La Compañía Guipuzcoana
INTRODUCCIÓN
Referirse a la Compañía Guipuzcoana en este breve estudio no es más que dejar inconcluso una variada de temas y contenidos que se relacionan directos e indirectamente con este factor que rigió la vida económica y política de la Venezuela Colonial por más de cincuenta años.
Tratamos de hacer un bosquejo haciendo mayor énfasis en las causas y condiciones que hicieron posible la creación de esta Compañía más que dedicamos a explicar o a rememorar la actividad de la Compañía en sí.
Quizás dejamos fuera muchos aspectos de la vida de la Compañía durante su actuación en el espectro de la sociedad Venezolana, pero para los fines de este estudio y por las exigencias de los objetivos que persigue la cátedra, creo haber cumplido con el cometido.
LA COMPAÑÃA GUIPUZCOANA
El comercio colonial de Venezuela dependía de su producción agropecuaria y de su intercambio de mercancías manufacturadas. Al principio, la unidad productiva era el hato o la hacienda donde se producía para el consumo local y se dejaba un margen estrecho para el comercio exterior lícito o ilícito.
Para la realización del comercio interno era un obstáculo la inexistencia de vías de comunicación, sin embargo, la producción lograba colocarse en las ciudades y puertos de embarques con destino a la exportación a España, Islas Canarias, México, Cuba, Puerto Rico y, en algunos casos colonias extranjeras del Caribe.
El comercio exterior lícito se realizaba por los puertos habilitados para tal fin, fundamentalmente por La Guaira y Puerto Cabello donde se cumplía con todas las cargas impositivas, mientras que por los puertos secundarios de Maracaibo, Cumaná, Pampatar y Santo Tomé de Guayana los impuestos eran menores y a veces hasta se lograba la exoneración.
En líneas generales podemos resumir que el comercio con España se hizo en tres facetas a saber: Primer periodo (Siglo XVI, XVII y comienzos de (XVIII). Una vez al año un Barco cubría la ruta Sevilla - Cartagena de Indias - Panamá. Embarcaciones pequeñas se desprendían de aquel y tocaban las Costas Venezolanas para efectuar el comercio con las Provincias. Un segundo periodo (1.730 - 1.785) que estuvo signado por el monopolio de la Compañía Guipuzcoana y un tercer periodo (1.785 - 1.810) cuando Venezuela fue Incluida en el sistema de comercio libre establecido pata todas las colonias españolas a partir de 1.778.
Un factor importante en la evolución del comercio colonial venezolano fue la práctica incesante, flagrante o disimulada, del comercio ilícito o contrabando con países Europeos que pugnaban por consolidarse como grandes potencias comerciales a mediados del siglo XVI y todo el siglo XVII en aquella gran escalada del capitalismo mundial por "Apropiarse" de los potenciales mercados proporcionados por los descubrimientos geográficos. Veamos lo que nos dice el Doctor Brito Figueroa al respecto:
"El contrabando o comercio ilícito - en términos de los intereses del Estado Metropolitano - fue uno de los lazos más firmes de la producción agropecuaria colonial con las burguesías Europeas rivales de los mercaderes Españoles; los Holandeses estratégicamente situados en Curazao y Bonaire, monopolizaron esta actividad comercial con las costas y pueblos, villas y ciudades de tierra adentro el contrabando favoreció el desarrollo económico de estas comarcas, al suministrar manufacturas de consumo a la población y esclavos negros para las plantaciones y ofrecer un mercado seguro a la producción" (1).
(1) Brito Figueroa, Federico. Historia Económica y Social de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca de la U. C. V. Caracas, 1.995. tomo l. Pág. 106.
El contrabando se convirtió en un gran problema para la Corona Española en tanto que perturbaba su exclusividad en el control de las actividades económicas .con su colonia; por esta causas fue que en 1.717 y 1.718 prohíbe el ingreso a su territorio de mercancías transportadas en barcos extranjeros y en 1.720 exonera de impuesto de tonelajes a sus nacionales que introdujeron cacao venezolano a España, asimismo rebajó los derechos de exportación del fruto venezolano sin que estas medidas mermaran la actividad contrabandista en la zona que muchas veces contó con el apoyo soterrado de las altas autoridades oficiales.
A este tumor crepitante del comercio ilícito se agrega la crisis interna de la guerra de sucesión española (1.700 - L714) que va a agravar más la desatención comercial de la metrópolis con la colonia. En efecto, a raíz de la muerte de Carlos n, el último Rey de los Austrias, se inicia una lucha por el trono que culmina por la vía diplomática y bélica asumiendo la Corona Felipe V, primer Rey de la casa de los Borbones en España.
Este episodio de la vida política Española, influye notablemente en la economía colonial Americana puesto que se interrumpe el tráfico comercial con la metrópolis y como consecuencia se produce el desabastecimiento de productos hispanos escasa demanda de los productos agropecuarios coloniales, se incrementa la miseria en la población y el contrabando recibe un gran impulso durante los casi trece años de esporádico comercio con España.
Con el advenimiento de los Borbones hay un giro con la concepción económica colonial de la dinastía anterior. Con los Borbones se va a instaurar el régimen monopólico hada las tierras de ultramar. "Serán éstos (Los Borbones), con Felipe V, quienes introduzcan los monopolios en manos de compañías comerciales, tal como se hacia en Francia. La compañía real de Guinea, Francesa, obtuvo contrato por seis años y ocho meses para introducir negros en América; fue uno de los actos de Felipe V; pero al terminarse la guerra (1.713) con el tratado de Utrecht fue la compañía Inglesa del Mar del Sur la que adquirió el privilegio" (2).
Evidentemente que el vacío de la acción comercial de España en la Colonia Venezolana hada imperativo, a modo de ver de la realeza, imponer un control monopólico a los fines de centralizar e independizar la gestión económica de la política, así como el mejor aprovechamiento y dirección de los recursos tanto económicos como humanos.
Es importante mencionar la constante preocupación de Pedro José de Olavarriaga por la "Fundación, en Caracas, de una Compañía Mercantil, orientada a la defensa del patrimonio económico de la provincia, a la mejora de la producción ya la intensificación del comercio con España" (3).
Olavarriaga había publicado en 1.720 - 1.721 su instrucción general y particular del estado presente de la provincia de Venezuela dirigido a Don Jorge de Villalonga consejero del rey, donde hacía un inventario y una descripción de la provincia de Caracas destacando sus riquezas naturales,
(2) Morón, Guillermo. Historia de Venezuela. Colección libros y revistas Bohemia. Caracas. Tomo 1, Volumen N° 31. Pág. 192.
(3) Briceño Perozo, Mario. Instrucción General y particular de la Provincia de Venezuela. Editorial Arte. Caracas, 1.965. Pág. 155 ÂCitado por Letizia Vaccari. Sobre Gobernadores y Residencias en la Provincia de Venezuela (Siglos XVI, XVII, XVIII) Fuentes para la Historia Colonial. Caracas 1.992. Pág. 128.
geografía, recursos humanos, etc. lo cual constituía su base documental para proseguir en su empeño de la creación de la mencionada empresa; una vez producido los cambios políticos en España obtuvo el terreno propicio para cultivar sus propósitos.
"Con el tiempo esa campaña fue creciendo y el ascenso a elevadas posiciones de amigos de Olavarriaga en el gobierno de la metrópoli; la sacó de los límites de Venezuela, para hallar eco en la corte. A partir de 1.726, Don José Patiño y Castillo, el Colbert Hispano, es uno de los enlaces de Olavarriaga desde la secretaria de Marina e Indias. Con fundamentos en estas relaciones Olavarriaga viaja a la península y personalmente aboga por sus planes, los que cuajan en el establecimiento de la Compañía Guipuzcoana" (4).
Pedro José Olavarriaga ve cumplir su sueño y el 25 de septiembre de 1.728 se crea la Real Compañía Guipuzcoana de Navegación a caracas, una Empresa accionaria con participación de expertos comerciantes cacaoteros de la provincia de Guipúzcoa, que conservaron cien acciones y el Rey Felipe V que tomó acciones por un valor de doscientos mil pesos, posteriormente se incorporaron como accionistas hacendados [9ranesfcos de Caracas.
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4) Idem. Citado por Letizia Vaccari.
El objetivo de la Compañía era ''Traer cada año a La Guaira y a Puerto Cabello dos navíos de registro (Matriculados), de 40 a 50 cañones, montados y tripulados en guerra, pudiendo enviar el sobrante de su cargamento a Cumaná, Margarita y Trinidad, en embarcaciones menores. Hecha la descarga, debían salir a impedir el contrabando por todos los mares, los ríos y las costas de las provincias, desde el Orinoco hasta el río Hacha; para lo cual se les dieron patentes de Corso, las dos terceras partes de las presas y la exención de pagos de derechos en la venta de ellas" (5).
La Compañía Guipuzcoana tuvo todos los privilegios, concedidos por orden Real, para el desempeño de sus actividades durante más de medio siglo gozaba de la protección de las autoridades coloniales y de un poder absoluto e indiscutible que les permitió tiranizar y ejecutar medidas arbitrarias tal era el poder de la Compañía Guipuzcoana que sobrepasaba el ámbito económico y llegó a controlar hasta el poder político a través de los gobernadores con Juan Sebastián García de la Torre (1.730 - 1.732) se conformó el binomio hegemónico del poder económico y político de ser nombrado el Gobernador como "Juez Conservador de la Real Compañía Guipuzcoana de Navegación a Caracas".
(5) González, Eloy G. Historia de Venezuela. Editorial las Novedades. Caracas 1.943. Tomo l. Pág. 293 - 294.
Esta prerrogativa le daba a la Compañía un inmenso control sobre todas las actividades políticas y económicas desde que llegaron sus primeros barcos a La Guaira y Puerto Cabello en el año de 1.730. La Compañía era la única que proveía las mercancías europeas y fijaba los precios de los productos agropecuarios extremadamente bajos lo que desfavorecía a los cosecheros y hacendados, además se ganó la animadversión de los contrabandistas y de los poderosos criollos asentados en los cabildos. El monopolio comercial de la Compañía perturbaba el comercio del cacao que hacían los mercaderes venezolanos con algunas Islas del caribe y con Nueva España (Veracruz, hoy México).
Sucedieron diversos conflictos entre la Compañía y diversos sectores sociales y políticos de la vida colonial venezolana. Uno de los más resultantes fue el levantamiento en armas de Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como el Zambo Andresote, quien mantenía una alianza con los contrabandistas holandeses, cosecheros, mercaderes en defensa del comercio ilícito.
El Zambo Andresote mantuvo en jaque al gobierno y a la Compañía Guipuzcoana por espacio de varios años (1.730 - 1.732) en las Riberas del Río Yaracuy, y hasta que finalmente es derrotado al ser dispersadas sus fuerzas y éste tiene que huir a Curazao. Sin embargo, no deja de ser notable el desagrado y el descontento hacia la Guipuzcoana.
Otro movimiento en contra de la Compañía fue emprendido por el Canario Juan Francisco de León era teniente cabo de guerra y Juez de comisos en Panaquire, quien con el pretexto de una sustitución suya por un miembro de la Compañía se levanta en protesta y logra acumular una gran fuerza de apoyo de comerciantes, hacendados y demás sectores de la población de los Valles del Tuy y entra a Caracas para hablar ante el gobernador.
El gobernador Castellano y otros que le sucedieron entran en un juego político con Juan Francisco de León resultando a la postre la derrota de éste y su posterior remisión a España en condición de reo. Sin embargo, este movimiento tuvo trascendencia ya que se logró varios objetivos para los hacendados como por ejemplo la creación de una Junta de Precios, formada por el gobernador, un miembro del cabildo y uno de la Compañía, se les dio a los hacendados y cosecheros un sexto de la capacidad de los barcos para enviar sus frutaos a España, se les dio la exclusividad de comercio con México a los cosecheros, además de otras medidas beneficiosas para este sector económico.
La suma de conflictos y una nueva coyuntura internacional que abogaba por el libre comercio dio el traste con la Compañía Guipuzcoana que quedó eliminada definitivamente por la Real Cédula del 10 de marzo de 1.785, pasando sus bienes a la Compañía Filipinas.
En estas circunstancias Venezuela entra al sistema de libre comercio establecido para todas las colonias españolas en 1.778.
CONCLUSIÓN
A la hora de presentar un balance sobre a actuación de la Compañía Guipuzcoana en nuestro país se tejen diferentes opiniones de respetables historiadores e intelectuales. Algunos tratan de satanizar la conducta histórica de esta Compañía alegando el férreo monopolio Que ejerció en nuestro territorio por más de 50 años, considerando sus abusos y arbitrariedades así como también su función represiva ante las eventuales sublevaciones Que se le ofrecían, sin embargo, en este caso se pierde la perspectiva histórica y al juzgarla como buena o mala se olvida sus primigenios fines para la cual fue creada. La Compañía Guipuzcoana, en síntesis, fue fundada para monopolizar el comercio entre España y la Provincia de Venezuela, perseguir el contrabando y resguardar sus propios intereses y los de la Corona; y eso fue lo Que hizo durante cincuenta y cinco años.
Otros intelectuales destacan la labor positiva de la Empresa Vasca, señalando su actividad dinámica y de progreso Que emprendió en la modorra de la sociedad colonial de aquél tiempo.
Se habla de la comunicación expresa Que hizo la Guipuzcoana entre la colonia y la metrópolis, trayendo elementos nuevos Que solo se conocían en el ''viejo Mundo†por ejemplo, ideas, libros, periódicos, etc., también la señalan como un factor fomentador del comercio colonial, estimulante de la producción de diversos cultivos, en especial del cacao Que se constituyó en el producto más importante del siglo XVIII.
Las fortificaciones y las grandes construcciones se levantaron mediante la égida de la Compañía Vizcaína.
Por último, y por su síntesis, terminamos estas conclusiones con una cita textual del Ilustre Escritor Venezolano José Gil Fortoul, en su obra Historia Constitucional de Venezuela:
"Y por último, desde el punto de vista político, no se ha de olvidar que los barcos de la Compañía Guipuzcoana trajeron a la hasta entonces pobre e inculta colonia Venezolana, algo más importante que las mercaderías españolas, trajeron libros, ideas, moderno espíritu emprendedor, hombres arrastrados en su mayoría por el movimiento que iba a culminar en la Enciclopedia y en la Revolución Francesa".
BIBLIOGRAFÃA
. Arias Amaro, Alberto. Historia de Venezuela. Editorial Romor, Caracas. 174 Págs.
. Brito Figueroa, Federico. Historia Económica y Social de Venezuela.
Ediciones de la Biblioteca de la U.C.V. Caracas, 1.975, Tomo l. 348
Págs.
. Gil Fortoul, José. Historia Constitucional de Venezuela. Colección Libros y Revistas Bohemia. Caracas, Tomo l. Volumen 33. 195 Págs.
. González, Eloy G. Historia de Venezuela. Editorial Las Novedades.
Caracas, 1.943. Tomo l. 493 Págs.
. Morón Guillermo. Historia de Venezuela. Colección Libros y Revistas
Bohemia. Caracas. Tomo-l. Volumen N° 31. 240 Págs.
. Olavarriaga, Pedro José. Instrucción General y Particular del Estado
Presente de la Provincia de Venezuela, en los años de 1.720 y 1.721.
Ediciones Fundación Cadafe. Caracas 1.981. 216 Págs.
. Vaccari San Miguel, Letizia. Sobre Gobernadores y Residencias en la
Provincia de Venezuela (Siglos XVI, XVII, XVIII) Fuentes para la
Historia Colonial de Venezuela. Caracas. 1.992. 266 Págs.
Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas
Después de la derrota patriótica de Maturín, el general José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los llanos de Guárico pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al general Urdaneta. Fatigado y enfermo logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de La Pascua. Intento descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo. Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas. Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola. Lo condenan a muerte.. Se le veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815. Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante. Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo. Su gallarda cabeza frita en aceite, se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo. En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del Rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan las maldiciones de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria. Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado La Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira, hoy existe allí una lápida en memoria del gran general. Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775. Sus padres fueron Marcos Ribas y do- El general José Félix Ribas. ña Petronila Herrera y Martínez. Fue el último vástago de once hermanos. Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria. Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810. Como miembro de la junta de gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la junta suprema de Caracas, este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno. Fue tío y amigo del Libertador Bolívar. Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al general Ribas quien la rechaza con una humildad asombrosa, diciendo: "En Venezuela no hay otro que merezca la recompensa que el general Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela" y remata con lo siguiente: "U. S. creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S. sin otro objetivo, que para suplicarles, se sirven concederles estos honores exclusivamente al general Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona". Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitarían a finales de este mismo año. La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas. La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano. El general Ribas junto con Piar desconocen la autoridad del Libertador y la de Mariño. En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y Mariño, los acusan de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi. Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo. Los generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814. En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño "declarándoles desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves. Ribas moriría cuatro meses después.". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil A.M.
Muerte de José Félix Ribas
Después de la derrota patriota de Maturín, el General José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los Llanos de Guárico, pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al General Urdaneta.
Fatigado y enfermo, logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de la Pascua.
Intentó descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo.
Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas.
Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola.
Lo condenan a muerte.
Sele veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815.
Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante.
Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo.
Su gallarda cabeza que es frita en aceite se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo.
En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan los maldicones (hace 184 años) de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria.
Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado la Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira; hoy existe allí una lápida en memoria del gran General.
Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775.
Sus padres fueron Marcos Ribas y doña Petronila Herrera y Martínez.
Fue el último vástago de once hermanos.
Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria.
Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810.
Como miembro de la junta del gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la Junta Suprema de Caracas; este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno.
Fue tío y amigo del Libertador Bolívar.
Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al General Ribas, quien la rechaza con una humildad asombrosa, en estos términos: "En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa que el General Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, yel único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado; el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela", y remata con lo siguiente: "U.S.
creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S.
sin otro objeto, que para suplicarles, se sirven concederle estos honores exclusivamente al General Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona".
Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitaría a finales de este mismo año.
La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas.
La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano.
El General Ribas junto con Piar desconoce la autoridad del Libertador y la de Mariño.
En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y a Mariño, los acusa de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi.
Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo.Los Generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814.
En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño declarándolos desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves.
Ribas moriría cuatro meses después.
Epidemias e insalubridad en J.J. Mora
Las epidemias y la insalubridad fueron una constante en la historia de los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama. Es recurrente en la bibliografía localizada, las referencias que se hacen a estos poblados durante los siglos XVII, XVIII, XIX y primera mitad del siglo XX sobre el estado de insalubridad desarrollo de no pocas epidemias en sus territorios, por ejemplo, en 1623 ocurrió una seria epidemia de viruela "originada en un desembarco clandestino de negros esclavos en la costa de Morón, invadió a los Valles de Aragua, La Guaira y Caracas" (Fundación Polar, 1988, 68). y el Otras relaciones históricas como la de Codazzi sostienen que "tan solo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy" (1960, 393). Igualmente Cunill Grau dice, refiriéndose a los pueblos cacaoteros de Morón, Alpargatón y Urama, en los siglos XIX que "estos pueblos son de chozas de bahareque con techos de paja, emplazándose en las comarcas más palúdicas de la micro-región componiéndose su población de hombres medio enfermos, como lo son casi todos los habitantes de aquellos pestiferos vecinos en que la epidemia de calenturas es continua y permanente" (1987, 351). En el año de 1842 se intentó a establecer en el área de Palma Sola un centro agrícola que sería colonizada por inmigrantes españoles que no vendrían directamente de España sino que se trataba de algunos que se encontraban para la época refugiados en Francia. Para llevar a cabo éste ambicioso proyecto se le concedieron créditos a Andrés Anthoine para traer a la comarca un número de españoles que no fuera menor de 200 ni mayor de 600 individuos. Se dice que el proyecto fracasó por el temor que tenían las personas a la insalubridad de la zona. Diversos testimonios reafirman Agustín Codazzi también escribió sobre la insalubridad en Morón. las condiciones de insalubridad y la propensión del territorio de Juan José Mora a la proliferación de enfermedades y epidemias que entrababan el poblamiento y por ende el desarrollo económico del área. Todo Puerto Cabello - incluido juan José Mora para la época era reputado en el siglo época XIX como una micro-región azotado por el paludismo, la fiebre amarilla, viruela, etc., pero dentro de este contexto se resaltaba a Morón, Alpargatón y Urama como "terrenos litorales insalubres, percibidos en esta época como cálidos enfermizos, en las riberas de los ríos homónimos que posibilitan plantaciones de cacao y cocos" (Cunill Grau, 1987, 1476). Las pésimas condiciones ambientales impedían que en los pueblos mencionados se establecieran sólidamente actividades comerciales o de "tráfico, porque los viajeros y comerciantes procuran no pernoctar en estos pueblos" (Idem). Toda esta tragedia que se extendió por varios siglos culmino aquel 2 de diciembre de 1945 con la rociada por primera vez del DDT en Morón para erradicar al paludismo; actividad que luego fue desplegada por toda la geografía nacional. Fuentes: Codazzi, A. (1960). Obras escogidas. Caracas. Vol. I. Cunill Grau, P. (1987). Geografía del poblamiento venezolano en el siglo XIX. Caracas; Ediciones de la Presidencia de la República. Tomo I. Fundación Polar (1988). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas.
Gabriel Guevara
Tratamos de conmemorar los 146 años de la muerte de este prócer con una charla en la casa de la Cultura de Morón dirigida a un grupo de estudiantes de diferentes colegio del área y coordinada por el promotor cultural de la misma William Peraza, "el brujo", sin embargo, no se pudo concretar el encuentro por razones ajenas a nuestra voluntad que en este espacio no es dable explicar. No obstante, vamos a compartir con los lectores algunas referencias a este personaje.
Gabriel Guevara ha sido un gran desconocido o ignorado en la historia de Venezuela, sus datos no abundan en los textos respectivos. En el Diccionario de Historia de Venezuela de las Empresas Polar apenas se hace una breve reseña a su persona sin el cuidado de reflejar con exactitud sus antecedentes.
Es el caso de muchos héroes provincianos cuyo desconocimiento historiográfico deviene en no haber tenido una gran resonancia en los escenarios caraqueños ni siquiera en los suramericanos por Guevara allí también la tuvo al lado del Libertador como tantos otros venezolanos olvidados. No quisiera creer que con Gabriel Guevara haya influido en el ánimo de los historiadores el estigma del color de su piel.
En el centro de Puerto Cabello hay una calle con el apellido Guevara, probablemente algunas personas pensarán que se debe al "Che" argentino de moda hoy en día, pues no, es Gabriel Guevara el "negrito" nacido en Morón en las postrimerías del siglo XVIII, prócer de la guerra independentista suramericana y sitiador-expulsador del reducto de las fuerzas españolas acantonadas en el castillo "San Felipe" de Puerto cabello en el año 1823.
No sabemos en que momento se incorporó a la lucha por la independencia pero ya en la toma de Puerto Cabello tenía el grado de Capitán cuando participó al frente de la cuarta compañía del ejercito libertador a la que le tocó neutralizar los fuegos de la batería Picayo o Constitución del Castillo. En esta faena sirvió bajo el mando inmediato del Mayor Manuel Calá, teniendo como jefe supremo al general José Antonio Páez. El grado de Teniente Coronel lo obtiene en la campaña del sur en reconocimiento a sus meritos de guerra.
Se hace General durante el gobierno de José Tadeo Monagas y cuando llega la guerra federal se volcará con frenesí a comandar la "facción de la costa", una de las más guerrera o guerrillera que pondrá en jaque a las tropas oficiales derrotándolas varias veces. Controlaba estratégicamente tanto en lo militar como con su liderazgo los sectores de Puerto Cabello, Morón, Alpargatón, Urama, Canoabo y los pueblos del oriente del estado Yaracuy (Municipio Veroes) y por la costa implantó su señorío hasta Boca de Aroa donde construyó una fortaleza militar (aldea con trincheras) llamada "Moroncito".
Infundió terror a sus enemigos que trataron de descalificarlo por los medios escritos haciendo énfasis peyorativo a su condición racial, a sus métodos de guerra y a su lugar de origen, se le nombró como: "El Rey de Morón", "El Vate de Morón", "El Nerón Moronero", Negro, Feo, Malo, Sucio etc. esta era la expresión de los odios raciales de la Venezuela a mediados del siglo XIX.
Fue capturado, después de desvastar sus tropas, por el gobierno en Palma Sola (Falcón), encarcelado, trasladado a Valencia y a La Guaira donde escapa y muere en Guatire el 30 de Mayo de 1862.
Gabriel Guevara vuelve a cabalgar de nuevo, se le ve a veces por las calles de Morón, por los valles de Alpargatón y urama, y en las noches silentes se oye el silbido de su sable y el alarido de sus enemigos, así me contaron algunos ancianos del pueblo. Gracias al escritor Asdrúbal González se le ha devuelto – sacado del olvido – un prócer al Municipio Mora cuya semblanza histórica esta contenida en su enjundioso trabajo "Noticias de la Guerra Larga" o en una edición especial patrocinada por Pequiven: Gabriel Guevara, El dictador de los Bosques, la cual tuve el privilegio de prologar.
Libro Crónicas desde Morón - La Carta de Carlos Brandt de 1929
En una correspondencia que desde Nueva York enviara Carlos Brandt al notable escritor y político carabobeño José Rafael Pocaterra, el 8 de enero de 1929, le explica las causas y los detalles del bombardeo por parte del acorazado inglés "Charybdis" y el alemán "Viñeta" a los fuertes de Puerto Cabello en el año 1902. Brandt apunta que estos hechos constituyen la página más oscura de nuestra historia y que su contenido no es muy conocido por los venezolanos por el temor, que ese entonces, se le tuvo al presidente Cipriano Castro y por el patriotismo.
El origen de los hechos -según él- radica en que unos borrachos impertinentes con ínfulas patrioteras se introdujeron al vapor mercante inglés "Topace", sometiendo al capitán y a los marineros.
Estando prisioneros los ingleses, los amenazaron con cortarles el guargüero y despojaron al "Topace" de su bandera británica. No obstante, uno de los marineros pudo izar otra bandera pidiendo auxilio, señal que fue captada por el navio de guerra "Vinneta", que luego se la transmite al "Charybdis", que se hallaba en La Guaira.
El resultado fue el ultimátum que pusieron los ingleses pidiendo satisfacción por el ultraje a la bandera británica que habían pisoteado, escupido y roto a bordo del mismo vapor inglés.
Castro se negó a dar la satisfacción, pues esperaba que actuaran los fuertes de Puerto Cabello,... que por cierto no tenían sino cañones antiguos de esos de carga por el hocico, amén de dos cañoncitos de carga por el ondulo. Castro engañó a la población de puerto Cabello no dejándole saber la verdad, es decir, que se iban a bombardear los fuertes únicamente; no habría salido la gente dando gritos para la sabana, ni se habrían abandonado las casas sin cerrarlas, incluso los establecimientos mercantiles.
Castro engañó a los jefes de las fortalezas diciéndoles que todo se iba a arreglar amistosamente. En vista de esto, al jefe del Castillo lo sorprendieron los cañonazos a su fortaleza mientras estaba amolándole las espuelas a un gallo. En ese oficio estaba, recostado de la comandancia en una silla de cuero, cuando le reventó el primer tiro.
El jefe del vigía, a quien le habían dicho que todo estaba ya arreglado, tenía sus dos cañoncitos atacados con pólvora y taco, para la salva que se iba a dar. Al romper el "Charybdis" los fuegos sobre el castillo, el jefe del vigía, para desahogar su indignación disparó sus dos cañones con taco.
Fueron los últimos, pues un segundo más tarde yo vi como los certeros tiros del "Viñeta" desmantelaron dichos cañones. No hubo heridos, sólo el rasguño del jefe del vigía cuando se tiró al suelo. Hasta última hora Castro estuvo engañando a todo el mundo, a todos sus oficiales, a todo el gobierno de Puerto Cabello. Yo era entonces ayudante del jefe civil, el Gral. Vicente Emilio Mora, hombre de honradez, valor y modestia pocas veces hallado en nuestros políticos. Desgraciadamente murió al poco tiempo. Hasta última hora Castro estuvo ofreciendo dar la satisfacción que se le pedía, pero no la daba. Por fin la dio cuando terminaba el plazo del ultimátum. De manera que Castro pidió perdón, y siempre recibió sus nalgadas.
El vapor "Viñeta" que bombardeó el vigía se posesionó de él y el "Charybdis" que había atacado el castillo se quedó con éste... Se me olvidaba decirle que con motivo de los embustes de Castro, quien tenía a la guarnición de Puerto Cabello sin saber lo que sucedía en el momento del bombardeo, creyendo que se traba de bombardear la ciudad, salieron las tropas disparando, botando en el trecho de Puerto Cabello a Borburata, 500 máusers que recogieron las guerrillas "mochistas".
Yo vi al jefe Gral. Secundino Torres, a pesar de su fama de valiente, pasar volando como una flecha. Le llevaba más de tres cuadras de delantera a sus soldados. Naturalmente que el que esto escribe también corrió, pero tengo circunstancias atenuantes que otra vez le referiré. El general Mora fue el único que no corrió..".
El general Vicente Emilio Mora pertenecía a una familia con tradición militar, los generales Juan José y José Félix Mora fueron connotadas figuras castrenses en el espectro carabobeño. Vicente Emilio se destacó en el campo militar en donde obtuvo el grado de General de Brigada. Fue el encargado de dirigir los actos que se realizaron como homenaje postumo al general Joaquín Crespo. Se había radicado en Puerto Cabello después de abandonar la milicia durante el gobierno de Ignacio Andrade, para dedicarse a su vida privada.
Carlos Brandt nació en 1875 en Miranda, en el occidente de Carabobo. Desde pequeño vivió en Puerto Cabello, donde nació su hermano Augusto, una de las figuras más notables de la música en Carabobo.
Libro Crónicas desde Morón - Perfiles
La estructura económica y social de la Venezuela colonial plasmó características específicas en cuanto a la composición, concentración y distribución de la población así como también delineó parámetros culturales peculiares de cada una de las localidades. Caracas y Valencia, esta última en menor medida, fueron los núcleos urbanos de mayor densidad en el centro del país. Maracaibo en el occidente. Estas ciudades llegaron a convertirse en el asiento preferido de los estratos poderoso tanto en lo económico como en lo político, obviamente gozaban en una mayor rentabilidad derivada de la comercialización en el exterior de los productos agrícolas, de modo que en estas ciudades se van a producir estilos de vida diferentes a las de su contorno rural.
Los puertos sirven de puntos intermediarios que enlazan los centros productivos con los mercados de ultramar resguardando los beneficios de los radicados en el espacio urbano. Esto sucede dentro del marco de las llamadas economías de puerto o economías de enclave donde ocurre el fortalecimiento de oligarquías exportadoras e importadoras y de pequeños núcleos de capital comercial portuario dependientes de la burguesía internacional, y más aún para las últimas décadas del siglo XVIII la burguesía comercial criolla -señala Brito Figueroa- "es el resultado del fortalecimiento de las conexiones de la economía venezolana con el mercado capitalista mundial de los cuadros de un país carente de todo desarrollo industrial".
Unidos a la capital y a las operaciones de mercado se establecieron en las adyacencias de los puertos -La Guaira y Puerto Cabello- casas comerciales extranjeras con su correspondiente contingente humano dando origen a una no desdeñable inmigración europea (no española) compuesta por alemanes, ingleses, italianos franceses, holandeses, etc. Un censo de 1894 nos revela que casi un 10% de inmigrantes integraban la población de Puerto Cabello en aquel entonces; de un total de 13.676 habitantes, existían 131 alemanes, 33 daneses, 29 colombianos, 48 franceses, 725 holandeses, 44 ingleses, 15 italianos y 53 de otras naciones.
Es por ello que desde el siglo pasado es común encontrar en Puerto Cabello, ligados a los sectores comerciales los apellidos, Boulton, Blohm, Kolster, Bhss, Gerstl, Rómer, Bredmeyer, Senatolli, Gentnzen, Blaash, Valarino, Chaumer, Lesseur, Fortune, Gaerste, Nahmens, Remesen, Frey, Sterling, Phelp, Perrone, Schucht, etc, de allí que puerto Cabello estuviese en el pasado un cementerio especialmente para los alemanes.
Estos sectores comerciales buscaron formas organizativas y no es casual que las primeras cámaras de comercio que se fundaron sean las de Caracas (La Guaira), Maracaibo y Puerto Cabello en 1894 y "en esta acta constitutiva -la de puerto Cabello-y firmando los primeros estatutos de la Cámara hay nueve firmas de origen extranjero de las 22 que la integraban ". La influencia de estos grupos de inmigrantes fue de determinar para la formación de los patrones culturales del gentilicio porteño, ellos dieron un aporte importante no sólo en el campo económico sino también en el campo de las artes, las letras, la medicina etc., que van a ser vitales para el forjamiento de una entidad cultural basada en el híbrido de elementos foráneos provenientes del viejo continente con los rasgos autóctonos más el ingrediente africano.
Fuera del hinterland portuario vamos a encontrar, como reminiscencia de las plantaciones cacaoteras, la persistencia de lo negro en Patanemo, Goaigoaza, Borburata y San Millán que junto con Morón y Urama forman parte de la franja costa-caribe que va desde Pana hasta la penínsulas de Paraguaná. En otros tiempos hablar de cacao era hablar del negro o viceversa, histórica simbiosis que ha dejado su legado, además, en los valles de Yaracuy y en costa sur del Lago de Maracaibo.
En todo estos lugares en condición sinc qua non el culto a San Juan Bautista. En Urama se le veneró desde antaño, ya en 1723 el cura de Cagua encontró una iglesia de paja destinada a la adoración del santo. La carga cultural negroide no se reduce solamente al culto de San Juan Bautista, al baile de la hamaca, al toque de tambor: es también supersticiones y creencias ancestrales, hábitos, costumbre etc. En este aspecto Morón difiere un poco de Urama: este último ha preservado su esencia negroide mientras que el primero se ha diluido por la invasión de falconianos que desde hace mucho tiempo constituyen el grueso de su población y yuxtaponiendo otros caracteres de cierta consideración.
Epidemias e insalubridad en la historia de Juan José Mora
Las epidemias y la insalubridad fueron una constante en la historia de los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama.
Es recurrente en la bibliografía localizada, las referencias que se hacen a estos poblados durante los siglos XVII, XVIII, XIX y primera mitad del siglo XX sobre el estado de insalubridad y el desarrollo de no pocas epidemias en sus territorios, por ejemplo, en 1623 ocurrió una seria epide mia de viruela "originada en un desembarco clandestino de negros esclavos en la costa de Morón, invadió a los Valles de Aragua, La Guaira y Caracas" (Fundación Polar, 1988, 68).
Otras relaciones históricas como la de Codazzi sostiene que "tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy" (1960, 393).
Igualmente Cunill Grau dice, refiriéndose a los pueblos cacaoteros de Morón, Alpargatón y Urama, en los siglos XIX que "estos pueblos son de chozas de bahareque con techos de paja, emplazándose en las comarcas más palúdicas de la micro-región componiéndose su población de hombres medio enfermos, como lo son casi todos los habitantes de aquellos pestíferos vecinos en que la epidemia de calenturas es continua y permanente" (1987, 351).
En el año de 1842 se intentó establecer en el área de Palma Sola un centro agrícola que sería colonizado por inmigrantes españoles que no vendrían directamente de España sino que se trataba de algunos que se encontraban para la época refugiados en Francia.
Para llevar a cabo éste ambicioso proyecto se le concedieron créditos a Andrés Anthoine para traer a la comarca un número de españoles que no fuera menor de 200 ni mayor de 600 individuos.
Se dice que el proyecto fracasó por el temor que tenían las personas a la insalubridad de la zona.
Diversos testimonios reconfirman las condiciones de insalubridad y la propensión del territorio de Juan José Mora a la proliferación de enfermedades y epidemias que entrababan el poblamiento y por ende el desarrollo económico del área.
Todo Puerto Cabello incluido Juan José Mora para la época-era reputado en el siglo XIX como una micro-región azotada por el paludismo, la fiebre amarilla, viruela etc., pero dentro de este contexto se resaltaba a Morón, Alpargatón y Urama como "terrenos litorales insalubres, percibidos en esta época como cálidos enfermizos, en las riberas de los ríos homónimos que posibilitan plantaciones de cacao y cocos" (Cunill Grau, 1987, 1476).
Las pésimas condiciones ambientales impedían que en los pueblos mencionados se establecieran solidamente actividades comerciales o de "tráfico, porque los viajeros y comerciantes procuran no pernoctar en estos pueblos" (Ãdem).
Toda esta tragedia que se extendió por varios siglos culminó aquel dos de diciembre de 1945 con la rociada por primera vez del DDT en Morón para erradicar al paludismo; actividad que luego fue desplegada por toda la geografía nacional.
Fuentes: Codazzi, A.
Gabriel Guevara
Tratamos de conmemorar los 146 años de la muerte de este prócer con una charla en la casa de la Cultura de Morón dirigida a un grupo de estudiantes de diferentes colegio del área y coordinada por el promotor cultural de la misma William Peraza, "el brujo", sin embargo, no se pudo concretar el encuentro por razones ajenas a nuestra voluntad que en este espacio no es dable explicar. No obstante, vamos a compartir con los lectores algunas referencias a este personaje.
Gabriel Guevara ha sido un gran desconocido o ignorado en la historia de Venezuela, sus datos no abundan en los textos respectivos. En el Diccionario de Historia de Venezuela de las Empresas Polar apenas se hace una breve reseña a su persona sin el cuidado de reflejar con exactitud sus antecedentes.
Es el caso de muchos héroes provincianos cuyo desconocimiento historiográfico deviene en no haber tenido una gran resonancia en los escenarios caraqueños ni siquiera en los suramericanos por Guevara allí también la tuvo al lado del Libertador como tantos otros venezolanos olvidados. No quisiera creer que con Gabriel Guevara haya influido en el ánimo de los historiadores el estigma del color de su piel.
En el centro de Puerto Cabello hay una calle con el apellido Guevara, probablemente algunas personas pensarán que se debe al "Che" argentino de moda hoy en día, pues no, es Gabriel Guevara el "negrito" nacido en Morón en las postrimerías del siglo XVIII, prócer de la guerra independentista suramericana y sitiador-expulsador del reducto de las fuerzas españolas acantonadas en el castillo "San Felipe" de Puerto cabello en el año 1823.
No sabemos en que momento se incorporó a la lucha por la independencia pero ya en la toma de Puerto Cabello tenía el grado de Capitán cuando participó al frente de la cuarta compañía del ejercito libertador a la que le tocó neutralizar los fuegos de la batería Picayo o Constitución del Castillo. En esta faena sirvió bajo el mando inmediato del Mayor Manuel Calá, teniendo como jefe supremo al general José Antonio Páez. El grado de Teniente Coronel lo obtiene en la campaña del sur en reconocimiento a sus meritos de guerra.
Se hace General durante el gobierno de José Tadeo Monagas y cuando llega la guerra federal se volcará con frenesí a comandar la "facción de la costa", una de las más guerrera o guerrillera que pondrá en jaque a las tropas oficiales derrotándolas varias veces. Controlaba estratégicamente tanto en lo militar como con su liderazgo los sectores de Puerto Cabello, Morón, Alpargatón, Urama, Canoabo y los pueblos del oriente del estado Yaracuy (Municipio Veroes) y por la costa implantó su señorío hasta Boca de Aroa donde construyó una fortaleza militar (aldea con trincheras) llamada "Moroncito".
Infundió terror a sus enemigos que trataron de descalificarlo por los medios escritos haciendo énfasis peyorativo a su condición racial, a sus métodos de guerra y a su lugar de origen, se le nombró como: "El Rey de Morón", "El Vate de Morón", "El Nerón Moronero", Negro, Feo, Malo, Sucio etc. esta era la expresión de los odios raciales de la Venezuela a mediados del siglo XIX.
Fue capturado, después de desvastar sus tropas, por el gobierno en Palma Sola (Falcón), encarcelado, trasladado a Valencia y a La Guaira donde escapa y muere en Guatire el 30 de Mayo de 1862.
Gabriel Guevara vuelve a cabalgar de nuevo, se le ve a veces por las calles de Morón, por los valles de Alpargatón y urama, y en las noches silentes se oye el silbido de su sable y el alarido de sus enemigos, así me contaron algunos ancianos del pueblo. Gracias al escritor Asdrúbal González se le ha devuelto – sacado del olvido – un prócer al Municipio Mora cuya semblanza histórica esta contenida en su enjundioso trabajo "Noticias de la Guerra Larga" o en una edición especial patrocinada por Pequiven: Gabriel Guevara, El dictador de los Bosques, la cual tuve el privilegio de prologar.