Saco Roto
Por instrucciones de la Presidenta del Concejo Municipal de Juan José Mora me correspondió dar las palabras de despedida, a nombre de esta institución, al concejal y amigo Fernando Romero, popularmente conocido como "Saco Roto".
Dije allí, ante su féretro, citando una parte de un verso del poeta mexicano Alfonso Reyes, que "no se llora la muerte de un caminante, se llora la muerte de un camino".
El poeta Reyes había dicho esto en el año 1955 con motivo de la muerte de otro poeta: el venezolano Andrés Eloy Blanco.
La extrapolación de esta sentencia viene porque, a mi manera de ver, "Saco Roto" fue un personaje popular muy destacado en la comunidad morense.
Fue versátil: músico, con positor, deportista, político, cocinero (Sancochero) y sobre todo buen amigo.
Era desprendido de lo material y con sus amistades cercanas era incondicional hasta llegar a su sacrificio personal; por eso se le quiere y se le llora, porque dejó una obra de calor humano, dejó un camino que seguir para todos nosotros.
No se llora al caminante porque su camino no ha muerto.
Había nacido "Saco Roto" en Ciudad Bolívar, en el sector Vista Hermosa, cercano al estadio de béisbol, de allí su afición a este deporte desde niño.
Lo conocí cuando él era aún adolescente y habitaba con su familia en una vieja casona en la calle Comercio (al lado de La Españolita) y nosotros (la gente del MAS) teníamos la casa del partido diagonal a su casa, al lado de la iglesia Santa Ana; allí se la pasaba merodeando y curioseando, fueron sus primeros contactos con la política y donde escuchó hablar por primera vez de socialismo.
Posteriormente no abandonaría más esa idea política que lo llevó a ser concejal.
El acto multitudinario que se le ofrendó como despedida en la plaza Bolívar por parte de sus compañeros y amigos de la red de músicos no hizo más que demostrar el afecto de sus amigos y el apoyo popular del cual gozaba y que lo habían convertido en una referencia popular por su don de gente y de una extraordinaria sencillez.
Es doloroso despedir a los amigos, pero la muerte es la continuación de la vida y ello es inevitable.
Quizás te fuiste prematuramente pero dejastes una obra y un sendero.
Desde la Peña de Chavin, tus amigos: Joseba, Emiro, Pampuro, Lilo, Chavin y quien escribe te decimos que te extrañamos más no te lloramos como caminante porque tu camino no ha muerto.
Paz a tus restos.
"No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino"
El pasado 21 de mayo se cumplieron seis décadas (60 años) de la desaparición física del bardo cumanés Andrés Eloy Blanco, el llamado "poeta del pueblo" por las generaciones de venezolanos que le sucedieron. Su muerte ocurrió en México, donde se encontraba exiliado por la dictadura Perezjimenista, en un fatal accidente de tránsito en el año 1955, tenía 59 años de edad. Había nacido en la ciudad de Cumana, Estado Sucre, en una céntrica casona de La Calle Sucre N° 79, hoy declarada patrimonio cultural de Venezuela y convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura. Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el título de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema "Canto a la Espiga y al Arado" y ya publica versos en el diario El Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra "Canto a España" que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional. Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y auténticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra. La Voz del Cronista "No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino" Fue además un hombre de cárceles, confinamientos, exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de "Barco de Piedra" y "Baedeker 2000". También algunos de los poemas más representativos de "Poda". En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937). Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores. La obra poética de Andrés Eloy Blanco está llena de sentencias visionarias como esa de que "A Venezuela el hijo grande se le muera afuera", puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo. De igual forma en "Canto a los hijos" el poeta expone: "no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino". Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha Andrés Eloy Blanco. muerto, su camino está vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía. Puedo afirmar sin temor a equivocarme - ya que no soy especialista en literatura - que este poeta fue un romántico por encima de otras tendencias literarias, que evolucionó hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje. Sin embargo, el experto Juan Lizcano, en un juicio más certero sobre su estilo, lo pinto así, "por lo tanto Andrés Eloy Blanco no fue un renovador de la lírica venezolana sino un continuador de estilos y maprocedentes del romanticismo, del modernismo, del mal llamado postmodernismo, del cancionero popular, de las formas preceptivas tradicionales. neras Por otra parte tampoco parece haberle interesado las teorías poéticas, la crítica del lenguaje, el carácter de los escritores y de los movimientos", en cuanto a la personalidad del poeta, Liscano apunta: "Este hombre es, ante que político o poeta, un hombre de bien. Un hombre que cree en la pureza de las formas y del fondo más que ángel; caballero sin tacha y sin reproche, leal juglar. El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: "con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos de Venezuela y que con el "Canto a España" su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas... incorpora ejercicios vanguardistas". Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario del nacimiento del poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedó, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carecía de una placa de identificación, los transeuntes pasaban y decían ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido. Hoy en día ese busto ha desaparecido. Este busto del poeta del pueblo fue gestionado por nuestra amiga Mireya Soto, ojala pudiéramos rescatarlo al igual que otras obras del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! /Al que vamos a enterrar es un poeta/Esta tendido pero no está muerto/ ¿Esta mudo? ¡No está mudo! /Un muerto no habla ni canta.../ y este poeta sigue hablando / y cantando/. Todo gran poeta sigue hablando y cantando/ después del salto mortal/ ¡No está muerto! Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora caribeña mil am. De Kensys Barcenas: "doy como perdido el día cuándo no aprendo, ni enseño nada".
70 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquél 2 de diciembre de 1945.
El pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela.
Y era que la pladel Paludismo ga azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: "Su población disminuía de una manera vertiginosa.
Para 1945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro.
Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso" (Marín, A, 1971,25).
El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, en el año de 1940 se murieron noventa y uno (91) moronenses y sólo nacieron cuarenta y uno (41).
El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o transmisores maláricos más temibles y peligrosos cose mo los anópheles albímanus y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Morense.
La labor destructora de estos insectos era constante puesto que vivían y dormían en el mismo rancho de las potenciales víctimas, eran poseedores y transmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la "Económica" porque el enfermo moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: "Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria.
Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70.
Los dos más poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y el Anopheles albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerte".
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y usado también para sanear algunas islas del pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente La plaza el zancudo en Morón, simbolo de la lucha contra el paludismo.
dio resultados positivos y comenzó así el principio del fin del paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del Servicio de Fomento Anti-Malarica para la organización del acto.
La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por Levi Borges (el primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (Guarda-Operador), además formaban parte de ésta los rociadores Francisco Solorzano, Valentin Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de Melecio Castillo y María Pacheco; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y polvo humedecido al 50.
Estuvieron presente las siguientes personalidades: El Dr. Arnoldo Gabaldon, el Ing. Arturo Luis Berti, el Dr. Manuel García, Presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, Presidente del Estado Guárico, el Dr. Manuel Salvador Barreto, Malariologo de Puerto Cabello, el Dr. Lacenio Guerrero, médico jefe de la zona II de Malariología del Estado Carabobo, el Ing. Rafael Sardi y el Dr. Antonio Gómez Marcano.
¿Y qué consecuencias positivas tuvo para Morón esta campaña antimalarica? Dejemos que sea el propio Dr.
Gabaldon que nos responda con su versada palabra y cómo máximo representante de este grupo de hombres que emprendieron como un deber la erradicación del paludismo en Venezuela, en ocasión de inaugurarse el monumento al zancudo caído en Morón el dos de diciembre de 1955: "¿Y qué ha sucedido en Morón desde entonces? Ya no es el pueblo melancólico y decadente.
El censo de 1950 señaló un cambio de rumbo en su población, y ésta, en vez de aminorarse, como sucedía antes, va creciendo.
Ya hoy, en lugar de aquellos 800 habitantes de hace diez años, más de 2000 llenos de entusiasmo, aquí laboran.
Ya no existen los 70 años macilentos en la escuela del pueblo, hoy de van a ella 190, llenos de vida y contento.
Ya no mueren 49 de cada 1000 personas, pues solo 10 de cada 1000 pagan su tributo a la muerte, como en los lugares más sanos del mundo.
Ya la industria no está representada por una vieja fábrica de aceite de coco con obreros de jornal medio de Bs 3,00 sino que una poderosa planta petroquímica se levanta orgullosa como piedra fundamental de nuestro desarrollo" Estas eran las expectativas futuras del pueblo de Morón pautadas por las palabras de un conocedor de la realidad malárica de esta localidad y que diez años después de iniciado el trabajo de exterminio de la plaga palúdica vuelve a ella a notar las diferencias y los avances en materia demográfica y en el crecimiento económico y social de aquella aldea que estuvo a punto de su desaparición...
Libro Crónicas desde Morón - Casas de Tejas
A propósito de la venta de los terrenos municipales por parte del Ayuntamiento moronense resulta pertinente rememorar algunos aspectos relacionados con la tenencia de la tierra en nuestro municipio.
Bien sabido es que un tiempo después del descubrimiento y la conquista de Venezuela, la corona española ordenó el repartimiento de tierras entre los conquistadores y avanzados con la finalidad de hacer posible el poblamiento de tierras incultas, otras veces se practicó en forma descarada el despojo a la comunidades indígenas. Esto conllevó a la concentración de la propiedad territorial en manos de los blancos criollos. Durante y después de la Guerra de Independencia sobrevinieron nuevos propietarios: los héroes y caudillos militares del momento.
Ya en la vida republicana se suscitaron una serie de guerras intestinas cuyo objetivo era la búsqueda del poder y, generalmente el éxito se coronaba con el apropiamiento de nuevas tierras por parte de los generales y oficiales de alto rango de los vencedores. Ninguna de estas refriegas se tradujo en tierras ni beneficios para los campesinos y tropas rasas de los ejércitos.
Quizás la que tuvo mayor orientación social fue la Federación, que pudo atraer tras su consigna de "Tierras y hombres libres" a grandes contingentes de campesinos y sectores depauperados de la población. En Morón, su hijo epómmo general Juan José Mora, baluarte de la lucha federalista, fue autorizado por el Ministerio de Fomento mediante la resolución del Ejecutivo Nacional de fecha 25 de junio de 1866 para que distribuyera entre los servidores de la causa Federal las tierras perteneciente a la posesión "Casas de Tejas" cuyos linderos eran los siguientes: por el naciente, terreno de Sanchón, propiedad del general José Félix Mora. Poniente, terrenos de Alpargaten que se dividen en el lugar denominado Piedra de San Vicente, línea recta, norte a sur, a partir del mar hacia las cumbres altas de la serranía. Norte, el mar. Sur, las mismas cumbres altas agua abajo.
confinados al castillo Libertador en Puerto Cabello. Obviamente las tierras en cuestión pasarían al patrimonio de los gobernantes gomecistas.
A raíz de la muerte del dictador Gómez, el estado confisca todas sus pertenencias. La Posesión "Casas de Te/as "pasa a ser propiedad de la nación y como tales son vendidos por el Banco Agrícola y Pecuario, en 1955, al general Mazzei Carta, ministro durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente el general Mazzei Carta le vende al Ministerio de Minas e Hidrocarburos. En la actualidad estos terrenos responden a diversos dueños, siendo el mayor propietario el Estado venezolano a través de diferentes empresas asentadas en la zona. Un lote de estos terrenos pertenecientes al Ministerio de Energía y Minas fueron cedidos en 1990 a la municipalidad moronense.
El general Mora muere "sin ejecutar aquella medida justiciera embargo, el mencionado decreto fue ratificado por el Presidente en el Consejo de Ministros el 19 de enero de 1987 y a la vez ordena al Presidente del estado Carabobo que proceda al levantamiento de los planos y a las mediciones respectiva para otorgar los títulos de los terrenos, en forma gratuita, a los beneficiarios.
En un par de años se produciría la Revolución Restauradora del general Cipriano Castro y con ella el ascenso de los andinos al poder acabando con la hegemonía de los liberales. Los andinos no sólo acapararían los puestos en la administración pública sino que también obtendrían del régimen, en forma excluyente, todas las prebendas generales por una nación que era manejada como si fuese una hacienda particular, ese fue el sentido que el general Gómez imprimió a su gobierno. No obstante lo anteriormente dicho, para 1910 el registrador principal del estado Carabobo, Francisco Seittiffe da fe de la existencia en sus archivos de la gaceta oficial de 1897 contentiva de la resolución sobre la posesión de "Casas de Tejas".
Hablemos de la Urb. Barrio Coro
Nombre paradójico para una comunidad porque es lo uno o es lo otro; lo sucedido es que “la costumbre se hace ley†como reza el viejo adagio popular, puesto que los antiguos moradores de Barrio Coro, la mayoría se fueron hacia las colinas de Mara, otros se quedaron en el sitio, siguieron llamando con ese nombre a la urbanización que se construyo posteriormente en el mismo lugar. Compuesta por 552 viviendas modestas pero cómodas y con la prestación de todos los servicios necesarios.
El Barrio Coro original se fue formando como se formaron todos los barrios populares del sector noreste de Morón a medidos del pasado siglo (entre 1955 – 1960) como consecuencia del proceso de industrialización que vivió la localidad. Surgieron espontáneamente sin planificación en terrenos baldíos, antiguos potreros o campos de labranzas. Con materiales precarios (tablas, latas, barro, etc.) fabricaron sus casas al lado de una quebrada, sobre una loma, en un punto cualquiera. Por cierto recuerdo que los terrenos del Barrio Coro - porque me crié en sus alrededores – eran muy desnivelados, por aquí un cerro, por allá una ciénaga, mas acá un zanjo, mas allá un terraplén o una planicie, lo heterogéneo del terreno le restaba uniformidad al emplazamiento urbano.
La mayoría de sus habitantes eran corianos u oriundos del Estado Falcón, de allí el nombre que le pusieron al Barrio: Coro, que es una palabra Caquetía de filiación Arahuaca y que significa “Lugar de Tierra Rojaâ€, según el historiador Pedro M. Arcaya. Estos corianos que llegaron tras la búsqueda de empleos en las incipientes empresas del IVP (hoy Pequiven), Venepal y otras, optaron por colocar el nombre de su tierra de origen al arrabal recién creado. Destacamos entre sus pobladores a Diosa de Sánchez, Juan Ãlvarez (Fuque), Dionides Castro, Eladio Montero (Yayo), Hilaria Quevedo, Salzalejos, Ãngel Lugo, Miguel Ãlvarez, Juan Arteaga, Julio Mejías, Gringo Vásquez Polonia y otros que no los nombro por falta de espacio.
La nueva urb. Coro comienza a construirse en la década de los setenta, comenzando a ser habitada parcialmente – aun se concluir – en 1975-76 motivado a las inundaciones ocurridas en algunos sectores de Morón cuyos damnificados fueron ubicados en esta urbanización. Sin embargo, al final de esa década (78-79-80) se adjudicaron regularmente las viviendas a las personas que estaban ya censadas.
Esta urbanización esta sobre un terreno rellenado y compactado a una altura de 20 msnm, posee una población estimada de 3.500 habitantes. Es un área de gran desarrollo social, cultural y deportivo. En salud ostenta uno de los mejores C.D.I. (Centro de Diagnostico Integral) del Municipio Mora, en educación tiene un pre-escolar, una escuela primaria y una de educación básica en sus adyacencias. En deporte es una potencia en béisbol que se practica en el estadio Enrique Huarter. Además, el culto católico y los oficios religiosos están presentes en la capilla local como también una de las más antiguas cooperativas de Morón como lo es la Cooperativa de Servicios Fúnebres Diosa Mora.
PD: Otra vez el prof. José Coro, Director del Liceo J. F. Mora y el prof. Wande fueron victima del buen juego de domino y de las pericias en este deporte del Lic. Cesar Ramírez y de este servidor. Ahora los llaman a ellos la sopita Maggi o las cacaitas de los educadores.
Hablemos de la Urb. Barrio Coro
Nombre paradójico para una comunidad porque es lo uno o es lo otro; lo sucedido es que “la costumbre se hace ley†como reza el viejo adagio popular, puesto que los antiguos moradores de Barrio Coro, la mayoría se fueron hacia las colinas de Mara, otros se quedaron en el sitio, siguieron llamando con ese nombre a la urbanización que se construyo posteriormente en el mismo lugar. Compuesta por 552 viviendas modestas pero cómodas y con la prestación de todos los servicios necesarios.
El Barrio Coro original se fue formando como se formaron todos los barrios populares del sector noreste de Morón a medidos del pasado siglo (entre 1955 – 1960) como consecuencia del proceso de industrialización que vivió la localidad. Surgieron espontáneamente sin planificación en terrenos baldíos, antiguos potreros o campos de labranzas. Con materiales precarios (tablas, latas, barro, etc.) fabricaron sus casas al lado de una quebrada, sobre una loma, en un punto cualquiera. Por cierto recuerdo que los terrenos del Barrio Coro - porque me crié en sus alrededores – eran muy desnivelados, por aquí un cerro, por allá una ciénaga, mas acá un zanjo, mas allá un terraplén o una planicie, lo heterogéneo del terreno le restaba uniformidad al emplazamiento urbano.
La mayoría de sus habitantes eran corianos u oriundos del Estado Falcón, de allí el nombre que le pusieron al Barrio: Coro, que es una palabra Caquetía de filiación Arahuaca y que significa “Lugar de Tierra Rojaâ€, según el historiador Pedro M. Arcaya. Estos corianos que llegaron tras la búsqueda de empleos en las incipientes empresas del IVP (hoy Pequiven), Venepal y otras, optaron por colocar el nombre de su tierra de origen al arrabal recién creado. Destacamos entre sus pobladores a Diosa de Sánchez, Juan Ãlvarez (Fuque), Dionides Castro, Eladio Montero (Yayo), Hilaria Quevedo, Salzalejos, Ãngel Lugo, Miguel Ãlvarez, Juan Arteaga, Julio Mejías, Gringo Vásquez Polonia y otros que no los nombro por falta de espacio.
La nueva urb. Coro comienza a construirse en la década de los setenta, comenzando a ser habitada parcialmente – aun se concluir – en 1975-76 motivado a las inundaciones ocurridas en algunos sectores de Morón cuyos damnificados fueron ubicados en esta urbanización. Sin embargo, al final de esa década (78-79-80) se adjudicaron regularmente las viviendas a las personas que estaban ya censadas.
Esta urbanización esta sobre un terreno rellenado y compactado a una altura de 20 msnm, posee una población estimada de 3.500 habitantes. Es un área de gran desarrollo social, cultural y deportivo. En salud ostenta uno de los mejores C.D.I. (Centro de Diagnostico Integral) del Municipio Mora, en educación tiene un pre-escolar, una escuela primaria y una de educación básica en sus adyacencias. En deporte es una potencia en béisbol que se practica en el estadio Enrique Huarter. Además, el culto católico y los oficios religiosos están presentes en la capilla local como también una de las más antiguas cooperativas de Morón como lo es la Cooperativa de Servicios Fúnebres Diosa Mora.
PD: Otra vez el prof. José Coro, Director del Liceo J. F. Mora y el prof. Wande fueron victima del buen juego de domino y de las pericias en este deporte del Lic. Cesar Ramírez y de este servidor. Ahora los llaman a ellos la sopita Maggi o las cacaitas de los educadores.
El Eje Morón-Puerto Cabello en 1955
En mi archivo existe un informe sobre la localización de la población obrera de la industria Petroquímica aprobada por la comisión nacional de urbanismo en la sesión Nº 457 de fecha 27 de diciembre del año de 1955.
En este estudio se hace un diagnóstico muy completo sobre el eje Morón Puerto Cabello desde el punto de vista del medio físico, del urbanismo, demografía, económico y social.
Por ser un instrumento valioso para el conocimiento de la realidad de esa época y la actual la vamos a compartir, en forma muy suscinta, con los atentos lectores, que nos acompañan semana a semana, obviamente estamos hablando de sesenta años atrás pero que fue el punto de partida para que Morón sea lo que hoy es.
En primero término el estudio califica al eje Morón Puerto cabello como un "sector Portuario Industrial de primer orden" y dice "su planificación total deberá ser realizada en forma eficiente para lograr al mismo tiempo que la actividad integral de la población en él repartida costos de operación y de producción que permitan, en el futuro, competencia en el mercado internacional".
Esta primera premisa nos indica que el implante industrial y el urbanismo no originario fue inducido o planificado obedeciendo a directrices de los organismos nacionales de planificación del estado venezolano y no hecho al azar o al boleo como se pudiera imaginar.
Y agrega el informe que "en vista de la importancia del sector no se debería teóricamente, tomar una decisión en relación a un solo elemento, pero debido a la urgencia y a la existencia de puntos obligados: La conformación topográfica y la dirección de los vientos, la localización del puerto y de la ciudad cabecera, la determinación del sitio para la primera industria petroquímica, el trazado del ferrocarril y de las carreteras, permiten limitar el planeamiento a ciertos puntos esenciales"...
Describe el territorio así: "El sector se encuentra situado al norte de Venezuela, dentro de la región central pero depende también de la región occidental (división regional de la C.N.U) su extensión se aproxima a la del Dtto.
Puerto Cabello del Estado Carabobo (recordemos que Morón pertenecía a Puerto Cabello).
Su formación topográfica en general es similar a la de la costa El Eje Morón-Puerto Cabello en 1955 como punto de partida.
central venezolana: poca extencentral venezolana: poca extensión del área plana (3Km) promedio de ancho y luego el comienzo de la cordillera: su contacto con el este es muy difícil, franco hacia el oeste y regular hacia el sur.
La costa presenta caracteres de las costas de inmersión al este Puerto Cabello y de emersión al oeste.
Continúa el informe con la descripción de la hidrografía del sector, hace mención a los suelos aluviales y coluviales, a los cultivos de coco, maíz, leguminosas, etc.
La temperatura media 26,5 oC, los vientos con la dirección dominante norte este con velocidad media de 3,0 m/sg Altura media de la faja plana: 5 mts y la humedad relativa media del 77%.
El estudio sigue con una amplia exposición elaborada metodológicamente sobre el aspecto agroeconómico con criterios especializados en la dinámica espala cial, sociología laboral, población, costos e inversión etc.
Pero lo que si es necesario aclarar es que el objetivo central de este informe es seleccionar el mejor sitio, en base a los conceptos técnicos anteriores, para la ubicación de la numerosa población laboral que se espera cuando el funcionamiento de la Petroquímica así lo requiera.
Debemos ubicarnos entonces en lo que era Morón en aquel tiempo, es decir, hace sesenta años atrás (año 1955).
Contaba Morón para ese año con 2044 habitantes aproximadamente (censo de 1950) había incrementado su población como consecuencia de la disminución de su mortalidad debido a la erradicación del paludismo en la década anterior (año 1945 y siguientes).
Y sólo en la primera etapa la industria Petroquímica necesitaba 2000 trabajadores; vean uds la magnitud del cambio demográfico que únicamente en la primera etapa la población que se esperaba ubicar en Morón igualaba casi en cantidad a los pobladores establecidos en el área.
Indudablemente que esta masa de trabajadores petroquímicos había que buscarle una apropiada ubicación y esto modificaría el patrón espacial original del poblado que para ese entonces sólo era tres calles en el casco originario (La Real, La Paz y la Miranda) lo demás eran caseríos rurales dispersos por el territorio.
La antigua Aldea Moronera de carácter agropecuaria se iba a convertir bruscamente en un centro industrial receptor de numerosos inmigrantes por las necesidades empleadoras de la mano de obra de la industria Petroquímica.
De allí que los que elaboraron el informe estudiado hacen tres propuestas para ubicar a este numeroso grupo de trabajadores: ubicarlos en un complejo urbano por construir autónomo y separado, o localizarlos en Puerto Cabello, distribuirlos e integrarle adecuadamente en Morón.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en Domingo" por Caribeña 1000 AM.
El Gallo de Morón
Hace unos cuantos años escribí esta crónica, pero por su importancia y por su vigencia vamos a reeditarla en este diario, mejorada, ampliada y actualizada.
Desde luego, no se trata del gallo Amador Yance ni de su hermano Alberto, tampoco de gallo loco sino de otro gallo muy especial, y este cuento llegó a mis manos por cortesía del ilustre historiador de la ciudad de Morón de Cuba-allá no se le llama cronistaDon Segundo Leiva Casay.
Se trata de la anécdota de "El Gallo de Morón", la cual está muy extendida y arraigada en el pueblo de Morón de la Frontera en Sevilla, España, de donde es originaria, y en el pueblo de Morón de Cuba.
Este relato pasó por tradición oral al patrimonio cultural de ambos pueblos; tan es así que ellos se han autodenominados por separado como la tierra del gallo.
Cuenta la leyenda que a principios del siglo XVI en el Morón de Sevilla, la situación no andaba del todo bien por la arbitrariedad y los atropellos a los que estaba sometido Jiga El Gallo de Moróna Istiqo el pueblo por los constantes abusos y tropelías de las autoridades, que unido a los despojos de las propiedades y al cobro de altos impuestos hacían insoportable la convivencia, y además fomentaba el caos y la ingobernabilidad.
En ese tiempo se presentó un nuevo funcionario nombrado el por gobierno para poner orden en las cosas; y rápidamente comenzó el susodicho a insultar a los pobladores y a tratarlos con groserías y con mucha pedantería diciéndoles que: "Allí no había más gallo que él" o "donde canta este gallo no canta otro", y así cosas por el estilo.
Este personaje se ganó popularmente y con cierto humorismo el remoquete de "El Gallo de Morón".
Cierto día los vecinos le sacaron con engaños a las afueras del pueblo, luego lo apresaron, lo desnudaron le echaron tremenda paliza con variy llas de acebuche, pues este gallo no volvió más nunca al pueblo (algo parecido de Fuerte ovejuna de Lope de Vega).
Desde entonces comenzó a circular una coplilla por los cantores andaluces que decía así: Anda que te vas quedando/como el gallo de Morón/sin plumas y cacareando/en la mejor ocasión.
Todo esto originó que se construyera un monumento en el paseo de La Peña de Morón de la Frontera en El Gallo de Morón de Cuba, emblema de la ciudad.
Sevilla que tiene como símbolo un gallo sin pluma (implume) que tiene como significado que todo aquel que se comportara -funcionario o nocon agresividad y con atropellos quedaría como el tristemente célebre "Gallo de Morón".
El Morón de Cuba también adoptó el gallo como símbolo, basado en la leyenda española.
Pero el de Cuba es un gallo de pelea y con un vistoso plumaje, un gallo altanero y orgulloso, quizá porque este Morón tiene fama de criar gallos finos y fieros.
El Gallo de Morón de Cuba canta a las seis de la mañana y a las seis de la tarde mediante la adaptación de un dispositivo electrónico.
Indica el comienzo y el fin de la jornada laboral.
Este monumento al gallo es de bronce y fue inaugurado en 1955 durante la dictadura de Fulgencio Batista y con su presencia.
A la caída de Batista algunos moroneros confundieron el símbolo con el dictador y lo destruyeron totalmente.
Con la llegada al gobierno de Fidel Castro fue erigido un nuevo gallo que hoy permanece como emblema de la ciudad convirtiéndolo en un patrimonio tradicional del pueblo moronero cubano.
En una oportunidad la universidad de Sevilla nos visitó a través del profesor Justo Cuño Bonito y propusieron crear una hermandad o mancomunidad entre los cuatro Morón de: España, Cuba, Argentina y Venezuela.
La idea era la de incrementar el conocimiento y divulgación de sus respectivas cultural y tradiciones, como forma de acercar aún más a los pueblos, y la de establecer un programa de mutua colaboración en las áreas de planeamiento estratégico, salud, medio ambiente y otros temas de mutuo acuerdo ¿Por qué no rescatamos esos propósitos y tendríamos también un gallo como símbolo en Morón? Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil am.
El gallo de Morón
Por cortesía del Ilustre Historiador de la ciudad de Morón, en Cuba allá no se le llama cronista don Segundo Leiva Casay llegó a mis manos la anécdota El Gallo de Morón, muy extendida y arraigada en los pueblos de Morón de la frontera, Sevilla, en España, de donde es originaria, y en el Morón de Cuba.
Esta anécdota es tan valorada para ambos pueblos que se auto denominaron por separado, "La tierra del gallo".
Cuenta la leyenda que a principios del siglo XVI en el Morón sevillano la situación no andaba del todo bien por la rebeldía y los atropellos a los que estaba sometido el pueblo por los constantes abusos y atropellos que unidos a los despojos de las propiedades y al cobro de altos impuestos hacían insoportable la convivencia y fomentaban el caos y la ingobernabilidad.
En eso se presentó un nuevo funcionario nombrado por el gobierno para poner orden en las cosas y comenzó éste a insultar a los pobladores y a tratarlo con groserías y con suma pedantería diciéndoles que "allí no había más gallo que él o "donde canta este gallo no canta otro", y a si cosas por el estilo.
Este personaje se ganó popularmente y con cierto humorismo el remoquete de "El Gallo de Morón".
Cierto día los vecinos le sacaron con engaños a las afueras del pueblo, lo desnudaron y le echaron una tremenda paliza con varillas de acebuche, pues este gallo no volvió más nunca al pueblo.
Desde entonces comenzó a circular una coplilla por los cantores andaluces que decía así: anda que te vas quedando / como el gallo de Morón / sin plumas y cacareando / en la mejor ocasión /.
Todo esto originó que se levantara un monumento en el paseo de la peña en el Morón paseo de la peña en el Morón de frontera Sevilla que tiene como símbolo un gallo sin pluma que significa todo aquel que se comportara funcionario o no con agresividad, con grosería y con atropello quedaría como el tristemente célebre "Gallo de Morón".
El Morón de Cuba también adoptó el gallo como símbolo, basado en la leyenda española.
Pero el de Cuba es un gallo de pelea y con vistoso plumaje, un gallo altanero y orgulloso quizás porque este Morón tiene fama de criar gallos finos y fieros.
El gallo del Morón de Cuba canta a la seis de la mañana y a las seis de la tarde mediante la adaptación de un dispositivo electrónico, indica el comienzo y el fin de la jornada laboral.
Este monumento al gallo boral.
Este monumento al gallo es de bronce y fue inaugurado en 1955 durante la dictadura de Fulgencio Batista y con su presencia; a la caída de Batista algunos moroneros confundieron al símbolo con el dictador y lo destruyeron totalmente.
Con la asunción del gobierno revolucionario fue erigido un nuevo gallo que hoy permanece como emblema de la ciudad convirtiéndolo en un patrimonio tradicional del pueblo.
Se ha planteado una mancomunidad o hermandad entre los cuatro Morones existentes que persigue los siguientes objetivos: 1) Incrementar el conocimiento y divulgación de sus respetivas culturas y tradiciones, como forma de acercar aún más a los pueblos.
2) Establecer un programa de mutua colaboración en las áreas de planeamiento estratégico, salud, medio ambiente, deporte, cultura y todo otro tema que sea considerado de interés para los pueblos y los gobiernos signatarios.
3) Trabajar en forma permanente y sistemática con el objetivo de propiciar y facilitar el hermanamiento de sus territorios.
Para tales efectos ya se han hecho los contactos y conversaciones iniciales como por ejemplo el año antepasado visitó a nuestro Municipio el historiador sevillano Justo Cuño Bonito y el año pasado una Delegación de la Alcaldía Morense visitó al país antillano para los mismos propósitos.
Seguramente Morón tenga su propio gallo como símbolo.
Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto
En este monumento enclavado en pleno corazón de Morón, su forma es de aguja piramidal, como todos los obeliscos; no es de mucho grosor y posee una altura aproximada de 10 metros, en su cúspide ostenta una especie de faro que nunca está encendido, al pie del monolito yace el cuerpo metálico de un zancudo, se mantiene inerte sobre un mesón empedrado; toda la obra está circundada por una carnada de piedras dispuestas en forma de barrera; adheridas al obelisco se encuentran varias placas en conmemoración de la lucha antimalárica iniciada en Morón el 2 de diciembre de 1945.
La idea del monumento fue concebida por Don Ramón Chazzim (valenciano), quien propuso al Club de Leones de Valencia la construcción de dicho monumento para conmemorar los diez años de la primera rociada del DDT en Venezuela. La proposición fue aprobada por todos los miembros del club y se procedió a la fabricación de la pieza (un zancudo muerto) y a la obra en general, se consideró que era el "mejor testimonio para recordar a las generaciones futuras que en el pueblo de Morón se había librado la primera batalla definitiva para la destrucción del paludismo".
Cuando ya la pieza del zancudo muerto estaba fundida en bronce se recibió una proposición del Dr. Enrique Tejera quien sustentaba que era preferible presentar un zancudo aparentemente vivo que estuviera picando a una piedra como símbolo de la derrota definitiva del mosquito transmisor del paludismo. Esta proposición fue aceptada pero ya el zancudo muerto estaba listo y no se podía echar para atrás. El monumento fue inaugurado el 2 de diciembre de 1955 en el sitio donde se encontraba el primer rancho de paja rociado con DDT (aunque mi amiga Ramona Pacheco sostiene que no fue allí sino que fue en un rancho ubicado donde se encuentra el actual restaurante Venezuela).
El monumento fue entregado mediante acta, por el presidente del Club de Leones de Valencia, Sr. Pedro J. Perdomo al presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello. Sr., Miguel Urbano Taylor. La placa fue develada por la señorita Mimma Perdomo (reina del Club de Leones Valencia) en presencia del Dr. Amoldo Gabaldón (el procer de la lucha antimalánca en Venezuela), la cinta de inauguración fue cortada por Pedro J. Perdomo y se encontraba además en el acto monseñor Victor Julio Arocha, quien bendijo al monumento; Don Ramón Chazzim (ideólogo de la obra); el Dr. Arturo Luis Berti; el cronista de valencia, Don Alfonso Marín; el Dr. Gilberto Arellano y otros. ¿Qué significación tiene el obelisco del zancudo muerto para los morenses de hoy? Algunos no le dan ninguna importancia, para otros no significa nada o simplemente un adorno o un elemento decorativo.
¿Cómo venerar un animal que hizo tanto daño? Lo que se venera no es el animal que en este caso es el zancudo, lo que se venera es aquel ejército de valerosos hombres como Gabaldón, Tejera y Berti a la cabeza que lograron erradicar la plaga que azotaba a los venezolanos y que mataba a niños, jóvenes y ancianos por igual, por eso es que cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones, lo que haría decir a Arturo Uslar Pietri que "La transformación social y económica que estaba sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo sino en gran parte de la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña realizada por los venezolanos para Venezuela " (1)
Los venezolanos somos propicios a recordar sólo los hechos heroicos, las guerra y las batallas y olvidar las acciones de la sociedad civil aunque las victorias hayan sido más grandes que aquellas. La lucha contra el paludismo fue un hecho heroico, el esfuerzo, la constancia, la capacitación, el amor al prójimo, todo ello fue indispensable para ganarle la batalla al general Paludismo, enemigo invisible que destruía a mansalva a nuestros compatriotas, pues, a este enemigo se le venció ¿No son héroes acaso Gabaldón, Tejera Berti y otros miles de venezolanos que salvaron a su patria?
Este proceso se inició en Morón, y antes de la aplicación del DDT el cuadro de Morón era así: "Para 1945 la población se había reducido a 800 habitantes. Y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aun cuando para estos tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaba al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre" (2)
Morón es hoy en día una pujante zona industrial con casi 80.000 habitantes en contraposición de aquellos que tenía en 1945. Esto no es obra del azar, es obra de estos venezolanos que hemos mencionado y que todavía, para los que amamos nuestro pasado nos sentimos en deuda con ellos.
(1) Imagen y Huella de Arnoldo Gabaldón. Publicaciones Intevep S.A. (2) Marín Alfonso: "Morón Ave Fénix de Carabobo".
El Eje Morón-Puerto Cabello en 1955 (II Parte)
Por considerar de importancia capital para comprender el proceso urbano-industrial vinculado al desarrollo socioeconómico del área vamos a resumirles la segunda parte del informe del año 1955 aprobado por la comisión nacional de urbanismo para la localización de la población obrera de la industria petroquímica.
Señalaré los aspectos más importantes que tuvieron incidencia en la conformación del espacio físico de la infraestructura de lo y que es Morón en la actualidad o el Morón contemporáneo.
Uno de los elementos básicos para la transformación de Morón era la canalización del río homónimo para poder recuperar así una gran extensión de terreno en la parte central y sur del poblado para utilizarlo en el crecimiento urbano del sector; al respecto, dice el informe: "La idea central de la nueva estructura urbana está basada en la canalización del tramo bajo del río Morón, lo cual permite recuperar grande extensiones normalmente inundadas por el río, al mismo tiempo se convierte en un elemento preciso del panorama y del paisaje y quizás pueda ser aprovechado su caudal para dragar en forma controlada una red de canales que hagan posible levantar el nivel de los terrenos inmediatos al mar entre los ríos antes mencionados.
Este tratamiento del río permitirá normalizar la conjunción de las dos vías más importantes que allí se enlazan: Coro-Morón y Barquisimeto-Puerto Cabello, lográndose un trazado del último tramo de la primera, más racional y posiblemente un dispositivo no interferido como hoy, por construcciones anárquicas (ranchos) y comercio cuyo funcionamiento significa para el tráfico regional una disminución de velocidades (90 km/h) de capacidad y un constante peligro para los pobladores del actual Morón, cuya estructura en su actualidad, si se mantiene, obligara en el futuro un cambio de trazado a las comunicaciones troncales regionales".
Realmente esta apreciación es visionaria puesto que fue precisamente lo que se hizo veinte años después con la construcción del distribuidor de Palma Sola para desviar el paso por el centro de El Eje Morón-Puerto Cabello dio un impulsa industrial en la zona.
Morón y hacerlo por un costado con los viajeros que van o vienen desde Coro hacia el centro del país.
Y también es lo se está haciendo actualmente con el distribuidor CAVIM para desviar a los que transitan por la panamericana.
En cuanto a la localización para el alojamiento de los obreros de la industria petroquímica el sitio escogido fue en la actual Urbanización Colinas de Pequiven, para tal efecto, el informe de 1955 señala: "La localización está en la parte alta al sur de la carretera Barquisimeto-Puerto Cabello, terrenos estos de más fácil drenaje, cuyos costos de urbanismo, serán sensiblemente más bajos que los del área al norte de la misma carretera, cuya utilización y valorización los pone en buena perspectiva para ser emprendida por empresas privadas.
No hay duda que los terrenos antes reunían condiciones adecuadas para ubicar allí la población obrera lo suficientemente cerca de su trabajo y lo suficientemente aislados del mismo; el elemento predominante del panorama de esta sección es el mar y no la silueta de las instalaciones industriales que puedan a la larga tener una influencia no muy favorable en la debida higiene mental del trabajador y en su rendimiento durante las horas de trabajo debido precisamente al cambio de ambiente." Referente a la educación, el informe sostiene que en el área residencial para los obreros petroquímicos debe construirse instituciones para la educación inicial o primaria, es por ello que se construyó allí el "Grupo Escolar Morón", llamada popularmente "escuela las colinas de Pequiven", sin embargo, respecto a la educación de otros niveles se dice: "Las escuelas superiores deben inicialmente, situarse en Puerto Cabello, núcleo tradicional y cabeza del sector, a excepción de escuela técnica-industrial que deberá funcionar íntimamente con la petroquímica.
Esta argumentación es válida para la distribución de servicios relacionados con la salud, servicios, sociales, etc." una Por ello se entiende que el primer liceo en Morón funciono a partir de los años setenta (El Ambrosio Plaza), el Seguro Social en los años siguientes, si bien funcionó uno en las mismas instalaciones de la industria, menos mal que Morón se servía de la medicatura rural desde los años cuarenta: Por lo demás, el resto de los servicios estaban en Puerto cabello.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora Caribeña Mil AM.
EL EJE MORÓN PUERTO CABELLO EN 1955
Quedaría incompleto el análisis para la comprensión del proceso urbano industrial de Morón sino publicáramos la tercera y última parte de esta secuencia de crónicas sobre el tema que nos ocupa basándonos en el informe sobre la localización de la población obrera de la industria Petroquímica aprobado por la comisión nacional del urbanismo en el año de 1955. Necesario es ubicarse en el contexto de la época para apreciar las consideraciones y razonamiento de los planificadores. Veamos que dicen respecto a la recreación: "Es esencial tener en cuenta en esta comunidad su proximidad al mar, como elemento de influencia psíquica en el habitante, el descanso y la recreación deben estar íntimamente ligados al mar y todos y cada uno de los habitantes deben tener acceso a la playa, que debe ser reservada para instalaciones recreacionales colectivas; en este sentido es imprescindible la conservación y protección de "Los Cocales" verdadera riqueza natural del sector, este elemento debe tomar en el nuevo centro el mismo carácter del bosque de los Caobos en Caracas, hay que pensar en aquellos lugares de recreación que puedan estar ligados a la vida diaria". Referente a lo anterior es preciso señalar que poco se ha respetado ese mandato de la comisión nacional de urbanismo puesto que la línea de costa del municipio en su mayoría, a excepción hecha de Palma Sola, ha sido restringida al uso recreativo de la ciudadanía y otorgada para el usufructo exclusivo de las empresas de la zona. Por otro lado, compartimos el valor de "riqueza natural" que le da la comisión de urbanismo a los frondosos "cocales" que caracterizan el entorno costero y que muy bien lo acoge y lo simboliza el escudo de armas de la ciudad de Morón. Tratando la localización de la industria Petroquímica en sí, sostiene lo siguiente: "que su situación al oeste es muy conveniente debido a la dirección de los vientos predominantes, lo cual deja su totalidad fuera del humo u olores provenientes de sus instalaciones y define un área inmediatamente al oeste, que deberá ser reservada para ubicar allí las industrias que aparezcan debido a la "explosión en cadena" que provocará" la elaPalma Sola, ha sido restringida al uso recreativo de la ciudadanía. boración de productos de la propia Petroquímica (es el caso de las empresas mixtas de Tripoliven, Ferralca y Produven que se instalaron allí en los años setenta); deberá mirarse con sumo cuidado la debida separación física entre las instalaciones industriales y las áreas que van a ser desarrolladas para la vivienda con el objeto de asegurar al trabajador el debido aislamiento de la zona de trabajo durante sus horas de descanso y ocio y especialmente mantenerlo en contacto con la comunidad". Hay que destacar una estrategia que no se llegó a realizar, pero que estuvo en los planes de la comisión: "se ha creído conveniente además que con el fin de fortalecer el nuevo núcleo urbano que sus oficina (la de la Petroquímica) principales y el contacto entre patrono y trabajador se efectúe fuera de la propia zona de trabajo y se ubiquen en el propio centro del poblado; en forma que la sección o industrial, la administrativa de relaciones públicas, etc debe constituir el primer elemento y el más importante del centro, en mutuo contacto con las autoridades, vendedores) etc; en forma tal de asegurar y garantizar su vida desde el primer momento". Y finalmente: "Del otro lado Morón, íntimamente ligado a la gran inversión de la petroquímica deberá recibir todos los beneficios de la nueva fuente de trabajo reflejadas en la concentración y formación allí de un centro urbano moderno, con sus grandes estacionamientos, boulevards, comercios, oficinas industriales, etc. Hay que darse cuenta que su actual estructura y naturaleza es francamente primitiva, si se piensa que a su lado aparecerá una organización donde se están empleando los más adelantados recursos de la técnica contemporánea y se hace una inversión que representa muchas veces su valor actual, al conservar este desequilibrio se reflejaría de inmediato en el futuro del nuevo grupo de familia, bastante numeroso que entrará en la nueva vida del sector, quizás por muchas generaciones o siglos, y no se obtendría un todo orgánico compacto y moderno". Excelente observación, había que agregar que del gran contingente humano que ingresó a Morón se integraron fácilmente al Morón primitivo los trabajadores de menor rangò, no así el grupo de los altos empleados, profesionales y gerentes que siguen viviendo en Valencia y otras ciudades. Por lo demás hay que recordar que este estudio se hizo en la época de la dictadura Perezjimenista que caería tres años después de este informe, luego vino otra visión de la industria y del moderno Morón de los boulevares, de los grandes estacionamientos etc. Que quedaron en los sueños de los moronenses.
Comunidad Moronera II
Creo importante continuar con el contenido de la correspondencia dirigida al Presidente Rómulo Betancourt por la comunidad moronera "Casa de Tejas", por considerarla con un valor histórico extraordinario.
El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897 tal como consta en el archivo del Ministerio del Interior de ese año en el Tomo 3, Pag. 85.
Sin embargo, Pérez Jiménez hizo caso omiso a la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama; sigamos textualmente las palabras de los afectados: "Así correspondió el Sátrapa a nuestro reclamo.
Él también tenía las manos metidas en el despojo y no hubo compasión para estos infelices trabajadores agrícolas de este histórico pueblo, que fue el cuartel de aquellos aguerridos que con el mayor fervor colaboraron con los generales Zamora y Falcón en la contienda federativa.
Hoy (1959) cuando comienza a definirse una nueva era de sosiego y esperanzas, nos apresuremos a solicitar de Ud. señor presidente, la protección y amparo de nuestro derecho en esta propiedad "Casa de Tejas", como ya lo habíamos planteado documentalmente a la Junta ya mencionada; propiedad ésta por la cual fuimos atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez que lo hizo acusar por un testaferro como tierras baldías; hubo la oposición, fueron (los propietarios) al castillo Libertador, pero nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos...
Ahora (1955) nuevamente aparecen vendidas (las tierras), por uno de los jerarcas de la oprobiosa dictadura fenecida, al Instituto de Petroquímica, el cual batió el record en la destrucción desvastadora de todos los fundos agrícolas y pecuarios de este compromiso y todo aquello que constituía el patrimonio para su subsistencia y sentenciada a desaparecer hasta la misma población, que por milagro providencial no llego a consumarse su destrucción.
Esta anormalidad ha producido un alcance desesperado de dificultades que después de arrebatarles o destruirles sus sembrados o medios de alimentarse con sus familias, a esos desheredados, a esos hombres desalojados no se les daba trabajo en el Instituto (Petroquímica), sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros (urbanos), ya de por si congestionados".
Este es el drama social creado cuando la llegada de la industria petroquímica a Morón, los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica). Continuara con la última parte.
RESUMEN HECHO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL:
La comunidad moronera “Casa de Tejas†envió una correspondencia al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideran de gran valor histórico. El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897. Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejasâ€, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos.
En 1955, las tierras fueron vendidas al Instituto de Petroquímica por uno de los jerarcas de la dictadura. El Instituto destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
OTRO RESUMEN HECHO POR INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La comunidad de “Casa de Tejas†envió una carta al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideramos de gran valor histórico. El documento de donación de las tierras, firmado por el Mariscal Falcón en 1866, fue ratificado por el Presidente General Joaquín Crespo en 1897. Sin embargo, Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejasâ€, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Según sus escrituras, las tierras no eran baldías y Gómez no pudo despojarlos.
En 1955, uno de los jerarcas de la dictadura vendió las tierras al Instituto de Petroquímica. El Instituto, sin embargo, destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, comprando a precios de gallina flaca y haciendo ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
Comunidad Moronera
Creo importante continuar con el contenido de la correspondencia dirigida al Presidente Rómulo Betancourt por la comunidad moronera "Casa de Tejas", por considerarla con un valor histórico extraordinario.
El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897 tal como consta en el archivo del Ministerio del Interior de ese año en el Tomo 3, Pag. 85.
Sin embargo, Pérez Jiménez hizo caso omiso a la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama; sigamos textualmente las palabras de los afectados: "Así correspondió el Sátrapa a nuestro reclamo.
Él también tenía las manos metidas en el despojo y no hubo compasión para estos infelices trabajadores agrícolas de este histórico pueblo, que fue el cuartel de aquellos aguerridos que con el mayor fervor colaboraron con los generales Zamora y Falcón en la contienda federativa.
Hoy (1959) cuando comienza a definirse una nueva era de sosiego y esperanzas, nos apresuremos a solicitar de Ud. señor presidente, la protección y amparo de nuestro derecho en esta propiedad "Casa de Tejas", como ya lo habíamos planteado documentalmente a la Junta ya mencionada; propiedad ésta por la cual fuimos atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez que lo hizo acusar por un testaferro como tierras baldías; hubo la oposición, fueron (los propietarios) al castillo Libertador, pero nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos...
Ahora (1955) nuevamente aparecen vendidas (las tierras), por uno de los jerarcas de la oprobiosa dictadura fenecida, al Instituto de Petroquímica, el cual batió el record en la destrucción desvastadora de todos los fundos agrícolas y pecuarios de este compromiso y todo aquello que constituía el patrimonio para su subsistencia y sentenciada a desaparecer hasta la misma población, que por milagro providencial no llego a consumarse su destrucción.
Esta anormalidad ha producido un alcance desesperado de dificultades que después de arrebatarles o destruirles sus sembrados o medios de alimentarse con sus familias, a esos desheredados, a esos hombres desalojados no se les daba trabajo en el Instituto (Petroquímica), sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros (urbanos), ya de por si congestionados".
Este es el drama social creado cuando la llegada de la industria petroquímica a Morón, los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica). Continuara con la última parte.
RESUMEN HECHO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL:
La comunidad moronera “Casa de Tejas†envió una correspondencia al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideran de gran valor histórico. El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897. Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejasâ€, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos.
En 1955, las tierras fueron vendidas al Instituto de Petroquímica por uno de los jerarcas de la dictadura. El Instituto destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
OTRO RESUMEN HECHO POR INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La comunidad de “Casa de Tejas†envió una carta al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideramos de gran valor histórico. El documento de donación de las tierras, firmado por el Mariscal Falcón en 1866, fue ratificado por el Presidente General Joaquín Crespo en 1897. Sin embargo, Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejasâ€, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Según sus escrituras, las tierras no eran baldías y Gómez no pudo despojarlos.
En 1955, uno de los jerarcas de la dictadura vendió las tierras al Instituto de Petroquímica. El Instituto, sin embargo, destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, comprando a precios de gallina flaca y haciendo ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
Libro Crónicas desde Morón - Pequivén, Una Industria Pionera
Entre los privilegios que el petróleo dio al país está la concentración de recursos monetarios en manos del Estado. Ellos permitieron la ejecución de planes expansivos de la industria nacional, especialmente aquellos que lograran reducir las importaciones. Esta estrategia se inició en la primera mitad del presente siglo y se le denominó Política de sustitución de importaciones. Se hacía énfasis en las industrias básicas y en las industrias de punto final.
Las instalaciones industriales debían contemplara una ubicación idónea que facilitara su accesibilidad a las materias primas y a los mercados potenciales, así como también a una mano de obra rentable. Estas premisas previamente estudiadas, están presentes, por ejemplo, en la localización de la industria hidroeléctrica y del hierro en Guayana, y la industria petroquímica en Morón.
La situación del viejo Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) en las inmediaciones del golfo Triste, en el costado noreste de [[La_Población_de_Morón|la población de Morón]] y a sólo 30 kilómetros del puerto de Puerto Cabello obedece a los criterios anteriormente mencionados. La Petroquímica Nacional se crea en 1953, pero en Morón no se establece sino en 1955, como una dependencia del Ministerio de Energía y Minas y sobre una extensión de 2.910 hectáreas.
El IVP se creó con la finalidad de "El estudio, establecimiento, operación y desarrollo de industrias destinada al aprovechamiento de minerales, hidrocarburo y cualesquiera otros productos que guarden relación con la industria petroquímica " (según estatutos).
Al principio funcionó -1° de julio de 1955- como una pequeña planta mezcladora de fertilizantes. Luego en 1956 se convierte en el Instituto Venezolano de petroquímica y en 1957 se inició la producción de clorosoda. Para 1963, además de la plante de clorosoda, se incorporan las de ácido sulfúrico, ácido fosfórico, superfosfato, amoníaco, ácido nítrico, nitrato de amonio, urea, planta mezcladora WPK y sulfato de amonio. En diciembre de 1977 el IVP pasó a denominarse Pequiven y en mayo de 1978 se vinculó como filial de petróleos de Venezuela y a su alrededor gira un mundillo de empresas satélites tanto mixtas como privadas.
Con el avance de la industria petroquímica moronense se produce cierta evolución en la composición de la población y una modificación sustancial en el uso del espacio. La población rural que se encargaba de las faenas agrícolas como la explotación de fundos productores de copra, de la actividad cacaotera en Urama y de la obtención de carbón vegetal en hornos agrestes, se transformó en un contingente de brazos prestos a la labor fabril y a los menesteres de la construcción y del comercio. El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea.
Tras la petroquímica llegaron la compañía de papel, la Mobil, la Volkswagen, Planta Centro, las mixtas, Cavim, la CVP; y no se hicieron esperar los grupos de inmigrantes provenientes de los estados vecinos con alto grado de desempleo. Morón se nutre, demográficamente hablando, con nuevos huéspedes de variadas culturas y diferentes niveles cognoscitivos.
Las empresas locales acondicionaron sus áreas perimetrales y sus vías de acceso, construyeron campamentos o mejores casas para sus trabajadores. Más allá quedaron las casas achatadas del antiguo poblado, las hileras de ranchos convertidos en mabiles, la polvorienta carretera que se perdía entonces entre vegas y barrios de reciente formación donde aguardaban los brazos de reserva.
A los viejos propietarios de tierras, desde la Justa Federal, pasando por los terratenientes del gomecismo y del perezjimenismo lo desplazan los nuevos dueños empresariales con extensiones territoriales inmensas, mucho más de las requeridas para el desarrollo industrial. Tierras, aguas y aire son usurpados por estos entes centralizados en la capital de la República. Los ríos -como el Sanchón y el Morón- son considerados como reservónos de agua para uso industrial, según legislación especial. Las mejores playas son propiedad privada o de uso restringido de las compañías; no obstante, algunas de ellas han sido convertidas en basurero, contaminadas de mercurio, petróleo, aceites. Se olvidan de que por ley las playas pertenecen a todos. Lo único que sí es para todos es la polución en el aire, puesto que tenemos que respirar.
La empresa Pequiven, quizás por ser propiedad del estado, está superadministrada, tiene 26 gerentes con sueldos millonarios, una flota de vehículos último modelo y un considerable número de personal técnico y medio. Pero requieren reducir gastos, van a botar a un centenar de obreros. ¿Quién produce?
Comunidad Moronera "Casa de Tejas"
Siguiendo con la secuencia de la carta que enviaran los integrantes de la comunidad moronera "Casa de Tejas" al Ejecutivo Nacional de 1958 denunciando los abusos y atropellos de los que fueron objeto por parte de personeros del gobierno del dictador Marcos Pérez Jiménez, voy a continuar transcribiendo lo expresado por los agricultores y criadores de Morón en los albores del nacimiento de la industria petroquímica (hoy Pequiven) en la localidad y que revela como todo parto doloroso y traumático las heridas y los desencuentros de un proceso económico que devenía con violencia en un cambio del uso del espacio que transitaba del patrón agropecuario al industrial.
Los antiguos propietarios manifestaban su inconformidad así: "En ningún momento nos hemos opuesto a las actividades progresistas; pero, ante la lesión que sufriera nuestras propiedades, en la que inclusivo se destruían las cercas de alambres que las protegían y los ganados vacunos eran atropellados y muertos por los camiones en la carretera, consideramos un deber hacer esto del conocimiento del ciudadano Presidente de la Republica; reclamandole su intervención, a lo que no correspondió; consideramos muy justo en todo caso, un reconocimiento adecuado a los daños causados y que se nos sigue causando, pues resulta injusto que nuestros derechos sostenidos por más de noventa años puedan ser irrespetados tan impunemente, y que un gobierno como el derrocado caracterizado en tales injustitas solamente podría propiciar.
Superada hoy esa gama de arbitrariedades, esperamos que todo esto sea reconsiderado favorablemente para que pueda nuestro pueblo, de nuevo reincorporarse a las urgentes labores".
Sin comentarios.
El otro oficio es también de la comunidad moronera "Casa de Tejas" y es de fecha 15 de febrero de 1959, es decir casi diez meses después del primero y va dirigido a Rómulo Betancourt, Presidente de la Republica, electo tres meses atrás.
En una parte del documento reza así: "A principios del año 1955, fuimos sorprendidos por una numerosa caravana de tractores y maquinarias de toda índole que invadió nuestro predio, arrasando violentamente de manera brutal todos nuestros sembrados, cocales y alambrados; destruyendo potreros y todo lo que significara tropiezo; un completo despojo a fuerza bruta.
Ante semejante actuación tan inhumana solicitamos urgentemente el amparo debido al ejecutivo nacional, incluyéndole las escrituras que nos acreditaban ese derecho, que el ejecutivo nacional en consejo de ministros y con el voto afirmativo del consejo de gobierno en el año 1866 cedió a petición de aquellos favorecidos que figuran en ella, en recompensa de sus grandes servicios prestados a la patria en la magna guerra federal al lado del generalísimo Crisóstomo Falcón, quien de buen grado y consecuente con aquellos moroneros que se sacrificaron en defensa de la libertad, democracia y seguridad de nuestra patria plasmó su firma en aquella donación".
Testimonios de una época (II)
Seguimos con la entrevista realizada por el periodista Jesús Prieto Soto al señor Juan Julián Laguna antes y al señor Jesús María Silva ahora tomado del libro del mismo autor: "Don Jesús María Silva Hermoso, nativo de Patanemo, Municipio Puerto Cabello. Hijo de padres aragüeños, de Ocumare de La Costa, llegó a Morón en el año 1930. Expresa Don Jesús: "Aunque muchas personas creen que soy trinitario y eso que no hablo ingles". El entrevistado es un hombre moreno de hablar reposado. Denota ser un autodidacta acucioso y organizado en sus quehaceres. En dos oportunidades que lo requerimos estaba poniendo en orden las cuentas de sus actividades mercantiles. Don Jesús Silva Hermoso es padre del médico Jesús Silva Gutiérrez y del abogado y farmaceuta Jorge Silva Gutiérrez. Continúa diciendo Don Jesús: "recuerdo el año de mi llegada a Morón por haberse celebrado el centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar". En relación con el pasado histórico de Morón lo que sé es lo siguiente: Don Elías Rodríguez, como heredero que era de los terrenos de Morón procedió a registrar la documentación que tenía ante la oficina de registro de Puerto Cabello. Eran las tierras pertenecientes a la hacienda "Casa de Tejas" cubriendo el área que va desde agua caliente cerca de El Palito, hasta la piedra de San Vicente, vecina de Alpargatón. A partir de 1930 el desarrollo agrícola, pecuario e industrial registrado en el área comprendida entre Boca de Yaracuy hasta acá, Morón fue de la siguiente manera: El general Félix Galavis, tenía el fundo "Zapateral", Don Guillemo Borges y Juan Eugenio Borges, tío y sobrino respectivamente, lo eran de "Gavilán". Los Borges tenían otros fundos. Yo adquirí de Ignacio Suñol, en 1937, a Palma Sola. También recuerdo que Federico Contreras y Guillermo Montero eran propietarios de otros fundos. El general Félix Galavis en su fundo agrícola y pecuario fue el primero en establecer la industria del aceite de coco y la explotación de la copra. La gente de Morón tradicionalmente ha sido trabajadora y pacífica. El prefecto de Morón cuando la muerte del general Gómez era el Juan Julián Laguna 1920. Coronel Juan Uribe, y el Comisario Guillermo Montero. Eran dos personas estimadas en la comunidad. A finales de 1935 los negocios establecidos en Morón eran la casa de abasto del General Galavis, un expendio de medicinas que establecí Don Jesús María Silva (1930). mediante permiso dado en 1930 por el Coronel Ascensión Rivas, Prefecto para ese entonces; Don Elis Rodríguez tenía una bodega grande, y la bodega de Paulino Armas. Don Jesús María Silva Hermoso en relación al inicio de la petroquímica reseñó lo siguiente: La carretera panamericana la construyeron en 1953. Los trabajos de deforestación y tumba fueron iniciados por la petroquímica más o menos en 1955. Fijese lo que pasó con la familia González, con la presencia de la petroquímica aquí en Morón, ésta era una familia formada por Eusebio y Rosario González, hermanos, en total eran unas veinte personas que trabajaban en actividades agrícolas menores. El fundito se lo mal pagó la petroquímica. Era una gente arraigada a su tierra, en el medio pe culiar de vida, de subsistencia. ¡Nada! Tuvieron que coger los reales que petroquímica pagó y con los reales a cuesta no tenían a donde trasladarse. No hallaron qué hacer, no estaban preparados para dar el salto en otra clase de trabajo. Estas últimas frases del señor Jesús Silva nos indica el brusco impacto que generó el cambio del patrón en el uso del espacio en el territorio mórense. El factor industrial que se iniciaba alteró violentamente el modo de vida de los humildes pobladores que se dedicaban a las actividades de agropecuarias subsistencia. Era el precio que debía pagar la comunidad rural, ya desplazada, para el advenimiento de una nueva era: La Industrial.
Catálogo oficial de bienes muebles, inmuebles, manifestaciones culturales y tradición oral de la región CA 05-11.
Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos†parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO
La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia†(1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural†(ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso†(ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas†o “fiebres malignasâ€.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy†(1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa†(Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico†ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo†(1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebreâ€, “fiebre cerebralâ€, “fiebre biliosaâ€, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijadosâ€, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económicaâ€, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones†(Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos†(Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES
MUCHAS GRACIAS…………….
BIBLIOGRAFIA
Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
Libro Crónicas desde Morón - El Moronlook
"Por ejemplo he propuesto el "Moronlook" como una norma de estética que podría imponerse en el próximo milenio. Morón es quizás el pueblo más feo de la tierra, tiene el monumento al último anofeles, y sus habitantes usan exquisitas cholas de plástico con pantalones Príncipe de Gales, todo de plástico en mano, lentes tornasol y gorros tejidos multicolores. Con menos que eso se impuso elPunk. Con el "Moronlook" en la indumentaria y el "Chiveralook" que caracteriza el desastre urbanístico de la ciudad, estoy seguro de que podemos convertirnos en reyes de una estética del desplome neoliberal". (Palabras textuales del escritor Luis Bntto García, tomadas del suplemento "Feriado" del diario El Nacional, domingo 14-09-97).
Estos conceptos fueron emitidos por el escritor Britto García en un contexto mayor, que omitimos por razones de espacio, que hace referencia a los gustos a las modas. Compartimos plenamente con el escritor cuando afirma: "Un buen gusto no es masque un mal gusto respaldado por el poderío imperial", porque son las grandes potencias las que imponen la moda. También creemos que el venezolano debe ser auténtico, genuinamente arraigado en su idiosincrasia sin esconder lo que realmente es, de allí que asentimos su proposición; "Siempre he propuesto que el venezolano en lugar de esconder su mal gusto -lo que resultaría imposible- debe insistir en él hasta que todo el mundo lo considere buen gusto". Correcto.
Pero en lo que no podemos transigir es en el párrafo que encabeza este artículo, dicho textualmente por él. Decir que "Morón es quizás el pueblo más feo de la tierra", aparte de ser una gran exageración es una aseveración muy subjetiva. Temo que nuestro respetable escritor no conoce a Morón, o ¿qué sitio de Morón pudo haber visitado? O ¿basta una simple mirada al pasar por la encrucijada para hacerse de un juicio seno sobre Morón? Yo lo dudo.
Ciertamente, Morón no es lo más bello del mundo, tampoco de Venezuela, ni siquiera de Carabobo, pero tampoco es el más feo. Si hablamos de pueblos feos del mundo, yo le preguntaría al escritor Britto García: ¿qué hay de los suburbios marginales de Brasil? ¿de los míseros pueblos africanos? ¿Qué hay de los ghettos de Nueva York?
Morón es un pueblo que ha venido cambiando su fisonomía. Un pueblo que tuvo un crecimiento anárquico producto del boom industrial, se llenó de ranchos y miserias, pero una vez instalado el gobierno municipal se inició su remodelación urbana, sobre todo en el casco de la ciudad, en los barrios y urbanizaciones más importantes. Esto ha cambiado el cariz de la ciudad, su vialidad ha mejorado, se han construido nuevas avenidas, edificios y viviendas estables sustituyen a los viejos ranchos; se construyó una nueva iglesia; tiene una bella casa de la cultura, y paremos de contar. ¿Ha visto usted esto, amigo escritor? Yo lo invito a que venga a Morón y estoy seguro de que cambiaría de opinión.
"Tiene (Morón) un monumento al último anofeles". De esto sí debe usted estar seguro. Porque el monumento tiene allí 42 años, por donde usted pasó no sabemos cuándo. Y los moronenses nos sentimos orgullosos de tenerlo, porque fue aquí donde se doblegó al paludismo que tantas vidas costó a Venezuela. Fue en ese pueblo feo donde ilustres científicos usaron por primera vez el DDT para luego extinguir la malaria en todo el país, esto hizo decir a Arturo Uslar Pietn lo siguiente: "La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente, no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte, la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña hecha por venezolanos para venezolanos".
Si esto no significa nada para usted, para los moronenses significa mucho, y qué mejor agradecimiento para aquellos patriotas que hicieron posible este hecho, que dejarle a la posteridad un anofeles muerto al pie de un obelisco que se perpetuará en la memoria de las nuevas generaciones.
"Y sus habitantes usan exquisitas cholas de plástico con pantalones Príncipe de Gales, todo de plástico en mano, lentes tornasol y gorros tejidos multicolores ". Deduzco de esta descripción que usted fue a la playa de Palma Sola y seguramente vio a algún bañista, turista al igual que usted, con su atuendo propio de una velada playística, o pasó por la encrucijada de Morón y vio a algún payaso que venía de un circo o de una fiesta infantil. En ambos casos, no le da derecho a usted de generalizar sobre un gentilicio la ridicula indumentaria de una individualidad. Para los que tenemos años viviendo en el pueblo de Morón resulta agraviante que se tilde a sus habitantes, en cuanto a vestimenta se refiere, de payasos o arlequines. Morón es un pueblo laborioso compuesto por gente humilde, no obstante, se saben vestir con decoro y recato.
Libro Crónicas desde Morón - Prólogo
Morón encrucijada en el tiempo donde aún resuenan en noches silenciosas los chasquidos metálicos de los sables revolucionarios de la Federación y a lo lejos las voces de mando de Zamora y de Falcón.
Como Cronista De San Diego y Consultor Jurídico de la Corporación que agrupa en su seno a todos los Cronistas Oficiales de la geografía carabobeña, confieso que constituye, para mi, un significativo honor la deferencia especial que ha tenido conmigo el muy apreciado amigo y abnegado Cronista de Morón, Profesor Alexis Coello, al depositar en mis manos -una inolvidable tarde de mar, de canciones y recuerdos- un legajo de interesantes crónicas publicadas con antelación en la sección costera del diario Noti Tarde, en su esperada y leída columna Desde Morón, con el propósito de que le hiciese la presentación a tan ricas páginas -todas impregnadas con ese suculento sabor telúrico que brota de las entrañas del alma colectiva del sentimiento moronense- que al fusionarse en un todo, con el homenaje de la imprenta, dieron como producto final este nuevo y valioso aporte a la bibliografía carabobeña.
Traigamos a este espacio la voz autorizada del Cronista Mayor de todos los tiempos en Venezuela, el muy valenciano Cronista de Caracas Don Enrique Bernardo Núñez: «Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella» y... qué profunda huella ha dejado marcada, para la posteridad, el ilustre Cronista de Morón con la edición de este libro, testimonio fiel de su profunda erudición académica.
Por lo que respecta a nosotros siempre ha gravitado, en nuestro interior, como una constante, el firme criterio de que si se quiere eliminar un pueblo de la historia hay que comenzar por eliminar la historia de ese pueblo; por lo consiguiente: esa marcada dipsomanía que refleja el Prof. Coello por todas aquellas cosas que respiren esencia del pasado, lo inducen a calmar la sed bebiendo, hasta la saciedad, el milagroso elixir que brota de la fuente cristalina que nutre el álbum historiográfico de la vida de los pueblos, lo que nos garantiza admultos anuos la existencia de Morón en el contexto del tiempo, y que hoy, gracias a la epistemológica pluma del acusioso investigador de su devenir histórico, la progresista ciudad de Morón se encuentra robustecida porque él ha sabido continuar con mística y dignidad la noble empresa emprendida por ese gran roble y excelente amigo Don Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello y Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación de Cronistas de Venezuela, quien con sus hermosos 82 años a cuesta sigue demostrando la misma energía que ayer derramaba.
Cuando nos adentremos en las refrescantes páginas de este documentado estudio, nacido como el ave Fénix de las cenizas, hemeroténicas, de crónicas viejas, recorreremos, sin cansancio y de un solo jalón, la idiosincrasia; el sentir, el pensar y el querer, de ese noble terruño que bajo los signos de las saetas inexorables del tiempo se abre -con el corazón abierto como una flor de cayena- a todos los caminos de la patria, esos mismos caminos que condujeron los pasos hasta Morón de la diáfana figura del Pater Patriae un 31 de diciembre de 1826, que hizo que todas «Las casas del pueblo se vistieran de soles» como lo dibuja Don Miguel Elías Dao; precisaremos el dato exacto de la evolución cronológica morense, como lo detalla, fehacientemente, el Cronista en uno de sus artículos: el nombre de Morón lo conseguiremos por vez primera en 1578 en un croquis levantado por Juan de Pimentel. En 1628 se incorpora a la jurisdicción de Nirgua -según inducciones del erudito Cronista-.
En 1700 se ubica en los registros eclesiales como Santa Ana de Morón. En 1730 la abismada población contempla el alzamiento contra la Real Compañía Guipuzcoana del valiente zambo valenciano Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o bajo los apodos de Bemba e trueno, Boca e'jarro (por la protuberancia de los labios), Cara e' susto o Pata pal' monte. Durante 1772 - 1773 recibe la visita, itineraria, pastoral del Obispo de la Diócesis de Caracas, limo. Exmo. Mons. Don Mariano Martí, quien suministró al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica. El 25 de junio de 1824 con la creación de la Provincia de Carabobo por el Soberano Congreso de Colombia, Morón se desprende de Nirgua y se integra al Cantón de Puerto Cabello; (según lo consagrado en la Constitución del 28 de marzo de 1864 los Cantones se llamaron Departamentos, luego Distritos, Municipios Autónomos en 1983 y desde 1990 Municipio).
En 1859 llegan a Morón los Generales Zamora y Falcón e instalan el Cuartel General de la Revolución Federal. Movimiento que culminó con el Tratado de Coche en 1863 y es nombrado Presidente de la República Juan Crisóstomo Falcón. En 1901 el Municipio Morón comienza a llamarse Mora en homenaje a la memoria de su hijo epónimo Juan José Mora. El 2 de diciembre de 1945 gracias a los doctores Arnaldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Berti y otros proceres revolucionarios de la ciencia, se comenzó a combatir al fatídico ejército del hasta entonces victorioso General Paludismo con los mortíferos misiles del D. D. T. (dicloro- difeniltricloroetano) bajo el mando del Jefe de la Primera Cuadrilla de dedetizadores Levi Borges, resultando favorecidas las armas de la República. Expresa el Dr. Arturo Uslar Pietri en una de sus reflexiones: «.La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran pane de la Venezuela sin malaria». En el lugar donde se libró la primera batalla contra el fatal enemigo, que tenía desolada a Venezuela, hoy se levanta el monumento al zancudo muerto, ideado por el valenciano Don Ramón Chazzím, llevado a cabo por el Club de Leones de Valencia e inaugurado el 2 de diciembre de 1955. El año 1981, por Acuerdo de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo, es creado el Distrito Juan José Mora, conformado por Morón y Urama que se desmembraron del Distrito Puerto Cabello.
En el mes de abril de 1997 a proposición del Alcalde Ing. Rafael Garrido fue aprobado unánimemente por la ilustre Cámara Municipal como Primer Cronista Oficial de la urbe el Prof. Alexis Coello, que venía de ocupar la curul edilicia en ese mismo Ayuntamiento por un lapso de nueve años. Obviamente, jugó un papel primordial en la conciencia de los concejales, para tan importante e histórica decisión, los méritos y virtudes que engalanan la honorable personalidad del hoy ilustre Cronista moronense; acrisolado espejo donde deben contemplarse las nuevas generaciones (y las viejas también) para orgullo de la patria.
El Profesor Alexis Coello vio la luz primera en la Península de Paraguaná, en 1956, de muy niño sus padres constituyeron un cristiano hogar en suelo moronense, suelo al cual el Prof. Coello le ha dedicado con auténtico amor filial lo mejor de su existencia. Egresó, con honores, del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay en la especialidad de Ciencias Sociales, Profesor Titular del Liceo Ambrosio Plaza, donde se le quiere y se le respeta, experto en materia municipal, director fundador de la revista Morón ayer y hoy; luce sobre su pecho las veneras de las Ordenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora, su obra histórico-literaria se circunscribe a los siguientes libros: Pinceladas en el tiempo, que tuve el placer de disfrutar en San Javier del Valle, una gélida madrugada merideña, en ocasión de efectuarse la XXVII Convención Nacional de Cronistas de Venezuela, Morón y estas páginas donde se retrata, en toda su intensidad, con el lente mágico de la palabra, la historia grande y la historia pequeña, como la de Clodomiro que a su caballo se lo llevó el atraso y a su Clarita se- la llevó el progreso y a él... se lo llevó la tristeza; vivencias; travesuras juveniles, que hablan de una época, como aquella del ciego Estanislao, que era ciego pero que no era bolsa; folklore, costumbres, tradiciones, sueños y añoranzas, que reflejan el espíritu poético y romántico del artífice: "El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea".
En verdad, como amante de la buena lectura y del dato 'histórico preciso, al final de la lectura de las páginas que depositaron en mis manos -una inolvidable tarde de mar, canciones y recuerdos-deseaba que se multiplicaran para seguir disfrutando de tan didáctica y amena lectura, fundida en el crisol de la llama ardiente de la nacionalidad, pero estamos seguros que la producción prolifera del muy distinguido Cronista no se detendrá con las piedras que, algunas veces, se presentan en el camino, por el contrario, muy pronto, estamos seguros, nos sorprenderá, gratamente, con una nueva producción.
Julio Centeno, hijo
A 66 años de una hazana
Como la segunda independencia de Venezuela la denominó Uslar Pietri esta extraordinaria hazaña hecha por venezolanos como la fue la erradicación del paludismo en el país, iniciada en Morón el dos de diciembre del año de 1945, hoy hacen 66 años.
Hazaña que en la actualidad se le recuerda a las generaciones futuras con el imponente monumento del obelisco y el ancudo muerto ubicado en pleno corazón de la encrucijada de Morón y que fuera inaugurado el 2 de diciembre de 1955 para conmemorar el décimo aniversario de tan noble hecho.
Sostienen algunos cronistas que el histórico y primer rociamiento del DDT se hizo en un rancho de bahareque y palma localizado en el mismo lugar donde hoy está situado el obelisco; sin embargo, investigaciones posteriores indican que no fue allí sino en las adyacencias del antiguo cine Antisa, prolongación de la calle real o comercio, lo que actualmente es una calle de servicio de la avenida Yaracuy.
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno pertenecía al Sr. Melecio Castillo y a la Sra. María Pacheco. Para ello se utilizó el D.D.T grado técnico al 100% y polvo humedecido al 50%. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso lo que implicaba que la vivienda fuese rociada lo suficientemente con el insecticida para que la acción residual durara el tiempo previsto: luego debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
La organización del evento y la programación para ese dos de diciembre -día domingo estuvo a cargo del ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento antimalárico, dependencia de la sección de ingeniería antimalárica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno que era la encargada de ejecutar el primer rociamiento era comandada por Levi Borges, el primer guarda Jefe, y José Manuel Contreras, el guarda operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Estuvieron presente en este hecho fundamental de la historia contemporánea, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El Dr. Arnoldo Gabaldón, el ingeniero Arturo Luis Berti, el Dr. Manuel García, presidente (gobernador) del estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente (gobernador) del estado Guárico, el Dr. Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el Dr. Lacenio Guerrero, médico jefe de la zona II de malariología del estado Carabobo, el ingeniero Rafael Sardi y el Dr. Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas, además de un numeroso grupo de parroquianos del sector.
La acción de los dedetizadores se extendió de Carabobo al estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el rio Orinoco.
Para 1947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del río Orinoco en el actual estado Delta Amacuro.
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.
Andrés Eloy Blanco
Desapercibido paso un aniversario mas (el 112) del nacimiento del gran poeta Cumanés, denominado por muchos el “Poeta del pueblo venezolanoâ€. Efectivamente, un seis de agosto de 1896 vio la luz por primera vez en una céntrica casona de la calle Sucre Nº 79 hoy declarado patrimonio de Venezuela, convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura.
Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el titulo de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema “Canto a la Espiga y al Arado†y ya publica versos en el diario Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra “Canto a España†que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional.
Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y autenticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra.
Fue además un hombre de cárceles, con financiamientos exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de “Barco de Piedra†y “Baedeker 2000â€. También algunos de los poemas más representativos de “Podaâ€. En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937), Diputado al Congreso Nacional (1939), Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores.
La obra poética de Andrés Eloy Blanco esta llena de sentencias visionarias como esa de que “A Venezuela el hijo grande se le muera afueraâ€, puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo.
Puedo afirmar sin temor a equivocarme – ya que no soy especialista en literatura, habría de preguntarle al poeta Arnaldo Jiménez – que este bardo cumanés fue un romántico por encima de otras tendencias literarias que evoluciono hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje.
El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: “…con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos en Venezuela y que con el “Canto a España†su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas… incorpora ejercicios vanguardistas..â€
De igual forma en “Canto a los hijos el poeta expone: “no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un caminoâ€. Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha muerto, su camino este vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía.
Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario de el nacimiento de Poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedo, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carece de una placa de identificación, los transeúntes pasan y dicen ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido.
Gracias a Mireya Soto se dispone de ese busto del poeta en la localidad, y que hoy debemos resucitarlo al igual que con otras plazas del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no esta muerto. ¿Esta mudo? ¡No esta mudo! Un muerto no habla ni canta.. y este poeta sigue hablando y cantando. Todo gran poeta sigue hablando y cantando, des pues del salto mortal ¡no esta muerto!
Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos†parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO
La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia†(1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural†(ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso†(ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas†o “fiebres malignasâ€.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy†(1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa†(Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico†ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo†(1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebreâ€, “fiebre cerebralâ€, “fiebre biliosaâ€, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijadosâ€, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económicaâ€, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones†(Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos†(Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES
MUCHAS GRACIAS…………….
BIBLIOGRAFIA
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