, la escuela se funda en el 1971 y en el 1984 se asfaltan todas las calles de la comunidad".
Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias
Antes de 1950 la población moronense se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El río, aún sin canalizar, salía de las entrañas de la montaña, siguiendo un sinuoso curso remontábase hacia el oeste del poblado (en las cercanías de la hoy estación de ferrocarril) para luego venirse hacia el este en línea recta y en ese recorrido se proyectaba paralelamente a la calle Real o calle Comercio, como se llama ahora. A escasos metros, la Iglesia Santa Ana, un poco más allá el cementerio (donde están la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv) circundados ambos por unas cuantas viviendas de bahareque y otras que construidas con mejores materiales evidenciaban el mayor poder económico de sus dueños. A orillas del río y bañándose en sus cristalinas aguas retozaban los hermanos Silva Gutiérrez, hijos de Jesús Silva, dueño de la primera botica establecida en Morón ("La Casa del Pueblo") y dueño también del primer (o segundo) aparato de radio que vieron los moronenses de la época, que por cierto, algunos parroquianos curiosos se asomaban por los agujeros del aparato para tratar de ver a los supuestos e imaginarios hombrecitos minúsculos que estaban adentro y que producían el sonido del aparato.
La ubicación del poblado que hemos descrito anteriormente constituye el asiento originario de la ciudad o el caso histórico de la misma. El resto del territorio moronense estaba ocupado por diferentes haciendas, potreros, vegas y conucos que aportaban los productos agropecuarios necesarios para la alimentación de una escuálida población. Rodeaba a estos campos productivos una topografía muy irregular, compuesta por charcas, lagunas, ciénagas y terrenos cóncavos que se anegaban temporalmente con las lluvias o crecidas del río y otros que permanecían todo el tiempo bajo las aguas, de allí la proliferación del mosquito palúdico. Sobre estos terrenos anegadizos y entre haciendas y conucos se superponían franjas estrechas de caliche u otros materiales de relleno que levantaban las vías que, serpenteando, buscando la tierra más consistente, comunicaban al pueblo de Morón con la costa falconiana, con los estados Lara y Yaracuy, con el Puerto y con el centro del país.
El transporte de carga se efectuaba en carretones tirados por muías o bueyes, por vetustos camiones y por el ferrocarril Bolívar, que viniendo de los estados occidentales llegaban hasta Puerto Cabello (tal como hoy), pero la ubicación de la vía férrea de entonces era diferente a la actual. El tendido de los rieles en el tramo de la entrada al pueblo, en sentido oeste-este, descansaba sobre el promontorio donde en la actualidad se encuentran los barrios El Carmen, Las Parcelas, La Línea (por eso tiene ese nombre), la franja izquierda de la encrucijada de Morón, concluyendo en la farmacia El Indio, donde se localizaba la estación del ferrocarril o terminal. Allí llegaban los vagones cargados de frutas, granos, verduras, etc., para ser distribuidos, una parte, en camiones y carretas a la costa oriental del estado Falcón, y el resto seguía rumbo hacia Puerto Cabello. Eran tiempos de relativa abundancia. Sin embargo, en momentos difíciles, los habitantes acudían a la estación ferrocarrilera al tiempo que descargaban los vagones y se hacían de gran cantidad de productos agrícolas que se los obsequiaban sin ninguna mezquindad, otros saciaban su hambre con los camarones y peces que obtenían fácilmente del río Morón.
Con la democracia advinieron nuevos barrios. Efectivamente, con la caída del dictador se produjeron una serie de invasiones a las vegas y haciendas. Las antiguas haciendas se convirtieron en nuevos barrios que se construyeron en forma anárquica y desorganizados, sobre las ciénagas o canales naturales de desagüe, o simplemente sobre terrenos desnivelados, donde hacían el rancho de tabla, cartón, latas, etc., que cuando llovía se convertían en verdaderas lagunas. Estos sectores son los que se encuentran a ambos lados de la avenida Falcón, los barrios Unión, El Mamón, Bota Burro, La Charneca, El Jabillo, fundados esencialmente con "conanos" que llegaron de su tierra de origen en búsqueda de empleos en las nacientes industrias del área.
Recuerdo al ciego Etanislao, hombre trabajador a pesar de su limitación de invidente. Carretilla en mano recorría varios kilómetros para llegar a su conuco de donde traía especies agrícolas para venderlas en su bodega Trujillo, ubicada en una esquina de la avenida Falcón, que dicho sea de paso, este último vestigio de Bota Burro ya fue demolido. Algunos muchachos de la época le querían pasar gato por liebre, valiéndose de la condición de ciego de Etanislao trataban de pasarle una locha por un bolívar. Inmediatamente Etanislao reconocía el engaño al pasar el dedo índice por el borde de la moneda y al no encontrar las muescas la devolvía en el acto. Otros, al conocer el tacto de Etanislao, con una segueta le hacían las finas muescas a la locha, pero también fracasaban en sus intentos, porque Etanislao era ciego, pero no bolsa.
Palma Sola
Algunos estudiantes de la Misión Sucre y vecinos de este sector se han acercado al Cronista para indagar sobre la historia y otros aspectos de este populoso lugar. Su historia se pierde en los remotos tiempos desde cuando el río que invade sus predios – El Morón – era navegable hasta por canoas de 12 varas de largo según testimonio de Angel Altolaguirre y Duvale en 1768.
Pero mucho antes de este año el río era utilizado para sacar por Palma Sola productos agrícolas para enviarlos al puerto de Puerto Cabello en un comercio legal, otras veces se realizaba el comercio en forma clandestina o de contrabando con los holandeses apertrechados en la cercana isla de Curazao.
Esta zona era de un fuerte tráfico comercial, recuérdese que la producción agrícola de Barquisimeto, Yaracuy y el occidente de Carabobo debía salir hacia el mar por estos lados del golfo triste.
También se construían en las playas de Palma Sola pequeños caneyes o bohíos donde acopiaban los frutos listos para el embarque traídos por bestias por los pocos caminos de recuas o veredas que penetraban por la espesa vegetación. Palma Sola ha sido el sitio de Morón que ha estado más presente en la inspiración de los poetas, en los versos, en las canciones; quizá por sus arenales blancos, sus largos cocoteros, las fuerzas de sus olas y el hermoso azul de su mar.
En 1842 ya existía en Palma Sola un pequeño caserío al frente de la playa compuesto por precarias viviendas de bahareque, palma y madera. Ese mismo año el gobierno intenta desarrollar esta zona con un poblamiento foráneo para lo cual concedió créditos a un señor de nombre Andrés Anthoine para que introdujera a estas tierras a un número entre doscientos y seiscientos inmigrantes españoles para fundar un “Centro Agrícola de la explotación de esta comarcaâ€. Estos españoles no vendrían directamente de España sino de unos que estaban refugiados en Francia. Este gran proyecto no se cumplió quizás por la insalubridad local. Esto de los proyectos fracasados va a ser una norma constante en la historia del sector de Palma Sola.
El 24 de julio de 1859 piso tierra de Palma Sola el General Juan Crisóstomo Falcón, líder de la llamada guerra federal. Venia Falcón de Curazao y desembarcó junto con el futuro Caudillo y Presidente de Venezuela Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano, Wenceslao Casado y otros; estos ilustres visitantes fueron recibidos por Gabriel Guevara y un grupo de Moroneros. Vamos a solicitar a los gobiernos la construcción de un monumento alegórico en Palma Sola con motivo de cumplirse el próximo año ciento cincuenta aniversario de este hecho histórico.
Durante la década de 1950, el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, planifico una gran ciudad en Palma Sola que por su ubicación estratégica y la calidad de las viviendas y de los servicios seria para la época un modelo urbanístico de primera, sin embargo, con la caída de la dictadura cayó también este proyecto que quedó a medias.
Un nuevo impulso recibió Palma Sola con la llegada de la compañía alemana Volkwagen, la cual construyó nuevas viviendas, sitios recreativos y logró darle un nuevo dinamismo al área que la convirtió en una de las zonas residenciales privilegiadas de Morón; no obstante, las intrigas político-sindicalistas con subterfugios jurídicos dieron al traste con esta empresa y con ello se fue una época de la vida cotidiana de Palma Sola. Solo quedó en el recuerdo de sus pobladores las instalaciones de inspiración europea que adornaron sus paisajes.
Los últimos gobiernos regionales habían hablado de un gran proyecto turístico para este sector hasta que sucedió la invasión, lo demás es historia conocida por todos nosotros. Nos referiremos a Palma Sola en esta nueva etapa en una próxima columna.
Palma Sola (notitarde)
Palma Sola constituye una extensión de tierras planas en las adyacencias del mar, enclavadas entre la desembocadura del río Morón y el saliente de Punta Morón.
Sus suelos son de tipo salino-arenosos, cubiertos aún por una vegetación desidua en transición a xerófita.
Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como el cascabel y la coral.
Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven sus taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y se regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.
Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859 provenientes de la isla de Curazao.
Traía, además, la goleta del Mariscal Falcón al futuro presidente e "ilustre americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes más.
En el mismo año, y en menos de 4 meses estuvieron en Morón, los máximos dirigentes de la Federación.
Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año donde estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con "moroneros" y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe.
El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió hacia el mismo rumbo de Zamora.
Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.
Según los cronistas de ese entonces y retomados por el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente (cita textual), "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y de envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la tiranía oligarca.
Algunos llegaban a gritar, mirando de reojo, a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vázquez".
Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica.
Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarcaba diversas áreas de servicios vialidad, acueducto, cloacas, recreación, educación, etc.
y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y el esparcimiento humano.
Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos.
Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza.
Palma Sola aún sigue esperando.
También su parsimonia vio esfumar su río Caribe que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos.
Quedó en su aridez, la sequía es hoy su entrañable amiga como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales.
En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela.
Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.
Pero esta ensambladora del popular vehículo tuvo un final infeliz.
Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue.
La General Motor, el Poder Judicial y la mafia sindicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo, y el pobre se quedó con las ganas de tener carro, y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.
Hoy en día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana.
En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expedir pescados y refrescos.
En una de ellas se encuentra Marino, llamado "el camello" por sus amigos, como un ermitaño del martira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.
!Ahí tienes tu camello!.
!ahí tienes tu camello! le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que aquellos buscan ofenderle para desconcretarlo.
Pero el camello no come cuento.
Los 55 años
de Caribeña (II)
Lo cierto es que los cambios son intrínsecos a la vida; y pronto Radio Morón cambia de dueños.
El grupo Hernández Carabaño y Carabaño Pérez venden a otro grupo familiar: a María Jesusita Ortiz de Caballero y a sus hijos Caballero Ortiz, esto sucede alrededor del año 1963.
Los Caballero Ortiz luego en 1966 ceden en venta sus acciones al Sr. Antonio José Istúriz (el Catire Istúriz), quien se va a convertir en dueño absoluto de la emisora que posteriormente recibe Fernando Istúriz Inovoa y después será trasladada a manos de Ricardo José Dao, y ahora a Orlando Vázquez.
Entre los directores gerentes de esa época tenemos a: Manuel Carabaño Pérez, Andrés Caballero Ortiz, Ida María Caballero Ortiz, Dr. Abrahán Baíz, Sr.
Alejandro Gutiérrez Torres, Luis Bóveda Bello, León Wolimer Einhorn (presidente), Rosales Arapé, Ãngel Alberto Marrero, Cruz Enrique Otero Duno (1985), Ricardo José Dao (1989), Bruno Romero Quintero.
La vieja emisora Radio Morón de finales de la década de los años cincuenta, la de aquel Morón bucólico, semi rural, que empezaba a modernizarse al ritmo que imponía el desarrollo industrial, dio paso a la institución radial "Radio Mil" o Mundial Mil, haciendo alusión a su dial, anexada a la cadena Mundial a nivel nacional.
De un tiempo para acá se transformó en Caribeña, manteniendo una sintonía que por más de medio siglo (55 años) ha llegado a los hogares morenses con su banda de amplitud moderada.
Es una institución radial con la cual se han formado muchos profesionales en este oficio tan importante, desde operadores, locutores y personal secretarial, SUZOO como también obreros que dieron sus primeros pasos aquí y luego se convirtieron en excelentes profesionales en diferentes campos laborales y del saber.
Y para nosotros los radioescuchas, también ha sido una escuela desde nuestra vivencia de la infancia y la adolescencia.
A modo personal, recuerdo en mi infancia cuando asistía a un programa en vivo para niños donde a manera de concurso cantábamos los participantes cualquier canción o un pedazo de la canción o simplemente tarareábamos la música y enseguida sin dejarnos terminar el locutor del programa nos interrumpía y decía: ¡excelente, se ganó su cajita de Maltín Polar! Allí fui varias veces con mis amiguitos los sábados por la tarde para refrescarme con la susodicha bebida.
Y en estos tiempos ¿cómo no recordar al charro Muñoz que cantaba en vivo y en directo? ¿Cómo no recordar a mi amigo Carlos Bello González, a José Alberto Salavarría, a Benito Alvarado (operador, luego locutor), a Lorenzo Blanco, a Rodrigo Parra Conde, a Jesús Alberto Trovat, Henry Cordero Williams, Freddy Pinto, Giorgio Colledani, Francisco Chirinos, Ildemaro Primera (operador-locutor), Gustavo Morales (operador-locutor), Hernán Girón (operador), Neptaly Hernández (operador), Jimmy Gallardo (operador), Migdalia Escalona (operadora), Edgar Morales (operador), Ãlex Ferrer (operador), Néstor López (operador), Juan Rivero (operador), Pito Reyes, Willie Joaquín, Eugenio Primera, Johnny Capuano, Eduar Mirena, Simón Ochoa, Ãngel Navas, José Trovat, María Borges, Carlos Omaña, José Marcano, Luis Colina, Eduardo Pitufo Colina, José Pipo Hernández, Silvestre Isidro Otaiza, José Manuel Soto, David Varela, Alberto Contreras, Argimiro Méndez Querales, Arturo Landa, Oswaldo Velázquez, Hernán Calles, Willi Char.
Palma Sola
Su historia se pierde en los remotos tiempos desde cuando el río que invade sus predios -el Morónera navegable hasta por canoas de 12 varas de largo, según testimonio del año de 1768 de Don Ãngel Altolaguirre y Duvale.
En ese entonces, el río era utilizado para llevar hasta Palma Sola los productos agrícolas provenientes de las haciendas interioranas para conducirlos al puerto de Puerto Cabello.
De esta manera el comercio era formal y legal; otras veces, se ejecutaba por los "caminos verdes" en forma clandestina o de contrabando aprovechando la cercanía de la isla de Curazao.
Esta zona era de cierto tráfico comercial porque en sus playas se construían pequeños caneyes o bohíos donde acopiaban los frutos (listos para el embarque) traídos por bestias por los pocos caminos de recuas o veredas que penetraban por la espesa vegetación.
En 1842 ya existía en Palma Sola un pequeño caserío al frente de la playa compuesto por precarias viviendas de bahareque, palma y madera.
Ese mismo año el gobierno intenta desarrollar esta zona con un poblamiento foráneo para lo cual concedió créditos a un señor de nombre Andrés Anthoine para que introdujera a estas tierras a un número entre doscientos y seiscientos inmigrantes españoles para fundar un "Centro Agrícola de la explotación de esta comarca".
Estos españoles no vendrían directamente de España, sino de unos que estaban refugiados en Francia.
Este gran proyecto no se cumplió quizás por la insalubridad local.
Esto de los proyectos fracasados va a ser una norma constante en la historia del sector de Palma Sola.
El 24 de julio de 1859 pisó tierra de Palma Sola el general Juan Crisóstomo Falcón, líder de la llamada guerra federal.
Venía Falcón de Curazao y desembarcó junto con el futuro caudillo y presidente de Venezuela Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano, Wenceslao Casado y otros: estos ilustres visitantes fueron recibidos por un grupo de moroneros fervientes seguidores de la federación.
Valdría la pena que las autoridades municipales gestionaran la construcción de un movimiento histórico alegórico a este suceso tan importante de nuestra historia local.
Durante la década de 1950, el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez planificó una gran ciudad en Palma Sola que por su ubicación estratégica, la calidad de las viviendas y de los servicios sería para la época y de los servicios sería para la época un modelo urbanístico de primera; sin embargo, con la caída de la dictadura cayó también este proyecto que quedó a medias.
Un nuevo impulso recibió Palma Sola con la llegada de la compañía alemana Volkswagen, la cual construyó nuevas viviendas, sitios recreativos como el multifuncional clubdiscoteca "Las cuatro canchas" con sala de cine, bowling, piscina, barrestaurante, etc.
Tomando así el área un nuevo dinamismo que lo convirtió en una de las zonas residenciales privilegiadas de Morón; sin embargo, las intrigas políticas-sindicalistas con subterfugios jurídicos dieron al traste con esta empresa automovilística y con ello se fue una época de la vida cotidiana de Palma Sola.
Solo quedaron en el recuerdo de sus pobladores las instalaciones de inspiración europea que adornaron sus paisajes.
Siempre se habló de un gran proyecto turístico para el área de Palma Sola, pero todo quedó en veremos, hasta que llegó la invasión y se truncaron las esperanzas.
Palma Sola ha ido el sitio de Morón que ha estado más presente en la inspiración de los poetas y de los músicos; quizá por sus arenales blancos, sus largos cocoteros, la fuerza de sus olas y el brillante azul de su mar.
Es la nostalgia que acusan muchos enamorados en épocas pasadas, amores furtivos, que se dieron en sus pasajes.
Revisando papeles viejos encontré dos canciones dedicadas a Palma Sola, ojalá nuestros músicos locales se interesen y puedan grabarlas y divulgarlo al público.
Una es un bolero de Alberto Ochoa titulada "Soñar Despierto"-; a continuación su transcripción: Como te soñaba/esa linda tarde/allá en Palma Sola.
Te sentí muy cerca / besaba tu boca/tenía tu amor.
Las olas mojaban/ como una caricia/ tu cuerpo de diosa / y yo la sentía/como algo tangible / muy cerca de mí.
Mas todo fue un sueño / muy pronto llegamos / a la realidad / tú que te marchabas / y yo me quedaba / muy triste sin ti.
Fue todo tan pronto / la tarde dejaba su melancolía / mientras yo moría / moría anhelando / tus besos de amor.
La otra es un vals de Ãngel Arturo Lugo y dice así: Palma Sola de Venezuela / con tus verdes palmeras / de ambiente tropical / tienes toda la belleza sublime / que el paisaje en ti inhibe / como una ensoñación.
Palma Sola, vivir en ti quisiera / contemplar tus palmeras / toda una eternidad.
Y sentir el frescor de la brisa / cual mágica sonrisa / de tu amor y bondad.
Palma Sola, cuando lejos me vaya, recordaré tus playas / de artístico color.
Hay otra canción dedicada a Palma Sola, pero no recuerdo su autor ni casi su letra, veamos un trozo: Allá en Palma Sola / cerca de Morón / vive mi adorada / dueña de mi amor.
Palma Sola, yo quiero / a tu lado volver (coro), creo que la entonaba el grupo "Gigante" de Morón.