Libro Crónicas desde Morón - Chascarrillos
Por cortesía de Roberto Montero nos llega el chascarrillo El muerto del Manguito. El relato se ubica dentro del marco del Morón preindustrial, escenario de árboles frondosos, cantos de pájaros y de gente de aspecto rural. Veamos:
En la vía que conducía de Morón a Moroncito (hoy Palma Sola) existía, en una curva, una mata de mango bastante frondosa que le proporcionaba al andante buena sombra para acampar sólo en horas del mediodía, porque de noche era otra cosa. En las cercanías vivió un señor de nombre Pablo de Jesús Sánchez, quien murió trágicamente. Según se dijo, este señor había enterrado una plata en la mencionada mata de mango. Un tiempo después de muerto Pablo de Jesús, empezó a aparecer una figura que la gente asegura que se trataba de él... Lo cierto de esto es que se corrió el rumor por todo el pueblo y comenzó así la historia del muerto del manguito.
Las personas que habitaban en Moroncito, La Paragüita, Ocumarito y Morón, regresaban antes del anochecer. Las apariciones de Pablo se hicieron tan frecuentes que en el intervalo de las nueve de la noche hasta la una de la mañana muy pocas personas transitaban por este camino. Algunos, borrachos, se atrevían; otros, en grupos, en veloz carrera, pasaban la curva. Se comentaba que el muerto para sacar el entierro exigía que fueran dos personas, de las cuales una se quedaría (de dos, uno). Ese era el gran problema con el difunto.
Una tarde de toros coleados, como de costumbre en las fiestas del pueblo, asistió Candunga con su brioso corcel. Después de la jornada de coleo, Candunga se quedó tomando tragos. Cerca de las doce de la noche, los amigos le decían: "Quédate aquí y mañana temprano te vas para La Paragüita, recuerda lo del muerto del manguito". Candunga contestó; "¡Qué creen ustedes que un macho como yo va a tenerle miedo a un muerto!". Enseguida, espueleó su cabalgadura y partió. Al poco rato se siente el tropel de un caballo, las personas que todavía estaban despiertas comentando el resultado de la fiesta, salieron a ver qué sucedía, y luego gritaron: "¡Es Candunga, es Candunga!"... quien, en efecto, regresaba apoyado en el cuello del animal, sin conocimiento cayó en la acera de la carbonera, donde fue auxiliado, le dieron a oler cuerno de ciervo, luego se recuperó y dijo con voz entrecortada que llegando al manguito vieron el espanto y que el caballo se paró de manos, dio la vuelta y él sintió mucho frío, perdiendo el conocimiento...
El pie del Señor...
En la parte alta del río Morón se encontraba una piedra de considerable dimensión que permitía el paso de ribera a ribera (o sea, de un lado a otro). Lo peculiar de esta piedra era un grabado de un pie humano y una pata de perro. Los creyentes de ciertas cosas decían que por allí pasaron el Señor (Jesús) y su can. Por muchos años se organizaron excursiones para visitarlas, se ofrecían promesas y muchos grupos fueron a cantarle décimas. Cuando el IVP (hoy Pequiven) construyó la represa, desapareció la mencionada piedra y con ella la huella del Señor (el paso del hombre).
La canción de Cabillo
Dicen que los cantares reflejan el alma de los pueblos. En algunas andanzas por Boca de Yaracuy hemos recogido un hermoso vals que se le atribuye a Santiago Rodríguez (alias Machete), el barbero del pueblo, desaparecido hace 15 años. El vals se escucha en voz de Trinidad Segundo Landínez (alias Cabillo), que cual trovador va rociando las riberas del río con su melancólica barcarola. Y como obsequio, aquí se la dejamos:
Boca de Yaracuy, hermosa y gentil con tus lindas palmeras te ves muy feliz las aguas de tu río con su suave corriente, buscando hacia una fuente van al mar a salir. La avenida de tu puente es digna de admiración bella se ve la tarde a la caída del sol. El mar con su distancia y sus hermosos cocales completa la belleza de sus viejos paisajes. El mar con su bullicio de olas en la playa me trae el recuerdo de una vieja canción y la brisa marina y el vaivén de tus palabras le dan alegría a mi pobre corazón. (Bis).
24 de Junio
Es una fecha de doble efemérides para las locaciones costeras de Venezuela, y específicamente para el litoral carabobeño puesto que se celebran las festividades de San Juan Bautista y se conmemora un año más (193) de la Batalla de Carabobo.
En relación a lo primero es de perogrullo resaltar la emotividad y el entusiasmo que despiertan los múltiples cantos, ritos y bailes con que se acompaña a la imagen en su travesía por los distintos caminos y calles paseada en hombros o en brazos por los numerosos devotos congregados en torno al santo parrandero.
Vamos a transcribir parte de la historia de las parrandas de San Juan en Morón de un documento elaborado por la sociedad San Juan Bautista titulado "Proyecto rescate de las festividades en honor a San Juan Bautista (1998): "Debido a la influencia de la cultura africana presente en nuestras costas centrales, Morón se distinguió por sus festividades en honor a San Juan Bautista, las cuales eran anunciadas el 31 de mayo una vez finaliCrónicas desde Morón 24 de junio zado el velorio de la Cruz de Mayo a las doce de la noche.
Para el 23 de junio muy temprano se congregaba la multitud partiendo la parranda por toda la costa siendo llevada a Boca de Yaracuy, Boca de Aroa, Tucacas, El Tocuyo; Boca del Tocuyo y hasta el pueblo de San Juan de los Cayos.
Estos ritos en honor a San Juan se habían convertido en grandes festividades y donde sus cantos, sangueo, golpes de tambor, sirenas o versos eran dedicados a resaltar cualidades del santo, de sus pobladores o de algunas bellezas naturales, en los cuales familias como los Montero, Sánchez, Heredia, Uribe, Bolívar, Rodríguez y Pacheco contribuían a darle un gran realce, haciendo posible la organización de la misma.
Cabe destacar que entre las cantadoras más sobresalientes relucían: Natalia, Natividad y Felicia Uribe: Eugenio, Segundo y Manuel Pacheco (conocidos como los "hermanos monos"), Simón Acuña, Quirondongo, Narciso Quiroz, Cerven Cumare, Eduardo y Bruno Yance (tíos de Amador Yance), Saturno Uribe y algunos Rodríguez, Lamas, Barrios, Lugo y Bolívar".
Por largo tiempo las parrandas de San Juan Bautista habían desaparecido o habían sido reducidas a su minima expresión en la comunidad moronense.
"Es así como en 1980 pareciera vivificar el resurgimiento de sus raíces africanas...
El grupo Cruz de Mayo dirigido por Williams Peraza, quienes entendiendo mejor su papel e identificación con sus raíces históricas se dedican a la investigación ubicando un santo (imagen), que perteneció a María Bolívar, en manos de su hija Esmeralda Bolívar en la calle Venezuela, el cual fue restaurado en una ocasión por la señora Rosa de Iturburú, quien lo consiguiera en el central Lucinda, chamuscado por las llamas de un incendio".
De esta manera se inició el proceso de rescate de la parranda de San Juan que se había interrumpido en el año de 1962 y que después por iniciativas de las damas Rosa de Iturburú, Salomé Pacheco, Virginia Barrios, Ana Nicomedes Caraballo (Meme), los señores Roberto Smoll y Adam Bolívar junto con la familia Lugo la sacan (el santo) por algunas calles del casco de Morón en 1964.
Posteriormente surgen grupos como Sangre Negra dirigido por Lorenzo Hernández y Tambor y Costa, quienes se encargan de la parranda de San Juan por los sectores de Santa Ana, Santa Rita y El Dique.
Por el 23 de Enero se encargaron de la parranda Julio Montes y Adam Bolívar con su esposa.
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello
Misceláneas del año nuevo
Estamos de regreso, ahora con Notitarde.
Recapitulando algunos acontecimientos del año pasado y de éste que comienza, que de alguna impactaron afectivamente a muchos miembros de la comunidad morense.
Nos referimos por ejemplo a un hecho tan desagradable, deplorable y lamentable como fue el accidente automovilístico donde perdió la vida trágicamente mi amiga María Manzano junto a su hermana Rosa y el esposo de ésta, Luis Medina, abogado de la República.
A María la conocía desde niña en el barrio Unión donde residíamos, pertenecía a una numerosa familia de falconianos, humildes y buenas gentes.
Se superó a través de sus estudios y de un tenaz esfuerzo para crecer materialmente y en su formación como docente y profesional universitaria.
Se había casado con mi paisano y fraternal amigo "el Catire" Juan Antonio Molina, hombre emprendedor y un ser humano solidario, entre ambos procrearon dos hijos, Elimar y Antonio José, la primera sobreviviente del nefasto accidente.
María fue una maestra ejemplar y sacrificada, trabajó gratis en la Escuela Nacional Anselmito, una población que dista a 8 kilómetros de Boca de Aroa en el municipio Silva; después siguió dando clases en su barrio Unión natal como.
maestra suplente, pasó a trabajar en el jardín de infancia Santa Rita, fue facilitadora de la Misión Ribas en Boca de Yaracuy.
Valga esta breve reseña de la amiga María Manzano como un humilde reconocimiento en el día del maestro, que su memoria se mantenga vigente para enaltecer la labor de los abnegados educadores de nuestro municipio.
Otro suceso lamentable y desgarrador para la opinión pública morense fue el asesinato del agente policial Duvine Escolástico Mora, quien cayó abatido a manos inmisericordes del hampa en una calle de la Urb.
Colinas de Mara en un hecho fortuito que nos hace recordar aquella canción de José Alfredo Jiménez de que "No vale nada la vida / la vida no vale nada", o de aquello de estar en el lugar equivocado y a la hora equivocada.
El agente Mora era un personaje muy conocido y apreciado en el pueblo; testimonio de ello fue la gran concentración de personas, amigos, conocidos, familiares que se dieron cita en la Plaza Bolívar y en los alrededores de la Comandancia de la Policía para darle el último adiós a este reconocido y valorado policía.
Deseo felicitar a través de este medio a mis queridos colegas, educadores, maestros y toda esa rama de profesionales de la educación por haberse conmemorado el pasado 15 de enero el Día del Maestro, el cual fue celebrado por una hermosa sesión solemne el día 31 del mes pasado por parte del Concejo Municipal de Juan José Mora.
A todos un abrazo con el entendido de que la superación y el trabajo nos enaltecerán y nos harán mejores.
Saludos especialmente a los educadores: a mi maestra Eredina Ramos, a Celina de Hurtado, Míriam Aguiar, Elsa de Chacón, Ana Zavala, Yuraima Morales, Luis Pino, Manuel Hernández, Ligia Martínez, Xiomara Chirinos, Ilsida Barreras.
Por favor que me disculpen la gran mayoría de valiosos docentes que no mencioné.
Feliz Día del Maestro a todos.
10-02-14
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello
Libro Crónicas desde Morón - Crónica de Boca de Yaracuy
El pueblo de Boca de Yaracuy está situado en el ángulo noroeste del estado Carabobo, su río sirve de línea divisoria entre los estados Falcón Yaracuy y el mismo Carabobo, es zona contigua de la costa oriental falconiana. El río Yaracuy ha sido en el tiempo y lo es en la actualidad, la savia y la sangre del poblado. Este río nace en las serranías de Aroa, al norte de las montañas María Lionza, tiene un gran recorrido y en su cuenca tributaria es de 2.220 km2. Pedro José De Olavarriaga en su instrucción General y Particular de la Provincia de Venezuela en los años de 1720 y 1721 señala, "el río Yaracuy empieza de un cerro llamado Sernuraco. el cual está de 30 leguas distante de su boca pasando por entre las jurisdicciones de Nirgua y Barquisimeto... Este río se debe considerar como muy importante a los intereses de su Majestad pues el provecho que se puede sacar de él, es bastante para asistir la defensa de su costa".
A través del río Yaracuy se realizaba, a mediados del siglo pasado, un intenso tráfico comercial entre Puerto Cabello y los pueblos interioranos de la región centro occidental. Las mercancías eran despachadas en cuatro días desde el Puerto hasta El Chino, pequeño embarcadero fluvial en las inmediaciones de San Felipe, según nos refiere el notable científico italiano Agustín Codazzi. De El Chino en adelante las mercancías eran transportada en carretas y bestias de carga, para lo cual se habían construido almacenes y edificios en los caseríos de La Hoya y El Chino que conformaron junto con la vivienda de los mineros, leñadores y encargados del trasporte de la madera una infraestructura comercial de cierta importancia.
El alemán Karl Ferdmad Appun hace mención en su obra "En los Trópicos" sobre el ecosistema del río Yaracuy. "Sus selvas de galería en sus riberas, su flora y principalmente su variada fauna destacándose el Caimán déla Costa, el Mato Real, Chigüire, Venados, Araguatos, el Mono "Araña", aves de rapiña, el Garzón Soldado, las Comearas, garzas blancas entre otras".
Andresote fue un zambo nativo de Valencia que utilizó estos parajes exuberantes de río Yaracuy como escondrijo para burlarse por mucho tiempo de la Real Compañía Guipuzcoana, encargada del monopolio comercial de España con Venezuela. Sucedió entre 1732 y 1735.
Se hizo jefe desde la zona costera hasta los valles de Yaracuy para proteger el contrabando de los holandeses que operaban en la Isla d Curazao, con los hacendados de la región. Andresote no sólo tuvo el apoyo de los hacendados, sino que logró reunir un numeroso grupo de esclavos y negros libres que les permitió derrotar en varias oportunidades las tropas del gobernador d la provincia. En 1734 acabó con un ejército de 300 soldados que habían sido enviados por el gobierno y la Guipuzcoana para apresarlo. Al gobierno se le hacía difícil atrapar a Andresote porque éste tenía el apoyo de la mayoría de la población que le informaba de todos los movimientos de las tropas oficiales, así como también le suministraban las provisiones. Tuvo el gobierno que mandar una expedición de más de 1.500 hombres para disolver el ejército de Andresote, quien con la ayuda de los contrabandistas holandeses logró huir a Curazao, no así muchos de sus partidarios que fueron condenados a muerte.
Hoy en día el río Yaracuy no ha perdido toda su belleza a pesar de sus aguas ya no lucen cristalinas como antes, los desechos industriales de Morcapel y Venepal han enturbiado su cauce unido a las deforestaciones que han disminuido su caudal y lacerado su flora y su fauna. Todavía siguen las casas del pueblo vestidas con tablas de Guamo y su bucólica gente entregada a las labores del mar, de sus labios se escuchan leyendas y cantos que dejan asomar añoranzas por tiempos pasados. Las manos curtidas por manchas de coco, pero sus palabras son amables y sinceras, su trato sencillo y afable enaltece sus rasgos de humildad encerrados en su piel de cacao y pelo ensortijado. De ellos supe del gigantesco mero que habitaba en el río que cuando se movía producía estampida atemorizada de los demás animalitos fluviales hasta que un buen día llegó Ramón Saavedra, alias Antayo, y lo pescó.
Otra leyenda, la de El Carretón que pasaba a media noche por las calles del pueblo y que espantaba a los vecinos, desapareció cuando instalaron la luz eléctrica en el año de 1976.
Tampoco se supo más de un enorme animal que se encontraba en la boca del río que reventaba los cordeles: se enterraba en el fondo y no había fuerza humana capaz de moverlo.
Cosas pendientes
Veo hoy en día -con más intensidad- la necesidad de proveer al municipio Juan José Mora de una nueva estética cónsona quizás con la imperiosa exigencia de la creación de una nueva visión para el desarrollo o emergencia de una espiritualidad más poética que pueda ayudarnos a hacer nuestra vida cotidiana más placentera y ligada a los sentimientos puros del alma. Nuestro entorno debería formar parte crucial de estas exigencias, pues en él nos movemos y desarrollamos la plenitud de nuestra vida. No sólo de pan vivimos, el ser humano requiere para su realización satisfacciones y gozos espirituales para escaparnos un poco de lo azaroso de la vida. Las ciudades se recrean en su historia, en su arte, es una espiritualidad que se hace tangible o se concretiza en sus monumentos, en sus obras de arte, en su música, en sus canciones y poetas. La ciudad -como bien dijo un erudito- no son el montón de casas ni de edificios, ni las avenidas, la ciudad es el espíritu colectivo que brota de éstos y se hace cultura. Lamento decirlo, pero en Morón y Urama son raros los monumentos históricos que se encuentran y no es porque no tengamos historia, sino más bien por la ignorancia de nuestros gobernantes en cuanto al valor estético de ellos. Quizás eso no da votos y por tanto no vale la pena invertir en ello; sigue predominando la cultura del rancho, verbigracia, veamos la imagen deprimente en la entrada de Morón. Los ranchos es la primera impresión para el visitante o el viajero, no lo que verdaderamente somos, por cierto el año pasado propusimos, en el marco de los 150 años de la Guerra federal, levantar un monolito y una placa conmemorativa de la primera batalla de esta guerra que se efectuó en suelo carabobeño, en el sector Boca de Yaracuy, esto se aprobó pero no se efectuó. Planteamos también construir una plaza o un monumento histórico en la playa de Palma sola para resguardar la memoria colectiva de que allí, en ese sitio desembarcara el general Falcón, como jefe máximo de la Federación, el 24 de julio de 1859. El joven músico Trujillo propuso - en el día del músico - construirle a Los Terrícolas un monumento alegórico a nuestra máxima expresión musical a nivel mundial, esto puede llevarse a cabo en la entrada de Morón. El pintor Policarpo Contreras, nativo de esta tierra, ofreció una estructura metálica de gran impacto visual tal como la que hizo y que aún permanece en la Universidad de Carabobo; he citado como ejemplo estas tres probabilidades pero pueden ser más. Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve (*) Cronista Municipal J. J. Mora