El Obispo Mariano Martí por tierras morenses
Quien suministrara al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica, el Ilmo. Exmo Mons. Don Mariano Martí, obispo de la Diócesis de Caracas, anduvo por estas tierras morenses en visita itineraria pastoral en el año 1773.
Este obispo tuvo gran merito: recorrió casi todo el país en lomo de mula o de burro, mas de trece mil kilómetros durante casi nueve años para dejar constancia de la población, de los bienes eclesiásticos etc.
Que compendió en una relación de la visita pastoral de la diócesis.
El obispo Mariano Marti había nacido en el pueblo de Brafim, provincia de Tarragona, Cataluña, España.
Llego al curato de San Francisco del Valle de Morón el 17 de marzo de 1773; era cura de este valle Don Pedro Vicente Morante.
En su relación describe los limites de Morón casi como son actualmente y sobre la iglesia local, que dependía del vicariato de Puerto Cabello, expresa: "su fabrica es de adobe, cubierta de teja, de trece varas de largo, y siete y tres qaurtas de ancho con un solo altar.
Su sacristía de la misma materia que la iglesia.
A la puerta principal de dicha iglesia esta unido un corredor en forma de pórtico cubierto de teja sobre pilares de madera".
Escribió sobre las renta de la iglesia y del curato las cuales no eran muy abundantes, censó en Morón a 127 personas con 31 familias.
Al día siguiente (18) visitó Aipargatón e indicó que la iglesia era sufragana de la de Morón", es de bajareque doble cubierta de palma de veinte varas de lago, y siete de ancho con un solo altar.
La sacristía es del mismo material que la iglesia".
El cura de Alpargatón era el mismo de Morón; tenia 202 2 personas con 45 casas y el mismo numero de familias.
El 20 de marzo visita al curato de Urama subordinado al vicariato de la ciudad de Nirgua.
Sobre la iglesia de San Juan Bautista del Valle de Urama dice: "su fabrica material es de tapias cubierta de tejas sobre varas redondas y encañado.
Tiene de longitud veinte y dos varas y siete y media de latitud.
Hay tres altares con el mayor".
El cura de esta iglesia era Don Lorenzo N. Narigón.
La mayor renta del curato la proporcionaba los estipendios (remuneración) que pagaban los vecinos que alcanzaban a 250 pesos de los cuales 200 eran para el cura y 50 para los ayudantes civiles (monaguillos o trabajadores).
Sobre la población nos dice que existen 90 casa y 97 familias para un total de 713 feligreses y agrega mas adelante "fuera del pueblo que propiamente son las casa de las haciendas y conucos no hay feligreses".
Como podemos notar Urama estaba para la fecha (año 1773) mas poblado que Morón y Alpargatón, e incluso la iglesia era mas grande con tres altares y de mejor fabricación.
El Contrabando en la Micro-Región Costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España.
A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y holandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín.
Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1666) en Maracaibo.
Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y franceses el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad que desde las islas cercanas – sobre todo curazao – se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial mas no autorizado por la Corona Española.
Los Holandeses hicieron de Curazao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas decidieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de que fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses.
En los que respecta a Morón, este censo se conoce como “contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curazao†cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 - Ramo I – testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curazao, Folio 47 y dice así: “valle de Morón: ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadasâ€. Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área.
Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo un contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejercito de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuerte del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabia de las veredas en la tupida vegetación. “Conocía muy bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríosâ€. Este tema lo vamos a tratar en la próxima crónica junto con el Fuerte San José del Yaracuy.
Libro Crónicas desde Morón - Morón Pasado y Presente
El antiguo San Francisco del Valle de Morón formó parte de la jurisdicción de Nirgua hasta la segunda década del siglo XIX. Es a partir de 1811 cuando se incorpora oficialmente como entidad subalterna a la jurisdicción de Puerto cabello. Como la mayor parte de los pueblos de Venezuela, Morón no tiene fundación oficial, fue surgiendo lentamente entre el fragor de los tambores y el sudor o la sangre del negro africano que hacían germinar las labranzas de un puñado de haciendas de cacao, tal como nos lo revelara Don Ángel Altolaguirre en 1764" / "Existen cinco haciendas de cacao, que produjeron para el citado año 64, alrededor de 225 fanegas, que producen también maíz y plátano que llevan al puerto a vender, que exista cría de ganado y otros animales que hay algunas manufacturas, pero que de afuera dulce, carne y vestidos".
Su cercanía al puerto de Puerto Cabello lo convirtió en un excelente proveedor de productos agrícolas para la exportación a la vez que un constante consumidor de bienes manufacturados. Asimismo su situación en el arco costero central posibilitó con mucha frecuencia las acometidas de las actividades de comercio ilegal con los holandeses que desde la isla de Curazao operaban en todas las zonas del litoral burlando la estricta vigilancia de la Compañía Guipuzcoana, de allí que entre los años 1732 y 1735 se levantara el zambo Andresote en las riberas del río Yaracuy defendiendo el contrabando con los holandeses y apoyando a los hacendados, comerciantes y demás pobladores de la región.
El nombre de Morón le viene a su río, que en 1578 ya aparecía en el croquis levantado por don Juan de Pimentel, el nombre pasó del río al incipiente poblado de entonces. Probablemente este apellido lo trajera a Venezuela el encomendero y capitán Juan de Morón, quien fue fundador y alcalde de la primogénita ciudad de Maracaibo (Rodrigo de Maracaibo), participó en la conquista de Cuicas (Trujillo) y en Nueva Segovia (Barquisimeto) blandió su espalda para defender los intereses de su rey español. Después se viene a Nirgua donde se residencia y gasta parte de su fortuna. Es factible que el apellido de este ilustre conquistador se presentara para colocársele a un río de su jurisdicción nirgüense.
Otros poblados del área también tuvieron relativa importancia para la segunda mitad del siglo XVIII, nos referimos al caserío de Alpargaten que llegó a ser cabecera de pueblo y tuvo en su oportunidad más habitantes que Morón, el obispo Mariano Martí nos dice que en 1773 "San Francisco del Valle de Morón tenia 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer del valle de Alpargatón, 45 casas, 45 familias y 202 habitantes".
Al principio se tuvo como patrón al pueblo de San Francisco, pero luego se comprobó en los registros eclesiásticos -a partir de 1700- que el verdadero patrón o matrona era la virgen de Santa Ana, año en el cual comienza a adquirir fisonomía de pueblo.
Durante la Guerra de la Independencia se destacó uno de sus hijos: el general Juan José Mora -epónimo del municipio- quien con el grado de sargento primgro había ingresado bajo las órdenes de Juan Uslar, además fue miembro de la compañía de granaderos que tomaron la plaza de puerto Cabello en 1823 con la hábil conducción del centauro José Antonio Páez.
Morón fue un pueblo sacudido por el movimiento federal. Contingentes de moronenses salieron tras los pasos de los generales Zamora y Falcón en ocasión de sus llegadas a este terruño en el mes de marzo y de julio, respectivamente, del año de 1859. Inspirados en su consigna "Tierras y hombres libres" lucharon en la batalla de El Palito derrotando a las tropas godas, luego siguieron por los caminos de María Lionza en pos de los oligarcas. La Federación se llevaba a centenares de moronenses y a sus dos hijos predilectos: el Gral. Juan José Mora y José Félix Mora. Este último llegó a ser presidente del estado Carabobo en las postrimerías del siglo pasado, fue leal amigo del Gral. Joaquín Crespo y de su Revolución Legalista.
Fue en Morón donde se disparó el primer tiro contra el paludismo un 2 de diciembre de 1945, ese día domingo revivieron las esperanzas de un mejor porvenir. Venezuela era presa fácil de la malaria, en los caminos y en los humildes ranchos yacían cuerpos inertes, la vida se truncaba en corto tiempo, "cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de los dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones", o como diría después Uslar Pietri: "La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino el gran parte de la Venezuela sin malaria". Pues este hecho de trascendencia histórica ocurrió el Morón con la aplicación por primera vez del DDT en el país, fueron protagonistas de este acontecimiento los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y otros. Esta hazaña marcó para Morón un rescate de la malaria y su enrumbamiento definitivo hacia el progreso.
Después de 1945 la población moronense se multiplicó. De aquellos 800 habitantes que quedaban ese año se saltó a 2.278 en 1950. Su gente ya sana se incorporaba a sus labores agrícolas. Pero en realidad la verdadera vocación de este territorio es la vocación industrial por su estupenda posición geográfica, accesible a los centros económicos más importantes del país, es por ello que se produce una inversión, tanto pública como privada que van a dinamizar el área, y de un espacio de uso agrícola se pasa violentamente a un espacio de uso industrial. Es así como el año de 1953 se crea la petroquímica que va a dar sus frutos en 1957 con la producción de clorosoda, En 1954 ingresa la industria papelera Venepal, siendo productiva en 1961. en la década de los sesenta se instala la Mobil Oil Company (hoy Corpoven) en jurisdicción de Morón igualmente lo hace la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) en las adyacencias de la petroquímica. En el año 63 se ubica en Palma Sola la planta ensambladura Volkswagen, en los años 70 hace realidad la Planta Termoeléctrica del Centro (Planta Centro), en las inmediaciones de Pequiven se agruparon las empresas mixtas: Tripoliven, Ferralca y Produven productoras de tripolifosfato de sodio, sulfato de aluminio y cloroflorometanos respectivamente. En 1976 se crea la Compañía Anónima de Industrias Militares (Cavim). Todo esto va a impulsar a Morón hacia su crecimiento económico y hacia una mejoría del nivel de vida de sus pobladores.
Las fuerzas vivas de Morón logran en 1981 que la Asamblea Legislativa del estado Carabobo lo eleven a la categoría de distrito obteniendo así su autonomía eligiendo sus primeras autoridades municipales en el año de 1984.
Morón es hoy uno de los municipios industriales más importantes del país, se han consolidado sus finanzas públicas municipales que en menos de 15 años lograron ascender de 4 millones de bolívares en 1984 a mas de mil millones en 1997, por supuesto, que hay que tomar en cuenta la devaluación de la moneda, pero sin embargo no deja de ser significativo este incremento. Han mejorado sus servicios básicos como la vialidad, el ornato urbano, el servicio de agua y la electricidad se ha extendido por todos los rincones del municipio, se perfila en el futuro una provechosa actividad turística, se asientan nuevos establecimientos comerciales y pequeñas industrias, han aumentado considerablemente las instituciones educativas, numerosos moronenses se han formado en las aulas universitarias. Desde luego, persisten serios problemas como la contaminación ambiental producto de las emanaciones químicas (líquida y gaseosa) de las empresas, se ha acelerado el déficit habitacional, el desempleo ha llegado a índices inusitados, no obstante ser una variable de índole nacional. Sin embargo Morón sigue creciendo y tocará los umbrales del segundo milenio con una población que sobrepasará a los 80 mil habitantes.
El Contrabando en la Micro-Región Costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España.
A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y holandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín.
Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1666) en Maracaibo.
Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y franceses el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad que desde las islas cercanas – sobre todo curazao – se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial mas no autorizado por la Corona Española.
Los Holandeses hicieron de Curazao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas decidieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de que fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses.
En los que respecta a Morón, este censo se conoce como “contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curazao†cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 - Ramo I – testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curazao, Folio 47 y dice así: “valle de Morón: ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadasâ€. Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área.
Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo un contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejercito de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuerte del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabia de las veredas en la tupida vegetación. “Conocía muy bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríosâ€. Este tema lo vamos a tratar en la próxima crónica junto con el Fuerte San José del Yaracuy.
Urama
El toponímico de esta parroquia significa "Lapa" en dialecto Caribe, debe ser por la abundancia de esta especie mamífera en sus predios, hoy a punto de extinguirse por su exquisita carne que origina su caza desmedida. Tenemos referencias escritas de Urama desde el siglo XVII, ya que en 1628 fue adjudicada a la jurisdicción de Nirgua por mandato del gobernador Juan de Meneses y Padilla, quien gobernó desde aquel año hasta 1630. Topográficamente hablando es una zona montañosa de donde se desprenden los ríos Salao (o Chiquito) y el Urama, que van a surcar o abrir un valle que se va ampliando a medida que se acerca a la costa. Este fértil valle fue asiento de varias haciendas cacaoteras trabajadas con mano de obra esclava que en 1721 produjo 1.440 fanegas de este producto, una de las mayores producciones de cacao de la jurisdicción de Nirgua sólo superada por el valle de Morón en la costa con 1.740 fanegas. Pero Urama hacía su vida económica, religiosa, política y social con el occidente del hoy estado Carabobo y con sectores del estado Yaracuy más que con Morón y Puerto Cabello durante los siglos XVII y XVIII. Sobre todo con Canoabo, con el cual sostenía permanentemente relaciones económicas y con el cual también eran muy estrechas las atenciones o colaboraciones religiosas para suplir los curas -que mayormente venían de Canoabo a Urama- en los oficios religiosos. De ahí la presencia o residencia de muchos canoaberos en Urama y Morón en años anteriores. Cuando se le otorga el título de ciudad a Puerto Cabello, el 5 de agosto de 1811, se establece en el documento a Morón como suburbio o parte integrante de aquel, más no así a Urama que todavía se mantiene en los dominios de Nirgua. El pueblo de Urama aún conserva un perfil bucólico, su vida gira en torno a su angosta calle real, su iglesia y su plaza principal con el busto de Atanasio Girardot; traído por confusión (se pensaba que era Bolívar) en la época del gobernador carabobeño Francisco "Pancho" Melet. Los sectores aledaños al casco histórico como El Salao, El Charal, La Luna y La Jovera se han venido poblando y desarrollando en su estructura urbana en forma constante. San Pablo y Canoabito no los incluyo en los primeros porque considero que por su distanciamiento y tradición poseen un ritmo y una dinámica propia vinculada más directamente con Morón y Puerto Cabello. Urama se prepara para celebrar su fiesta de San Juan Bautista el 24 de junio. Allí deben estar como de costumbres las familias reunidas: Los Gerardo, Los Mora, Romero, Los Campo, Cendrón, Florencio Ruiz, Leonor González, Modesto Freites, Simona Pacheco, José Díaz y otros grandes personajes y amigos. (*) Cronista Municipal J. J. Mora
Libro Crónicas desde Morón - La Antigua Nirgua, Génesis del Municipio Juan José Mora
Nirgua constituyó junto con San Sebastián, Valencia, San Carlos, Araure, Guanare, Barquisimeto, Tocuyo, Carora, Trujillo y Santa Ana de Coro las once jurisdicciones que conformaban la provincia de Venezuela o de Caracas para la primera mitad del siglo XVII. El nombre originario de la fundación de esa ciudad fue Santa María del Prado de Talavera. Como caso excepcional en estos territorios, fue una ciudad fundada con mulatos y no con blancos como era la tradición.
No obstante, su conquista y su posterior fundación no fue fácil para los blancos españoles. La resistencia que hacían en defensa de su territorio los bravos indios Jirajaras turbó la paciencia a más de uno de los gobernadores de la provincia: Sancho de Alquiza, García Girón, Francisco de la Hoz Berrío. Fue con el gobernador Juan de Meneses y Padilla (1624-1630) que se allanaron las tierras de Nirgua con el apoyo de los ayuntamientos de Nueva Segovia, El Tocuyo y Valencia, los cuales contribuyeron con hombres, dineros y provisiones evitando así que los indios continuaran "imposibilitando el tráfico entre sus respectivas jurisdicciones, con sus constantes robos y asesinatos, causando gravísimos perjuicios a sus comercios». Despejado el campo de la hostilidad indígena se facilitó el poblamiento y la organización de la provincia de Nirgua: «La destrucción del núcleo de residencia indígena de Nirgua, permitió que la provincia dedicara su esfuerzo al desarrollo interno de la provincia, a la defensa contra los enemigos exteriores, consolidándose las comunicaciones y las poblaciones del occidente al desaparecer totalmente la amenaza indígena" (1).
Los límites de la jurisdicción de Nirgua eran los siguientes: ai norte, la costa marítima desde el río Sanchón hasta el río Yaracuy; al este la jurisdicción de Valencia; al oeste la de Barquisimeto; y al sur la de San Carlos.
Cuando Pedro José de Olavarriaga visitó la provincia en 1720-1721 describió, en su instrucción general y particular los aspectos que siguen:
«.Punta de Morón, el Puerto de Morón es a la banda del oeste, y los navios se arriman a la misma punta que les sirve de resguardo, de esta punta prosigue la playa sin puntas ningunas, sino formando un arco cóncavo que es el golfo; atrás de Morón es la sabana sobredicha. El valle es distante 2 leguas de la playa y tiene varías haciendas de cacao. Los holandeses hacen mucho comercio en este paraje por ser el camino que baja délos valles de Barquisimeto y San Nicolás, y por acercarse siempre más de la isla de Curazao. El río de Morón se desemboca a 200 pasos geométricos de la punta y bastante aguas».
«De Punta de Morón al río de Alpargatón: esta distancia es playa, y el terreno monte muy cargado. El río de Alpargatón sale de las serranías, y pasa por el pueblo de Alpargatan que es a 8 leguas de su boca en el cual hay varias haciendas de cacao... A una cuarta de legua de Alpargatón sale otro río chiquito llamado rio del Salado, el cual sale también de los cerros, y riega un valle llamado El Salado el cual tiene bastante haciendas de cacao que por razón de los cerros y montañas sale a la costa por Morón». El río Yaracuy se debe considerar como muy importante a los intereses de su majestad, pues el provecho que se puede sacar de él, es bastante para asistir a la defensa de su costa.
Olavarriaga solicitaba al rey que construyera un fuerte en la boca del rio Yaracuy para defender el tráfico comercial que se hacia desde los valles de Nirgua, Barquisimeto y San Nicolás a través del río Yaracuy en canoas contentivo fundamentalmente de productos agrícolas que iban rumbo al puerto de Puerto Cabello con destino a la exportación. En relación a la productividad de la jurisdicción, Olavarriaga decía que «Nirgua es también una de las mejores de la provincia» y agrega: «esta .jurisdicción es abundante en frutos y sobre todo en cacao que se avalúa a una fanega (55 litros y medio de áridos)por cien árboles".
De los asentamientos que componían la jurisdicción de Nirgua, Morón era su mayor productor de cacao, recordemos que este producto fue uno de los más importante de América y que en España era tan codiciado como los metales preciosos. El valle de Morón en la costa representaba para Nirgua el 31% de la producción total (1.740 fanegas - 174.000 árboles), seguido del valle de Urama que proporcionaba el 26% (1.440 fanegas-144.000árboles), el valle de Alpargatón 6% (343 fanegas - 34,300 árboles), si sumamos los tres asentamientos que hoy forman parte del municipio Mora tenemos que hay un aporte del 63% del cacao de la provincia de Nirgua. Entre tanto el resto de la producción era completado por el valle del Yaracuy 15% (819 F-81.900 A), San José de Canoabo 14% (774 F-77.400 A) y el valle de Cabría el 8 % (535 F-53.500A).
No todo el cacao se iba a la exportación, un remanente quedaba en las haciendas para el consumo interno. Así como los indígenas bebían el Chorote que después los españoles lo convirtieron en chocolate al agregarle leche, azúcar y vainilla; los habitantes de esta región consumían el Cerrero (bebida amarga), por lo cual Olavarriaga se quejaba porque gastaban anualmente 250 fanegas de cacao en esta bebida generalizada, en toda la jurisdicción.
Vaccari San Miguel Leticia: "Sobre Gobernadores y Residencias en la Provincia de Venezuela ". Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas. 1992, Pgs. 107 y 108.
El contrabando en la micro región costera
El contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral carabobeño y del estado Falcón. Puntos neurálgicos de este comercio clandestino eran las desembocaduras de los ríos Yaracuy, Aroa y la del Tocuyo. El tráfico comercial ilícito es un asunto de vieja data; significó la disputa de las grandes potencias marítimas de entonces para controlar el flujo de mercancías por los océanos y lograr los mayores beneficios económicos para los reinos de Inglaterra, Francia, Holanda y España. A este último le tocó la suerte de apoderarse de los territorios suramericanos (con excepción de Brasil) y ejerció un férreo control comercial en base al principio Mare Clausum (Mar Cerrado) y fue tal el monopolio comercial que quien lo practicaba se exponía a la pena capital. Al principio, ingleses, franceses y halandeses ejecutaban en alta mar actos de piratería con saqueos y robos a las posesiones españolas, otras veces llegaban a tierra firme por corto tiempo y luego emprendía la retirada con el botín. Estos actos de pillaje eran violentos como el de John Hawkins en 1505 en Borburata, Cumana y Margarita, Jean de Bontemps también en Borburata y Margarita, Walter Raleigh (1595) por el Orinoco y Cumana, Amyos Preston en el mismo año por Cumana y Caracas, Juan David Nav (1966) en Maracaibo. Posteriormente cuando los españoles pierden posesiones territoriales en las Antillas menores, haciéndose dueños de ellos los holandeses, ingleses y granceses, el comercio clandestino se establece como tal sin que por ello desaparezcan los actos de piratería; sólo que se aplica una nueva modalidad desde las islas cercanas -sobre que todo curaçao- se incursionaba furtivamente en tierra firme para intercambiar productos con los nativo, es decir, ya hay un trato comercial más no autorizado por la Corona Española. Los holandeses hicieron de Curaçao una base estratégica para el comercio ilegal con los agricultores y comerciantes del litoral falconiano y carabobeño, es por ello que las autoridades españolas deciEl contrabando fue una actividad comercial ilegal que se realizaba con mucha frecuencia en la zona del litoral. dieron rescatar esa isla para lo cual en el año 1637 siendo el Gobernador de la Provincia de Venezuela el Capitán General Ruy Fernández de Fuenmayor hizo un censo para ver de qué fuerza disponía para atacar a los invasores holandeses. En los que respecta a Morón, este censo se conoce como "contribución del valle de Morón para el rescate de la isla de Curaçao" cuya fuente es el archivo General de Indias, Legajo 274 -Ramo I- testimonios de los autos y demás diligencias sobre la facción de Curaçao, Folio 47 y die así: "valle de Morón: Ocho personas, de ellas dos Capitanes y un mayordomo, con dos arcabuces y tres espadas". Obviamente este primer censo que se hizo en Morón no incluía a los indios que permanecían en el área. (Año 1637). un Por los lados del río Yaracuy, el Aroa, Tucacas y Chichiriviche fueron los caminos y andanzas del zambo Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote, quien mantuvo contubernio político-comercial con los holandeses para favorecer el contrabando en la zona y burlar las arremetidas militares del ejército de la Guipuzcoana. Andresote recibía de los holandeses armas y municiones y transporte acuático cuando lo requería. Sin embargo, el fuer del zambo era el conocimiento pleno del terreno donde actuaba, sabía de las veredas en la tupida vegetación. "Conocía muy. bien los atajos y vericuetos de las montañas tanto como los pasos y atracaderos de los ríos". Escuche este cronista todos los domingos de 8am a 9 am en el programa "Crónicas en Domingo" por la emisora Caribeña 1000AM.
Bolívar y Morón
Quizás resulte un poso extraño el titulo de esta exposición, pero en descargo de esta presunción diremos que el hombre y la presencia bolivariana no es ajena a ningún pueblo desde los confines nevados del macizo andino hasta las calidas aguas del caribe, mas aun, su imagen se acrecienta sobre las riberas del río Grande para convertirse en una gloria de toda la América y su nombre retumba en los oídos de los habitantes del viejo mundo europeo, donde se le admira.
¿Qué raro tiene que hablemos sobre Bolívar Y Morón? A su paso Bolívar visito tantos pueblos y aldeas a los largo y ancho de la geografía Suramericana, en el Perú, en Bolivia, en Colombia, en Ecuador y por su puesto en su país natal. En cada uno de esos pueblos no solo dejo las huellas de su caballo sino que dejo también un pedacito de su gloria y un recuerdo perdurable que trasmonta la barrera de los siglos. Hoy en día se venera con orgullo el árbol donde amarro su caballo o dador de la sombra donde hubo de guarecerse, o también el sitio donde dicto una proclama, se tiene como santuarios para el reencuentro con la historia los inmuebles donde se hospedo o ejecuto una medida para la guerra o un acto de gobierno. En los museos se conservan como reliquias los objetos que a el pertenecieron.
¿Cómo podemos nosotros los moronenses pasar desapercibido el paso del Libertador de medio continente americano por aquella aldea aledaña al río Morón de 1826? ¿Qué circunstancias rodearon el último viaje que El Libertador emprendió a Venezuela? ¿Qué recuerdos? ¿Qué propósitos y pensamientos agobiaban a Bolívar en aquella mañana víspera de año nuevo? ¿Sorbió su caballo el agua del río Morón?
Para responder a estas interrogantes debemos ubicarnos en la ciudad de Lima, en el Perú, en el mes de agosto de 1826. Bolívar había llegado a la cúspide de su gloria y de su figuración histórica; ningún mortal le ganaba en prestigio en América del sur. Pese a la discordia y a la anarquía había conservado unidos a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador en su gran obra: La Gran Colombia. Aun estaban tibias las armas con las que había dado la libertad al Perú, con la creación de Bolivia inmortalizaba su nombre en el alto Perú, había reunido el Congreso de Panamá en la búsqueda de la unión hispanoamericana como garantía de la grandeza histórica y como contrapeso al coloso del norte.
Sin embargo su principal sueño la Gran Colombia- hacia agua por los cuatro costados. En Bogota se imponían las intrigas palaciegas guiadas de las manos y del talento político del Vice-presidente Santander quien solapadamente confabulaba en contra del Libertador para hacerse de la Presidencia de la unión Colombiana.
En el Departamento de Venezuela la situación era mas grave aun, las actitudes separatistas que jugaban a la desintegración de la Gran Colombia se ejecutaban públicamente teniendo como asidero la ambiciosa personalidad del General Páez y los intereses mezquinos y localistas de una sarta de militares y civiles que bajo la direcci6n del Dr. Miguel Peña se empeñaban en echar por tierra la obra de Bolívar. "Las Asambleas y las Juntas se suceden en Caracas y Valencia, y entre las sombras, el Dr. Miguel Peña lleva en sus manos todos los hilos del movimiento separatista que cada día asume mayores proporciones. Ya se habla pública y abiertamente de la separación de Venezuela de la Unión Colombiana. Finalmente, el General Páez convoco al país a elecciones para un Congreso Constituyente que debía instalarse en Valencia" (1).
En el otro Departamento -el de Quito- a la saz6n existía aparentemente un clima de tranquilidad y armonía. Este buen comportamiento de lo que en futuro seria El Ecuador no se debía tanto a que no existiesen tendencias particulares disgregadoras ni porque estuviesen muy a gusto con la unidad colombiana (como se demostraría posteriormente con la secesión del venezolano Juan José Flores) sino porque la larga permanencia de Bolívar en el sur, el brillo de su espada, su gloria y su reputado genio mantenía calmada las asperezas y las ambiciones de los caudillos. No era así el caso de Bogotá y Venezuela. No era humanamente posible que Bolívar estuviese al mismo tiempo en toda la geografía de la Gran Colombia.
Mientras Bolívar tenía en mente agregar a la unión colombiana los territorios recién liberados del Perú y Bolivia para engrandecer su proyecto hispanoamericano, sus conciudadanos y compañeros de armas y de causas se batían en diversos espacios de la unión para dividir lo que había logrado juntar hasta ahora.
Me voy a permitir hacer una cita de nuevo para ilustrar mejor el dilema de Bolívar en este conflictivo año de 1826. “Las inmensas distancias hendidas por caudalosos ríos, cortadas por la muralla verde e impenetrable de la selva, separadas por la mole de granito y nieves de las cimas de los andes, impedían la materialización de sus ideas, la geografía volvía a ser el monstruo que estaba devorando la obra de su vida, a los sueños de su espíritu, a las concepciones de su genio. Una carta tardaba dos meses en llegar a Colombia desde el Perú y tres para alcanzar las costas de Venezuela o del Orinoco. El tenia que estar en todas partes, sólo su voz, su presencia podría ser el aglutinante de la Gran Colombia" (2).
Encontrabase Bolívar en Lima ostentando el título de Presidente vitalicio del Perú por decisión de los colegios electorales y reelecto por cuatro años más Presidente de la Gran Colombia por votación avasallan te del Congreso de la unión, cuando recibe las noticia de los sucesos de Venezuela que implicaba la destitución del General Páez de la comandancia General de este país y su comparecencia ante el Congreso de Bogotá a rendir cuenta de su conducta que supuestamente consistía en ciertas irregularidades en el reclutamiento de las milicias. Bolívar consideraba que esta medida era impolítica y así se lo manifestó al general Santander.
Sin embargo, debido a la gravedad del caso decidió El Libertador abandonar al Perú y trasladarse a su país natal para tratar de conciliar los ánimos arreglarse con Páez en función de mantener la República de Colombia. Iba Bolívar a salir del Perú para no volver jamás y preparaba su viaje a Venezuela sin pensar que seria el último.
Al enterarse las fuerzas vivas de la sociedad limeña de la partida del Libertador le rogaron que no se fuera, sobre todo las bellas y distinguidas damas peruanas, no obstante Bolívar les respondió así: “Si yo no escuchase mas que los ecos de mi corazón, me quedaría en el Perú; que me ha hechizado, con demostraciones puras de gratitud y de alegría; pero Mi Patria me llama y cuando habla el deber es necesario seguirle en el silencio de todas las afecciones" (3).
El 1 de septiembre encargó del gobierno del Perú al General Santa Cruz y el día 3 se embarcó en El Callao en el bergantín que lo conduciría a la ciudad de Guayaquil. Así comenzaba Bolívar lo que "los historiadores han llamado “La Gran Jornada", que comenzó en Lima el 3 de septiembre de 1826 y terminaba en Caracas el 10 de enero de 1827, después de haber recorrido a caballo, en cuatro meses, con cortos intervalos de descanso, 1346 leguas"(4).
Es decir, un equivalente a 75.000 Kilómetros aproximadamente. Ni Napoleón Bonaparte ni ningún guerrero de la antigüedad recorrió tanta distancia a caballo.
A mediados de octubre llega a Pasto, en su paso por Popayan reflexiona sobre los acontecimientos en Bogotá, en Tocaima se encuentra con Santander después de 5 años; en el ínterin acuerdan el tratamiento político a las nuevas circunstancias. El 14 de noviembre llega a Bogota. En un acto de gobierno el 23 del mismo mes se reserva exclusivamente el poder ejecutivo en el departamento de Venezuela.
A fines de noviembre sale de Bogotá, llega a Cúcuta el 12 de diciembre desde donde ordena que se concentren en Mérida y Trujillo las compañías de granaderos y cazadores de Junín para circunscribir la conspiración y los levantamientos de la gente de Páez a los llanos y al oriente del país.
El 16 de diciembre llegan a Maracaibo Bolívar y el grueso de las tropas que habían logrado reunir en Cúcuta para restablecer el orden en Venezuela.
En esta ciudad emite un controvertido decreto, el día 19, que busca complacer al General Páez pero que desagrada al vice-presidente Santander. El origen de este decreto esta en tratar de evitar una cruenta y larga guerra civil entre venezolanos.
De Maracaibo sigue su itinerario por los Puertos de Altagracia, Casigua, Capatarida, Zazarida, Mitare, Coro, Pueblo Cumarebo hasta Chichiriviche. En este pueblo abordan un bergantín que los trasladara a Tucacas, donde pasan la noche del día 30 de diciembre de 1826.
Al levantar el alba del día 31 El Libertador se embarca de nuevo en Tucacas fijando la proa hacia los destinos de Morón ¿Por qué tomo rumbo hacia Morón pudiendo seguir por mar hasta Puerto Cabello donde tenia pensado establecer su cuartel genera!? ¿En que punto de nuestra geografía desembarcó? Esas interrogantes quedarán sin respuestas por ahora.
Lo cierto es que Bolívar decidió hacer su viaje a Puerto Cabello por tierra y hubo de pasar por esta aldea moronense de 1826. ¿Cuál fue el Morón que Bolívar vio? Era un caserío pequeño ubicado a poca distancia del río que lleva su nombre aunque a sus contornos se notaban campos de labranzas o haciendas que producían mayormente cacao, plátanos, maíz y otros frutos menores. En los años florecientes los frutos de esta tierra se exportaba por la vía del puerto de Puerto Cabello, pero la guerra de independencia había menguado y desbastados todo impulso productivo. Sin embargo, aun los habitantes de este pueblo que no llegaban al medio millar vivían de las labores agrícolas.
A medida que las cabalgaduras se aproximaban al poblado, El Libertador se ensimismaba, trae a sus recuerdos lecturas pretéritas sobre estos pueblos de la costa. Habían sido pueblos formados por el sudor del negro y del látigo ese/avista para extraer de aquellos el cacao que daba mejor vida a los mantuanos, Tenía Bolívar noticias de que esta tierra por donde ahora pasaba, conocida como el valle de Morón en la costa, fue en un tiempo la mayor productora de cacao de toda la jurisdicción de Nigua con 1.740 fanegas, pero que ahora por necesidades de la guerra se le había convertido en una dependencia de Puerto Cabello. Además su ubicación a pocas leguas del mar la hacia un lugar propicio para el contrabando; recordó entonces Bolívar, la rebelión del zambo Andresote contra la compañía Guipuzcoana para defender el comercio con los holandeses.
Serían las once de la mañana cuando entró El Libertador triunfadores sobre la calle polvorienta y seca que conducía a varias rancherías no bien dispuestas en el espacio, pero el ánimo de la multitud que aclamaba a los visitantes recompensaba la fatiga y la inclemencia de aquel sol moronero. En la sonrisa de una negra alborozada creyó ver Bolívar los mimos y la ternura de su negra Hipólita.
El griterío de los moradores no cesaba dando vivas al paso del Libertador, veamos que nos dice al respecto nuestro amigo, el cronista de Puerto Cabello, Miguel Elías Dao: “Negros, Zambos, Mestizos y Criollos, esclavos o no, se integraron a una misma fe para decir presente. El Libertador recibió del pueblo las mejores atenciones unidas a un suculento almuerzo de campaña" (5).
Durante la breve estadía, entre el almuerzo y un descanso, El Libertador contemplaba la iglesia del poblado cuya construcción era de adobe, “cubierta de tejas, y un área de trece varas de largo y siete de ancho y cuenta sólo con un altar"(6). Más alía su caballo y de más bestias se refrescaban y pateaban en las aguas del río Morón.
Bajo una Ceiba adyacente al río, El Libertador meditaba sobre el tratamiento que le daría al General Páez en su inminente encuentro. ¿Cómo conciliar las bajas pasiones de Páez y del intrigante Miguel Peña con los grandes ideales de una patria grande? ¿Cómo tratar aquellos subalternos que en el futuro le impedirían regresar a su país y le negarían el derecho de morir bajo el cielo de su Patria? Que lejos estaba Bolívar de saber que este seria su último viaje a Venezuela, y que precisamente hubo de pasar por Morón.
Porque Bolívar no podía irse de entre los vivos sin venir a Morón Las tribulaciones sobre el porvenir político de la nación aceleraron el viaje de Bolívar hacia Puerto Cabello donde llegaría como a las cinco de la tarde del 31 de diciembre de 1826.
Todavía el Río suena con Ecos de Gloria, pues sus aguas calmaron la Sed de un Potro, cuyo Jinete liberó la mitad del continente que colón había descubierto. Lastima que ya no sea Río.
Bolívar y Morón
Quizás resulte un poso extraño el titulo de esta exposición, pero en descargo de esta presunción diremos que el hombre y la presencia bolivariana no es ajena a ningún pueblo desde los confines nevados del macizo andino hasta las calidas aguas del caribe, mas aun, su imagen se acrecienta sobre las riberas del río Grande para convertirse en una gloria de toda la América y su nombre retumba en los oídos de los habitantes del viejo mundo europeo, donde se le admira.
¿Qué raro tiene que hablemos sobre Bolívar Y Morón? A su paso Bolívar visito tantos pueblos y aldeas a los largo y ancho de la geografía Suramericana, en el Perú, en Bolivia, en Colombia, en Ecuador y por su puesto en su país natal. En cada uno de esos pueblos no solo dejo las huellas de su caballo sino que dejo también un pedacito de su gloria y un recuerdo perdurable que trasmonta la barrera de los siglos. Hoy en día se venera con orgullo el árbol donde amarro su caballo o dador de la sombra donde hubo de guarecerse, o también el sitio donde dicto una proclama, se tiene como santuarios para el reencuentro con la historia los inmuebles donde se hospedo o ejecuto una medida para la guerra o un acto de gobierno. En los museos se conservan como reliquias los objetos que a el pertenecieron.
¿Cómo podemos nosotros los moronenses pasar desapercibido el paso del Libertador de medio continente americano por aquella aldea aledaña al río Morón de 1826? ¿Qué circunstancias rodearon el último viaje que El Libertador emprendió a Venezuela? ¿Qué recuerdos? ¿Qué propósitos y pensamientos agobiaban a Bolívar en aquella mañana víspera de año nuevo? ¿Sorbió su caballo el agua del río Morón?
Para responder a estas interrogantes debemos ubicarnos en la ciudad de Lima, en el Perú, en el mes de agosto de 1826. Bolívar había llegado a la cúspide de su gloria y de su figuración histórica; ningún mortal le ganaba en prestigio en América del sur. Pese a la discordia y a la anarquía había conservado unidos a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador en su gran obra: La Gran Colombia. Aun estaban tibias las armas con las que había dado la libertad al Perú, con la creación de Bolivia inmortalizaba su nombre en el alto Perú, había reunido el Congreso de Panamá en la búsqueda de la unión hispanoamericana como garantía de la grandeza histórica y como contrapeso al coloso del norte.
Sin embargo su principal sueño la Gran Colombia- hacia agua por los cuatro costados. En Bogota se imponían las intrigas palaciegas guiadas de las manos y del talento político del Vice-presidente Santander quien solapadamente confabulaba en contra del Libertador para hacerse de la Presidencia de la unión Colombiana.
En el Departamento de Venezuela la situación era mas grave aun, las actitudes separatistas que jugaban a la desintegración de la Gran Colombia se ejecutaban públicamente teniendo como asidero la ambiciosa personalidad del General Páez y los intereses mezquinos y localistas de una sarta de militares y civiles que bajo la direcci6n del Dr. Miguel Peña se empeñaban en echar por tierra la obra de Bolívar. "Las Asambleas y las Juntas se suceden en Caracas y Valencia, y entre las sombras, el Dr. Miguel Peña lleva en sus manos todos los hilos del movimiento separatista que cada día asume mayores proporciones. Ya se habla pública y abiertamente de la separación de Venezuela de la Unión Colombiana. Finalmente, el General Páez convoco al país a elecciones para un Congreso Constituyente que debía instalarse en Valencia" (1).
En el otro Departamento -el de Quito- a la saz6n existía aparentemente un clima de tranquilidad y armonía. Este buen comportamiento de lo que en futuro seria El Ecuador no se debía tanto a que no existiesen tendencias particulares disgregadoras ni porque estuviesen muy a gusto con la unidad colombiana (como se demostraría posteriormente con la secesión del venezolano Juan José Flores) sino porque la larga permanencia de Bolívar en el sur, el brillo de su espada, su gloria y su reputado genio mantenía calmada las asperezas y las ambiciones de los caudillos. No era así el caso de Bogotá y Venezuela. No era humanamente posible que Bolívar estuviese al mismo tiempo en toda la geografía de la Gran Colombia.
Mientras Bolívar tenía en mente agregar a la unión colombiana los territorios recién liberados del Perú y Bolivia para engrandecer su proyecto hispanoamericano, sus conciudadanos y compañeros de armas y de causas se batían en diversos espacios de la unión para dividir lo que había logrado juntar hasta ahora.
Me voy a permitir hacer una cita de nuevo para ilustrar mejor el dilema de Bolívar en este conflictivo año de 1826. “Las inmensas distancias hendidas por caudalosos ríos, cortadas por la muralla verde e impenetrable de la selva, separadas por la mole de granito y nieves de las cimas de los andes, impedían la materialización de sus ideas, la geografía volvía a ser el monstruo que estaba devorando la obra de su vida, a los sueños de su espíritu, a las concepciones de su genio. Una carta tardaba dos meses en llegar a Colombia desde el Perú y tres para alcanzar las costas de Venezuela o del Orinoco. El tenia que estar en todas partes, sólo su voz, su presencia podría ser el aglutinante de la Gran Colombia" (2).
Encontrabase Bolívar en Lima ostentando el título de Presidente vitalicio del Perú por decisión de los colegios electorales y reelecto por cuatro años más Presidente de la Gran Colombia por votación avasallan te del Congreso de la unión, cuando recibe las noticia de los sucesos de Venezuela que implicaba la destitución del General Páez de la comandancia General de este país y su comparecencia ante el Congreso de Bogotá a rendir cuenta de su conducta que supuestamente consistía en ciertas irregularidades en el reclutamiento de las milicias. Bolívar consideraba que esta medida era impolítica y así se lo manifestó al general Santander.
Sin embargo, debido a la gravedad del caso decidió El Libertador abandonar al Perú y trasladarse a su país natal para tratar de conciliar los ánimos arreglarse con Páez en función de mantener la República de Colombia. Iba Bolívar a salir del Perú para no volver jamás y preparaba su viaje a Venezuela sin pensar que seria el último.
Al enterarse las fuerzas vivas de la sociedad limeña de la partida del Libertador le rogaron que no se fuera, sobre todo las bellas y distinguidas damas peruanas, no obstante Bolívar les respondió así: “Si yo no escuchase mas que los ecos de mi corazón, me quedaría en el Perú; que me ha hechizado, con demostraciones puras de gratitud y de alegría; pero Mi Patria me llama y cuando habla el deber es necesario seguirle en el silencio de todas las afecciones" (3).
El 1 de septiembre encargó del gobierno del Perú al General Santa Cruz y el día 3 se embarcó en El Callao en el bergantín que lo conduciría a la ciudad de Guayaquil. Así comenzaba Bolívar lo que "los historiadores han llamado “La Gran Jornada", que comenzó en Lima el 3 de septiembre de 1826 y terminaba en Caracas el 10 de enero de 1827, después de haber recorrido a caballo, en cuatro meses, con cortos intervalos de descanso, 1346 leguas"(4).
Es decir, un equivalente a 75.000 Kilómetros aproximadamente. Ni Napoleón Bonaparte ni ningún guerrero de la antigüedad recorrió tanta distancia a caballo.
A mediados de octubre llega a Pasto, en su paso por Popayan reflexiona sobre los acontecimientos en Bogotá, en Tocaima se encuentra con Santander después de 5 años; en el ínterin acuerdan el tratamiento político a las nuevas circunstancias. El 14 de noviembre llega a Bogota. En un acto de gobierno el 23 del mismo mes se reserva exclusivamente el poder ejecutivo en el departamento de Venezuela.
A fines de noviembre sale de Bogotá, llega a Cúcuta el 12 de diciembre desde donde ordena que se concentren en Mérida y Trujillo las compañías de granaderos y cazadores de Junín para circunscribir la conspiración y los levantamientos de la gente de Páez a los llanos y al oriente del país.
El 16 de diciembre llegan a Maracaibo Bolívar y el grueso de las tropas que habían logrado reunir en Cúcuta para restablecer el orden en Venezuela.
En esta ciudad emite un controvertido decreto, el día 19, que busca complacer al General Páez pero que desagrada al vice-presidente Santander. El origen de este decreto esta en tratar de evitar una cruenta y larga guerra civil entre venezolanos.
De Maracaibo sigue su itinerario por los Puertos de Altagracia, Casigua, Capatarida, Zazarida, Mitare, Coro, Pueblo Cumarebo hasta Chichiriviche. En este pueblo abordan un bergantín que los trasladara a Tucacas, donde pasan la noche del día 30 de diciembre de 1826.
Al levantar el alba del día 31 El Libertador se embarca de nuevo en Tucacas fijando la proa hacia los destinos de Morón ¿Por qué tomo rumbo hacia Morón pudiendo seguir por mar hasta Puerto Cabello donde tenia pensado establecer su cuartel genera!? ¿En que punto de nuestra geografía desembarcó? Esas interrogantes quedarán sin respuestas por ahora.
Lo cierto es que Bolívar decidió hacer su viaje a Puerto Cabello por tierra y hubo de pasar por esta aldea moronense de 1826. ¿Cuál fue el Morón que Bolívar vio? Era un caserío pequeño ubicado a poca distancia del río que lleva su nombre aunque a sus contornos se notaban campos de labranzas o haciendas que producían mayormente cacao, plátanos, maíz y otros frutos menores. En los años florecientes los frutos de esta tierra se exportaba por la vía del puerto de Puerto Cabello, pero la guerra de independencia había menguado y desbastados todo impulso productivo. Sin embargo, aun los habitantes de este pueblo que no llegaban al medio millar vivían de las labores agrícolas.
A medida que las cabalgaduras se aproximaban al poblado, El Libertador se ensimismaba, trae a sus recuerdos lecturas pretéritas sobre estos pueblos de la costa. Habían sido pueblos formados por el sudor del negro y del látigo ese/avista para extraer de aquellos el cacao que daba mejor vida a los mantuanos, Tenía Bolívar noticias de que esta tierra por donde ahora pasaba, conocida como el valle de Morón en la costa, fue en un tiempo la mayor productora de cacao de toda la jurisdicción de Nigua con 1.740 fanegas, pero que ahora por necesidades de la guerra se le había convertido en una dependencia de Puerto Cabello. Además su ubicación a pocas leguas del mar la hacia un lugar propicio para el contrabando; recordó entonces Bolívar, la rebelión del zambo Andresote contra la compañía Guipuzcoana para defender el comercio con los holandeses.
Serían las once de la mañana cuando entró El Libertador triunfadores sobre la calle polvorienta y seca que conducía a varias rancherías no bien dispuestas en el espacio, pero el ánimo de la multitud que aclamaba a los visitantes recompensaba la fatiga y la inclemencia de aquel sol moronero. En la sonrisa de una negra alborozada creyó ver Bolívar los mimos y la ternura de su negra Hipólita.
El griterío de los moradores no cesaba dando vivas al paso del Libertador, veamos que nos dice al respecto nuestro amigo, el cronista de Puerto Cabello, Miguel Elías Dao: “Negros, Zambos, Mestizos y Criollos, esclavos o no, se integraron a una misma fe para decir presente. El Libertador recibió del pueblo las mejores atenciones unidas a un suculento almuerzo de campaña" (5).
Durante la breve estadía, entre el almuerzo y un descanso, El Libertador contemplaba la iglesia del poblado cuya construcción era de adobe, “cubierta de tejas, y un área de trece varas de largo y siete de ancho y cuenta sólo con un altar"(6). Más alía su caballo y de más bestias se refrescaban y pateaban en las aguas del río Morón.
Bajo una Ceiba adyacente al río, El Libertador meditaba sobre el tratamiento que le daría al General Páez en su inminente encuentro. ¿Cómo conciliar las bajas pasiones de Páez y del intrigante Miguel Peña con los grandes ideales de una patria grande? ¿Cómo tratar aquellos subalternos que en el futuro le impedirían regresar a su país y le negarían el derecho de morir bajo el cielo de su Patria? Que lejos estaba Bolívar de saber que este seria su último viaje a Venezuela, y que precisamente hubo de pasar por Morón.
Porque Bolívar no podía irse de entre los vivos sin venir a Morón Las tribulaciones sobre el porvenir político de la nación aceleraron el viaje de Bolívar hacia Puerto Cabello donde llegaría como a las cinco de la tarde del 31 de diciembre de 1826.
Todavía el Río suena con Ecos de Gloria, pues sus aguas calmaron la Sed de un Potro, cuyo Jinete liberó la mitad del continente que colón había descubierto. Lastima que ya no sea Río.
Libro Crónicas desde Morón - Crónica de Alpargatón
Viniendo de los valles de Barquisimeto y San Nicolás hacia Morón, virando al costado derecho, al pie de la serranía, encontramos el caserío del antiguo Santa Cruz de alpargatón. Su territorio está emplazado en el valle del río del mismo nombre. Este río nace en las cumbres de El Letrero, a una altura de 1.255 metros, su curso es largo y su caudal es permanente, a pesar de que su vegetación ha disminuido hasta en la propia cabecera por la actividad de subsistencia de los conuqueros y madereros. El río Alpargatón posee una cuenta tributaria de 96 Km2 y se conecta, por el este, como afluente del río Urama. En su lento descenso al mar prolonga hacia sus lados unas franjas pantanosas donde sobresale, en medio de charcas y ciénagas, una vegetación hidrófila.
Para 1720-1721 Olavarriaga en su instrucción señala: "El terreno monte muy cargado, este río de alpargatón es bueno, y si fuera trabajado pudiera tener canoas, pero fuera sin utilidad ninguna. Este río sale de las serranías, y pasa por el pueblo de alpargatón que es a 8 leguas de su boca, en el cual hay varias haciendas de cacao ". Torcuato Manzo Núñez nos dice, en su Historia del estado Carabobo, que la Iglesia de alpargatón se quemó cuando se celebraba la fiesta de San Vicente Ferrer y la hizo de nuevo el padre Lázaro Ignacio de Pava, que servía a Morón Y alpargatón en el año de 1738.
Al igual que Morón, alpargatón (el pueblo) no tiene fecha de fundación conocida, pero es indicativo que su núcleo demográfico originario se ubica en la aurora del siglo XVIII (en los alrededores de 1700). Al principio llegó a ser más importante que Morón y Urama, se constituyó como cabecera de esta trilogía de pueblos. El historiador Carlos Felice Cardot sostiene, que en un censo de población entre 1730 y 1733, Morón tenía solamente 8 casas habitadas por In conjunto de personas que no alcanzaban al medio centenar, Urama tenía 6 casas habitadas por 12 personas, el Salado contaba con 11 casas con 66 habitantes y alpargatón poseía 28 casas donde se alojaban 120 personas. Cuarenta años después, el obispo Mariano Martí (en 1773) señala lo siguiente: "San Francisco del Valle de Morón tenía 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer, del valle de alpargatón, 45 casas, 45 familiasy 202 habitantes".
Durante la Guerra de Independencia, alpargatón aparece, junto con Morón, en el Plan de Gobierno Provisorio para Venezuela refrendado por el patriota Francisco Javier Ustáriz en la Concepción de La Victoria el 18 de agosto de 1813, Tercero de la Independencia y primero de la Guerra a Muerte. En dicho plan, en su aparte N". 10, se hace una distribución o asignación de los jefes corregidores para las diferentes ciudades, villas y partidos capitulares (poblaciones más pequeñas) de la provincia de Caracas. El Jefe corregidor era la máxima autoridad gubernamental en cada provincia y para los efectos de la guerra se nombrarían en cada división político-territorial menor o pueblo, otro jefe corregidor que dependería del primero. Algunas ciudades o villas eran muy grandes y debían dividirse y algunos pueblos eran muy pequeños y por lo tanto debían agregárseles a otro mayor. En este caso, correspondió un jefe corregidor para Puerto Cabello, donde se agregó a Alpargatón y Morón; este jefe también tenía jurisdicción para Choroní, Cuyagua, Cata, Ocumare, Patanemo, Borburata y Goaigoaza.
También en la Guerra Federal vamos a encontrar la presencia de Alpargatón. Esta guerra que arrancó de los fértiles campos a millares de campesinos para que regaran con su sangre medio territorio nacional en obsequio a la ambición de los caudillas y con la esperanza de liberarse de la opresión. Alpargatón (y su hermano Morón también) se sublevó contra el gobierno godo o conservador en septiembre de 1846, siguiendo el ejemplo del "indio" Francisco José Rangel. Los grupos armados se organizaron en el centro del país, en Barinas, Guárico y Portuguesa, estos grupos estaban compuestos fundamentalmente por peones, manumisos y esclavos bajo el programa de "principio alternativo ", "elección popular", "honor a la oligarquía".
Sin lugar a dudas, Alpargaten fue un pueblo floreciente. Ayer estuvo preñado de haciendas de cacao, luego tuvo participación intermitente en las guerras de nuestro país, y hoyó es un puñado de caseríos en espera de su redención socio-económica.